Sentí que el piso se abría bajo mis pies, un sudor frío comenzó a recorrer todo mi cuerpo y mi respiración comenzó a fallarme.

Esto debía de ser un sueño, no estaba pasando esto. No ahora.

Su voz me trajo de vuelta.

-Candy, estoy esperando una respuesta, ¿Qué hacías besándote con Terry?- la mente la tenía en blanco, lo que fuera que había ensayado para decirle a Anthony y terminar con él, no llegaba a mi cerebro.

-¡Anthony!- lejanamente escuché la voz de Terry, no sabía en qué momento había llegado y puesto delante mí.

-¡ERES UN DESGRACIADO!- todo pasó en cámara lenta, vi como Tony se levantaba y corría para golpear a Terry, que con gran agilidad lo esquivó y me llevó con él para apartarme del rubio.

Anthony tenía los ojos inyectados de sangre, sus puños se veían blancos y la vena del cuello estaba segura estallaría en cualquier momento. Alguien gritó y en un segundo los dos estaban a puño limpio golpeándose.

-¡Anthony, déjalo! ¡NO, Terry! ¡Se van a matar! Por favor- intentó separarlos pero no pudo, sacó su celular del pantalón, se dio cuenta de que tenía muchas llamadas perdidas y mensajes de Eliza, pero aquello podía esperar, así que le marcó a Stear.

Se sentía la peor persona del mundo, no lograba entender cómo Anthony había elegido ese día para meterse a su habitación, era algo que él no hacía, así que ¿qué rayos así él ahí?

Aquellos seguían comportándose como salvajes, en todos esos años de amistad solo se habían molestado en contadas ocasiones, pero jamás, jamás habían llegado a los golpes. Candy se sobresaltó cuando escuchó un crujir; eso solo significaban huesos rotos, gritó e imploró que pararan, pero ninguno le prestó atención, el otro temor de la rubia era que sus padres llegaran o que los vecinos llamaran a la policía o que … tuvo que detener sus pensamientos cuando oyó el timbre de su casa, bajó corriendo y le abrió la puerta al chico de lentes.

-¡Jesucristo! Terry lo vas a matar- Stear subió, con mucha dificultad logró quitar a Anthony, Candy por su parte corrió hacia Terry, aquello fue el colmo para el rubio.

-Eres un maldito hijo de puta- le recriminó Anthony a Terry –¿Y tú? ¡Cómo puedes estar con él cuando ha embarazado a otra! No eres más que una…- no alcanzó a terminar porque el puño de Terry lo noqueó y lo mandó al suelo junto con Stear.

-¿Qué rayos te ocurre, Terry?-

-¿Estás loco? ¿Lo quieres matar?- Candy corrió a auxiliar al rubio que inconsciente comenzaba a sangrar de un lado de la boca, el castaño desvió la mirada y apretó los puños.

-No voy a permitir que te ofenda-

-¡Anthony! ¡Dios, reacciona!- Candy le golpeó en la cara y enseguida escuchó los quejidos del rubio, suspiró y se levantó para ir por alcohol, en su viaje al baño vio que Terry se miraba la herida en su espejo, se dio prisa y se debatió entre a quien atender primero.

-Déjame ayudarte- se acercó al castaño y con mucho cuidado comenzó a limpiar la sangre que le brotaba cerca del ojo

-Tienes otro paciente más importante que atender que yo-

-¿De verdad te vas a comportar así? ¡Eres un tonto!-

-Candy…-

-Ahora no, Terry, tengo un paciente- se dirigió con Anthony, que se removía en el suelo.

-Yo lo haré, Candy-

-Stear…-

-No necesito nada de nadie, malditos traidores- el rubio con mucha dificultad se puso de pie y miró a los demás, algo en la mirada de él rompió el corazón de Candy –Tú… tú eras mi mejor amigo, te confié muchas cosas, te abrí las puertas de mi casa, estuve ahí para ti, y así es como me pagas… acostándote con mi novia-

-Anthony…-

-Ni siquiera quiero escucharte, ¿cómo te atreviste a poner los ojos en ella?- señaló a una triste y llorosa rubia que miraba el suelo.

-Yo no planeé enamorarme de Candy. La amo- se sostuvieron la mirada durante varios segundos hasta que Anthony parpadeó y habló.

