Alguien rayo en mi libreta e hizo unos dibujos que parecen de niñita de preescolar. ¡Alguien dígale a las enfermeras que no tienen talento!
Hoy luego de tres días volví a retomar mis ganas de escribir. Me siento un poco mejor. ¿Fueron tres días? Uhm, yo creo que sí, hombre, bah, da igual. Solo estoy menos mareado y no tan confundido como los anteriores. No he tenido sueño y no tengo visitas. Me pregunto si mi familia se ha olvidado de mí. ¿Notan la melancolía y tristeza entre estas líneas? Me odio por dar pena. No quiero dar lastima...
Eijiro Kirishima tú tampoco estás aquí...
Vuelvo a recordar el momento que te apareciste frente a mis ojos.
"Espero que no hayan robado el despertar de tu Kosei"
Te ví como si hablaras un idioma extraterrestre. Entre fascinado y perturbado. A este tipo su mamá se le cayó de la cuna de chiquito, seguramente.
"El despertar de mi que?" pregunté ladeando mi cabeza y enarcando una ceja. Palabras tan extrañas no podía comprender. No estaban en mi vocabulario y eso que yo solía investigar de vez en cuando alguna que otra palabra poco conocida. Yo, Kaminari Denki era un gran orador y solía hablar con gran elocuencia. No solo un simple bobo como me juzgaba la mayoría de mis tontos compañeros. Podía convencerte de venderte hasta una piedra si fuera un comerciante y muriera de hambre en ese preciso instante; y tú saldrías con un costal de piedras creyendo que fue la mejor inversión de tu vida.
Kosei
Lo que fuese. Probablemente no se comía.
Caminabas alterado, de aquí para allá, con tu mano puesta en tu mentón y de vuelta ese puchero que me recordaba al de un infante. Fue la primera vez que me pareció adorable y me hizo ruborizar; pero me lo guarde para mi mismo. Dejé escapar un suspiró, Ese silencio comenzaba a fastidiarme por lo que tomé mi celular para ver que me perdía entre las redes sociales. Todos éramos adictos al celular. No podíamos despegar mucho los ojos de esa mierda, y ahí estaba yo, tambíen. Alimentando esa adicción. Pensé en tomarme una selfie, para que el mundo no sintiera tanto el suplicio que era no admirar mi atractivo rostro, hasta que el invasor me pidió el móvil.
"Kaminari, ¿Podrías prestarme tu teléfono un momento?"
Extendiendo su mano hacía mí, con su rostro muy serio. Dubitativo en entregárselo porque temí que lo destruyera como lo hizo, lo retuve unos segundos mirando con fijeza sus ojos rojos. Esos ojos rojos que podían compararse a los de un demonio. ¿Kirishima Eijiro eres un demonio? me fue inevitable preguntar al momento que mis latidos iban acelerando No tengo miedo; pero este tipo es fuerte, y podría dejarme un par de huesos rotos siendo optimistas.
Le entregue mi móvil a regañadientes y simplemente lo apago para devolvermelo.
"No vuelvas a encenderlo, pueden mandarlo de nuevo, llamarte o no sé, hombre"
Vaya, eso no me lo espere. Boquiabierto, lo ví dirigirse a la ventana y echar un vistazo hacia afuera, para cerrarla de inmediato, siguiéndolo con la mirada, entro a mi baño e hizo lo mismo con la ventanilla de este.
"Estas como paranoico, ¿No?" Mustié.
Lo juro. Ese fortachón me va sacar de mis casillas. ¿Era necesario todo eso? Me sentí metido en una especie de película de acción.
"Kaminari esto es en serio, amo...Viejo!"
"¿Eh? Espera un segundo, ¿IBAS A LLAMARME, AMOR?"
"¡N-NO! YO SOLO..."
"¡SÍ, CLARAMENTE ESCUCHE QUE ESTABAS A PUNTO DE DECIRLO, A-M-O-R. AMOR!"
"¡NO, IDIOTA!"
"¡SI!"
"¡NO!"
