Eran las dos de la madrugada cuando Sasuke regresaba a casa tras un día más de guardia. Al menos sabía lo que le esperaba en casa… una cama con su novio durmiendo y tres días de completo descanso del trabajo para pasarlos con Naruto. No negaba que las guardias eran aburridas y agotadoras, pero luego podía permitirse el lujo de pasar varios días de descanso con su novio, lo que le alegraba y además… le quitaba el estrés.
Naruto siempre había sido un chico con mucha energía, ya desde que le conoció había sido así. Siempre iba con una cámara de vídeo en el bolsillo y cuando no la llevaba consigo… utilizaba la cámara del móvil.
Al entrar por casa, todo estaba oscuro, algo normal puesto que a esas horas su novio debía estar dormido. Por alguna extraña razón, al ver la mesa tan despejada de cosas, se tensó. Naruto era un completo desastre, que siempre dejaba la mesa sin recoger después de su cena. Sasuke sonrió… era posible que el muy desgraciado tuviera algún jueguecito pendiente y quisiera utilizar la mesa de nuevo, así que entró con cuidado y encendió la luz para descubrir… ¡nada! Absolutamente nada. El grifo estaba un poco mal cerrado, dejando escapar alguna gota cada pocos segundos que caía en la pila recogida.
- Imposible – susurró para sí mismo con una gran sonrisa en su rostro – es imposible que hayas recogido todo – acabó diciendo al ver la cocina limpia y el salón recogido.
Siguió caminando hacia el aseo, necesitaba ir al baño antes de meterse en la cama. Sudado como estaba, no lo pensó dos veces y encendió el agua caliente esperando a que se encendiera la caldera. Miró hacia el espejo y observó la cámara de vídeo de Naruto encendida en una de las estanterías de arriba. Aquello le hizo sonreír aún más, ya conocía ese extraño hábito de su novio para grabarle siempre en la ducha.
- De verdad que tienes algo con grabarme – sonrió Sasuke – esta bien, te daré buen material entonces, pequeño.
Se quitó la camiseta muy despacio, dejando ver lentamente sus abdominales y lanzando la camiseta al suelo. La cámara seguía encendida, podía ver ese botón rojo que parpadeaba y, sin tapujo alguno, miró hacia ella pasando sus manos por su abdomen, acariciándose él mismo y quedándose en sus pezones, pellizcándolos con sensualidad mientras ponía el rostro más lujurioso y lascivo que podía.
Por un segundo… se le pasó por la cabeza aquel espectáculo que le iba a montar a Naruto. Él nunca había sido un chico así, de esos a los que les gustaba exponerse o exhibirse, sin embargo, tres años con el pervertido de su novio y le había convencido completamente para entrar en sus jueguecitos eróticos. Ahora hasta admitía que le excitaba saber que a la mañana siguiente, Naruto recogería esa cinta creyendo encontrarle en una ducha normal, pero lo que encontraría sería algo muy diferente. Sasuke estaba decidido a calentarle tanto… que tuviera que irse a buscar algún juguetito o incluso a él mismo para terminar su calentón. Le iba a poner a mil, ése era su objetivo.
De la estantería cogió algo, algo que la cámara no podía detectar desde ese ángulo y en cuanto lo tuvo, Sasuke terminó de desnudarse y entró en la ducha, dejando la mampara abierta para que la cámara pudiera grabarle bien.
El agua recorrió todo su cuerpo y aprovechó que ya estaba mojado, para enjabonarse bien, deleitándose en masajear su miembro. Cerró los ojos y susurró el nombre de Naruto sabiendo que aquello le excitaría más, masturbándose frente a la cámara y metiendo un par de dedos en su entrada.
No podía evitar sonreír al pensar en la gran sorpresa que se llevaría su novio al día siguiente cuando recogiera la cinta. No podía adivinar el resultado de su comportamiento, era posible que Naruto buscase algún juguete para satisfacerse o era posible… que incluso aunque él durmiera, Naruto quisiera tener sexo de emergencia, podría ser hasta que intentase controlarse o que él mismo por venganza le grabase otro provocativo vídeo… ¿Quién sabía? Naruto era el hombre número uno en sorprender a la gente. No podía asegurar de lo que sería capaz ese chico rubio.
