Actualización tarde. Saben por qué? SabEN POR QUÉ?

Nuestra canción invitada de este capítulo es Love on the brain, de Rihanna. Not gonna say anything, pero si quieren escucharla al final de la fiesta... *emoji de ojitos*.

Disfruten.


La ceremonia había sido larga y aburrida, tanto que le había hecho dudar de su elección de asistir.

Ah, pero cuando le entregaron su diploma.

Ese momento fue mágico.

—Alan, Alain —lo llamaron, primero apellido, luego nombre. Él estaba en la tercera fila, justo en el medio. Ah, ¿debía ir izquierda o derecha para bajar? Al diablo, bajó por el medio.

—Permiso —murmuró, pasando entre sus compañeros. Caminó derecho, con la cabeza en alto.

—Felicidades —dijo el director.

Él asintió y miró al frente, donde le sacarían una foto. Todos los presentes aplaudían, muchos por compromiso, pues, no los conocía; pero quienes aplaudían más fuerte eran sus compañeros y sus amigos, al igual que su familia.

Volvió a su lugar después de la foto, sonriendo ampliamente, y luego llamaron al siguiente graduado.

―¡No puedo creer que mi primito se haya graduado! ¡Eres el orgullo de esta familia! ―Exclamó Serena, cuando ya finalizó la ceremonia, mientras lo abrazaba con fuerza.

―Gracias, Serena ―contestó él, riendo al ser apretujado.

―Serena tiene razón, Alain, todos estamos orgullosos de ti, hijo ―dijo Berth.

― ¡Por eso haremos una gran fiesta para ti! ―Volvió a exclamar la mayor, aunque esta vez se acercó a abrazar a Mairin―. ¿Verdad que vendrás, Mairin?

―Nos encantaría que estuvieras allí, querida ―dijo Norah.

―Oh, ¿la fiesta era en serio? ―preguntó Alain, mirando a su madre, a lo que ella asintió.

―Será en la cabaña, ya está todo preparado.

Alain se quedó contrariado―, ¿en qué momento organizaron todo eso?

―Todo el tiempo ―rio Serena―, estabas tan concentrado en estudiar que ni tuvimos que esforzarnos para hacerlo secreto.

Mairin rio apenas, porque sabía que eso era verdad―, me encantaría ir, pero no sé dónde es.

―Yo te llevo ―dijeron Alain y Serena al unísono. Ella lo miró confundida y él agregó―, quise decir, Serena nos llevará.

―Eso suena mejor ―contestó la rubia.

La fiesta era en un complejo de cabañas, lugar al que frecuentaban ir ellos en verano, a las afueras de la ciudad. Los padres de Alain se habían ido primero, para terminar de preparar todo. Alain, Serena y Mairin se habían quedado para esperar a Calem y Cress, quienes también festejarían con ellos.

Los cinco iban en el auto de Norah, un auto de dos puertas algo pequeño, verde.

―Oye, ¿por qué Mairin puede ir adelante? Nosotros no entramos aquí ―se quejó Cress, señalando que ella era más pequeña que cualquiera que ellos.

―Solo los graduados pueden ir atrás, Cress ―contestó Serena y agregó, burlándose―; lo siento, lo dice la ciencia.

―¿Por qué no vino Grant? ―Preguntó Mairin.

―Trabajo ―contestaron Calem y Cress al unísono, y Calem siguió―, dijo que vendría más tarde igual.

El viaje era de alrededor de una hora, por una carretera algo vieja. Tenía un solo carril para ir, y otro para volver, sin ninguna protección en medio. Serena iba a velocidad moderada, fija en los autos que venían en sentido contrario.

―Ah, Serena ―llamó Alain―, ¿estará tu tía Marcy ahora? ―ella negó―. ¿Qué hay con ella?

La rubia se encogió de hombros―, dijo que recién ahora logró conseguir el número de la casa, pero todo- todo está bien. Ella estaba feliz de hablar conmigo.

Él asintió.

―¿Quién es ella? ―Preguntó Cress.

―Es la hermana de mi abuela materna. Pero le digo tía porque es más simple.

Mairin miraba por la ventanilla, escuchando todo, pero sin estar segura de querer participar en la charla.

Poco después, llegaron. El complejo era como un parque gigante; en el que era el centro del mismo había un almacén y otras tiendas de cosas básicas, todo unido por un camino de tierra que iba en todas las direcciones. Siguieron por un camino hacia las cabañas; eran todas de madera, en general, variaban de tamaño, pero la de ellos era pequeña, ya que solo estarían por el día.

En cuanto el auto se detuvo, todos los presentes se acercaron a recibirlos, amigos de la familia, familiares, colegas de sus padres. Todos miraban a Alain, siendo el agasajado; lo abrazaban, le palmeaban la espalda y lo felicitaban. Por un momento, Mairin se sintió fuera de lugar, porque parecía un ambiente más familiar, familiaridad que ella no tenía con ellos.