-¿La amas? No tienes vergüenza para decir que la amas cuando tienes una novia embarazada. ¿Cómo siquiera puedes vivir con eso? ¿Qué le dijiste para que cayera en tu sucia trampa? ¡ERAS MI MEJOR AMIGO!-

-Lo lamento Tony, yo no busqué esto, ni siquiera estaba en mis planes enamorarme de ella, pero sucedió. La amo-

-La dices amar pero te acostabas con Susana, ¿qué clase de amor es ese? EXPLICAMELO PORQUE NO LO ENTIENDO. Siempre lo supe, siempre supe que la mirabas diferente, pensabas que no me daba cuenta, pero muy iluso creí que te quedarías callado porque sabía que jamás, JAMÁS te atreverías a quitármela porque ERAS MI MEJOR AMIGO y eso te bastaba.

Las palabras del rubio calaron el corazón de Candy y estalló en llanto, cubrió su boca con la mano.

-Anthony, lo lamento, de verdad lo lamento. No quería que te enteraras de esta manera- el rubio esquivó la mirada zafiro y se enfocó en Candy.

-¿Y tú no vas a decir nada? ¡No te piensas defender!-

-Anthony, necesitas calmarte un poco- Stear se acercó pero se detuvo en seco

-NO. TE. METAS. STEAR-

-Lo siento mucho Anthony, de verdad lo siento-

-¿Es que los dos no saben decir otra cosa que no sea lo siento?-

-Yo…-

-Si quieres desquitarte con alguien, debe ser conmigo. Ella no…-

-Tú, tú, tú, siempre tú, Terry- con dificultad se levantó y se plantó frente a Candy. –Dime, ¿con qué cara verás a tus padres para decirle que le has quitado el padre a un inocente?- la rubia se volvió a llevar las manos a la boca para ahogar un grito. -¿Cómo te vas a sentir cuando veas el odio en los ojos de las personas cuando se enteren de la clase de…-

-¡DÉJALA EN PAZ!- las manos de Terry rodearon el cuello del rubio y lo apretaron.

-TERRY, TE VOLVISTE LOCO, SUÉLTALO-

-¡NO! LO VAS A MATAR, SUELTALO- gritó la rubia, aquella voz pareció hacer efecto en Terry porque de inmediato lo soltó.

-¿Cómo lo puedes defender después de todo lo que te dijo?- Candy y Terry se miraron, dejaron de hacerlo cuando Anthony habló de nuevo.

-¿Lo amas?-

Candy suspiró y cerró los ojos, sabía que lo que diría estaba por cambiarlo todo, así que sería valiente y asumiría las consecuencias de lo que pasara.

-Anthony, creo que será mejor que nos vayamos. Deben dejar que las cosas se calmen.

-No, y recuerdo haberte pedido que te mantuvieras al margen, Stear-

-Lo amo- dijo quedamente Candy. Terry cerró los ojos y Stear se preparó por si el rubio optaba por volver a los golpes.

-Lo amas- repitió Anthony con la cara desencajada y la mirada perdida.

-Sí, creo que lo he amado desde que lo conocí- los tres hombres centraron su atención en ella, Candy respiró y siguió hablando –Lo he amado desde siempre pero no quería aceptarlo… lo…. Discúlpame-

El rubio parpadeó, se enderezó y comenzó a caminar hacia la puerta, se detuvo y giró un poco el cuerpo –Deseo con todo el corazón que jamás puedan ser felices- y salió de la habitación.

Candy se desmoronó pero Terry fue más rápido y la sostuvo.

-Necesito que veas que se ha ido por completo de la casa, y si puedes que lo acompañes a la suya.

-No te preocupes, cualquier cosa que necesites, llámame- salió y cerró la puerta.

-Candy, mi amor, despierta. ¡Candy! ¡Pecosa!- con mucho cuidado la acostó y la acomodó, estaba tapándola cuando escuchó el ruido de un motor. –Maldita sea, sus papás- se escabulló al baño y lo cerró, estaba seguro de que la mamá de la rubia no entraría. Escuchó como abrían la puerta con cuidado.

-¿Candy, cariño?- era la mama de Candy, escuchó pasos más cerca y luego como crujía la cama -¿Cielo?-

-Mmmmmmm, ¡mamá! ¿mamá? ¿qué haces?- trató de levantarse pero ella se lo impidió.