De su espalda, sacó lo que había ido a recoger del mueble, enseñándoselo bien a la cámara. Aquel gran pene de plástico con esas estrías que tanto le gustaban a él y que Naruto solía utilizar en sus juegos. Sasuke sonrió y lo metió en su boca lamiéndolo provocativamente, como si le hiciera pensar a su novio que era su propio pene lo que estaba lamiendo. Sus dedos continuaron abriendo su entrada y se agachó en el plato de ducha pegando el borde del pene con la ventosa al plato de ducha, sentándose encima de él e introduciéndoselo.
Los jadeos llenaron el cuarto de baño mientras Sasuke se cabalgaba a sí mismo sobre aquel juguete, agarrándose a las paredes de la ducha, moviendo su cintura en círculos y deleitándose, con los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás susurrando el nombre de Naruto mientras subía y bajaba sobre aquel juguete.
Podía sentir el placer, cómo aumentaba su temperatura y la respiración empezaba a descontrolarse. Por un momento, se olvidó de la cámara, apoyando las manos sobre el plato de la ducha quedando a cuatro patas mientras movía la cadera en círculos y subía y bajaba dándose mayor placer, jadeando casi como un auténtico loco hasta que su cuerpo tembló entre espasmos y ese líquido blanco salió disparado impactando en el plato de ducha, marchándose con el agua que seguía cayendo sobre ese agotado moreno.
Sonrió una vez consiguió relajarse mínimamente, saliendo del juguete y mirando a la cámara con su cabello mojado cubriendo parte de su rostro. Sólo esperaba que su novio disfrutase de aquello.
Al salir de la ducha, se secó con una toalla y prefirió irse desnudo a la cama. Seguramente le facilitaría las cosas a su novio para el día siguiente si ya de por sí… iba sin ropa. Él también sabía jugar a esos jueguecitos. Al llegar a la habitación, lo único que encontró fue a Naruto durmiendo, con el mando de la televisión en su mano y la última cinta en marcha dónde aparecía él atado y Naruto metiéndole algunos juguetes.
- Te metiste en el papel, Dobe – sonrió Sasuke al verse allí atado encima de la mesa con Naruto haciendo de secuestrador o ladrón… o quizá medio violador, no estaba seguro de qué papel había querido hacer, pero había acabado tocando los tres – eres idiota – sonrió Sasuke quitándole el mando de la mano y dejándolo encima de la mesilla – pero admito que disfruto con tus juegos… mañana disfrutarás tú – sonrió dándole un beso en la frente antes de acostarse a su lado dispuesto a dormir.
Las siete de la mañana y él… ¡No podía dormir más! Sin embargo, Sasuke dormía a su lado completamente desnudo, con el cabello todavía un poco húmedo indicándole a ese rubio que su novio había pasado por la ducha primero. Una sonrisa se dibujó en su rostro al percatarse de ello, había dejado la cámara adrede en el aseo anoche sólo para pillar a Sasuke desnudo mientras se duchaba.
Se levantó corriendo de la cama y se dirigió al baño. Necesitaba orinar, sin embargo, lo primero que hizo fue buscar la cámara de vídeo de encima de la estantería. Al no ver la luz roja parpadeando, un viento helado recorrió toda su columna. ¡El muy cabrón había apagado la cámara!
- Pero si la puse bien escondida – comentó apartando las cosas para ver que ciertamente, estaba apagada – será desgraciado.
Naruto empezó a orinar mientras rebobinaba la cinta y le daba al play para ver el momento en que Sasuke tuvo que apagarla, sin embargo, se quedó atónito al ver cómo ese moreno miraba hacia la cámara y empezaba a desnudarse con sensualidad, tocándose él mismo con total cara de pervertido. Una sonrisa se dibujó en el rostro de Naruto, quien terminó de orinar y aprovechó para ducharse mientras la cinta seguía en marcha.
