Katuski odio a sus compañeros por haberlo metido en esa nefasta situación. Se detesto así mismo, por seguirles el puñetero juego de enamorar al más nerd que acababa de entrar de nuevo ingreso y parecía querer competir con él en obtener las primeras notas. "¿Por qué no simplemente lo ignoraba?" Ah, sí. El muy infeliz, comenzó a sentarse atrás de él; y sus compañeros; esos extras de mierda le dieron un idea: HUMILLALO. Humillarlo implicaría sacarse a esa garrapata de encima y olvidar aquel momento en el que tropezó en educación física.
Sobresaliente en los deportes y en esa materia en la que Bakugo era el mejor cuando los ponían hacer ejercicios extenuantes; por lo que, luego de esquivar varios obstáculos en tiempo record y desafortunadamente, caer de una manera patética, en la que quería asesinar a medio mundo debido a sus carcajadas;y todo debido a no darse cuenta de traer desatadas las agujetas de sus tenis, terminó pisandolas y así cayendo al suelo vergonzosamente.
Izuku Midoriya, apareció callando así las risas de sus compañeros al extender su mano. Cuando volteó a verlo a los ojos. En sus iris verdes notó gran angustia y preocupación.
AléjateAlejateNomemires
Eso hizo que Katsuki quedará boquiabierto al instante. Nadie se atrevió nunca a tenderle ayuda. Era un prodigio. Jamás la necesitaba. Y ese nuevo, ¿Por qué lo veía de aquella forma? ¡¿POR QUÉ?! ¡ÉL NO ERA UN MALDITO PERRO HERIDO DE LA CALLE! La mano extendida y su pregunta de "¿Estás bien?" lo hizo sentir un niño pequeño de cinco años. Observó sus ojos. No quiero tu lástima.
¿Porquemeayudaspedazodemierdainutil? ¡YO PUEDO SOLO! ¡NO NECESITO LA AYUDA DE NADIE! Su ira y las voces de los demás con sus burlas hicieron que ese pasado lo dejará marcado como si fuera una cicatriz.DEBIL. Izuku lo había dejado en ridículo. Izuku, el nuevo que no podía correr más de veinte metros sin que necesitara su respirador nasal, Izuku el chico que cuando intentaba subir los muros de escaladas no podía ir más arriba de dos metros. Cuando él la subía en segundos. Y aún así se sentía débil e incompetente. Le odia.
Él no necesita amigos. Si soporta a todos esos aduladores que lo siguen es porque le gusta que halaguen su ego. Que endulzaran sus oídos, esa sensación era maravillosa. No importa que sean molestos o ruidosos; pero Izuku es la excepción. No lo quiere ahí rondando; y que todos piensen que es un marica por su culpa. Por más que lo halague y a veces parezca que lo vea como una divinidad.
Hazlo por diversión Repetían mofándose los chicos de su clase. Y Katsuki no quería tocarlo. Le daba asco solo pensar en ello. Sal con él y rompe su corazón virginal, demuestra que puedes cogertelo. ¡Vamos, Bakugo, seras una leyenda! insistían. Oh, maldita sea. Juraba que vomitaría si lo tocaba o ponía esos labios junto a los del pecoso. Katsuki odiaba que invadieran su espacio personal. Pero, ¿Y si conseguía con eso deshacerse de él de una vez por todas? Destruir su vida social de adolescente de aquella forma era tentador.
Lo meditó por unas semanas, hasta que no aguanto más. El catorce de febrero ese hijo de puta había hecho chocolate en forma de corazón y lo alargó hacia él, completamente rojo. Cuchicheos y varios ojos de muchas personas los observaban. Atrás de Izuku estaba la basura de los tipos con los que se juntaba.
"¡Hey, que injusto, Bakugo ya tiene novia y yo no!" Pudo escuchar a Kaminari Denki, el cara de burro desde uno de los edificios hablar antes de mostrarle el dedo medio como respuesta.