"¡SI!"
"¡NO!"
"¡AMOR!"
"¡¿QUE?!"
...
"¿Lo ves, caíste? ibas a llamarme amor"
"Agh, Denki..."
Yo era bueno para sacar de las casillas a las personas, como cuando solía hacerlo con mi ex mejor amigo, Bakugo Katsuki. El chico más rudo de todo el instituto. Ese chico que solía meterse en problemas, hasta que lo expulsaron. Lo último que supe de él fue que subieron un video a internet de un chico de cabello verde y pecas, que era víctima de bullyng; y según Bakugo estaba detrás de todo esto. No lo sé. A mi jamás me humilló públicamente, solía golpearme o pasar de mí olímpicamente cuando le jodía la existencia como cualquier otro amigo, nada fuera de lo común. Pero, no debería hablar de Bakugo. Bakugo y su mal carácter, y su afición por la comida picante, y como le hicimos probar habanero en un jugo revuelto de mango a lo que él no se inmutó. Ese hombre es un crack.
Si Kirishima no estuviera en mi habitación estaría escuchando música a todo volumen y con el estómago lleno. El fugaz pensamiento de que música le gustaba al pelirrojo cruzó por mi cabeza. Seguro teníamos gustos totalmente distintos. Era obvio con solo mirarle. No lo imagino escuchando y bailando al ritmo de la última canción que saco mi grupo favorito de k-pop.
"El despertar de tu Kosei"
Retomó el tema "Ahora no lo entiendes, pero lo hacen por medio de esos vídeos. Te ponen a verlos cada noche, no sabemos cuánto tiempo les lleva con exactitud"
Ok, ¿Recuerdas que yo dije este tipo es muy feo y todo eso? mientras hablaba, podía ver que me resultaba un poquito, tal vez...Pongamoslo en belleza rara. Pero, esto será un secreto que no me gustaría mencionar mucho.
"¿Me estas escuchando?"
"¿Huh? ¡si, si, claro, continua!"
"Como te decía. Mi amiga, Mei Hatsune, quien construyó el dispositivo que traía en la mano, fue la primera en averiguar todo eso. Ella al final dijó que estaba segura que dependía del poder de cada persona. La resistencia que les toma es incierta. Algunos con solo verlo una vez, su Kosei desaparece, y en otros puede llevarles varias noches antes de dormir. Siempre tiene que ser antes de dormir, porque es como un relajante. La persona le observa y entra en un estado parecido al catatónico. Solo unos segundos, entonces cree que es beneficioso y al mismo tiempo, vivida la experiencia su cuerpo la sintió adictiva como una droga, por lo que el siguiente día vuelve a hacer lo mismo. Así que ellos van robando tu poder sin que te des cuenta, Denki.
"¿Una droga visual?"
"Más o menos. Por eso rompí tu computadora, creemos que te están monitoreando todo el tiempo, lo siento"
"Espera...Como saben, ustedes, tu amiga y tú ¿Cómo saben que funciona así? ¿A quién vieron qué le pasó?
Kirishima bajó la mirada y esquivo mi pregunta. Parecía indispuesto a responder mi pregunta. Fruncí el ceño molesto. ¿Para qué me daba explicaciones entonces? Bufé, rodando los ojos. Olvidenlo, ya no se me hacía tan guapo.
Si Mina estuviera aquí le habría metido un puntapié en medio de la entrepierna y lo haría hablar. Sonreí ante ese pensamiento.
Continuó hablando y me trajo de nuevo distrayendo mis pensamientos.
"Respondeme algo, ¿Hubo una especie de revisión médica en tu escuela de forma inesperada?"
UFF, Y si que la hubo. Fue precisamente Mina de quien les hablaba la que se dió cuenta primero y me lo dijó podía escuchar su voz diciéndome que la ayudara a escapar por la ventana de los baños de chicos.
