Hellowis ahre.

Pues, no estoy tan conforme con este capítulo, pero no se me ocurre cómo arreglarlo, so, problema para future me.

Advertencias: está mal pelear, sin importar la situación.

Los personajes no son míos, si lo fueran, sería un todos con todos.

Disfruten.


―Serena, la cena estará lista en unos minutos; ve a llamar a Alain.

Se estiró apenas desde su lugar en el sofá, sin despegar la mirada de su celular, y gritó―, ¡Alain! ¡La cena!

Norah la miró con reproche y ella suspiró, luego se levantó y subió a la habitación del chico.

Golpeó dos veces y abrió la puerta.

―Ya está la cena ―él asintió. Estaba sentado en su escritorio, aún rodeado de hojas y libros―. Oye, más tarde iré con los chicos al muelle. Grant sale a las diez del trabajo. ¿Vienes?

Alain dio una vuelta en la silla giratoria, estirándose. Estaba indeciso―, ah, es noche de escuela… ¿Estaremos hasta muy tarde?

Ella se encogió de hombros―, ya los conoces.

―¡Chicos! ¡La cena!

Luego de cenar, y un rato más de estudio, ambos subieron al auto de Berth. La primera parada era el centro del vecindario, donde trabajaba Grant, después, al muelle. Este quedaba a unos veinte minutos en auto, aunque, siendo de noche, era bastante menos.

Grant era un chico alto y serio, algo golpeado por la vida. Era un año mayor que Serena; había asistido a la misma secundaria que Alain, como todos los demás. Trabajaba hacía tres años en el restaurante de la familia de Cress, así había conocido a sus amigos.

En realidad, todos ellos eran amigos de Serena primero. Ella había ido a la escuela con Cress y Calem, pero cuando ellos repitieron el año (por ser holgazanes), eventualmente, se convirtieron en compañeros de Alain. Eran ruidosos y, a veces, le dificultaban el estudiar, pero eran muy divertidos.

Cuando se cambiaron a estudiar de noche, Alain no se imaginó que los extrañaría. Pero sí, y mucho, en especial a Calem. Él era un poco más tranquilo que Cress y muy comprensivo. Era como su ¿mejor amigo? Alain no creía mucho en ese concepto, pero sí reconocía que a él le hablaba de cosas que a veces no podía decirle a Serena o a los demás.

Así mismo, Calem confiaba muchísimo en él, lo cual hacía que le diera aún más cargo de conciencia el haber ignorado sus mensajes durante varias semanas.

El restaurante estaba bastante tranquilo. Era miércoles, día de descuento en el cine de al lado, así que no debía faltar mucho para que la gente saliera de las funciones nocturnas. Calem y Cress estaban en el estacionamiento, sentados en la acera. Cuando vieron el auto, se levantaron y se acercaron a ellos.

―Diablos, creo que va a llover: Alain se unió a nosotros ―se burló Cress.

Antes de que Alain pudiera responder, Grant apareció. Todos subieron al auto y comenzaron a andar. La música era alta, rock del 2000 (porque, evidentemente, nadie avanzó después de esa época) y más viejo también.

Todos estaban en silencio, mayormente porque la música era demasiado alta como para hablar. Cuando llegaron a un semáforo, Grant, sentado entre Calem y Cress, se estiró a bajar el volumen del estéreo.

―¿Por qué no vino tu novia, Alain? Sabes que ella es bienvenida ―dijo.

―¡Ah! ¿Mairin es tu novia? ―Cress se puso una mano en el pecho, otra vez burlándose―. Pobre de ella.

―Cierra la boca, Cress, sé que me extrañaste, pero tampoco exageres ―respondió él, girándose apenas en el asiento.

Cress soltó una risa un poco forzada y Serena habló―, no es su novia. Es decir, a todos, TODOS nos encantaría que fuera, pero…

―¿Tú qué opinas? ―Preguntó Grant, dándole un pequeño empujón a Calem, quien miraba por la ventana.

―¿No me vas a preguntar a mí? ―cuestionó Alain.

―Esto se va a poner intenso ―dijo Serena para sí misma, sin quitar la mirada del frente, pero atenta a lo que Calem fuera a decir.

―Pues, si Alain va a ignorar sus mensajes de la misma forma que lo hace con los míos, no les veo mucho futuro.

Serena y Cress corearon un ohh extendido al mismo tiempo, Grant reprimía su risa mirando al suelo y Alain suspiró.

―No hablaré de eso con ellos aquí.

―¡Tú-!

―¡Esperen, esperen! ¡Ya casi llegamos! ―Interrumpió Serena, adentrándose en el estacionamiento de la parte comercial del muelle.

Cress, Grant y Serena se alejaron veloces de ellos, en dirección a los videojuegos. Alain aún estaba dentro del auto cuando desaparecieron.

―¿Prefieres pelear en el auto o la playa? ―Preguntó Calem, quien también estaba dentro.

―¿Es necesario hacerlo?

Calem se acercó al asiento delantero y lo miró, serio―, ambos sabemos que sí. ¿Playa o auto?

