Pero ¿qué tenía en la mente? ¡Estuve a punto de besar a Terry! ¡A Terry! Él no es cualquier persona, es el mejor amigo de Anthony ¿acaso estoy loca?

Saqué todo el aire que estaba conteniendo, cerré los ojos. Me levanté del escritorio y me acosté en la cama, tomé una almohada y me puse en posición fetal. Pensar, pensar era lo que menos quería en este momento.

-Adelante- dije en cuanto escuché que tocaban mi puerta. Percibí que se abría y enseguida sentí que la cama se hundía, el olor característico de mi madre inundó el cuarto, pasó su mano por mi cabello y lancé un suspiro.

-¿Qué ocurre cielo?-

-Nada- apreté más la almohada

-Candy, ¿por qué no me dijiste que estabas teniendo problemas en la escuela?-

-Porque no quería decepcionarte-

-Cariño, tú jamás lo harías-

-¡Ay, mamá! Claro que sí, mi papá sobre todo estaría decepcionado de que yo no pueda ser como Mia-

-Mi amor, pero ¿de dónde sacas eso?-

-Yo sé que ella siempre ha sido la preferida de ustedes, en especial de él-

-Candy, nosotros no tenemos preferidas, las amamos a las dos por igual- para este punto mi mamá se había acostado conmigo y me abrazaba.

-Como tú digas, mamá- sabía que ella mentía. Era notable el enorme favoritismo que había por parte de mis padres. Siempre alagando, siempre presumiendo de los logros de Mía, y yo, quedando en segundo plano. Por eso no había dicho nada, no quería ver la decepción cruzar sus caras, mucho menos en la de mi padre.

-¿Desde cuándo tienes a Terry como tu tutor?- genial, hablar de quien ronda mi cabeza en estos momentos, es lo mejor para la confusión

-Menos de una semana-

-¿Anthony lo sabe?- por un momento me tensé, ¿sería posible que ella hubiera visto algo?

-¿Saber qué?- ¿qué casi beso a su mejor amigo?

-Pues que Terry viene a verte-

-Mamá, él no viene a verme, es mi tutor- pude respirar tranquila por unos minutos, volví con mi almohada y enterré ahí la cabeza como si fuera una avestruz.

-Bueno, a eso me refiero-

-No, no lo sabe- ni sabrá que casi cometo una locura –Se lo diré después, cuando todo haya acabado- no sé por qué razón me sentí extraña en cuanto esas palabras salieron de mi boca. Sentí las manos de ella acariciar mis rizos.

-Mañana iré a la escuela, hablaré con el profesor Walter, ¿te parece?-

-Aunque no me parezca de todos modos irás. Pero ¿puedes prometerme una cosa?- me levanté y la miré, ella me imitó. Necesitaba que me prometiera que mantendría esto entre nosotros el mayor tiempo posible.

-Dime-

-Por favor, mamá, por lo que más quieras, no le digas nada a mi papá-

-Pero Candy, ¿cómo me pides eso? Tu papá tarde o temprano lo sabrá-

-Pero será después de que acredite mamá, te lo pido por favor. No le digas nada, todavía- sus ojos, iguales que los míos, me observaron lo que se me antojó una eternidad. Al final, sólo asintió con la cabeza y me abrazó.


Mamá se fue e intenté hacer los deberes que me faltaban. Con mucho esfuerzo me concentré, pero a ratos la imagen de él, de Terry, volvía con demasiada intensidad.

Dejé a un lado el ensayo de la guerra civil, subí mi mano y recargué ahí mi barbilla ¿Qué fue lo que pasó? ¿En qué momento nos acercamos tanto? Traté de evocar el momento exacto en el que todo se había descontrolado. Recuerdo levantarme y tratar de darle una cachetada ¿y después? ¿Me acerqué yo? ¿Fue él? ¿Qué estábamos pensando? ¿Fue porque me sentía débil por lo de Anthony? ¿Habría sido esa una manera de castigo hacia él? Suspiré reconociendo que no tenía la respuesta para ninguna de las preguntas.

No sé cuánto tiempo pasé dándole vueltas al asunto, pero ya era algo tarde. Ahuyenté mis pensamientos cuando la puerta de mi cuarto se abrió de golpe y me provocó tremendo susto. Fruncí el ceño cuando vi de quien se trataba, me giré ignorándolo y volví a mi ensayo.

-Hola babe-

-¿Qué haces aquí?- de reojo vi que entraba y cerraba la puerta. Se acercó y se colocó detrás mío, sentí sus manos en mis hombros; me quité como si quemaran. Verlo hacía que volviera a enojarme con mayor intensidad, no había olvidado sus desplantes.

-Pues dije que vendría a verte, ¿se puede saber qué te pasa?- trató de acercarse pero me moví lejos de él, se veía desconcertado, ¡Vamos, Candy! no te dejes engañar por su carita de borrego a medio morir. Lo miré recelosa.

-¿Qué me pasa? ¿De verdad no lo sabes?-

-Cariño, no soy un adivino, ¿qué tienes?

-Me dejaste plantada, ¿te parece poco?-

-Nena, no te dejé plantada, te llamé-

-Pero para decirme que no irías por mí. Anthony, te estuve esperando- bueno, realmente no lo esperé, en realidad me había ido a comer con Terry, pero él no tenía por qué saberlo, no cuando me dejaba a mi suerte.

-Eso no es dejar plantada, te hablé porque no podía ir, ¿te hubiera gustado que te dejara esperando y que no tuviera la molestia de avisarte?

