Los personajes no son de mi propiedad. Si lo fueran, sería un todos con todos.
Disfruten.
El tiempo pasaba veloz. Ya estaba finalizando su segundo mes de clase. El autobús escolar había sido una buena idea, bastante cómodo, además de que le había permitido conocer a más gente, como Dexio y Sina, chicos de segundo y tercero, y a Alain, su compañero de asiento.
Le daba un poco de cosa forzar a Alain a compartir asiento con ella, es decir- había otros lugares libres, pero a ella le gustaba ese lugar, y sabía que él no se cambiaría porque llegó antes, así que…
Por otro lado, no estaba de segura de si a él le disgustaba tanto su compañía, pues, seguía ahí. Tal vez era porque ella sabía cómo tratar con él, se daba cuenta de que no era una persona madrugadora, por lo que no lo presionaba tanto. Le hablaba, pero no lo obligaba a entablar una conversación. Si él tenía ganas, continuaría con la misma, sino, la ignoraría o respondería con monosílabos.
Le agradaba mucho eso de él, el que fuera directo con ella.
Algunas calles después de que ella subió, llegaron a la parada de Alain. Él subió casi arrastrándose y se sentó sin ganas de vivi- uh, bastante dormido, junto a ella.
―Buenos días ―sonrió ella, mirándolo.
―Hola ―murmuró él, casi sin mirarla y hundiendo su cabeza en su mochila para, tal vez, seguir durmiendo.
―Sabes ―lo ignoró―, tengo un juego en mi móvil donde tienes algo así como una mascota virtual, mira-
Alain levantó la mirada veloz, sus ojos grandes. Abrió la boca y Mairin miró por la ventana sin entender, aunque no llegó a escuchar qué dijo Alain. El autobús cruzaba por la mitad de la calle cuando el auto los embistió, del lado de Mairin.
…
Escuchó, en forma de eco, la voz de alguien. ¿Su madre? Demasiado grave. ¿Su abuelo? No, no era él.
―Mai- ¿Me es- chas?
¿Alain…? No entendía qué le decía.
―Mairin- ―sonaba un poco más claro, pero aún lejos de ella―, por favor-
―¿Alain? ―sintió una punzada en la cabeza cuando habló, como si su propia voz retumbara con fuerza―. A-ah, Alain… ―susurró.
―Aquí estoy ―dijo él. No lograba verlo bien, todo estaba mezclado―, aquí estoy, Mairin, tranquila.
―Me- me duele, duele demasiado ―sollozaba apenas, porque no podía soportar la presión en su cabeza.
―¿Dónde te duele? ¿Puedes caminar?
―Y-yo- creo que- no sé ―se desesperaba más, las palabras se trababan en su lengua―. Me duele la cabeza, toda.
―Tranquila ―susurró él, en un tono tan ajeno a lo que ella conocía de él, pero tan aliviadora―, todo estará bien, ¿sí?
Trató de asentir, pero no estaba segura de si lo hizo―, sí.
―Ahora, necesito que me abraces, ¿sí, Mairin? Con todas tus fuerzas. Y cuenta.
―¿Cuenta?
Sintió las manos y los brazos de Alain, pero aún no lograba enfocar bien su mirada, así que trató de hacer lo mismo que él.
―Sí, hazlo conmigo ―sintió que él la levantaba y se aferró a su cuello―, uno, dos, tres…
Repetía los números sin pensar, pero en algún momento, se volvió todo muy pesado.
―¿Mairin? ―el tono de Alain era urgente, pero trataba de mantenerse tranquilo para no preocuparla.
―Me duele mucho la cabeza ―su voz era más suave y sus brazos perdían fuerza.
―¿Mairin? ¡Mairin! ―dijo y apresuró el paso―. Cierra los ojos y abrázame, por favor.
Estaba tan cerca de la salida, tenía que resistir un poco más.
Cuando creyó que ya no podría, un bombero apareció para ayudarlo.
―¡E-ella…! ¡No responde! ―Exclamó Alain, caminando más rápido hacia el hombre.
―Está bien, tranquilo. Ya pasó todo ―el hombre tomó a Mairin de su espalda―. Yo me ocuparé de ella, tú ve con los demás heridos.
Edit 29/03/19: ¡Gracias por leer! Cuando subí los primeros cuatro/cinco capítulos había sido corriendo, todos al hilo, así que ni notas les había puesto(?
Saludos.