"¡NO, SEAS IDIOTA, KAMINARI. ESE DE AHÍ NO ES UNA CHICA, TIENE PENE!" Gritó Sero Hanta a su lado, antes de que ambos estallaran en risas. Esa fue la gota que derramó el vaso para Katuski, simplemente se dió la vuelta dejándolo ahí. No necesitaba los comentarios de esos gusanos. Y sus otros compañeros tomaron esos chocolates para seguir a Bakugo. "Si yo fuera tú lo golpearía, ya ignorarlo, no sirve de nada" sugirió Monoma Neito comiendo uno de sus chocolates y pasandoselo a Shindo. Eran los chicos con los que Bakugo solía andar.
Pasaron más días, escapando fugazmente, por más que quisiese detenerlo. Pronto estuvo padeciendo insomnio, día tras día. Deku, -el apodo que finalmente le dió a Midoriya- dejó de hablarle, y sobre todo de seguirlo a cualquier lado como perro. Katsuki se sentía liberado, por fin acababa de librarse de esa maldito chicle. Pero sus compañeros seguían insistiendo qué sería divertido que jugara con él. Por supuesto. Le aborrecía ver su rostro. Le aborrecía ver sus notas altas...Tan cerca de las suyas, ¿Por qué su casa estaba por el mismo camino que la suya?
Katsuki falló en una pregunta durante unos examenes importantes. Una maldita y estupida pregunta. Él quien no necesitaba estudiar muchas horas, porque la mayoría eran aprendidas con facilidad y su mente retenía todo de memoria a diferencia de otros.
Y de nuevo ese insomnio que parecía querer invadirlo. Otra noche en vela.
Donde solo quería cerrar los ojos. Puso música y se sentó en el alféizar; recargo su cabeza contra la ventana. ¿Por qué alguien poseía tan poca dignidad? ¿Qué pasaba por la mente de ese chico? ¿Acaso se creía el salvador del mundo? Entreabrió los ojos. Quería mostrarle que existían personas como él. Que no le importaba pisotear a los demás con tal de alcanzar el éxito. Iba llegar hasta el final apartando fuera de su camino a quien se atravesara. E Izuku era una piedra en este camino, y se relacionaba mejor con los maestros, algo que lo tenía sin cuidado. Eso no debía ser importante. Ellos estaban ahí para dar clase, no para hacerse amigos de sus alumnos. Estúpido nerd.
El anormal que dijo por primera vez que del odio al amor había un paso, no podía estar tan desacertado. Al fin y al cabo era un pacifista de mierda viviendo con pensamientos ingenuos que nunca trascenderían. A menos que fueran una especie de utopía. De ahí jamás nacería el amor, ¿Acaso desconocía la envidia? ¿El odio? El jamás estaría en los zapatos de Bakugo Katsuki, temeroso por verse desnudo ante todos, debido al complejo de inferioridad que fluye a través de él cada que su voz vocifera. Y Bakugo Katsuki no quiere lagrimear como lo hace Izuku Midoriya delante de todos y el ceño se frunce. Su corazón aprieta. Piensa en el arma que su padre guarda en el cajón de su habitación y se ve jalando el gatillo contra el peliverde. No más debilidad. No más complejo de inferioridad. Con ferocidad coexiste ante él. Y ¿Cuanto puede odiar a IzukuMidoriya? El solo pensamiento hace que le den escalofríos.
Tengo miedo de matarte y que sigas viviendo en mi cabeza para siempre.
Sus celular a pesar de estar en silencio brillaba cada cinco minutos con mensajes Seguramente eran los imbéciles de sus compañeros. Solo quería tener un fin de semana tranquilo. ¿Ni siquiera eso podía? Los leyó. Era el puñetero día blanco. ¿Y eso a él qué? No tenía excusas para negarse; sin embargo... Los padres de Bakugo ahora tenían un nuevo trabajo. Ya no solían venir a casa. Ambos científicos y estaban metidos en una especie de investigación de la cual no le dieron mucha información al respecto. Si acaso recibió un par de llamada de estos y le dejaron suficiente comida y dinero para que no pasara carencias; si bien podría contactarlos a su número, no era algo que lo tuviera mortificado. Es decir, pudieron haberse ido del país; pero, él sabía que la bruja de su madre jamás haría algo así. Lo querían a final de cuentas. Así que la mayor parte del tiempo estaba solo. No le disgustaba. Al contrario. De todas formas, salir de la rutina, podría hacerlo fatigarse. El ejercicio que hacía no funcionaba siempre.
