¡Veinticuatro horas de guardia! Eso había hecho Sasuke al final en el hospital de Konoha. Un accidente múltiple en la autovía lo había mantenido en el quirófano durante horas, atendiendo las operaciones y al finalizar… urgencias para ayudar a los médicos que estaban igual que él… de guardia.

Aquel era su último café o eso esperaba que fuera. Apoyó la espalda contra la máquina expendedora y observó el horizonte. Entre los arbustos de la colina que subía a su casa, se podía ver el precioso cielo anaranjado. El sol salía pero él sólo quería irse a dormir.

Dio un sorbo al humeante café haciendo una leve mueca al quemarse la lengua, chasqueando los labios al no haberse dado cuenta de cuán caliente estaba. Aun así, volvió a observar el cielo unos segundos más. Todavía recordaba sus primeras citas, siempre acababan en el mismo lugar… en el puerto, viendo el amanecer mientras los grandes barcos zarpaban haciendo sonar el claxon. ¡Tres años! Ése era el tiempo que había pasado desde que había visto el último amanecer junto a alguien, ahora tan sólo los veía en soledad cuando volvía de sus largos turnos de urgencias.

- Hace mucho que no tenemos una cita tranquila, ¿eh? – sonrió para sí mismo acercando de nuevo el vaso de cartón con el café a sus labios. Sabía que su novio debía estar durmiendo todavía por la hora que era. A Naruto siempre le había gustado dormir mucho.

No podía creerse todavía que su novio fuera tan marmota aunque de golpe… cayó en algo, Naruto hoy no debería estar en la casa, le había dejado aquella mañana una nota explicándole que tenía que irse a un examen temprano.

- Mierda… se me olvidó – susurró Sasuke para sí mismo.

Empezó a caminar de nuevo, algo más frustrado. Una parte de él se entristecía, le habría gustado llegar a su casa, entrar en la cama y abrazar toda esa mañana a Naruto sintiendo su calor, otra parte… se alegraba, porque Naruto era un "culo de mal asiento", no paraba de moverse y más de una vez había tratado de empujarle fuera de la cama, le había dado manotazos o robado el edredón, era imposible… le recordaba más a un pulpo fuera del agua que a un chico tratando de dormir. Por lo menos… dormiría a gusto después de tantas horas despierto a base de cafés.

Pasó por el último de los callejones y observó la puerta de su casa al fondo. Pronto llegaría, tan sólo unos pasos más pese a sentirse tan sumamente cansado. Sólo la imagen de su habitación era visible en su pensamiento, deseaba tumbarse en la cama, lo deseaba demasiado y entonces… su paso se detuvo al sentir cómo algo afilado rozaba su garganta.

- Vaya… ¿Qué tenemos aquí? Si es un médico – escuchó la voz de un individuo a su espalda – sé bueno y dame la cartera.

- Está en mi bolsillo de atrás – comentó Sasuke con una gota resbalando por su frente.

El atracador no apartó el cuchillo del cuello de ese moreno mientras con la mano libre, bajaba por su cintura hasta el trasero del chico y metía la mano en el bolsillo trasero para buscar la cartera.

Sasuke se mordió el labio inferior al sentir las manos de ese hombre en su trasero y en parte… se maldijo por estar tan cerca de casa. Pese a que la idea de haber gritado se le pasó por la cabeza, también sabía que si por un casual… Naruto aún no había salido de casa, vendría corriendo a ayudarle y no quería que le pudiera pasar nada a él. Decidió aguantar un poco, esperar a que cogiera la cartera y se marchase.

Escuchaba el ruido de cómo el atracador buscaba entre los bolsillos de la cartera el dinero y luego pasaba su mano por la cadera del moreno y la subía hacia su pecho, guardando la cartera en el bolsillo de su camisa justo antes de que su mano fuera al otro pectoral y agarrase su pezón.

- Tienes un pecho atlético – susurró cerca de su oído, obligándole a caminar de espaldas para no clavarse el cuchillo, conduciéndole hacia el callejón.