Cuando conoció a Sasuke Uchiha tan sólo era un chico reservado, solitario y malhumorado con el mundo, pero cuando empezaron a salir, descubrió que no sólo era su mejor amigo, iba a ser su compañero, el mejor de los amantes, un chico en el fondo travieso que sólo había esperado a la persona correcta para sacar su lado pervertido.
- Quién diría, Sasuke Uchiha… qué llegaría el día en que me deleitarías exhibiéndote de esta forma – sonrió Naruto.
Salió de la ducha, todavía empapado como iba y colocó la cinta en la televisión. Necesitaba ver eso en grande, sobre todo escuchar los gemidos del moreno mientras movía su cintura con esa maestría que sólo había visto en Sasuke. Era todo un experto seductor, algo que sólo Naruto vería, porque era suyo… su chico, su amante, su novio… aquellos juegos eran algo mutuo, algo entre los dos.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Naruto una vez más mientras buscaba entre los cajones las cuerdas. Sabía cuánto le excitaba a Sasuke perder el control y dejarse hacer. Él… ¡Don perfecto!, el chico que siempre tenía todo perfectamente calculado, el que no cometía ni un error y tenía la planificación de toda su vida colgada en la nevera… sólo con Naruto y en el sexo, era capaz de dejarse dominar con tal de disfrutar de sus juegos.
Ató sus manos al cabecero de la cama sin que se diera cuenta, con mucho cuidado y después, ató sus pies junto a sus piernas impidiéndole moverse, eso sí… con las piernas bien abiertas, porque así le gustaba a Naruto, tenerlo completamente abierto para él y disponible para hacerle lo que quisiera.
- ¿Qué estás haciendo, Naruto? – preguntó en un susurro Sasuke, al que todavía le costaba abrir los ojos por el sueño.
- Me dejaste un regalito anoche, ¿no?
- Oh, eso… ¿Vas a tocarte?
- No, Sasuke, voy a follarte.
- Naruto… son las siete de la mañana – se quejó Sasuke al mirar el reloj, pero entonces, cuando quiso mover su mano, descubrió que estaba atado – oh, venga ya… tengo mucho sueño. ¿Lo dejamos para más tarde?
- Tú me has puesto así – dijo Naruto enseñándole su miembro erecto – y te acostaste desnudo por algo – sonrió mientras se ponía bajo su cuerpo y apoyaba la espalda del moreno sobre su pecho, consiguiendo que sus manos pudieran recorrer todo su cuerpo - ¿No te gustaba esto anoche? – preguntó Naruto divertido pellizcando sus pezones – porque susurrabas muy bien mi nombre.
- Claro que sí, idiota. ¿Qué nombre susurraría sino?
Naruto no podía dejar de sonreír, pero tampoco de besar su cuello con lujuria haciendo que el cuerpo de su novio temblase. Sus manos bajaron por su cintura hasta sus tersos muslos, rozando y haciendo suaves cosquillas a ese chico al que se le empezaba a endurecer el miembro por el placer.
- Me encantan tus manos – sonrió Sasuke.
- Claro que sí – le aclaró Naruto cogiendo los huevos de Sasuke y apretándolos con lentitud – a todo el mundo le gustan.
- Serás idiota, como toques a alguien más con esas manos, te las corto – se quejó Sasuke haciendo reír a Naruto.
Los ágiles dedos de Naruto agarraron las nalgas de Sasuke, ruborizando levemente al moreno, sin embargo, pronto fueron las propias mejillas del rubio las que se tornaron rojizas cuando sus dedos tocaron una anilla.
- ¿Qué ocurre, Naruto? – preguntó Sasuke divertido.
- ¿Va en serio, Sasuke? ¿Te has ido a dormir con esto ahí? – preguntó Naruto tirando de la anilla y sacando las bolas chinas de su entrada ya dilatada.
- Intuí que querrías sexo después de ver el vídeo – sonrió Sasuke triunfante.
- Contigo siempre quiero sexo – le aclaró Naruto cogiendo su miembro e introduciéndolo en su novio.
Tan sólo salió un leve gemido por parte del moreno al sentir el cuerpo de Naruto bajo su espalda, el movimiento de su cadera introduciéndole el miembro y cómo lamía su cuello mientras sus manos recorrían todo su pecho y jugaban con su miembro.