-Pues no, pero…-

-Pero te hablé-

-Tenías algo más importante que hacer que ir por mí, preferiste a sabrá Dios quién- lo vi pasarse las manos por su cabello y alborotarlo, hacia eso cada vez que comenzaba a exasperarse. Resopló y me miró arrepentido, ¿pero de qué? mas le valía que fuera por dejarme esperando. Todos sabemos que a nadie, mucho menos a una mujer, se le deja esperando.

-Tenía un motivo-

-¿Cuál es? ¿Cuál es el motivo por el que no pudiste ir por mí? ¡Dímelo, ya!-

-Te vas a enojar- ¿de verdad decía eso? Estaba comenzando a tener un tremendo dolor de cabeza y estaba por explotar.

-Me voy a enojar más si no me dices en este momento-

-Pero prométeme que tratarás de entenderlo-

-ANTHONY- sacó todo el aire de sus pulmones, volvió a pasar las manos por su cabello y se me acerco, dejé que me tomara las manos y me guiara a mi diván, me sentó y se puso frente a mí. Después de largos minutos, por fin se decidió a hablar.

-Fui al aeropuerto por Archie-

-Espera ¿qué?- traté de ponerme de pie pero me lo impidió -¿Por Archibal Cornwell?-

-Si nena, deja que te explique-

-¡PUES TE ESTÁS TARDANDO!- le grité y me eché para atrás, crucé los brazos y lo miré furiosa.

-Anoche recibí una llamada, era un número desconocido así que no atendí, pero estuvieron insistiendo y terminé contestando; era Archie, diciéndome que llegaría hoy por la tarde y que necesitaba un favor. Así que después de ir con los chicos por unas cervezas, me dirigí al aeropuerto-

-¿Y por qué tú?-

-Porque desde que pasó de lo Sam, ya nadie le habla-

-Eso no es culpa tuya-

-Tienes razón nena, no lo es, pero también es mi amigo y le debo muchos favores-

-¿Por qué sus papás no fueron por él?-

-No sabían que llegaba-

-De todos modos Anthony, eso no justifica que me dejaras a mi suerte para irte con él-

-Candy, él necesitaba ayuda, él… él tiene un problema grande-

-Según tú, ¿Cuál es ese problema?-

-No te lo puedo decir, espera... no te enojes nena. A mí no me compete hablar sobre ello. Lo único que puedo decirte es que necesita mucho apoyo, no podemos darle la espalda-

-Pero sí puedes darme la espalda a mí-

-Candy, por favor entiende lo que te estoy diciendo. No te dejé plantada, te llamé para decirte que no podía ir por ti, no pude decirte la verdad porque sabía que ibas a molestarte, necesitaba hacerle este favor, regresarle algo de los tantos que me ha hecho. Además no te dejé a tu suerte, estabas en la escuela-

-Sí, ahí estaba- desvié la mirada y mordí mi labio. No podía reclamarle nada, no cuando yo le estaba mintiendo sobre dónde me encontraba.

-Ya vez, ¿entonces todo está bien?- volvió a tomarme de las manos y las besó, sí, debo de aceptarlo, ese gesto me derritió, pero no por completo.

-Pues no lo sé, de verdad que no lo sé, porque Archie puede llamar en cualquier momento y tú correrás en su ayuda-

-No nena, sólo fue esta vez. Te prometo que ya no te dejaré sola-

-¿Lo prometes?- le pregunté después de unos minutos, me miró largamente y me abrazó

-Lo prometo-

Me tranquilicé cuando estuve entre sus brazos, me seguía sintiendo un poco molesta pero la explicación me bastaba, ahora todo tenía sentido. Sin embargo, en la parte más remota de mi alma me sentía rara; sabía que él no había hecho nada malo, en cambio yo, yo no podía decir lo mismo. Mientras él iba a ayudar a un amigo, el mejor amigo de él yacía en mi cuarto provocándome sensaciones desconocidas. Porque tenía que aceptarlo, pasar los días con Terry estaba haciendo que notara cosas que antes no veía o que quizás me negaba a notar.

-¿Entonces?- preguntó de pronto, haciendo que reaccionara y despertando de mi letargo

-¿Qué cosa?-

-Nena, no me estabas escuchando ¿verdad?-

-Lo lamento Tony, ¿qué decías?-

-Que si quieres ir a cenar-

-Claro, ¿a dónde?- pregunté mientras me levantaba y me acercaba a mi clóset.

-Es una sorpresa-

-Está bien. Sólo me cambio y nos vamos… ¿Anthony?- me giré para verlo, sonreí al notar que se había acomodado en el diván.

-¿Qué cosa?-

-¿Me esperas afuera?-

-¡Oh, vamos, nena! Te he visto desnuda varias veces-

-Lo sé, pero no cuando mi madre está abajo-

-Cierto, cierto- se levantó y se me acercó, en un santiamén tenía mi espalda pegada a la puerta de mi closet, las manos de él viajaron rápidamente por mi cuerpo y su boca se apoderó de la mía, coloqué mis brazos en su cuello y lo acerqué más. Lo escuché gemir y sentí que su mano se colaba por mi blusa

-Anthony, mi mamá… es capaz… de… entrar-

-Sí… sí- renuente se despegó de mí, me miró unos segundos y después me dio un casto beso en los labios, le sonreí y prácticamente lo corrí, por fortuna salió antes de que mi madre llegara a tocar la puerta y saber si todo estaba bien. Los escuché platicar y bajar las escaleras.

Sonreí, todo seguía igual entre nosotros.

No había nada de qué preocuparse ¿o sí?