- Ya tienes lo que querías, ¿por qué no me dejas?

- ¿Dejarte? ¿Con ese cuerpo? Sería todo un desperdicio – dijo el chico empotrándole con cierta fuerza contra la pared de ladrillos.

Sintió cómo su pierna se colaba entre las suyas y con una patada le obligaba a abrirlas, dejándole en una posición desequilibrada. En ningún momento parecía soltar el cuchillo, pero sí sentía cómo su mano libre recorría sus muslos por la cara interna y finalmente, cogía primero una de sus nalgas y luego la otra, dando algún manotazo de vez en cuando.

- Un trasero perfecto. Me pregunto si alguna vez se lo han desvirgado.

- Tengo novio, imbécil – le gritó Sasuke – más vale que me suelte o…

- ¿O qué? – preguntó el joven clavando un poco el cuchillo aunque no llegó ni a hacerle la marca – quizá quiera llamar a su novio y que venga a disfrutar con nosotros, tengo suficiente para ambos – dijo tocándose la entrepierna – vamos… llámale. ¿No? – dijo finalmente – no quiere compartir este momento con él – sonreía – claro… usted en realidad es todo un pervertido, quiere mi polla entera para usted solito, pues felicidades… la tendrá – dijo pasando su mano bajo la pelvis y cogiendo sus huevos, haciendo que Sasuke soltase un leve gemido que intentó contener.

La mano del individuo recorrió su cuerpo, endureciendo los pezones del moreno y bajando por su cuerpo hacia ese miembro que empezaba a sufrir la erección motivada por la excitación y las caricias que recibía.

- También pareces estar bien dotado aquí abajo, pero lo siento… no me gusta mucho que me den, en cambio – susurró el joven lamiendo el lóbulo de su oreja mientras colaba la mano por el pantalón e introducía un dedo en el trasero de Sasuke – tú pareces muy contento de que te la metan, mira cómo succiona mi dedo, oh, sí… tu trasero pide algo más grande y yo se lo daré.

Por más que trataba de aguantar y se mordía el labio para no gemir, aquel dedo moviéndose en su interior hacía que su cuerpo se excitase más, que las paredes de su trasero cogieran y soltasen el dedo, provocando la sonrisa del atracador.

- Sí que lo deseas, sí… y veo que miras mucho hacia esa casa. ¿Qué ocurre? ¿Es la tuya?

- No – se apresuró a decir Sasuke, pero el atracador ya había sacado su mano de sus pantalones y buscaba las llaves de la casa entre los bolsillos hasta dar con ellas.

- Bingo… vayamos a tu casa entonces.

- No vas a entrar en mi casa, pervertido.

- Claro que sí, estaremos más tranquilos, además… seguro que tienes mil juguetitos allí con los que tu trasero se divierte.

Con el cuchillo en su garganta, le obligó a caminar hasta la casa que tanto había estado mirando y él mismo abrió la puerta. Para asombro del atracador, todo parecía muy limpio aunque se asombró al escuchar una voz.

- Hola, soy Naruto Namikaze – escucharon los dos abriendo los ojos como platos - si estás escuchando esto es que no estamos en casa o mi novio no quiere contestarte, ¡es una broma! ¡No te enfades, Sasuke! ¡Ay, no me des, era una broma! Por favor, deja tu mensaje y te llamaré en cuanto pueda – sonó la alegre voz de un chico.

- Imagino que tu novio – comentó el atracador – tienen una voz muy seductora, quizá deba pasarme otro día por aquí y jugar con él también.

- Si le tocas, te mato – le gritó Sasuke enfadado, pero recibió un empujón que tumbó su pecho contra la mesa de la cocina.

- Cálmate, fierecilla, parece que hoy no está en casa. Se me va a escapar. Pero mira qué bien… Ha estado cambiando las cortinas y nos ha dejado un regalito.