Aceptó ir a la fiesta de solteros que harían. Porque casi nadie tenía pareja. Cuando llegó encontró que no existía chico que no buscará cortejar a las chicas que estaban solteras. Un enano pervertido que iba en su salón y juraba que deseaba adulterar el enorme barril de bebida que pasaba a algunas de estas, le provocó ganas de echarlo de ahí. Pero, no era su jodido asunto. Aunque supuestamente era la única bebida que tomarían al ser menores. Mentira. Con un aire desafiante y arrogancia se acercó. Katsuki lo pateó, era misericordioso en ocasiones.
"Hey, puto, salido, ¿A mi tambien me darás de esa bebida" Katsuki podía aplastarlo si quisiera mientras se servía un poco en un vaso para saciar su sed, haciendo que Mineta diera unos pasos hacía atrás, luego de recuperarse de la agresión. Guardó el contenido de lo que traía en su mochila. El pequeño temblaba de pies a cabeza y gritó que le quitaba diversión a todo, antes de salir corriendo por su vida.
"Eh, Bakugo, ¿Donde te habías metido?" gritó Monoma, palmeando la espalda.
"Creímos que no vendrías sinceramente. Pero, es una suerte que estés aquí" Shindo admitió con franqueza.
"Pongamosle diversión al asunto"
"Solo vine un rato, ¿Qué están pensando?, no pienso buscar pareja, y si no cambian esa basura de musica me iré enseguida" bufó por lo bajo. Era la casa de uno de sus amigos.
"Te tenemos, una sorpresa, eh. Trajimos tu venganza" Mustio su compañero rubio girando el cuerpo de Katsuki para que enfocara a cierta persona.
Los ojos carmesí quedaron frente a uno de los sillones, en los que se encontraban ciertos jovenes charlando animadamente. El vaso rojo que sostenía Katsuki se apretó con fuerza haciendo que derramara gran parte del contenido. Los invitados a su alrededor se vieron difusos. Deku no pareció percatarse aún de su presencia y Bakugo solo lo visualizaba él.
¿Cuánto puedes odiar a alguien? ¿Cuánto odio te cabe en tu corazón?
Salió hecho una furia hacia la puerta en cuanto se recuperó de la impresión. Quería largarse de inmediato. Era lo último que necesitaba esa noche, a Deku feliz y siendo amigo de todos; empero fue detenido por uno de sus compañeros.
"¡Shindo, mal nacido, me tendiste una trampa, HIJO DE PUTA!" Bakugo empujó a su compañero alejandolo de él. El cenizo estaba dispuesto a liarse a golpes si seguía con eso, de no ser porque él otro levantó las manos y esquivo su puñetazo.
"Sí; ¡JAJAJA, ya cálmate!, Me vas a amar, cuando te cuente mi plan"
"Nuestro plan" Se quejo un ojiazul malhumorado por sentirse excluido.
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Izuku no podía creer lo que estaba sucediendo. Katsuki Bakugo estaba parado enfrente suyo con una sonrisa de lado. Todos los insultos, los golpes en el baño, las veces que Katsuki lo pateó en posición fetal eran como si pertenecieran a una vida pasada. O alguna película en la que él fue espectador.
Izuku calló todos esos abusos físicos porque no podía evitarlo.Sí hablaba lo expulsarían. Y era lo que menos quería. Que lo expulsasen. Izuku lo amaba, por extraño que pareciera. Midoriya era totalmente gay; y Bakugo era el hombre de sus sueños a pesar de esos defectos, por lo tanto no deseaba que acabara odiandolo. Si resistía, él podría fijarse en él, recapacitar.
