Hellowiss.

Creo que a partir de acá, los capítulos siguen cierta línea de tiempo. No sé porqué aclaro eso, porque no es relevante que lo sepan(?). Anyway, disfruten del capítulo.

Disclaimer: los personajes no son míos, si lo fueran, sería un todos con todos.

Advertencia: no hay mejor que oraciones fuera de contexto(?).

Disfruten.


Era martes, el primero de noviembre. Su madre seguía en casa; desde hacía un mes que estaba allí más o menos.

Todo… era extraño. Ella era extraña. La última vez que había pasado tanto tiempo con ella había sido poco después del accidente, en el autobús escolar. En ese entonces no lo había notado, pero también estaba algo extraña.

Estaba más relajada, aunque eso lo notaba más en esta ocasión.

―Adivina qué ―Mairin estaba sentada en su cama, haciendo la tarea. Su madre se asomó por la puerta abierta y entró, sentándose a su lado ―, te tengo buenas y malas noticias.

―Dime las malas primero ―Mairin estaba algo confundida por la alegría de la mujer.

―La buenas es que visitaremos a tus abuelos ―la ignoró ―, las malas es que solo tú irás. Tengo que trabajar.

Trató de lucir más decepcionada de lo que se sentía, porque, sinceramente, ya estaba acostumbrada a hacer planes con su madre y que ella no apareciera.

―Oh… ―dijo, aunque sonó fingido. Miró a su madre con una sonrisa de disculpa ―. Lo siento.

―Se pone mejor ―la mujer sonrió con malicia ―: ya te compré el boleto de avión. Sale el primero de diciembre.

―¿No hubiera sido mejor si iba para el cumpleaños del abuelo?

―Estarás para ese día.

Mairin se quedó un momento, como, en pausa.

―Perderé la última semana de clases. Espera, ¿por qué no viajo para navidad? ¿O año nuevo?

Su madre suspiró ―, mira—

―No. ―La interrumpió, dándose cuenta de su plan ―, no, no, ¡mamá! ¿¡Por qué siempre haces eso!?

―¿¡Qué!? ―La mujer exclamó ofendida y se cruzó de brazos ―. ¿¡Obligarte a pasar tiempo con tus abuelos!?

―¡Hacer planes sin siquiera preguntarme si estoy de acuerdo! ―No era furia lo que sentía, ¿tal vez decepción? De lo que sí estaba segura era que estaba harta.

―Mairin, es solo un mes…

―¡Claro que no! ―Tenía el ceño fruncido, más de lo que era usual en ella. Gesticulaba mucho con las manos y las hojas que tenía sobre su falda comenzaban a caerse ―. Seguro que cuando esté ahí, harás alguna de tus piruetas empresariales para tener dos días libres, ni más, ni menos, provocando que me quede más días y, entonces… ¡Me terminaré quedando todo el verano!

―Eso no es…

―Lo hiciste. Tres. Años. Seguidos.

La mujer se cruzó de brazos, restándole importancia.

―Creo que estás exagerando.

Mairin suspiró y cerró los ojos dos segundos. Luego habló.

―¿Podrías… dejarme? Tengo que terminar de estudiar para un examen.

El resto de la tarde había pasado tranquila, su madre no había regresado a molestarla, pero igual no había logrado concentrarse. Toda la situación seguía dando vueltas alrededor de su cabeza. Le hacía hervir la sangre que la mujer hiciera eso, que menospreciara su opinión o sus deseos. Casi le hacía desear que ella…

El sonido de notificaciones en su celular la sacó de sus pensamientos. Cuando los revisó, vio que eran mensajes de Alain y de Sina.

¿Qué estás haciendo?

¿Quieres hacer algo hoy?

Suspiró decepcionada, ya que tenía que declinar la posible propuesta.

Hola, Sina, estoy ocupada hoy. Lo siento.

Dejó el teléfono a un lado luego de contestar todos los mensajes y de ver que era hora de cenar. Bajó silenciosa y se encontró con su madre hablando por teléfono. Ella estaba en el umbral de la puerta de la cocina, de espaldas a Mairin.

―… Ah, lo sé, sí ―no llegaba a escuchar la voz del otro lado del teléfono gracias al ruido de la tv, pero sí captaba que era una voz grave ―. ¡No! ―Exclamó suave la mujer y rio apenas ―. ¡Cómo puedes ponerte de su lado! ―Soltó una carcajada.

Mairin estaba extrañada de la actitud de su madre, ella no acostumbrada ser tan risueña con nadie, solo con ella o sus abuelos, pero a ninguno les hablaba de esa forma tan… familiar.

Tan abstraída estaba que no se dio cuenta de que estaba por pisar el segundo escalón de la escalera, el único que siempre hacía ese horrendo chirrido. Quiso tirarse desde donde estaba por su equivocación.

―¡Ah! ―Suspiró sorprendida cuando se giró ―, lo siento, luego te llamo.

―¿Quién era? ―Preguntó tratando de disimular que había estado parada escuchando.

―Alguien del trabajo ―contestó sonriendo y entrando a la cocina.

Mairin entrecerró apenas los ojos y la siguió ―. ¿Te pidieron que viajaras?

―Mhm-mhm ―dijo en negación la mujer y se acercó al refrigerador para buscar algún delivery para cenar.

Por el momento, la menor decidió no presionar con el tema, aunque, de seguro, solo estaba sobre-pensando las cosas.

―Estuve pensándolo, y sí iré a la casa de los abuelos ―estaba apoyada en la mesada y siguió hablando cuando su madre la miró ―, pero quiero que haya un ticket de regreso antes de irme.

―Uh, ¿primero de marzo? ―La mujer dijo en tono de broma.

―Uh, primero de enero ―corrigió ella, sonriendo apenas.


¡Gracias por leer!

No me gusta mucho exigir comentarios, pero, idk, siempre es lindo y alentador leerlos, aunque sean dos palabras(?). Así que, si recibo cinco reviews, subiré el próximo capítulo el martes 22/5 (una semana antes de lo programado).

Espero que mi incentivo los incentive a incentivarme(?)

¡Saludos!