Sasuke miró hacia el suelo donde estaban las antiguas cortinas con las cuerdas. Se dio cuenta de que aquello era un problema porque su novio era un maldito despistado y desordenado… no había recogido eso y ahora él pagaría las consecuencias. El atracador empujó a Sasuke tras él, desnudándole prácticamente en un santiamén pese a los bruscos movimientos que hacía Sasuke intentando evitarlo. Una vez lo tuvo desnudo, cogió las cuerdas atando sus manos y tumbándole encima de la mesa boca arriba, dejándole observar cómo pasaba las cuerdas por la lámpara del techo y luego por sus piernas manteniéndolas bien separadas y en alto, dejándole el trasero al borde de la mesa para poder penetrarle como quisiera. Al ver que el chico aún podía moverse ligeramente, pasó el último tramo de cuerda por su cintura, inmovilizándole completamente a la mesa.

- Así me gusta… bien quietecito y disponible, doctor. Hoy será usted el que recibirá la inyección – comentó el atracador quitándose los pantalones para dejar ver su erecto miembro.

- Vete al infierno – le dijo Sasuke enfadado.

- Sí, me gusta ese carácter, me gustará más todavía cuando te la meta y seas mío. Eres toda una fierecilla, pero yo te domaré. Ni siquiera tu novio será capaz de darte el placer que yo te daré.

- Por favor, no puedes compararte a él. Mi novio es todo un zorro en la cama – sonrió Sasuke – tu mini polla no se compara a la suya.

- Ya lo veremos, me deleitaré con tus gemidos y te obligaré a gritar y suplicar por mi "mini polla" – le especificó.

El joven buscó por toda la casa hasta encontrar la habitación y sobre todo… los juguetes que esos dos parecían utilizar en sus intimidades, dejando el gran repertorio encima de la mesa. Al ver todos los juguetes que él siempre utilizaba con Naruto, se asustó.

- Mierda – susurró.

- Ese vocabulario, chico – se escuchó al atracador – sólo quiero oírte decir cosas sucias cuando empiece. ¿Qué te parece si me vas lubricando éste? El más grande – comentó dejándole ver bien el gran pene de plástico que utilizaban a veces en sus juegos - Estoy seguro que tú eres el más morboso de la relación, te gustarán las cosas grandes.

Sin miramiento alguno, le obligó a abrir la boca y le metió el juguete en ella para que fuera chupándolo, una vista que encima le excitaba a él imaginándose que podría ser un pene real.

- Te queda muy bien, tu novio debe estar contento cuando se la chupas. Empecemos a lubricarte un poco, porque empezaré con las bolas chinas.

Tan sólo unos leves ruidos salían de la garganta de Sasuke, aquel aparato en su boca no le dejaba pronunciar grandes cosas, sin embargo, entre lubricante… el atracador iba metiendo una a una las bolas chinas en la entrada del moreno.

- Parece que te gusta – sonreía el chico – déjame probar con otra cosa – comentó sacando las bolas chinas y metiendo otro tipo de pene con estrías, introduciéndolo y sacándolo para crear más gemidos ahogados en ese chico – sí… te gusta, mira cómo tiemblan tus piernas ante el placer, ni intentes cerrarlas – sonreía el joven viendo cómo las cuerdas hacían su función y le impedía cerrarlas – disfruta, córrete para mí – le insistía tocando su miembro y apretando sus huevos mientras seguía jugando a introducirle ese aparato – tienes un cuerpo de escándalo, doctor, y muy sensible a los estímulos, déjame probar algo más.

El atracador abrió la caja que había traído de juguetes y buscó aquellas cadenas que había visto con pinzas, poniéndolas en los pezones del moreno y anudando el otro extremo a su miembro. Cada vez que su cuerpo temblaba y su miembro se movía, la cadena tiraba levemente de sus pezones, creando más gritos de placer en Sasuke. Aprovechó aquel momento para sacarle de la boca el lubricado pene de plástico y poder escucharle gritar con desesperación.

- Probemos ahora éste que tan bien has preparado.

- Dé… déjalo – comentó entre suspiros de placer.

- No hasta que te corras.

- Yo sólo me corro con mi novio, todo mi ser es suyo.