En su cabeza todo eso tenía sentido. Así que le demostraría que tan fuerte era. Si lo quería usar como saco de boxeo. Entonces, sería su saco de boxeo. ResistiríaResistiríaResistiría.
Cuando empezaron a intercambiar más palabras, uno de sus primeros pensamiento fue ponerle un mote cariñoso: "Kaachan" Era perfecto. Investigo mucho al respecto sobre cómo acercarse al chico que te gustaba y llevaba un diario de ello. Entrevistaba ancianos en el parque, parejas de todo llenaba de información hasta decir, no más.
Un buen día los amigos de Bakugo encontraron su libreta de notas. Por eso comenzaron las agresiones. Y todo se fue jodiendo. Pero, su madre antes de morir le dijo que lo sentía. Que por su culpa era gay. Que debió criar mejor a un hombre...Que por su culpa era débil. Que debió mandarlo con su padre al extranjero.
Fue la peor despedida del mundo. Jamás creyó que volvería a sonreír. Tuvo que cambiar de instituto después del fallecimiento de su madre. Estaba deprimido desde el fallecimiento de su madre. Veía a esta una y otra vez en sus sueños, y su voz no escapaba de su cabeza.
Una tarde durante las vacaciones de verano estaba en el parque. Izuku había pensado que lo más sensato era quitarse la vida y acabar con sus problemas. Estaba decidido. Se levantaría del columpio en el que estaba sentado, meciéndose suavemente con la cabeza agachada. No se había percatado que un rubio de su edad estaba a dos columpios más a su lado, e inesperadamente, así de la nada comenzó a cantar de pronto una canción desconocida. Mantenía sus ojos cerrados, unos audífonos y en sus manos sostenía unas baquetas para batería. Poniendo especial atención a la letra que en ese instante, él otro cantaba dándole un especie de concierto privado.
Don't do it. Don't you try it, baby. Don't do that. Don't, don't, don't. Don't do that. You got a good thing going now. Don't do it. Don't do it. Don't...
Don't try suicide. Nobody's worth it. Don't try cares. Don't try suicide~
You just gonna hate 't try suicide. Nobody gives a damn~
El chico se levantó y siguió su camino como si no existiera nadie a su alrededor, y sin mirarle. Midoriya sintió su piel ponerse de gallina. No conocía esa canción. Jamás en su vida la escuchó; pero la voz de aquel chico, y que casualmente era una respuesta dura a los horrores que pasaban por su cabeza buscando soluciones de cobarde, le movió todos sus sentimientos. Y le dió la razón para sobrevivir.
Esa no podía ser una coincidencia. Definitivamente.
Al llegar a casa descubrió que se llamaba Don't try Suicide y pertenecía a la banda Queen.
Fue al entrar a la Yuei, su nueva academia y ver a Bakugo en su mismo salón que lo reconoció. Él le había salvado la vida indirectamente.
Bakugo Katsuki era su héroe.
O por lo menos eso quería creer.
¿O de verdad lo era?
Izuku solía verse al espejo, con la nariz rota y sonreía tenuemente; como si tuviera cicatrices de guerra en su rostro. En su cuerpo existían moretones que lo hacían cerrar los ojos imaginando que el contrario los hacía con sus labios y succionando la piel intensamente antes de ir a la cama.
A veces Izuku pensaba que Katsuki estaba herido. Qué era una especie de ángel echado injustamente del cielo y por ello actuaba de esa forma. Y él necesitaba mostrarle de nuevo el camino hacia la luz. Porque toda la oscuridad que le rodeaba le impedía extender sus alas y liberar su carga.
Lo que desconocía Izuku, es que si él fuera un ángel, Katsuki se encargaría de quitarle las plumas una por una, hasta que no pudiera emprender el vuelo. Izuku seguramente sonreiría creyendo que es por miedo de Katsuki a que no escapará de sus brazos; no obstante, si conociera su cabeza sabría que es porque no quiere dejarlo ser mejor que él.
