Ha pasado tanto, desde que actualicé esta historia y desde que escribí algo bueno(?) Espero que lo disfruten.

Disclaimer: Los personajes son de Satoshi Tajiri. Si fueran míos sería un todos con todos.


Alain tenía hábitos bastante extraños. Los días de escuela tardaba horrores en levantarse con su despertador, pero en fin de semana, que era cuando apagaba el mismo, se levantaba perfectamente a las nueve de la mañana.

Ese día no había sido la excepción. Sus padres se levantaban temprano todos los días, exceptuando el domingo, para trabajar. Solían irse antes de las ocho. Así que cuando Alain se despertaba, ya estaba solo. Los sábados desayunaba en el sofá, delante de la televisión. Aunque la TV siempre quedaba en segundo plano, ya que mayormente miraba su teléfono.

Antes de conocer a Mairin, no estaba tan pendiente del dispositivo, más que para ver la hora o tal vez entretenerse en el receso en la escuela. Pero luego de haber intercambiado número con ella, casi siempre tenía un mensaje por leer de la chica, ya sea hablándole de algo que le había sucedido, o tal vez un meme que le había causado gracia.

Ella siempre estaba pendiente de él en esos aspectos.

Poco después del medio, ella le llamó.

Hola ―saludó ella ―. ¿Estás ocupado?

―Hola, yo, no, no hago nada… ―Odiaba hablar por teléfono, por alguna razón, balbuceaba tonterías siempre —. Te escucho.

¿Recuerdas que habíamos quedado para merendar hoy? Pues, algo surgió.

―Está bien ―respondió tranquilo luego de un segundo.

Lo lamento mucho, tenía muchas ganas de que vinieras… Tal vez puedes venir igual…

―¿Entonces voy?

¡No! Es que…

―Entonces no voy…

¡No!

―¿Entonces qué quieres hacer?

La escuchó suspirar ―. Mejor pasémoslo para otro día.

Alain asintió ―. Está bien ―dijo y sonrió apenas, aunque ella no podía verlo ―. Oye, no te preocupes.

Claro.

Colgó el teléfono y se sentó en la sala. Suspiró decepciona.

Miró el mensaje de su madre, "En una hora sale el vuelo, estaré allí por la tarde".

No sabía porqué le había dicho a Alain que no viniera. Él y su madre ya se conocían y mal no se llevaban, además, aun faltaba bastante para que ella llegara, a lo sumo, se cruzaría cuando él se fuera.

Se recostó en el sillón y miró sus redes sociales para distraerse. Bostezó y después miró la hora, tal vez en dos o tres horas llegaría su mamá. Tiempo de sobra para una siesta. Se acomodó y sin darse cuenta, cayó dormida.

Pero cuando despertó, ya era de noche, cerca de las dos de la mañana.

Se levantó con el cuerpo adolorido, como cuando duermes de más. Subió hacia el cuarto de su mamá, para cuestionarle el porqué no la había despertado.

Pero no había nadie.

Miró la hora de vuelta, por si se había confundido, pero no.

La preocupación comenzaba a saturarla para cuando tomó el teléfono y la llamó.

―¿Mamá? ―Preguntó apenas contestaron del otro lado ―. ¿¡Dónde estás!?

Ah, cariño… ¿no leíste los mensajes, verdad? Al final, no… No subí al avión.

―¿Sigues en Johto?

Sí.

―Ah. Bien, claro ―suspiró ―. Genial.

Mañana te llamo y te explico bien… trata de dormir ahora.

―Claro, adiós.

Adiós, te am-

Cortó sin dejarla terminar de hablar y suspiró más tranquila. Tomó su celular y leyó los últimos mensajes.

Mamá: Cariño, hubo un pequeño cambio de planes.

Mamá: Parece que tendré que quedarme unos días más.

Mamá: Algunos papeles importantes se perdieron, así que trataré de rehacerlos por si no los encuentran.

Mamá: Si todo sale bien, tal vez a fines de esta semana vuelva.

Mamá: Te amo y te extraño muchísimo.

Cerró los mensajes de su madre sin responder y abrió los de Alain.

Alain: [Foto]

Alain: Espero que te resulte gracioso.

Mairin: Es graciosísimo.

Mairin: ¿Creí que no entendías esas bromas?

Alain: No las entiendo.

Alain: Pero sé que a ti sí te gustan.

Sonrió por lo tierno del chico.

Mairin: Gracias.

Mairin: ¿Quieres hacer algo mañana?

Alain: ¿Qué quieres hacer?


¡Gracias por leer!

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Saludos.


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