Pero todo eso desapareció, cuando Alain giró hacia ella, sonriendo, y llamándola para presentarla.

Después de todo, había sido muy divertido. Eran alrededor de las ocho de la noche, pero la fiesta parecía que daba para más tiempo. En verdad, no quería irse, pero le había prometido a su madre verla antes de que se fuera.

―Ah, yo debería irme ―dijo Mairin, levantándose de su lugar, entre Cress y Calem, mirando a Alain, frente a ella, quien lucía decepcionado―, le prometí a mi mamá...

―Entiendo.

―¡Ah! ―Exclamó Calem, mirando la hora―, ya que la llevarás a ella, ¿podrías recoger a Grant del restaurante?

Alain asintió. Mairin se alejó para despedirse de los padres de él.

―¿Desde cuándo sabes conducir? ―cuestionó Cress.

―Siempre supe, y el año pasado saqué mi permiso ―contestó Alain, apenas ofendido.

―¿Y por qué siempre conduce Serena?

Serena se acercó cuando escuchó su nombre, pero Alain ignoró su conversación, solo le pidió las llaves a la otra chica. Cuando vio a Mairin acercarse a él otra vez, giró en dirección a la salida.

Antes de subir al auto, Mairin lo miró, un poco nerviosa.

―¿Pasa algo?

―¿Podría ―rio avergonzada―, podría conducir yo un poco? Para practicar. Está bien si no quieres, no-

―Está bien.

―Ah, ¿en serio? ―ella se acercó a él, del lado del conductor, y lo miró con una sonrisa―. ¿Estás seguro? ¿No entrarás en pánico?

―Uhh... ―no terminó de hablar, ya que ella ya se había metido. Alain subió del otro lado y ambos se pusieron los cinturones.

―¿Listo? ―preguntó ella, aunque arrancó el auto sin esperar respuesta.

Alain debía admitir que conducía muy bien. Casi no recordaba porqué se había puesto tan mal el otro día. Hasta que se le apagó de golpe el auto.

―Lo siento ―sonrió ella, y volvió a arrancar.

Alain encendió la radio, cayendo justo en una estación donde estaban haciendo un especial de Rihanna. Antes de que pudiera cambiar, Mairin habló.

―Ah, me encanta Rihanna ―dijo sin quitar la vista del frente―, ¿a ti te gusta?

Él rio apenas―, no, odio su música.

―Oh ―estuvo un segundo en silencio, y agregó―, puedes cambiar si quieres...

―Está bien.

―Pero si no te gusta-

―No es nada ―interrumpió, y la miró sonriendo –sonrisa que ella no pudo ver–―, no me molesta si es contigo.

Mairin quedó en silencio y Alain giró a mirar hacia la ventanilla. Luego de rato de andar, Mairin soltó un bostezo y él la miró.

―Detente, déjame conducir un rato.

Mairin lo hizo sin quejarse y cambiaron lugares. Mairin vio, en el asiento trasero, una chaqueta de traje. Se estiró para tomarla cuando Alain entró en el auto.

―¿Es tuyo? ―él asintió―, ¿puedo usarlo? Tengo algo de frío.

Él volvió a asentir y arrancó el auto. En la radio sonaba Love on the brain, y Mairin lo miraba. El atardecer caía frente a ellos y los rayos del sol iluminaban su rostro. Su chaqueta, que ella usaba como manta, era cálida y olía a él. Su rostro dorado estaba serio, concentrado mirando al frente, y modulaba la letra de la canción en voz baja.

Y Mairin suspiró, porque parecía que se había olvidado de respirar mientras admiraba lo guapo que era Alain, lo guapo que siempre había sido él.

¿Esto- esto es estar... enamorada?

―¿Qué pasa? ―Preguntó él, con una sonrisa, sin quitar sus ojos del frente.

―Nada ―él la miró por un segundo, de reojo―, la canción... ¡Cuidado!

Exclamó ella, aferrándose a su brazo, y él giró la vista al frente.

Ah... Qué carretera más peligrosa.


Y con esto mi culmina la etapa de secundaria de Alain(?)

Datos de color:

*Alain se sabe la letra entera de la mayoría de las canciones que no le gustan porque son las canciones favoritas de Serena, y ella tiene la bella costumbre de escucharlas a todo volumen todo el tiempo.

*Por el momento, Mairin no tiene ningún cantante favorito, solo canciones favoritas.

*Serena se quedó estancada en el 2000 en cuanto a sus gustos musicales, aunque hay algunas pocas excepciones.


¡Gracias por leer!

Si recibo algún review, actualizaré antes, como para compensar los días que tarde ahora.

Saludos.