Hey.

Los personajes no son míos, si lo fueran, sería un todos con todos.

Disfruten.


La temporada de lluvias seguía presente. Y por supuesto que Serena no había agarrado ningún paraguas cuando salió del trabajo.

Alain caminaba con tranquilidad por las calles hacia la oficina del buffet de su padre. Estaba a una distancia extraña de su casa: un poco lejos para ir caminando, pero suficientemente cerca como para que te juzguen (dispuesto a discusión) en el autobús por bajarte a solo dos paradas de donde subiste.

Así que caminaba, bajo la lluvia, disfrutando del fresco. Solo él, la lluvia y sus pensamientos. Ugh.

Todavía le quedaba tanto por estudiar; la universidad que había elegido no era muy quisquillosa a la hora de admitir alumnos, el problema era que había un cupo limitado de estudiantes. Por lo que necesitaba obtener una puntuación perfecta para asegurarse su lugar.

Tengo que hablar con Calem.

Cuando llegó a la oficina, Serena lo estaba esperando en la puerta. Vestía con ropa de oficina, algo demasiado inusual en ella.

―Estaba a punto de irme ―dijo, ya que la lluvia había mermado bastante.

Alain asintió y comenzaron a caminar.

No hablaban, pero la escasa llovizna y los pequeños tacones de Serena evitaban el silencio profundo.

―Mamá está preocupada por ti ―dijo Alain, mirándola de soslayo―, me pidió que hablara contigo.

Serena sonrió algo incómoda, sin dejar de mirar al frente―, no hay nada de qué hablar. Y dile que ya no se preocupe.

―Serena… ―comenzó Alain, en tono de reproche, sabiendo que ella se hacía la tonta.

―¿Quieres hablar? Bien: Calem está preocupado también porque no respondes sus mensajes.

Alain frunció el ceño―, no voy a hablar de eso contigo.

―Pues yo tampoco.

Quedaron, otra vez, en silencio. Berrinchando.

Hacía tiempo que no estaba así, pensaba Serena, hacía algunos años que confiaban en el otro, de una forma en la que no podían con sus propios padres.

―Quiero dejar el trabajo en el buffet ―suspiró―, ser abogada… Creo que es más divertida la teoría que la práctica.

Alain asintió mirando al frente.

―Siento… Creo que desperdicié mucho tiempo- repitiendo, cambiando de carrera, de trabajo- pero las opciones, ya no tengo nada, ninguna.

―Qué mal… Uh… ―Alain no sabía cómo continuar y quedó en silencio hasta que ella lo miró―. Lo siento, no sé consolar gente ―se encogió de hombros.

Serena sonrió―, lo sé.

―Pero no creo que hayas perdido el tiempo, el haber repetido hizo que conocieras a los chicos, y estoy seguro que le darás gran uso a lo que estudiaste estos años- ¿qué era? ¿Psicología?

―Psicopedagogía.

―Puedes trabajar de eso en la escuela.

―Ya hay consejero.

―Están por despedirlo, hay rumores.

Serena soltó una risa―. Gracias por ser la voz de la razón.

Siguieron caminando en silencio, hasta que Alain suspiró.

―Creo que debería hablar con Calem.

Ella asintió.

Estaban a pocas calles de la casa y la lluvia ya había parado. Seguía siendo un día caliente, pero ahora era muchísimo más soportable.


¡Gracias por leer! Me arden los ojos, así que me voy (?)

Saludos.