Todo comenzó la mañana de mi cumpleaños, para ser exactos un 12 de noviembre, en el cual cumplía 17 años. Habia despertado reflexionando en los cambios que hubo en mi vida, comenzando que este año mi mamá no me despertó con un desayuno de cumpleaños porque había comenzado a trabajar otra vez. No me quejo ella es feliz volviendo a enseñar, además tanto yo como mi hermano mayor ya podemos manejarnos más solos.
Lentamente salí de la cama, asquerosamente transpirada, si es lo malo de el comienzo del verano, y para completar el cartón es lunes lo que significa levantarme temprano para la escuela y tener que usar un incómodo uniforme.
Fui a bañarme para tratar de arreglar un poco mi apariencia y estar más fresca y despierta. Me peine y me puse el uniforme del colegio, una pollera azul oscuro tableada y una camisa blanca con la corbata roja. Odio las camisas y tengo problemas con las polleras desde esa vez que el viento la levanto y se me vio todo, de ese entonces uso un mini short negro. Resignada a estar incómoda la mitad del día bajé a preparame un desayuno simple de cereal y leche chocolatada, terminé y subí a buscar la mochila y mi patineta estaba por salir cuando paso por la habitación de mi hermano lo veo durmiendo tan tranquilo y pacífico que no pude resistir a cumplir mi deber como hermana menor y darle un buen despertar. Vuelvo sobre mis pasos para ir a la cocina y agarro un vasito de agua, lenta y sigilosamente voy entrando. Cuando estoy justo al lado de su cara, preparo mis pulmones.
- ¡ARRIBA QUE ES MI CUMPLEAÑOS! - le grito a todo pulmón y al mismo tiempo le tiro el agua-
Su cara fue épica, primero me miro asustado y después de enojo, para terminar con una sonrisa vengativa que no me gusto nada, así que antes de que me pueda agarrar salí corriendo.
- ¡Chau hermanito nos vemos en la tarde! -
Cuando estaba por cerrar la puerta escuché la voz de mi hermano que dice que a la próxima no me salvo, bueno no es la primera vez que pasa esto, es mas es común entre nosotros jugarnos bromas, así que voy a tener que estar alerta.
La escuela no quedaba tan lejos solo unas 15 cuadras y hacerlas en patineta me daba ventaja para no llegar tarde y ahorrarme la vergüenza de no correr como una desquiciada.
Llego y me pongo a buscar a mis amigas, se que llegaron porque mientras ellas llegan con tiempo de sobra yo siempre llego en el momento justo antes de que suene la campana para entrar a clases. Subo las escaleras y dos chicas me reciben en un abrazo tan euforico que de milagro no caemos, esas dos locas van a matarme un día lo juro, después se acercan más tranquilos mis amigos Nico y Ale para saludarme. Entre que empezamos a charlar suena la campana y entra la profe al salón y no queda otra que entrar.
Las horas van pasando y no me entero de mucho, es que la verdad tener dos horas seguidas de filosofía no era lo mejor del mundo créanme, para colmo de males también dos horas de química, obviamente hay recreos pero es de esos que salís y cuando cerras los ojos ya tenes que entrar, no te podes ni comprar un caramelo que el recreo acabó por la tremenda cola de chicos desesperados por comprar algo para comer, es una batalla campal que van desde empujones a gente que se mete en la fila. El respiro de el lunes es la última hora de literatura porque la profe es una copada que nos deja hablar después de terminar la explicación, siempre y cuando no hagamos mucho lío.
- ¿Y chicas van a poder venir a casa hoy? - les pregunto a Vero y Mica-
- Y mira yo traté de que me dejararan pero viste que mis papás no les gusta que salga cuando al otro día tenemos colegio- me dijo Vero con una mueca-
- Y yo le estoy ayudando a mi viejo para abrir la pileta para la temporada- me dijo Mica también incómoda-
- Bueno no hay drama chicas, el finde igual pueden ¿no? - les pregunte ya resignada a tener un cumpleaños más tranquilo en familia-
- Si el sábado salimos a comer con Ale y Nico también- me dijo Vero aliviada que no me enojara-
Seguimos hablando de los lugares a lo que podríamos ir y que películas veríamos cuando lleguemos a casa y todo lo que necesitábamos para aguantar despiertas toda la noche.
Termino la hora y todos empezaron a guardar los útiles a la velocidad de la luz, salvo yo que no estaba de muy buen humor para llegar a una casa vacía. Mis amigas y amigos se despidieron rápido sin siquiera esperarme.
Ya fuera del instituto camine hasta casa, no tenía ganas de andar en patineta.
Este día se ponía cada vez mejor, por si no lo notaron estaba siendo sarcástica, el día fue un asco salvo la broma que le hice a Lio todo lo demás había sido repetitivo. No quiero sonar amargada, ni pesimista pero este día me hizo darme cuenta que mi vida se volvió una rutina, en donde algún que otro día puedo divertirme de verdad, pero la realidad es que esos días son cada vez más escasos.
Hay veces que desearía por solo un momento que haya algo de magia, aventura y fantasía, se que es imposible e inverosímil que un día aparezca un dragón a mitad del patio de la escuela pero solo pido mínimamente algo que rompa con lo acostumbrado, como por ejemplo que nieve. Nunca conocí la nieve y es mi mayor sueño poder conocerla, siempre veo en las películas como cae en forma de pelusas de algodón y después el frío forma una capa de hielo en los lagos donde poder patinar, claro además de las maravillosas guerras de bolas de nieve. Sería increíble que nevara más aun en un clima tan tropical.