La chica a su lado se presenta a Bakugo, su nombre es Tsuyu Asui. Katsuki hace un ruido con la boca, no está interesado en ello.
"¡Bakugo!" llegó una chica alterada con una ropa estilo gótico y cabello corto lucía nerviosa y jugaba con su cabello por lo mismo.
"Hm, ¿Qué pasa? Ya te dije que no volveré a la banda. Es una pérdida de tiempo, orejas" Escondió una mano en su bolsillo y con la otra tomó la de Deku, luego de darle una mirada a los ineptos de sus amigos.
"Es que, me preguntaba si has visto de casualidad a Kaminari, jamás se pierde una fiesta, aunque no esté invitado, él siempre llega con un amigo o amiga ya sabes, hace amistad con todos, ese idiota..." mordió su labio inferior.
"Tal vez te está evitando porque lo dejaste en la friendzone, yo que sé, fuera de mi camino, o te mato" tiró de la mano del pecoso para caminar por las escaleras.
"¡Pero ya le pregunte a casi todos y nadie lo ha visto!" Exclamó antes que unas manos le cubrieron los ojos por atrás..
"Hey, adivina quien so...AUCH!"
"KAMINARI, ME TENIAS, PREOCUPADA, IDIOTA" Recriminó Jirō Kyoka dándole un coscorrón.
El peliverde sonrió al ver a aquella parejita. Se veía que eran muy buenos amigos.
Al llegar a la habitación que era de Shindo -la que Katsuki conocía bien cuando el trío de amigos se juntaban a jugar videojuegos- cerró la puerta con seguro.
"¿Q-Qué estamos haciendo aquí, Kaachan?" el chico de pecas se encorvó un poco de forma insegura al ver la cama y por ende aquel sonido de la puerta cerrarse tras de sí.
"¿No adivinas, Einstein?" Lo giró y entonces acarició sus brazos. Katsuki bajó la voz lo suficientemente para que sonará atrayente y que el otro notara como había bajado sus defensas.
Izuku tragó duro. Sus piernas temblaban. El chico que lo golpeaba la semana pasada en un callejón al lado de sus amigos, ahora estaba ahí...Actuando distinto. Katsuki ni siquiera se digno a pedirle perdón por todas las agresiones, ni sus brutales palabras. Y por su parte no se atrevía a pedirle una explicación. El amor que rayaba en la idolatría lo cegaba. Apretó sus ojos al sentir que le escocían. Bakugo era un idiota. Y él no podía contenerse, no podía decir que se alejará. A la mayoría de las personas les gustaban las rosas; sin embargo a Izuku le maravillaban las espinas que existían debajo de las rosas, y era negligente, sabiendo que sangraría al poner sus manos, él se pincharián por tocar esas espinas. Hasta la fecha seguía preguntándose porque le fascinaban tanto...Y porque Bakugo era ese camino de espinas en su vida. Porque no eran espinas comunes. Eran especiales. Las lágrimas comenzaron a descender de su pecho y se aferró a él como si fuese a desaparecer. "Kaa-chan..." Su trémula voz entrecortada, le robó un beso, tomando la iniciativa al rodearlo de la cintura. A pesar de ser su primer beso, algo nuevo que escribir en su libreta. La cintura de Bakugo era pequeña, a diferencia de sus músculos, los cuales siempre quiso apretar y acariciar y esa sería su oportunidad, de no ser porque Katsuki le lanzó a la cama.
Katsuki cubría su boca completamente azorado. A pesar de ser un leve contacto de labios tímido. Quería reventarse la boca. No, se corrigió. Era mucho mejor romperla al peliverde. Ese beso fue completamente inesperado y desagradable. Por supuesto nadie antes lo había besado. Y que tremenda escoria lo hiciera, lo enfureció más. Izuku igual de desorientado, no tenía idea de cómo reaccionar ante ello. ¿No se suponía que a eso iban a entrar a la recamara?
