Disclaimer: Los personajes son de Satoshi Tajiri. Si fueran míos, sería un todos con todos.

Fic no-participante del reto anual del foro DexHolders del Prof Oak. Link en mi perfil.


Maldijo en voz baja en cuanto vio qué hora era. Había perdido el autobús y rezaba porque su padre no se hubiera ido aún, sino, no tendría forma de llegar a tiempo a la escuela.

Tal parecía que la suerte estaba de su lado; había llegado a tiempo gracias a su padre. Atravesaba las puertas principales a toda velocidad, faltaba poco para que la campana sonara. Pasaba delante de los baños cuando una voz llamó su atención.

― ¡Eres insufrible! ―Alain escuchó, inconfundiblemente, a Mairin. Se detuvo un segundo en su lugar, sin saber en verdad qué hacer.

―Qué pena que una perdedora como tú pueda disfrutar de su compañía, él debería fijarse en alguien más…

―Arceus, que eres persistente ―contestó Mairin en tono malhumorado ―, habla lo que quieras, Sandía, pero muévete de la puerta.

La puerta se movió apenas, a consecuencia del forcejeo de las dos chicas. Alain miró a un lado, luego al otro, y dio un empujón a la puerta del baño de chicas.

― ¡Maldición! ―Exclamó la chica a raíz del golpe.

Alain no vio cómo terminó la situación, ya que si se quedaba, llegaría tarde.

El timbre que anunciaba la hora del almuerzo finalmente sonó. Recogió sus cosas con inusual velocidad y caminó en dirección al salón de Mairin. Estaba a varios pasos de la puerta cuando una chica de vibrante cabello rojo y un pañuelo verde salió del salón. Sandy, o Sandía, como Mairin dijo. Detrás de la misma, Mairin también salió; en cuanto vio a Alain, lo saludó con la mano. Él devolvió el saludo.

Sandy lo miraba fijamente, y al ver tal gesto, sonrió, creyendo que era dirigido a ella. Alain aceleró un poco el paso y pasó sin fijarse en ella, directo a ver a Mairin.

― ¿Quieres almorzar afuera? ―Preguntó él.

― ¡Por supuesto! ―Contestó.

―Hoy llegaste tarde ―dijo Mairin.

Estaban en el jardín trasero de la escuela, sentados bajo un árbol.

―Me quedé dormido ―contestó y le dio una mordida a su manzana.

―Qué raro ―comentó ella. Alain le hizo una seña con las cejas y ella siguió ―, es que pareces alguien que se duerme temprano.

― ¿Qué es temprano para ti? ―Cuestionó sonriendo apenas.

―No lo sé ―Mairin rio ―, ¿Once, doce de la noche?

Él se encogió de hombros, ―igualmente, no soy alguien que duerma mucho.

Ambos se levantaron de sus lugares y se miraron. Mairin rio otra vez ante la sincronía de sus acciones.

― ¿A dónde vas?

―Tiraré la manzana, ¿Y tú?

―Iba a la máquina de bebidas.

Alain hizo un gesto con la mano, ―quédate, yo iré.

―Vamos, es solo la máquina, yo…

―Siéntate ―el chico puso su dedo índice en la frente de la menor y la empujó apenas ―, yo lo traeré.


¡Gracias por leer!