Natsu camino con lentitud por los pasillos de aquel enorme castillo. Tras cuatro años trabajando para el concejo mágico, se sabía de memoria cada rincón de castillo ubicado en Era, así que cualquier pequeño cambio él podría notarlo con facilidad. Cuatro años no era un largo tiempo si se tenía en cuenta que él simplemente aparecía en el castillo para entregar los informes de misiones y tomar una nueva, le desagradaba demasiado el ambiente que se generaba a su alrededor, en esta o en cualquier cede del concejo.
Tras cuatro largos años de arduo trabajo, seguía recibiendo las mismas miradas de desconfianza y temor por parte de los trabajadores y caballeros al servicio del concejo mágico. Al principio lo entendía, era el chico nuevo, pero ahora ya no creía que fuera por eso. Realmente no le molestaba en lo absoluto, pero sí que hacia crecer su incomodidad.
- Yo viejo – saludo el pelirrosa levantando la mano, como era su costumbre no había llamado a la puerta. El pequeño anciano levanto la vista regalándole una sonrisa.
- Oh Natsu-kun pasa – el chico asintió al pedido, aunque técnicamente ya estaba dentro - ¿Qué tal la misión? – pregunto observando como el chico buscaba dentro de su chaleco sacando unas cuantas hojas.
- Aburrida – respondió mientras dejaba la pila de papeles en el escritorio - ¿Qué tienes para mí? – el anciano se lo quedo mirando por largo rato lo cual comenzó a incomodarlo – Viejo – susurro pasando su mano por frente a su cara – Yajima dime que no te moriste – Natsu lo tomo de los hombros sacudiéndolo levemente logrando que el anciano parpadeara confuso.
- ¿EH? – Yajima se giró a observar al joven – Perdón, solo pensaba – observo al pelirosa de pies a cabeza mientras daba un largo suspiro.
Hace cuatro años cuando le presentaron al joven Natsu Dragneel y le dijeron que estaría bajo sus órdenes, decir que se sorprendió era poco. El chico no parecía para nada una persona que se uniría al concejo mágico. Era alegre, enérgico, amable, decidido, hiperactivo y un largo etcétera, pero sobre todo no parecía para nada una persona dispuesta a seguir órdenes. Pero aun asi, a sus 13 cortos años, era extremadamente fuerte; sin duda alguna un genio, un genio tonto y distraído pero un genio al fin y al cabo.
Es cierto que había visto muchos magos jóvenes que habían logrado proezas inigualables para su edad. Erza Scarlet, Mirajane Strauss, Gajeel Reedfox, el grupo de Element four y Laxus Dreyar eran claros ejemplos de eso. Pero Natsu Dragneel iba más allá de eso. No solo era un prodigio a la hora de la magia y el combate, su rápida toma de decisiones e improvisación lo hacían una pieza esencial para las fuerzas del concejo mágico.
Cuatro años después, en la actualidad, había completado más de 400 misiones de manera exitosa. Si bien este joven no era muy diferente al que conoció en su primer día, si había cambios significativos. Era más paciente, más centrado, mucho menos impulsivo y sobre todo mucho más fuerte.
Natsu Dragneel era una de las piezas claves de las fuerzas del concejo mágico. Uno de sus mejores soldados y el primero en la lista entre los candidatos a futuro concejal, incluso habiendo rechazado el título en dos ocasiones.
Probablemente lo que más había cambiado en el joven era su aspecto, no solo su forma de vestir. Que ahora constaba de un pantalón largo blanco, una camiseta negra que se pegaba a su cuerpo perfectamente, una gabardina roja de manga larga con detalles en dorado, todo esto completado por unas botas negras y su bufanda blanca atada a la cintura. Pero lo más destacable en su aspecto era la cicatriz en su cuello y el parche en su ojo izquierdo.
Yajima dio un largo suspiro, si bien el chico frente a él no había cambiado drásticamente, sabia de los fantasmas que cargaba en sus hombros. Siempre refugiándose en misión tras misión, y ahora con su equipo disuelto, le preocupaba demasiado su estado anímico.