Mina Ashido era una chica que siempre solía ser la porrista más cotizada de toda nuestra escuela; y ella y yo acabamos siendo amigos porque Hanta Sero era su novio, y no entiendo como el universo hizo que Hanta Sero, un perdedor que tenía la cara menos interesante del mundo y unos dientes enormes saliera con una chica de cabello rosado precioso, que me recordaba al algodón de azúcar y unos pechos perfectos como Mina Ashido. Tal vez a Mina Ashido le gustaban los tipos que no solían bañarse todos los días y portaban camisetas de los Arctic Monkeys como Hanta Sero, no lo sé, hombre. Sero era mi amigo y era divertido. Usaba ID falsas y era el payaso de la clase. Pero, no te mentiré. Si fuera chica, jamás le hubiera dado ni la hora. El problema es que, un buen día yo pensé que sería divertido perforar los condones de la billetera de Sero con una aguja, mientras lo esperaba comprar botellas de cerveza dentro del auto de su padre, escuchando Hip Hop a todo volumen. Y el panorama cambia, y Mina Ashido llora en el baño desconsolada porque ella sabe que estaba embarazada; y quiere huir de los exámenes médicos. Yo no podía dejar de sentir que tenía la culpa por haber hecho semejante tontería.
"Eh, si la semana pasada; pero ¿Qué diablos es el Kosei o esa mierda que dices?"
El pelirrojo debió pensar que yo era estúpido o algo lo que acabo ofendiendome. infle mis mejillas. ¡Qué le dieran! Conocía bien cuando la gente me trataba así, porque despegó sus labios para hablar y enseguida los cerro. Sin embargo se alejó un poco y chocó sus puños, viendo sus brazos deformarse, me explico que era su Kosei. Eso era lo que significaba. Es decir, básicamente, ¿Este tipo me lo explicaba con manzanas?, no me ofendí porque era genial, ahora qué le ponía atención y lo halague.
"HEY, KIRISHIMA, ESO ES REALMENTE SORPRENDENTE. YA ENTIENDO. ¡ES GENIAL! LO QUE ME QUIERES DECIR ES QUE UN KOSEI TE DA LA HABILIDAD DE SER COMO UN SUPERHÉROE O ALGO ASI, AL MANIFESTARLO. Por eso la urgencia de esas personas en impedir que lo tengamos"
"¡SI, DENKI, ESO ES. LO ENTENDISTE BIEN. NECESITABA MOSTRARTE, PERO, NO ME TOQUES, O TEN CUIDADO. PUEDO LASTIMARTE!"
Gritó evitando que yo le pusiese un dedo encima. Vaya tipo delicado, aunque se veía muy feo así tenía que admitirlo, sus dedos eran muy raros y...Fue imposible no imaginarme con esa forma.
"¿Estaré igual de deforme? porque si es así. Gracias; pero, no gracias"
Parece que lo herí con mis palabras y me sentí culpable. Hubo un silencio incómodo en el que nadie dijo nada. Ni siquiera se me ocurría una broma al respecto. ¿Tanto le afectaba su aspecto físico o era algo más...?
"Je. Todos poseemos un Kosei diferente, no te vas a ver así"
"Oye ¿De casualidad estos tipos de los videos tienen relación con la nota que leí?
"¿Nota? ¿Que nota?"
"Una chica que iba en mi anterior escuela desapareció misteriosamente"
Sujetó mis hombros y me sacudió. "¿Decidieron secuestrar también a los estudiantes?"
No entendía nada; pero al igual que en clases, cuando dibujaba a mis maestros en lugar de poner atención solo asentí y le seguí la corriente. Vi cómo trago saliva con pesadez. Su rostro lucía muy pálido. Yo sonreí despreocupado. ¿Qué no se suponía que debía haber más personas con Kosei? ¿Por qué tanto drama?
"Kaminari, ¡¿Hace cuanto tiempo viste esa noticia?!"
Mi vista fue directamente hacia mi escritorio, donde alguna vez solía pasarla sentado haciendo tareas o simplemente una paja.
"Minutos antes de que un idiota pelirrojo invasor de habitaciones me arruinara el computador" Respondí
Perdón, seguía resentido. ¡¿QUIEN IBA PAGAR ESO?!
