Helloguiwis.

No tengo mucho para decir.

Me agrada este cap(?)

Disfruten.


Ese viernes no estaba muy lejano después de todo, así que, antes de que se dieran cuenta, ya faltan solo horas para la fiesta.

―¿Por qué no te estás arreglando? ―Cuestionó Alain al ver a Serena recostada en pijama en el sofá.

Ella bufó ―, no iré a una fiesta con adolescentes, soy adulta y es ligeramente ilegal, así que… Los recogeré luego del trabajo y les mostraré qué es una verdadera fiesta.

―Suena ilícito también.

―Como sea ―Serena se enderezó y apagó el televisor ―. Hey, ¿Mairin es tu novia?

Alain se estaba mirando en el espejo, y dejó de mirarse para enfocar sus ojos en ella ―. ¿Por qué preguntas?

―Tu madre tiene curiosidad.

Alain frunció el ceño y se giró a mirarla ―. ¿Qué significa eso?

―Pues ―Serena sonrió ―, dice que pasas mucho tiempo con ella, como, casi todos los días, después de la escuela. Y nunca la has traído a casa.

―No es mi novia ―volvió a mirarse en el espejo para terminar de arreglarse.

Serena asintió y se levantó para dirigirse a la cocina ―. Si supieras lo que te pierdes… ―murmuró.

―Espera, ¿qué? ―Dijo y la siguió veloz.

Alrededor de las nueve de la noche, Mairin golpeó la puerta de la casa de Alain. Llevaba medias de red negra y un jean celeste con roturas y una camiseta negra de mangas cortas.

―¡Hola! ―Exclamó Serena y la abrazó veloz ―. Entra, Alain se terminando de arreglar. Ya sabes, chicos…

Mairin rio apenas, no estando segura de a qué se refería. Serena se alejó de la puerta y se sentó en el sofá con las piernas recogidas y comenzó a sacarse la pintura de las uñas con el líquido. Luego de un minuto miró al frente y vio a Mairin aún parada.

Se aclaró un poco la garganta para llamar su atención y le sonrió sincera cuando esta la miró.

―¿Quieres que te pinte las uñas?

―Uh, creo que en cualquier momento…

―¡Alain! ―Gritó Serena interrumpiéndola ―. ¿¡Cuánto te falta!?

―¡Mi camiseta aún no se seca! ―Gritó desde el piso superior y luego agregó ―. ¡Gracias, por cierto!

―Derramé helado sobre su camiseta sin querer, pero es tan terco que no quiere usar otra ―explicó la rubia y se acercó un poco, como para decirle un secreto ―, es su camiseta de la suerte.

Mairin estaba algo estupefacta por alguna razón, tal vez el hecho de estar en la casa de Alain por primera vez, o porque Serena era su única compañía ahora mismo y seguía sin estar del todo segura de quién era, o porque Alain era tan terco como para solo querer usar esa camiseta, o tal vez el hecho de que todas esas cosas, en cierta forma, la preocupaban, a pesar de no saber porqué.

―¿Entonces…?

No conocía a Serena en lo más mínimo, pero tenía que admitir que le emanaba mucha confianza.

―Claro ―sonrió como muchas veces le sonreía a Alain.

No habían pasado ni dos segundos de que habían empezado, cuando la madre de Alain entró a la sala. Era una mujer alta, un poco menos que Alain, tenía cabello azabache como él y la misma expresión en su rostro.

―Hola ―saludó formal cuando se acercó a Mairin ―, ¿tú eres…?

―Ella es Mairin ―interrumpió Serena, mirando a la mujer a los ojos y diciendo el nombre de la menor en un tono que Mairin no supo descifrar.

―Oh, oh.

La mujer sonrió ampliamente, de forma tan cálida que hizo sentir a la chica como en casa. Tal vez… Tal vez la sonrisa de Alain…

―¡Es un gusto conocerte! Yo soy la madre de Alain, pero dime Norah.

―Es un gusto conocerla, uh, Norah ―Mairin respondió incómoda pero alegre.

Serena y Norah soltaron risitas, como riendo de un chiste privado; Mairin las acompañó apenas, aun sin entender.

Y velozmente, entre esmaltes de uñas, conversaciones sobre Alain y risas compartidas por las tres, Mairin se dio cuenta que definitivamente, tenía que volver a esa casa.

―Creo que está casi toda seca, pero…

Alain bajaba las escaleras lentamente, mirando su celular; su famosa camiseta era gris y decía trash en letras grandes y con llamas alrededor. En cuanto levantó su vista, se encontró con la de su madre, que sonreía demasiado, y luego con la de Mairin.

―Hola ―dijo ella ―, Serena me está pintando las uñas, así que, en cuanto se seque, nos vamos.

―Am, sí, pero, ¿cuándo llegaste? ―Preguntó confuso y uniéndoseles en el sofá.

―Hace… ¿media hora? ―Miró a Serena.

―Una hora va a ser.

Ella estaba sorprendida de lo rápido que había pasado el tiempo, pero aún más de cuánto se había divertido con las dos mujeres.

En la puerta, cuando se estaban yendo, la madre de Alain la abrazó.

―Visítanos, Mairin, no importa si vienes con mi hijo o no.

―Si es sin él, mejor ―agregó Serena en broma.

―Estoy aquí ―respondió Alain, siendo ignorado por todas.

―Por supuesto que sí, fue un gusto conocerla. Adiós, Serena.

Mairin se despidió con la mano; el esmalte negro con reflejos azulados brilló por la luz de la sala hasta que se perdió de vista junto con ellos en la oscuridad de esa cálida noche de octubre.


Me encanta cómo esto está en el cap 16 y dentro de mi cabeza estoy, tipo, en el cap 80(?), esperando la actualización...

Gracias por leer!

Nos leemos en dos semanas.