"Yo..." intentó hablar. En cambio, fue a llevar su mano a la barbilla analizando la situación en la que se encontraban con varios murmullos, mientras Katsuki caminaba por toda la habitación. Sus fuertes respiraciones y pisadas se detuvieron al ver unas prendas que podía usar para amarrarle las manos a la cabecera y luego cubrir sus ojos. Ese era el plan de todas formas para Bakugo según sus amigos.
"¡CÁLLATE, NERD DE MIERDA!" Vociferó ante todos los susurros que tenía Izuku para consigo mismo.
Al final ambos se quedaron callados, afuera ya no se escuchaban las conversaciones de los demás únicamente la música que sonaba realmente alta.
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Kirshima Eijiro estaba delante de la casa mirando el aparato que su amiga Mei Hatsune había construido para localizar a los chicos que no tardaban en ser invadidos con mensajes virales. Seguro Mei construyó eso defectuoso y se encargaría en perfeccionarlo pronto, ya que cuando le mandó solo detectaba cuatro personas en total; pero ahora eran más de diez. Volvió a echarle un vistazo y eran veinte "¿Y ahora eran...?" No podía creerlo. Con los ojos abiertos como platos. El aparato puesto en su brazo comenzó a parpadear y se apago. "Mierda, Hatsune-san, va creer que lo descompuse" Una exhalación larga dejó escapar. Por suerte traía ropa de civil y con algo de timidez toco la puerta varias veces, aunque nadie abría. Seguro no escuchaban por tanto ruido. Al demonio iba entrar por una ventana, decidió.
Porque no quería volver a ver con sus ojos como un amigo perdía su Kosei viendo esos malditos videos. Kirishima no iba olvidar la forma en que Amajiki Tamaki se puso completamente rígido al frente del ordenador al momento en que le quitaron su Kosei, y por más que le hablaba este no respondía. Sacudió su cabeza para alejar esos desagradables pensamientos.
Su plan de entrar por la ventana fue frustrado por lo que al darse la vuelta un chico salió molesto con el ceño fruncido.
"¿Tú eres el dealer?"
"¿EH?"
"¡Alguien baje a Kaminari, está bailando ebrio encima de la mesa otra vez!" Kinoko Komori gritó asomándose desde una ventana porque varios chicos se asomaron a ver al pelirrojo en la entrada.
"No es problema nuestro, dejalo que se caiga y haga lo que quiera, siempre es lo mismo con él" Habló mordaz Fumikage, recargado en una pared, mientras algunos seguían divirtiéndose. Él solo estaba en esa fiesta por Jirou ya que ella le había invitado.
Cuando Eijiro entró al comedor vio al chico rubio encima de la mesa.
Kaminari Denki danzaba como si desde que estuvo en el vientre de su madre, hubiera esperado el momento para nacer y moverse delante de él, especialmente al ritmo de esa canción, manteniendo sus ojos cerrados. Kirishima seguía embelesado con la boca entreabierta, dudaba que estuviera ebrio, aunque la curvatura de su sonrisa los confunde a todos.
If the end of the world was near. Where would you choose to be? If there was five more minutes of air...Would you panic and hide, or run for your life, or stand here and spend it with me. If we had five more minutes. Would i, could i, make you happy?
Los ojos ambarinos de Denki se abrieron y encontraron los de Kirishima haciendo que diera un paso en falso. Por suerte, el héroe tenía unos buenos reflejos y lo atrapó evitando que cayera y se golpeará la cabeza o parte del cuerpo.
"¡¿P-Por qué me mueven la mesa, idiotas?!" Acusó a algunos de los presentes. Varios reían y otros le ignoraban. "Hola, guapo, me salvaste" Dirigiéndose a Eijiro le guiñó el ojo y Kirishima se puso de inmediato tenso. Todos le observaban. Se suponía que iba en una especie de misión secreta y ahora era el centro de atención. El chico rubio estaba fuera de sí y su rostro se acercó demasiado al suyo dándole un beso en la mejilla. Un seductor "Gracias si quieres vamos a la habitación y te pagaré como se debe" en su oído ocasionó que el trasero de Kaminari junto con su dueño acabará en el suelo dando un grito adolorido y no precisamente de una linda forma.