Acabo por soltarme. "No tengo dinero, pero..."
No pudo acabar la frase; el estómago de Eijiro gruñó y se sonrojo debido a ello, haciendo que se volviera incómodo el asunto. La respuesta que el mayor necesitaba decirle nunca llegó. pues sus labios se cerraron impidiendo una respuesta a lo que noté, cualquiera que fuera; pero de lo que sí estaba seguro, era que no diría que me la iba reembolsar. Ese chico olía a pobreza. ¡Maldición, si su traje estaba roto!
"Lo siento, yo..."
Lleve un dedo a su boca y si su rostro antes ya estaba rojo, se puso peor que antes, al sellar sus labios de esta forma. Me gustaba ser coqueto, y él proclamaba que ambos éramos pareja. No me gustaban los chicos; más la forma en que Eijiro me veía, como si yo fuera lo más hermoso del universo, me hacía sentir especial.
Quería decirle algo, algo que pudiera ponerlo con la carne de gallina y mi estómago traicionero gruño tan fuerte que Eijiro soltó una carcajada justo en mi cara. No pude contenerme acompañarlo y estallar en risas con él. Ambos moriamos de hambre.
"Esta bien, Kirishima. Yo también no soporto más. No soy tan malo. Subire algo aquí para los dos y que veas que no soy tan malo. Que aparte de atractivo te traeré comida. Solo espera"
Le guiñé un ojo y lo hice sentarse en la cama para yo bajar a la cocina.
Estando en la cocina, decidí preparar unos sándwiches de mantequilla de maní y mermelada. La carne que mi madre preparó ya no quedaba nada. Mi familia terminó con todo. Era increíble cómo podían olvidarse que faltaba yo de comer, ah, si. Me encontraron con Kirishima. Dejando el cuchillo a un lado de la mesa observé mi mamá o unos breves instantes como si fuera lo más interesante del universo. Kosei ¿Cuál será el mío? Y lo más importante...El hilo de mis pensamientos se pierde al ver que las luces de la cocina comienzan a titilar malditas fallas. Maldigo. Vuelvo a subir a mi habitación para no causar alboroto y lo hago con sigilo. Lo que menos quiero es despertar a mi familia y que me hagan preguntas.
Las luces del pasillo se apagan y chocó contra algo. Mierda.
Entró a mi habitación y no veo a Kirishima en esta. ¿A dónde se habrá ido?
Kaminari sacude su mano cansado de escribir. Deja la libreta y su pluma sobre la camilla; entra al baño de su habitación. Alguien ha dejado las cortinas abiertas. Al salir del baño y girar la cabeza hacía la ventana una persona de cabello rojo le llama la atención. La conoce. Le resulta familiar. ¿Qué hace ahí? El corazón le da un vuelco e intenta abrir la ventana; pero está sellada.
"¡KIRISHIMA. KIRISHIMA!"
Denki quiere salir de su habitación y un enfermero entra junto a un médico.
"Sr. Kaminari es hora de su medicamento"
"Espere, Necesito hablar con Kirishima, está ahí afuera, en la silla de ruedas, ¿Qué está haciendo ahí?"
El médico y el enfermero se miran a los ojos. Las lámparas de la habitación parpadean más y más; y Kaminari busca escapar inútilmente; puesto que los recién llegados son enormes. Y él se siente tan pequeño con su ropa de paciente, sin traer siquiera calzado alguno.
Mierda, piensa. En cuanto algo golpea su espalda..
Él sabe que no es una aguja. Se siente como una fuerza inexplicable recorriendo entera su columna vertebral; imposible de detenerla. Lanza un alarido de dolor cayendo de bruces. La lámpara parpadea más y más; lo que provoca que su vista nublada vaya empeorando la situación. Vuelve a echar un vistazo hacía fuera. Kirishima ya no está ahí. Pronto, el hospital se hunde en completa oscuridad. Denki súplica en silencio. Siente que está muriendo...