Alain suspiró―, playa ―respondió y salió.

Decir que ellos cinco eran normales era mentira. Cada quien había tenido sus situaciones de mierda durante sus años de secundaria –o durante toda su vida–, por lo que no era raro que tuvieran tensiones o ira acumulada.

La primera pelea que hubo fue durante una de las primeras veces que Alain había salido con ellos. Grant y Serena había estado toda la tarde discutiendo, mayormente porque los dos estaban irritables. Entonces, en algún momento, Serena dijo "a que puedo patearte el trasero". Los demás creyeron que eso desencadenaría otra discusión, hasta que Grant respondió "te reto a hacerlo".

Por supuesto que ninguno dejaría que pelearan, más allá de que era peligroso, les preocupaba también que eso terminara la amistad.

Así que pusieron reglas: el primero que caiga al suelo, pierde. No puñetazos, no patadas. Bastante inofensivo, ¿verdad?

En realidad, no.

Resulta que Serena se torció el tobillo tratando de tirar a Grant, mientras que él la muñeca, por caer mal. Se reconciliaron mientras compartían el poco hielo que había en el congelador de la casa de Alain.

Las peleas nunca resuelven nada, y todos estaban de acuerdo en ello, pero había veces en que era necesario. No les pregunten porqué.

Esta, pensaba Calem, era una de esas ocasiones que necesitaban que alguien caiga.

Estaban parados en la playa, descalzos, uno en frente del otro.

―Reglas de siempre: sin golpear.

`―Creí que aprovecharías para darme un puñetazo sin querer ―dijo sarcástico Alain.

―¿Quién dijo que no lo haré? ―Calem sonrió apenas y dio un salto hacia Alain con la intensión de empujarlo, pero Alain lo esquivo.

―¡Lo siento! ―Exclamó esquivándolo de vuelta―. ¡Tenía muchas cosas en la cabeza!

―¿¡Esa es tu excusa!? ―Cuestionó Calem, aún persiguiéndolo―. ¡Deja de correr!

―¡No!

―¡Alain!

Él se paró y, cuando Calem se abalanzó sobre él, sujetó sus manos con las suyas, tratando de detenerlo.

―¡De verdad lo siento! ―exclamó de vuelta.

―¡Desde octubre que no te veo! ―gritó, enojado y herido―. ¡Desde que apareció Mairin, ya no me hablas!

Alain lo soltó de golpe y se movió al costado, dejándole el lugar para que caiga, cosa que no logró.

―Siempre, siempre que tuviste un problema, estuve ahí para ti. ¿Sabes todo lo que me ha pasado? ―Calem se acercó a Alain y lo tomó de la camiseta.

La verdad era que, ambos creyeron que Alain recibiría un puñetazo en ese momento, pero lo único que recibió fue el impulso suficiente para caer, pesadamente, en la arena de espaldas.

―Estaba preocupado por ti, cretino.

Se tiró a su lado en la arena, ambos respirando agitados. Estaban sudando y la suave brisa marina los refrescaba un poco.

―Perdón.

―Te perdono ―dijo. Estuvieron un rato en silencio, hasta que agregó―. No es verdad lo que dije de Mairin. O sea, es cierto que desde que la conoces no me hablas tanto, pero, no me hagas caso.

Alain se giró a mirarlo interrogante―, ¿entonces?

―¿Cuándo la invitarás a salir? ―le devolvió la mirada.

Alain abrió la boca y volvió a cerrarla veloz. Calem suspiró.

―Bien, siguiente tema: relájate.

―Yo-

―Ya sé qué dirás ―lo interrumpió―, Serena me dijo que, cuando pases el examen, te tomarás un descanso, pero no, Alain.

No, Calem, no puedo relajarme ―se sentó en la arena, abrazando sus piernas―, este examen… esta universidad- tú, sobre todos, sabes cuánto significa esto para mí.

―¡Claro que lo sé! ―dijo él y se sentó también―, pero también te conozco, y sé que estás obsesionado. Y sabes que eso no es bueno.

Él quería negarlo, porque él no estaba obsesionado, pero la verdad era que Calem tenía razón.

―Solo- promete que esta noche no estudiarás.

Alain lo miró, alarmado―, faltan dos semanas, no puedo-

―Alain, no vas a lograr un gran avance en una noche.

―Pero, me quedé a mitad del capítulo.

―Puede esperar hasta mañana ―Calem le puso una mano en el hombro y lo miró a los ojos―. Prométeme que lo dejarás.

Era curioso. Si alguien te dice algo una vez, no le haces caso; pero si muchas personas te repiten lo mismo… tal vez tú estás equivocado.

Suspiró y lo miró―, lo prometo.


¿Does Calem speaks spanish? No, he speaks italic. sorry not sorry.

¡Gracias por leer! He estado editando los capítulos de esta historia, así que, si hace mucho que me lees, te invito(?) a leer los primeros 4 ¿? capítulos, pues hay contenido nuevo(?).

Saludos.