Y yo hablando problemas como Houston

Y tu pisando lunas sin querer

Buscaba gravedades como Newton

Y lo grave fue no verte volver.

Andrómeda.

Brock

—Es solo un buen amigo—dijo ella sonriendo mientras su acompañante le obsequiaba un beso en su brillante cabellera—, no imagines cosas, Luka.

Luka sonrió, saludó a Adrien y luego se retiró junto a Marinette, dejando al rubio con un sentimiento extraño en el estomago «solo un amigo» eso era cierto, sí, entonces ¿por qué lastimaba de esa manera?

Marinette era linda, amable y carismática, se atrevía a decir que era una de las pocas personas que de verdad se preocupaba por él, quizás por eso la molesta sensación de temor, temía que 'ese chico' dañara a su amiga.

•••

Sin ganas ingresó a la amplia y pulcra habitación, su padre no llegaría pues debía cumplir varios compromisos de trabajo, afortunadamente Natalie lo dejó excusarse por su falta de apetito.

—Yo creo que estas celoso—se burló Plagg con su típico tono juguetón saliendo del escondite—, por eso te molesta ver a Marinette con Luka.

—No, Plagg —dijo—ella es una amiga, solo temo que la lastimen, además tú sabes que amo a Ladybug.

—Repitelo hasta que te lo creas—atajó su Kwami—, yo prefiero el Camembert

—Ese queso apestoso—murmuró el rubio

—Por lo menos mi queso apestoso nunca me romperá el corazón—y se retiró a disfrutar su manjar.

Adrien se aventó a la cama, recordando las últimas semanas y cómo todo había cambiado; el fin comenzó un día que notó al músico al final de la jornada escolar esperando a alguien, segundos después Marinette llegó sonriente, nerviosa y sonrojada —algo típico de ella— lo último de lo que se percató antes de que su guardaespaldas arrancara el automóvil, fue de Luka sujetando la mochila de la chica para emprender juntos el camino a casa.

Con el paso de los días las visitas del joven fueron más frecuentes y la actitud de su amiga empezó a cambiar, ya no se mostraba tan nerviosa ni tropezaba o murmuraba palabras sin sentido, ahora parecía que la presencia del rubio incluso podía pasar desapercibida, y a él no le molestaba, claro que no, pero aún así el extraño vacío de su pecho era imposible de callar.

•••

Adrien despertó, después de arreglarse su guardaespaldas lo llevó al colegio y la primera imagen que obtuvo al bajar del automóvil fue la de Luka tomándole las manos a Marinette, cerró la puerta mientras veía al de mechones azules acercarse al rostro de la chica y unir sus labios con los de ella.

Por alguna razón eso le molestó ¿Qué carajos se creía Luka para besar a Marinette? ¿Por qué la besaba?

Caminó rápido hacía la pareja, pero una mano lo detuvo, Nino que había presenciado todo y ahora impedía que su amigo cometiera una tontería. A Adrien no le quedo opción mas que desistir, sin ganas se encaminaron al aula aunque cuando Marinette le sonrió él se limitó a ignorarla.

Las horas siguientes transcurrieron lenta y tortuosamente, muy en sus adentros se desarrollaba una lucha colosal ¿Por qué le molestaba la relación de Marinette? Ella lo valía y lo merecía además él amaba a Ladybug, pero entonces ¿Por qué se sentía de esa manera? Quizás era normal, solo temía por el bienestar de su amiga, y con ese pensamiento llegó al descanso.

•••

Recogió sus cosas para salir al patio, cuando escuchó su voz, una sensación desconcertante recorrió su sistema nervioso.

—Adrien—llamó ella—¿Crees que sea posible hablar?

El rubio lo pensó unos segundos, pero luego sonrió y aceptó. Él simplemente no había nacido para enojarse con nadie.

—Claro.

Marinette asintió y lo guió hasta una banca del patio, alejada del bullicio.

Permanecieron callados durante unos momentos, luego ella tomó aire y comenzó con su discurso.

—Adrien, la razón por la que te pedí que habláramos es sencilla—era extraño lo segura y decidida que se mostraba Marinette—, Luka y yo nos hicimos novios—algo en su interior se hizo añicos—, y justo ha sido él quiene ha animado para decirte esto.

»Adrien, durante mucho tiempo estuve enamorada de ti, creo que desde el segundo día que coincidimos, me pareciste lindo, deslumbraste mi mundo, fuiste mi más grande anhelo; sin embargo nunca reuní el valor suficiente para confesartelo, luego, cuando nuestra relación comenzó a mejorar sentí una esperanza encenderse, me dije que si te apoyaba, tú algún día te enamorarías de mí—ella río—, que tendríamos una casita, tres hijos y un hámster—su sonrisa se amplió—, así de acosadora fui.

»Continué a tu lado pero lo de Kagami destrozó mis sueños…mi corazón en general ¿sabes? Ahí entendí que tú jamás me querrías de la misma forma, que nunca corresponderías mi afecto…

—Marinette yo…—interrumpió

—No—pidió la chica—, espera, ya casi termino.

»Conocer a Luka fue algo inesperado, distinto. Pese a todo seguía idolatrandote, viendote como lo más maravilloso del universo pero poco a poco él se ganó mi afecto, desde el comienzo notó en mí cosas que nunca nadie había visto y gracias a su perseverancia y comprensión, logró ganarse lo que antes te pertenecía: mi amor.

»Sé que es una sorpresa, pero me pareció justo que lo supieras, además esto me quita un gran peso de encima. Eres fantástico, lindo dulce y amable, estoy absolutamente segura que sea quien sea aquella chica a la que amas, pronto lo notará y seran felices.

»Gracias por todo, Adrien, por favor recuerda que siempre seré tu amiga y estaré para ti cuándo lo necesites.

Y dicho eso, sin esperar respuestas, Marinette se acercó a él obsequiándole un beso en la mejilla para acto seguido irse dejándolo solo…

La confesión había desestabilizado por completo el esquema de su mundo, en resumidas palabras, le había abierto los ojos…tan fascinado…tan perdido...tan ensimismado con Ladybug…en ningún momento notó todo lo que perdía por perseguir un sueño….Marinette era carismática, amable, valiente, y atenta… a su manera era perfecta, y él, él habia tenido el honor de ser el dueño de su amor, ahora se sentía patético.

De forma inconsciente derramó lágrimas, amargas lágrimas.

—Soy un idiota, Plagg—murmuró a su Kwami pues no encontró otro consuelo.

—No, Adrien, no lo eres—le respondió afligido Plagg desde su escondite mientras pensaba en el pobre corazón del chico que ignoraba la identidad de su amor platónico—, dejará de doler, ya veras, quizás no hoy, no mañana, pero algún día dejará de doler.

Obtener esa reacción por parte del Kwami era algo casi imposible, pero Plagg entendía lo mal que Adrien la pasaba, y aunque no le gustara admitirlo, el jovencito le preocupaba. Ojalá el rubio jamás conociera la otra identidad de Marinette, a lo mejor no fuera capaz de soportar el haber perdido a su amor por ser tan ciego…

—Soy un idiota—repitió Adrien

—No, Adrien—le respondió—, sólo…solo eres inexperto.