- Pues hoy será mío, chico, me lo comeré todo, te lameré la polla hasta que quede bien limpia. ¿Me oyes?

Sasuke se removió nervioso aunque las cuerdas le impidieron hacer nada y lo único que logró fue que las pinzas de sus pezones presionasen con más fuerza y se tensasen por el movimiento de su pene, provocándole más gritos que disfrutaba el atracador.

- Sí… muévete más y grita más fuerte, me encanta.

Sentir cómo la vibración del aparato se hacía presente, hizo que Sasuke empezase a gritar, agarrando con fuerza la cuerda entre sus dedos, cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás intentando aguantar todas aquellas sensaciones. Sin embargo, cuando estaba a punto de llegar al máximo de su placer, todo desapareció, cortándole el momento y dejándole con las ganas, observando cómo ese hombre encapuchado se masturbaba frente a él en los últimos movimientos dispuesto a entrar.

- No – le gritó Sasuke.

- Claro que sí – sonrió.

- Sólo Naruto puede entrar en mí, detente.

- Imagínate entonces que soy él, aquí vamos.

- No – gritó de nuevo Sasuke intentando alejarse, pero las cuerdas se lo impidieron, facilitando con la lubricación que el miembro de aquel hombre entrase directamente hasta el fondo.

El grito de Sasuke fue audible un segundo antes de quedarse paralizado. Sentía las arremetidas de ese hombre en su interior. Al ver cómo el chico se acercaba a su clímax y aproximaba la cabeza hacia sus manos, aprovechó para soltar sus dedos de la cuerda y coger el pasamontañas para quitárselo, dando por concluido su juego, haciendo que Sasuke sonriera al ver el rubio cabello de Naruto mientras gritaba su nombre movido por el placer.

Naruto fue el primero en llegar al clímax, eyaculando en el interior de su novio, excitado por aquel morboso juego, sabiendo que Sasuke estaría a punto, porque su novio… era al que más le excitaba al sentirse atado y a merced. No se equivocó, entre gritos, Sasuke se corrió, en el momento justo en que Naruto metía su miembro en su boca y trataba de tragar todo aquel espeso y blanquecino líquido que soltaba. Algo resbaló por las comisuras de sus labios, pero aun así, trató de relamerse, cogiendo todo y terminando de limpiar con la lengua el miembro de su sonrojado novio.

- No hagas eso, sabes que me da mucha vergüenza.

- Cállate, estás atado y a mi merced, puedo hacer lo que quiera contigo – sonrió Naruto – además no has dicho la palabra de seguridad en ningún momento para que parase.

- Porque sabía que eras tú y no quería que parases.

- Ya sé que lo sabías, te conocí en artes marciales – le sonrió Naruto – si hubieras querido, me habrías dado una paliza de escándalo. Nadie podría obligarte a hacer algo que no quisieras.

- Sabes que te amo y me encantan nuestros juegos, ¿por qué no iba a fingir sabiendo que eras tú? – sonrió Sasuke – por favor… no me digas que también lo has grabado.

- Claro que sí, puse una cámara en la esquina del callejón y otra justo ahí, encima de ese mueble – señaló Naruto la cámara – estás muy atractivo cuando estás atado, además se te pone muy dura – sonrió Naruto – estabas excitado hasta antes de que te tocase, tienes un extraño morbo con las ataduras.

- Me encantan, más cuando eres tú el que me atas.

- Entonces mi siguiente juego también te gustará – sonrió Naruto soltando las cuerdas de su novio y dándole un pasional beso – ahora me voy a la ducha… por si te quieres venir conmigo.

- Claro que voy contigo, siempre y cuando duermas luego un rato, estoy que me caigo de sueño.

- Sasuke… sabes que te amo, ¿verdad?

- Claro que lo sé, idiota, yo no me dejaría hacer estas cosas por nadie más que no fueras tú. Me excitas y te quiero demasiado – le beso con pasión empotrándolo contra el marco de la puerta – ahora vamos a la ducha – le sonrió cogiendo con fuerza las desnudas nalgas de su rubio.