-Vine porque dejaste la luz encendida, ¿te sientes bien?-

-Yo….- con la mirada buscó a Terry, no supo si todo se había tratado de un sueño –Si… creo que tuve una pesadilla-

-Descansa hija- por raro que pareciera, su madre le besó la frente y salió. En la oscuridad de su habitación se permitió llorar, abrazó una almohada y siguió llorando, no escuchó cuando la puerta del baño se abrió.

Levantó el rostro de la almohada cuando percibió un aroma.

-¿Terry?-

-¡Shhhh! Tus padres pueden oírnos- se acercó a ella y la abrazó. Sentirlo cerca le devolvió el alma al cuerpo por un momento.

-¿No lo soñé, verdad?-

-No preciosa-

-Yo no quería que se enterara así, se lo quería decir de otra manera-

-Lo sé mi amor, pero debemos de afrontar los hechos-

-¿Te lastimó?-

-Yo lo lastimé a él-

-Ni así dejas de ser un arrogante-

Estuvieron abrazados durante unos minutos más hasta que él se despidió, prometiéndose ver al otro día para hablar con Susana.


Su mente era una total confusión, se sentía traicionado, herido, pero sobre todo molesto. Sabía que él le había sido infiel con Susana y lo peor, con su hermana, y lo que Candy había hecho era lo menos que él se merecía, sabía que merecía más, pero ver con sus propios ojos como llegaban de la mano, se abrazaban y besaban había sido el peor castigo de todos, nunca imaginó que la ojiverde le pagara con la misma moneda.

-Candy era diferente-

Sabía que ella nunca hubiera puesto sus ojos en él, todo esto era culpa de Terry, él había sido el culpable, la había atrapado, la había… unas imágenes de ellos dos en la cama se formó en la mente de Anthony

-¡Maldito!- estuvo a punto de regresar, pero Stear lo detuvo. -¿Qué haces siguiéndome?

-Solo quiero ver que llegues con bien a casa-

-¿Y eso a ti que más te da?-

-Anthony, eres mi amigo-

-¡Ja! Para amigo que eres, sabias lo que estaba pasando y me lo ocultaste-

-No era mi intención, pero…-

-Pero entre Terry y yo, siempre lo escogerías a él-

-Tony…-

-¿Sabes qué, Stear? Déjalo así y te pido que no me sigas- el rubio reanudó su camino. El castaño bufó y regresó sobre sus pasos para encontrarse con Terry.

-¿Qué ocurrió?-

-Llegaron sus papás-

-¿Cómo está Candy? ¿Qué va a ocurrir?-

-Se quedó dormida, yo… yo no lo sé, primero tengo que contarle a mis padres y después…- se pasó las manos por su cabello y cerró los ojos -¿Por qué las cosas son tan complicadas?

-¿Hay algo que pueda hacer por ti?

-Ya hiciste mucho Stear, gracias-


Llegó a casa y se quedó mirando fijamente la puerta, era demasiado tarde para que sus padres estuvieran despiertos; entró y se dio cuenta de que estaba equivocado, la familia Grandchester lo esperaba.

-Terry-

-Lamento la demora papá, pero…- Richard Grandchester levantó la mano en señal de protesta, así que tuvo que callarse, frunció el cejo y miró a su madre; algo no estaba bien. -¿Qué ocurre?-

-Terry, nunca hemos tenido queja de ti, ni como estudiante y mucho menos como hijo. Así que te daré una oportunidad para que me digas qué es lo que está pasando-

-¿Qué está pasando? Fui a dejar a Candy a su casa, avisé a mamá que llegaría un poco tarde porque los padres de ella…-

-¿Candy? ¿Quién es Candy?-

-Cariño…- trató de intervenir la señora Grandchester pero se contuvo

-¿Candy es tu novia?-

-Sí-

-Entonces tienes dos novias-

-¿Qué? ¡No!-

-Si no tienes dos novias, y fuiste a dejar a Cindy a su casa, podrás explicarme entonces ¿quién es Susana y por qué dice que espera un hijo tuyo?-

-No puede ser-

-¿Terry qué está pasando? ¿Quién es esa muchacha?- Eleanor se posición frente a su hijo al ver que su esposo estaba hirviendo de coraje y mostraba intención de golpearlo.

