Como un robot salí de su casa, subí al coche y me fui directo a casa; cinco cuadras después me encontraba estacionado frente a mi hogar. Recargué la cabeza en el asiento y cerré los ojos. Me sentía nervioso, había estado a punto de besar a Candy, a la novia de mi mejor amigo. Tallé mi cara con las manos, como si con eso se fueran a borrar los recuerdos.
¿Qué me había llevado a acercarme? Recuerdo estar molesto por la manera en la que me había hablado, pero al parecer todo se borró en el instante que ella se levantó y furiosa se me acercó. Saqué todo el aire contenido y abrí mis ojos al comprender que si Susana no hubiese llamado, Candy y yo habríamos cometido un terrible error.
Bajé del coche y entré a mi casa, el olor a comida recién hecha me recibió.
-¡Hola, mi amor!-
-¡Hola mamá!- me acerqué a mi madre y le di un beso
-¿Quieres comer, cariño?- preguntó mientras regresaba a la estufa y revisaba el guiso
-No, comí al salir de la escuela-
-Está bien, ve a lavarte las manos y ayúdame a poner la mesa-
Ayudarle a mi mamá era lo mejor que me podía pasar en estos momentos, mantener mi mente ocupada me hacía no pensar en lo que casi sucede con Candy.
Aunque al principio no tenía hambre, al final terminé comiendo con mi terminaba rendido ante los platillos que mi madre preparaba. Pasamos un rato agradable entre las historias de mis hermanas, estar en familia siempre me hacía sentir mejor.
Luego de comer, subí a mi habitación y me tiré en mi cama. Mi celular sonó, estuve tentado a ignorar la llamada, pero al final terminé contestando después de tanta insistencia.
-¿Qué?- casi gruñí al contestar
-Güey, ¿crees que podamos vernos?-mi amigo ignoró mi tono de voz y fue directo al grano, mientras lo escuchaba giraba y me acomodaba en la cama, fijé mi vista en el techo.
-Claro, ¿dónde te caigo, en tu casa?-
-No, te espero en el bar de Joe-
-Ok, en veinte minutos estoy ahí, sólo me baño-
-Gracias amigo-
Stear colgó, su llamada no me sorprendía, él siempre llamaba para matar el tiempo, y eso mismo necesitaba. Aunque lo había notado algo nervioso o preocupado, ya me enteraría qué se traía entre manos. Me duché rápido y bajé, mis padres estaban en el sillón dándose un tremendo beso.
-Consíganse una habitación- les dije cuando pasé por la sala, mi madre ahogó un grito en el pecho de mi padre y él se río –Regreso más tarde, me veré con Stear y luego pasaré a casa de Su- ya no sé si me contestaron porque salí prácticamente corriendo. Era normal encontrar a mis padres dándose amor, a mis hermanas y a mí no nos molestaba, aunque siempre que podíamos, nos asegurábamos de molestarlos o hacerlos sentir culpable por besarse frente a sus hijos.
Varios minutos después iba llegando al lugar acordado, saludé a algunos conocidos y busqué una mesa disponible, Sally, la camarera, me atendió enseguida.
-Hey, Terry- estaba tomando un trago cuando vi aparecer a mi amigo, aunque tratara de disimularlo, él no se veía nada bien
-Stear-
-Gracias por venir, me estaba volviendo loco en mi casa- enseguida de que se sentó, pidió otro par de cervezas
-¿Por?-
-Archie llegó- lo miré llevarse las manos a su cabello y revolverlo
-¿Y no te da gusto?-
-Claro que sí, si solo fuera por unos días. Pero es para siempre-
-¿Y qué pasó con el intercambio en Londres?- le di otro trago a mi botella y él también
-Es lo mismo que papá le preguntó, pero sólo se limitó a decir que había acabado antes de tiempo-
-¿Tú le crees?-
-No y papá tampoco, pero mi mamá está feliz de tenerlo de regreso que ignorará todo lo malo que haya hecho mi hermano-
-Entonces, ¿por qué regresó?-
-No lo sé, quizás embarazó a alguien o se metió con alguna profesora, no lo sé, Terry, sabes muy bien que con Archie nunca se sabe-
-Sé que la relación con tu hermano es difícil por lo que pasó con Sam, pero debes lidiar con ello. Estoy seguro de que tu papá no se quedará así, en algún momento querrá saber qué fue lo que pasó para que regresara de Londres-
-No dirías lo mismo si hubieras encontrado a tu hermano teniendo relaciones con tu novia- o si hubieras besado a la novia de tu mejor amigo, el pensamiento llegó en un santiamén pero decidí ignorarlo
-Pues no, no diría lo mismo. Pero no puedes hacer otra cosa más que soportarlo, no puedes irte a vivir a otro lugar- guardó silencio durante unos segundos, cuando volvió a hablar, casi me ahogo con la cerveza
-¿Y si me das asilo? Sabes que amo la comida de tu mamá-
-Imposible, roncas peor que mi padre-
Seguimos platicando más o menos por una hora, después pagamos lo que habíamos consumido y salimos del lugar.
-¿Quieres que te dé un aventón?
-Gracias bro, pero traje el coche de papá, además no voy a casa-
-¿y eso?-
-Tengo una cita-
-¿Y quién es la desafortunada?-
-Es un secreto-
-Debe ser un secreto porque es imaginaria- decía esto mientras me subía a mi coche y me abrochaba el cinturón
-No seas idiota- en lugar de contestarle, le enseñé el dedo de en medio y me fui riendo. Pasar el rato con él me hizo casi olvidar lo que había pasado por la tarde.
Tuve que estacionarme cuando mi celular comenzó a sonar, era Susana; quería saber si la podía esperar unos diez minutos en lo que se hacía algo en el pelo.