"¡Lo siento! ¡Y no fue nada, no habría sido nada varonil de mi parte dejarte caer! Comenzaba a tener calor, su corazón latía descontrolado. ¡¿Qué le pasaba a ese chico?! ¿Cómo podía ser tan atrevido?
"AUCH, ¡QUÉ INJUSTO, PRIMERO ME SALVAS Y LUEGO ME TIRAS! ¡ERES EL PEOR NOVIO DEL MUNDO!" Vociferó Kaminari como si fuera un niño pequeño haciendo un puchero y luego fue a servirse más bebida combinada con vodka. Porque la verdad estaba tan dulce que no sentía que tuviera alcohol si se lo preguntaban. Eijiro se preguntó desde cuando se adjudicó tener una relación con él.
Jirou contuvo las ganas de golpearlo y al ver que el pelirrojo se iba ir lo detuvo, junto con Tsuyu Atsui.
"Kero, no te vayas, pareces ser una buena persona"
"Él es un desastre, y su casa está muy lejos. Sí sus padres lo ven así seguro lo echaran. Se que es muy atrevido de nuestra parte; pero, podrías cuidarlo un momento mientras vamos por un amigo para que venga por él"
"No vino a la fiesta por estar con su novia; pero es su mejor amigo" Aclaró Asui pensando en Sero. El recién llegado solo debía cuidar que no se fuera a matar o algo así. Era difícil; más no imposible. "Kaminari chan es complicado de controlar estando ebrio, su personalidad es testaruda y muy extraña, kero"
"Siempre se pone así cuando bebe. Perdonalo, ese bobo para mañana no recordará nada de lo sucedido" Añadió Kyoka.
Kirishima echó un ojo a Kaminari. ¿Qué podía salir mal?
No pudo negarse. Era un héroe. Y no le quedó más que dar un asentimiento con un cabeceo. Parecía ser que su noche apenas comenzaba.
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Izukuveía el número de su mejor amigo TenyaIidauna y otra vez, temblaba junto con su celular. Pero, no quería que Tenyaviera semejante humillación. El video frente a su computadora estaba pausado y los números de visitas aumentaban a niveles impresionantes. Agarró su cabello frustrado y se preguntaba cómo es que seguía llorando. ¿A dónde demonios acabo escabulléndosela felicidad que le había embargado?
Volvió a mirar el ordenador y puso reproducir el video. En este se veía así mismo amarrado; las manos atadas; y ojos vendados. Su boxer cubría la erección que se notaba escandalosamente por lo pegados que estaban. Podía casi revivir el momento cuando Katsukipasó un pintalabios por su piel con delicadeza por sobre el abdomen escribiendo los Kanjis. Al principio no supo qué era lo trazaba la escritura, porque las lamidas que daba en sus pezones y caricias sobre el glande con sus dedos haciendo que sintiera un cosquilleo excitante, lo enloqueció. Y ahí se nubló la razón del chico de pecas. Sobre todo cuando Katsukijugueteo con el elástico de su boxer y en la imaginación de Izukuechó una mirada o al menos eso le dió a entender. Maldición. Podría recordar por siempre su voz susurrante diciendo: "La tienes enorme, puedo dejar cogerme por ti, Deku. Te montaré"
El video continuo y al enfocar los trazos se podía escuchar claramente su voz "¿Qué sucede, Kachan?" Acababa de perder la cuenta de cuantas veces lo había visto, sinceramente. Las risas de los amigos de Bakugose escuchaban burlonas. Él intentaba zafarse inútilmente. MARICA. Se leía sobre su abdomen y el autocompadecerseera un asco. Cuando le quitaron la venda y lo desamarraronfue peor. Los gritos de los otros tipos siguieron; no obstante Bakugono había dicho nada. Tal vez, pensaba que era castigo suficiente. Pensó que se quedaría callado y luego el comenzó a recoger la ropa del suelo y la extendió hacia su persona.
"Hm. ¿Estas bien?" Cuestionó sarcástico y ahí fue cuando apareció la mueca burlona en su rostro.