-Mamá, papá… yo puedo explicarles-

-¡TE ESTÁS TARDANDO, JOVENCITO!- gritó su padre

-Yo… Susana era mi novia… ella dice que espera un hijo mío, pero nosotros no hemos tenido relaciones en mucho tiempo-

-¿Pero te acostabas con ella?-

-Richard, ese lenguaje-

-Ahora no, Eleanor. Estoy esperando una respuesta Terruce-

-Sí-

-¿Y te cuidabas?-

-Yo…-

-¡Ay, no puede ser! ¿Qué te dijimos siempre, Terruce? ¡Ahora mira las consecuencias de tu irresponsabilidad!-

-Siempre nos cuidábamos papá-

-Pues algo debió de ocurrir para que la señorita esté esperando un hijo tuyo-

-Papá…-

-¡No! Mira, entiendo que seas joven y quieras experimentar, Terry. Pero debes ser consciente de que hay responsabilidades que deben de asumirse-

-¿Qué quieres decir?- el corazón de Terry se empezó a acelerar, temía que las palabras que dijera su padre, fueran las que estaban cruzando por su mente.

-¿Desde cuándo sabes que está embarazada?-

-Algunas semanas-Eleanor ahogó un grito con la mano, tuvo que sentarse un momento.

-¿Y por qué no dijiste nada hijo?-

-Tenía miedo mamá, no sabía qué hacer-

-¿Y por eso terminaste con ella?- su padre lo miró.

-No, yo no sabía, fui a verla a su casa, terminamos pero en ningún momento me dijo que estaba embarazada, por la noche vino a verme a la cabaña y me lo dijo… pero nosotros ya no éramos nada-

-Pero lo fueron y tenían relaciones Terry. ¿Qué pensabas hacer?-

-No lo sé papá. Yo no la amo-

-Terry…-

-¡Papá, yo no la amo! No puedo estar con alguien a quien no amo-

-Está esperando un hijo tuyo. Es sangre de tu sangre-

-No la quiero-

-No te hemos enseñado a ser cobarde, Terry. Debes de afrontar las consecuencias de tus actos así quieras o no-

-No puedes obligarme a que me case con ella-

-Eres menor de edad, Terry. Podemos hacerlo-

-¡Mamá!-

-Lo siento, mi amor. Pero tu padre tiene razón-

-Puedo buscar un trabajo y darle dinero, acompañarla en las consultas, ayudarle a cuidar al bebé, muchas parejas hacen eso. No me desatenderé, lo juro, siempre estaré para ella y el niño-

Los señores Grandchester tardaron varios minutos en responder. La esperanza surgió en Terry.

-¿Richard?-

-No, Ely. Terry debe hacerse responsable como tal, fue tu novia y me imagino significó algo en tu vida, la querías, te acostabas con ella, así como fuiste valiente para tenerla en tu cama, así debes de ser valiente para hacerte responsable-

-¡PERO NO LA AMO!- tuvo que parpadear rápido para evitar que las lágrimas rodaran.

-¿Crees que eso importa ahora? El amor es irrelevante, embarazaste a una joven, sus padres le han echado de su casa, no tiene a nadie; más que al padre de su hijo, así que no la puedes dejar sola-

-¿Sus papás la corrieron? ¿De qué estás hablando?

-Ella vino, Terry. Después de que te fueras con Candy, pidió verte-

El castaño se desplomó en el sillón y se talló la cara. Richard y Eleanor se vieron a los ojos, con el corazón partido se acercaron a su hijo, la rubia lo abrazó y él permitió liberar su llanto en brazos de su madre.

-No me quiero casar, mamá-

-Lo sé mi amor, pero sabes que es lo correcto-

-Terry…- al oír la voz de su esposo, levantó el rostro y con la mirada le pidió que no agregara más dolor. –Yo también lo siento hijo, me gustaría que las cosas fueran de otra manera-

-Candy y yo…-

-Ella entenderá hijo, deberá hacerlo-

-¿Má?-

Eleanor levantó la mirada y encontró a su hija Karen a mitad de las escaleras. Parpadeó un poco y trató de sonreír

-¿Qué ocurre, mi vida?-

-Susana ya despertó-


Muchas gracias por la lectura.

Tengan excelente semana.