Así que para matar el tiempo me fui a una florería. Yo no era de llevar flores ni chocolates, pero hoy lo hice, quizás porque me sentía un poco culpable por lo de Candy y de cómo me estaba afectando ese pequeño acercamiento. Llegué a la tienda y no había rosas rojas, las únicas eran las amarillas, así que un ramo de ese color le llevé ¿Qué otra flor podría llevar? Se supone que las mujeres aman las rosas ¿no?
Llegué a su casa y toqué la puerta, unos segundos después mi novia aparecía. Vi la sorpresa cruzar por sus ojos, los mismos que después querían derramar lágrimas.
-¡Terry! Están bellísimas, gracias-
-Son para tu mamá- no pude evitarlo, me gustaba hacerle bromas
-¿Qué? ¡Oh!- trató de esconder la decepción, pero fue inútil. Sonreí un poco y le extendí el ramo.
-No es cierto, princesa, son para ti. Espero te gusten- me miró unos minutos y después me sonrió
-Eres un tonto, ya me estaba dando el infarto. Nunca me traes flores y cuando lo haces, resulta que son para mamá-
-Sólo estaba bromeando, Su, ¿te gustaron?-
-Claro que sí, gracias baby. Te amo-
-Yo también-mi novia me abrazó y después me regaló un beso. Me tomó de la mano y entramos a su casa.
-Espera aquí en lo que busco un florero-
-¿Tus papás?-
-Fueron a cenar con los de Luisa-
-¿A dónde quieres ir?- pregunté mientras me recargaba en la pared del comedor y la veía acomodar el ramo.
-Estaba pensando en ir al restaurante de Giancarlo, dicen que la comida está squisito- sonreí al escucharla hablar así, agarró el florero y lo dejó en la mesa, después se me acercó y volvió a abrazarme.
Bajé mi cabeza y busqué sus labios, por un momento se sorprendió pero después me correspondió el beso. Cuando la besaba, normalmente comenzaba a excitarme, pero en esta ocasión no estaba pasando lo mismo. Llevé mis manos a su derrière y lo apreté, la escuché gemir y seguí besándola. Quizás podría funcionar si lo seguía haciendo. Pero ella me detuvo.
-Espera, espera, Terry. Mi hermano puede llegar en cualquier momento- se separó bruscamente de mí, como si alguien hubiera entrado a la habitación y nos hubiera descubierto.
-Tienes razón. Lo mejor será que vayamos a cenar- de todos modos mi "amigo" no estaba despertando.
-Perdóname, baby. Pero tengo miedo de que Albert pueda encontrarnos o mis papás-
-No tengo nada que perdonarte, Su- acaricié su mejilla y le sonreí, ella me abrazó y nos quedamos así unos momentos. Nos separamos y fuimos directo a la puerta.
-Te amo- la escuché mientras salíamos de su casa y caminábamos al coche.
-Yo igual-
El restaurante de Giancarlo era la novedad en el pueblo. Habían abierto aproximadamente 3 meses atrás, y desde entonces eran la sensación. Por alguna razón, Susana y yo no habíamos podido venir, pero hoy era el día.
Pedimos mesa para dos, nos llevaron por un pasillo muy largo hasta llegar a un invernadero. Todo se veía muy bonito; romantic and chic, en palabras de la propia Susana.
Mientras esperábamos, le pregunté sobre su día y por qué no la había visto en el entrenamiento.
-Mamá se hizo unos estudios y la acompañé-
-¿Nada grave?- tomé un palito de pan y lo mojé con un poco de aceite, le di la mitad a Susana y me comí el resto.
-No, son de rutina, ya sabes, por la edad y esas cosas- la vi girar la cabeza y fruncir el cejo, quizás le había puesto mucho aceite.
-Su, tu mamá está joven-
-Ya sé, pero sabes cómo se pone con cosas de la salud, pero ¿y tú? Qué hiciste después del entrenamiento, ¿dónde estabas cuando te hablé?-
-Me quedé en la biblioteca, el profeso Walter me pidió algunas actividades extra-
-¿Por qué?- no sé si fue mi imaginación, o de verdad estaba pasando. Pero la mirada de Susana se sentía como si estuviera intentando leer cada uno de mis pensamientos, tratando de meterse en mi mente y ver si lo que yo decía era verdad.
-Es para el concurso de matemática- me aclaré la garganta y agradecía al cielo que el mesero llegara.
La plática murió en cuanto los platos tocaron la mesa. No voy a negarlo, me la pasé muy bien con Susana, pero algo había cambiado; no me sentía igual que antes. Pagué la cuenta y regresamos a su casa. Seguimos platicando durante todo el camino. Me estacioné al llegar y nos quedamos en silencio por algunos minutos.
-Sabes que te amo ¿verdad, Terry?- se giró para verme e hice lo mismo.
-Claro, tú también lo sabes-
-Tengo que volver adentro, ¿nos vemos mañana en la cafetería?-
-Claro, Su- me dio otro beso y se bajó, volteó y me dijo adiós con la mano, hice lo mismo y después me dirigí a mi casa.
Entré directo a mi habitación, algo no estaba bien en mí. A pesar de haber estado con mi novia, por momentos en mi mente aparecía el casi beso con Candy.
-Debes dejar de pensar en ella, Grandchester, es la novia de tu mejor amigo. Pero no puedes, no puedes olvidar sus ojos, su boca, su olor. No puedes dejar de pensar en los gestos que hace cuando está intentando comprender algo; en el movimiento de sus pecas cuando algo le molesta, en el brillo de sus ojos cuando algo le agrada. Pero no, simplemente no puedes sacarla de la mente.
Porque para este punto ya no lo iba a negar, Candy siempre le había gustado, pero era la novia de su mejor amigo. Y eso hacia que sus sentimientos fueran prohibidos.