Midoriyase puso su ropa enseguida y el video ya había parado antes de. Los comentarios debajo estaban divididos. Algunos a favor, otros en contra, por supuesto.
Las palabras de su madre volvieron a su cabeza.
"Izuku, perdoname, te falle. Debí criartemejor. Debí mandarte con tu padre al extranjero"
Ella no entendía que eso no era una enfermedad. ¿Por qué seguían pensando así ciertas personas de Japon? ¿Por qué tenían esa mente tan conservadora y cerrada a pesar de vivir en el siglo XXI?
Midoriyaprocedió a desconectar su computadora y tomó una decisión importante. Cerrar todas sus redes sociales. Inclusive se deshizo de su celular. Prácticamente su vida en línea acaba de desaparecer. Al igual que sus correos los cuales eliminó por completo. Los trabajos de la escuela los haría única y exclusivamente ahí. Dependería de lo mínimo del ordenador si es posible. Inclusive denunciaría lo que le hicieron a su director.
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BakugoMasaru y BakugoMitsuki no solían tener discusiones. Sus personalidades se complementaban muy bien; y si, desde que entraron a trabajar en aquel sitio como si fuesen esclavos, en diferentes departamentos, solo solían verse en la hora de comida y durante la noche. Pero su restricción a llamadas a su hijo, les parecían exageradas. Fue cuando su lealtad se puso a prueba llevándolosa punto de pistola, con su jefe a conocerle, que sabían en el verdadero peligro que se encontraban. "Su hijo por desgracia, está enfermo" Comenzó el hombre con la máscara de pico y aquella chamarra estrafalaria. Era la primera vez que tenían contacto con él. Algo les decía que las armas solo eran para amedrentarlos. Ambos se miraron a los ojos preocupados.
Mitsuki fue la primera en levantarse y pedir valientemente "¡Quiero renunciar!"
Masaru habló por consiguiente viendo a su mujer desde su asiento. Lo trataremos como a los otros chicos, aquí en el hospital. ¿Verdad?
"¡Masaru, no te metas en esto!"
"También es mi hijo, quiero tratarlo aquí. Tenemos derecho"
"Ya tomé una decisión. Necesito ver a Katsuki"
"Mitsuki, él va a venir aquí, lo verás cuando lo traigan y conservarastu trabajo"
"No. Lo trataran desde casa. Mandamos el video. Solo asegurensede que lo vea" Interrumpió Chisaki, haciendo un gesto con la mano a uno de sus subordinados quienes les pasaron un teléfono a los Bakugo. Acabó quitándose la máscara y le sonrió a los padres. "Se por lo que están pasando. No son los únicos" se mostraba aparentemente conmovido. Levantándose de su asiento fue para abrir una puerta y una niña pequeña apareció.
Volvió a ponerse las máscara.
"Yo también tengo una hija y está en nuestro hospital. Los necesito para encontrar la cura. No todos pueden librarse viendo los videos. Ella ha resistido, es un caso excepcional"
"P-Pero, sigue viva..." MascullóMasaru mientras la pequeña temblaba aferrándose a Chisaki.
"¡ES UNA ENFERMA TERMINAL" Grito Chisakifuera de sí hacía el castaño. "En cualquier momento morirá, su cuerpo sigue débil. ¿Quieren eso para su hijo? Cargó a Eiriy acarició su cabellera dándoles la espalda para tomar una decisión.
Masaru tomó la mano de su esposa todavía indecisa; pero luego de fruncir su ceño ella asintió conforme, pensando en lo que más amaban. Lo que deseaban proteger y lo que les orillo tomar ese trabajo tan bien remunerado económicamente. "¡Lo haremos!"
"El video está configurado específicamente para su hijo. Espero que se recupere en unas semanas. Traten de llamarlo para ver si los ve cada noche"
N/A: Es posible que sea el último capitulo que suba a Fanfiction, si alguien entro aquí y le gustó o se interesa en seguir leyendo, busquelo en Wattpad.