- Natsu-kun – llamo logrando que el chico lo mirara con suma atención - ¿Sabes que tu equipo se disolverá oficialmente, verdad? – pregunto recibiendo un pequeño asentimiento – Te retirare de tus misiones actuales –
- ¿Qué? – Yajima conociendo el carácter del joven se tapó los oídos con sus manos - ¡Como que me quitaras de las misiones¡ - grito el pelirosa mientras golpeaba el escritorio con la palma de su mano – Viejo hace meses que mi equipo se fue desintegrando y aun así he cumplido todas las misiones a la perfección, puedo hacerlo solo –
- Natsu-kun escúchame antes de que armes un alboroto – Natsu dio un largo suspiro para poder calmarse – Primero no dije que te dejare sin misiones, solo dejaras tus misiones actuales –
- ¿A qué te refieres viejo? – pregunto el joven cruzándose de brazos.
- ¿Cuántos gremios oscuros has destruido los últimos 6 meses? –
- No lo sé, tal vez cincuenta, perdí la cuenta hace mucho, esos desgraciados se reproducen como cucarachas – Yajima asintió, ciertamente los últimos años había habido un incremento en la cantidad de gremios oscuros.
- Exactamente Natsu-kun, has destruido demasiados gremios oscuros ¿Sabes lo que significa? – pregunto el anciano mientras entrelazaba los dedos de sus manos y se recargaba en el escritorio, Natsu se limitó a negar – Pusieron precio a tu cabeza, uno muy alto debo decir –
- Me gustaría que algún idiota intentara cortar mi cuello, les pateare el trasero a todos – el pelirosa choco su puño contra su palma – Estoy encendido – agrego sonriendo con suma tranquilidad, Yajima suspiro.
- Natsu-kun la decisión ya ha sido tomada por el concejo al completo, fue unánime, tus misiones van a cambiar – Natsu soltó un pesado y largo suspiro – Tus misiones serán más discretas pero igual de importantes –
- Esta bien viejo – el pelirosa volvió a suspirar – Si fue una decisión unánime no puedo contradecirla ¿Entonces que misión hare? –
- Se han reportado muchos secuestros últimamente en ciudades costeras, todas mujeres jóvenes. Creemos que se trata de algún grupo de trata de esclavas sexuales – Yajima le extendió una pila de papeles al pelirosa – Aquí tienes todos los detalles, también toma esto – agrego extendiéndole una lista con nombres.
- ¿Qué es esto? – pregunto mientras veía una lista bastante larga con nombres, algunos logro reconocerlos - ¿Crees que los sospechosos son miembros de gremios legales? – pregunto mientras alzaba una ceja.
- Claro que no – respondió ocultando una risa – Es una lista de los voluntarios para ser tus compañeros – Natsu alzo una ceja de manera interrogatoría, pero antes de lograr decir algo Yajima continuo hablando – El concejo no quiere que vayas solos a misiones –
- Pero porque miembros de gremios ¿No sería mejor que formara equipo con los miembros que tenemos libres? – Natsu sabía muy de sobra que quejarse no le iba a servir de nada, pero aun así tampoco se iba a quedar sin preguntar sus dudas. También sabía que si el bajo mundo de la magia se había puesto de acuerdo en ponerle precio a su cabeza, el concejo tomaría al menos la contramedida de enviarlo acompañado a cada misión. Suspiro con desgano, no quería tener otro equipo, no para que terminara de la misma forma que la última vez – Tenemos gente de sobra –
- Lee esto – Yajima le extendió una revista al pelirosa que miro extrañado.
