Los personajes no son míos. Si lo fueran, sería un todos con todos.

Disfruten.


El yeso era lo más incómodo que había experimentado en su vida y lo peor era el dolor. Es decir, la pierna no le dolía en lo más mínimo, no, lo que le dolía es que todos lo trataban como una muñeca de papel. Nunca le había gustado depender de los demás para hacer sus cosas, pero, tal parece que tener un yeso es el equivalente de pedir ayuda a gritos.

Esa mañana, cuando subió al autobús, Dexio estaba esperándolo junto a la puerta para ayudarlo.

―No necesito tu ayudadijo Alain en cuanto el chico le sonrió.

―Buenos días para ti también ―contestó él, sin perder el buen ánimo―, te seguiré hasta tu asiento como todos los días, así que…

―No me toques ―contestó Alain, irritado.

―Con gusto ―masculló Dexio.

El conductor siempre esperaba a que él se sentara antes de arrancar, lo cual le daba un poco de ansiedad, ya que todos esperaban que él llegara hasta su asiento para continuar.

―Gracias ―murmuró Alain, sin mirar a Dexio, ya que sus ojos estaban en otra persona. Se sentó, pero el otro chico seguía ahí, pasmado, tanto que casi cae al suelo cuando el autobús arrancó.

¡¿Escuchaste!? ¡Me lo agradeció! ―escuchó Alain la voz de Dexio, hablando con la chica a su lado. Sonaba de verdad alegre, y eso le dio un poco de cargo de conciencia. Él no le caía mal, solo que estaba harto de que todos quieran ayudarlo todo el tiempo.

―¡Buenos días! ―Exclamó Mairin, a su lado, sonriendo―. Ah, ya me estaba aburriendo sin ir a la escuela.

―Buenos días ―contestó―. Así que te dieron de alta ―ella asintió―, qué bien.

―Veo que aún sigues con el yeso. ¿Qué tal está tu pierna?

―Bien, en un mes me lo quitan.

―¿Ansioso?

―No te imaginas cuánto.

El viaje fue inusualmente corto. Cuando quiso darse cuenta, ya estaban en la escuela y no vería a Mairin hasta el día siguiente. Ambos caminaban por los pasillos, en dirección a sus clases. Ella seguía hablando, pero los pensamientos de Alain estaban en otras cosas.

―¡Ah! Olvidé decirte- ―sonó la campana del comienzo de las clases. Mairin lo miró a él y esperó a que terminara de sonar―, como decía, soñé contigo anoche.

―¿Ah, sí? ―Preguntó, curioso.

Mairin asintió y comenzó a alejarse de él, en dirección a su salón―, pero te contaré en el almuerzo de eso, ¿está bien?

Ah, ¿ella pensaba lo mismo que él?

―Claro, nos vemos.


Edit 29/3/19: Mi Alain es algo gruñón a veces, en especial con Dexio porque él siempre quiere ayudarlo y no quiero tu ayuda dexio dejame en paz. Pero bueno(?

¡Gracias por leer!