- Vale… no pares – le sonrió Sasuke.
- Creí que querías dormir.
- Ya no. Venga… muévete.
- Anoche preferías el consolador a mí – siguió Naruto con una gran sonrisa.
- Anoche estabas dormido y quería provocarte para hoy – alegó Sasuke.
- Vale… la respuesta me sirve – le aclaró Naruto empezando a moverse con mayor velocidad.
Los jadeos de ambos empezaron a mezclarse con los que procedían del vídeo y Naruto lo reconocía… escuchar doblemente a Sasuke, mientras le penetraba y veía ese vídeo tan suculento que el moreno le había regalado, era algo inolvidable. No podía pedir nada mejor que eso. Tanto le gustaba la idea, que apenas tardó en irse, dándose cuenta de que Sasuke… ni siquiera había llegado a la mitad de su placer.
- Lo siento – se disculpó Naruto al ver cómo el cuerpo de Sasuke se relajaba como si le hubiera cortado el orgasmo.
- Da igual… - suspiró Sasuke – espero que hayas disfrutado.
- No voy a dejarte así – comentó Naruto enfadado casi consigo mismo por haberse ido tan rápido sin darle opción a Sasuke de llegar a él a su máximo placer – dame un momento.
- ¿Qué vas a hacer? – preguntó confuso Sasuke, al ver cómo Naruto se movía de debajo de su espalda y se subía entonces a horcajadas de él en la cama.
- Voy a hacer que termines – le comentó abriendo sus propias nalgas e introduciendo el miembro del moreno lentamente en él.
- Te sientes culpable – afirmó Sasuke con una sonrisa.
- Claro que sí… yo he tenido mi parte de placer pero te la he cortado a ti. No es justo.
- Tú siempre mirando por los demás, no hay remedio contigo – sonrió Sasuke sintiendo la estrechez de Naruto y gimiendo suavemente.
- Joder, Sasuke… - susurró Naruto terminando de meter todo el miembro del moreno en su interior – de verdad que me vuelves loco. Voy a moverme.
- ¿Por qué no haces ese movimiento que tan bien se te da? – sonrió nuevamente Sasuke recordando lo que tanto le gustaba a él, consiguiendo que Naruto sonriera igualmente.
- Claro, lo que tú quieras.
El rubio movió su cintura en círculos, consiguiendo así que Sasuke disfrutase a la vez que, de vez en cuando, subía y bajaba en su miembro, alternando sus sensuales movimientos de cadera para darle placer, viendo cómo Sasuke disfrutaba de la visión de sus caderas y de cómo su miembro se hundía una y otra vez en su interior.
- Tú sí que me vuelves loco.
- Claro que sí, nadie te cabalgará jamás como lo hago yo.
- Ya… aunque tengas que atar al potro para poder dominar.
- Es que a veces… eres un potro demasiado rebelde – le sonrió Naruto moviéndose con mayor rapidez.
Naruto no se detuvo en ningún momento hasta conseguir que su novio eyaculase en su interior. La visión de su novio montándole era algo que siempre le excitaba.
- De verdad que eres único. ¿También lo has grabado? – preguntó Sasuke divertido.
- Esta vez no, no esperaba tu espectáculo de anoche ni que me encendieses tanto como para llegar a esto.
- ¿Qué te parece si me sueltas y te hago el amor por toda la casa para compensar que no hayas podido grabar esto? – preguntó Sasuke.
- Suena bien – comentó Naruto saliendo de Sasuke, dejando que el semen resbalase por sus nalgas y algunas gotas cayesen en el abdomen del moreno – estabas cargado – comentó Naruto al ver aquello.
- Aún tengo más para ti.
- No lo dudo – sonrió Naruto con cierto toque pervertido, soltando las bridas que mantenían preso a Sasuke.
Tal y como se sintió libre, Sasuke aprovechó para lanzarse sobre su novio, devorando su boca con pasión, pasando sus manos por la cintura del chico y atrayéndolo hacia él para meter la lengua con total posesión en su boca. Aquello sólo acababa de empezar porque ambos… tenían demasiados juegos en su mente todavía.
Fin