- Concejo Magico y Gremios Oficiales ¿Aliados o enemigos? – leyó en voz alta el título de la portada - ¿Desde cuándo les importa los chismes que se invente una revista? –
- Los chismes no son importantes, lo que nos preocupa es la opinión pública – Natsu alzo una ceja ante ese comentario – Desde aquel incidente hace siete meses se ha cuestionado las decisiones y el operar del concejo, lo menos que necesitamos es que también comiencen a criticarnos por nuestra relación con gremios oficiales –
- Ya pedí disculpas un centenar de veces ¿Tengo que hacerlo de nuevo? – pregunto mientras se cruzaba de brazos y chasqueaba la lengua – Sé que fue mi culpa, yo tendría que haberlo sabido. Dije que aceptaría cualquier castigo y lo mantengo –
- Natsu-kun nadie te culpa de eso, solo sucedió – Yajima dio un largo suspiro. Siempre que salía ese tema Natsu se ponía a la defensiva, no lo culpaba por eso, era una reacción normal – Si trabajas en conjunto con los gremios legales la opinión pública sobre nosotros mejorara. De esa forma tendremos un respiro y tu un nuevo equipo y misiones –
Natsu se cruzó de brazos mientras golpeaba el piso repetidamente con su pie derecho. No quería un equipo nuevo, tampoco quería un cambio de misiones. Le gustaba su vida tal cual estaba en ese momento. Pero también comprendía los motivos del concejo, no los apoyaba pero los entendía – Esta bien, lo hare – resoplo mientras intentaba relajarse – Pero yo elegiré mis compañeros –
- Me parece justo – respondió mientras sonreía, Natsu asintió mientras arrojaba la lista de personas al bote de basura que se encontraba a un lado del escritorio – ¿Y eso por qué? –
- Las personas que quiero no están en esa lista – Natsu se paró en el marco de la puerta mientras le sonreía de lado – Me reportare cada tres o cuatro días, nos vemos viejo –
Yajima sonrió observando al joven cerrar la puerta. Recibiría un montón de regaños por dejarlo hacer las cosas a su modo. Elegir miembros fuera de la lista era algo propio del joven – Mucha suerte Natsu-kun – susurro mientras volvía a la pila de papeles que tenía en su escritorio, ese sería un largo día.
/
Natsu dio un sonoro chasquido de lengua, provocando que las personas a su alrededor dieran un salto. La información era muy específica, mucho más que las de sus misiones anteriores.
- Todos estos secuestros comenzaron hace dos meses, por los nombres de las desaparecidas son todas mujeres, no hay ningún hombre. La lista es bastante larga, pero las edades no varían demasiado, todas entre 14 y 25. Las suposiciones del concejo puede que sean correctas, se mire por donde se mire todo apunta a trata de esclavas sexuales. Lo más interesante son las ciudades costeras, todas con rápida salida al mar – Natsu seguía leyendo las hojas con toda la información que le había brindado Yajima, sin notar que era observado por una joven que sonreía de lado.
- ¿Te iras sin despedirte? – Natsu se paró en seco al escuchar esa voz, despego la vista de los papeles para girar a observarse a una joven mujer de su misma edad de cabello largo y negro al igual que sus ojos. Vestía un kimono azul que llegaba hasta sus rodillas, abierto levemente en su pecho, dejando una magnifica vista a sus piernas y escote.
- ¿Qué quieres Ultear? – pregunto el pelirosa mientras reanudaba su camino siendo seguido por su nueva acompañante.
- Solo saludar y, tal vez, charlar – Ultear se posiciono a su lado, abrazándose dejando que su brazo quedara justamente entre sus pechos. Natsu observo de reojo y al notar la gran vista que tenia de su busto inmediatamente volvió a mirar al frente – Te extraño Natsu – susurro en el oído del Dragon Slayer.
- Si eso fuera cierto no habrías abandonado el equipo – respondió soltándose del agarre de la chica - ¿Por qué votaste a favor de cambiar mis misiones y que tenga un nuevo equipo? – pregunto frenando sus pasos para encararla, sin notarlo había fruncido el ceño.
- ¿No es obvio? – pregunto mientras bajaba su cabeza levemente, entrelazo los dedos de su mano a la vez que soltaba todo el aire en sus pulmones – Es porque me preocupas –
- Lo agradezco, pero a la próxima pregúntame mi opinión – Ultear desvió su mirada al notar la molestia en los ojos, se mordio el labio sabiendo que había sido muy egoísta con él – Cuídate Ultear – agrego mientras levantaba la mano en forma de saludo y seguía caminando sin esperar respuesta.
Ultear se quedó observando la espalda de Natsu, apretó los puños al sentirse tan frustrada. Sabía que había cometido muchos errores graves y dudaba que algún día consiguiera su perdón – Lo siento Natsu – susurro antes de perderlo de vista.
/
Unos minutos después Natsu había llegado a la estación de trenes de la ciudad de Era. Observo el tren frente a él provocando que se le revolviera el estómago.
- Si tengo que formar un nuevo equipo, solo se me ocurren dos personas – pensó mientras se armaba de valor para entrar en esa máquina infernal – Fairy Tail allá voy – susurro mientras daba el primer paso dentro del tren, pero inmediatamente lo invadieron las náuseas y el mareo – Si sobrevivo – susurro nuevamente mientras caía al suelo.