Entre pensamientos de hombres de nieve y patinaje en hielo llegué a casa sin darme cuenta. Las llaves se atoraron un poco pero pude cerrar bien la puerta. Como había sospechado la casa estaba silenciosa y solitaria, con mis papás trabajando y Lio en la facultad, no me quedaba otra que esperar viendo la tele o algo. Estaba por subir a mi cuarto cuando veo que la puerta del patio estaba abierta, fui a cerrarla pero casi me da un infarto al escuchar voces afuera. Me convenzo que son los vecinos y salgo a ver sigilosamente grande es mi sorpresa al ver a todos mis amigos con espuma de carnaval en mano, no pude ni defenderme cuando me empezaron a tirar espuma, trate de correr o de sacarles alguna pero eran cuatro contra uno definitivamente perdí como la mejor.
- ¡Son unos malditos como los odio pensé que iba a estar más sola que un hongo! - les dije indignada pero felíz-
- Sos una tarada como íbamos a dejarte sola en tu cumple- me dijo Mica sonriendo-
- Aw me retracto los quiero, ¡abrazo grupal! - grite abrazando a todos para de paso restregarles espuma a ellos también-
A ellos no les importó solo rieron de mi intento de venganza y en lo que paso la tarde preparamos mates y trajeron galletitas para acompañar. Charlamos y reímos mucho, las horas pasaron volando y primero llego mi mamá con sanguchitos de miga para todos y después llego Lio sacudiendome el pelo para molestarme. Mi papá llego un poco después en el momento justo para cortar y comer la torta.
Ya estaba anocheciendo cuando empiezan a cantar el clásico "feliz cumpleaños" y cuando llega el momento de pedir los famosos tres deseos, solo se me vienes a la cabeza uno: "desearía que nieve en navidad, quiero que caiga nieve y vivir una aventura" y así apago las velitas con una sonrisa. Pero como todo lo perfecto no dura mucho, cuando mi hermano me corto un pedazo de pastel y me lo tiro en la cara, lo quería matar pero me contuve y lo pensé mejor y lo que hice fue acercarme a el lentamente y darle la mano.
- Estamos a mano- le dije con una sonrisita-
- Claro- acepto inocente y me dio la mano, pero cuando me la dio tire de el con algo de fuerza y ahora toda su ropa tenia pastel ya que me limpie con él-
- Ahora si estamos a mano- y le saque la lengua y me reí de su cara, el al principio me miro enojado pero después se contagio de mi risa y también empezó a reír-
- Te la dejo pasar porque es tu cumpleaños- me dijo despeinadome otra vez, le puse los ojos en blanco pero no hice nada más-
Para no entrar en muchos detalles repartimos la torta y me dieron regalos. Al rato mis amigos tuvieron que irse porque al otro día teníamos clase, pero no me quejaba había pasado un cumpleaños increíble.
Pasamos la comida mirando una película de Harry Potter y hablando de todo un poco, veía que con el paso de las horas mis papás estaban cada vez más cansados y estaban haciendo un esfuerzo por no quedarse dormidos, miertras que Lio nomas terminar la comida había ido a dormir.
- Ma, pa esta bien si tienen sueño vayan a dormir, yo apenas termina la peli voy a dormir también- les dije con una sonrisa comprensiva-
- ¿Estas segura? Siento que con el trabajo estoy descuidandolos y no quiero que sientan que no los quiero- mi mamá empezó a balbucear y a poner cara de preocupación al borde del llanto-
- Ma, tranquila no llores- le dije abrazandola hasta que se tranquilizó un poco- ahora escuchame, nosotros ya estamos grandes y no necesitamos que estes constantemente y eso no quiere decir que no te queramos sino que estamos creciendo, no quiero que te preocupes por esas cosas, sabemos que volver a enseñar te hace feliz y nosotros también estamos felices por vos ¿si? -
- Si, perdón por llorar es que estoy algo sentimental, nose que me pasa- me dijo con una sonrisa llorosa-
- Tranquila no pasa nada, ahora anda a dormir tranquila que nosotros te apoyamos en todo- le di un último abrazo y la vi irse con mi papá que la esperaba en las escaleras para darnos privacidad para hablar-
Termine la película y subí a dormir con una sonrisa al pensar en lo maravilloso que seria tener magia.
Me bañe otra vez y me puse el pijama mas fresco que tenía, ya una vez en la cama no lograba dormir, era como si algo me lo impidiera. Para despejarme un poco me levante de la cama y, abrí lentamente y con mucho cuidado la ventana que da al balcón, no se que esperaba encontrar pero lo que si no esperaba ver es una luna hermosa, grande, redonda y totalmente brillante. Me quede completamente perdida en el brillo que emanaba, ya no me interesaba poder conciliar el sueño solamente contemplar la luna.
Nose por que razón pero a medida que más la miraba más brillaba y se que es imposible pero era como si me estuviera dando una señal, aunque fuera imposible; y entonces sucedió cerré mis ojos por un instante y se me vino a la mente el deseo que pedí cuando sople las velitas de mi cumpleaños "desearía que nieve en navidad, quiero que caiga nieve, quiero vivir una aventura" cuando abrí mis ojos la luna ya no brillaba tanto, y de un momento a otro empecé a tener mucho sueño, lo único que alcance a hacer, antes de sumirme en un sueño profundo, fue apoyarme contra la pared y resbalar hasta el piso en donde me quede dormida, quien sabe por cuanto tiempo.
Espero que les resulte interesante la historia hasta ahora!
Hace tanto que no escribo que estoy algo desacostumbrada, en verdad me gustaría saber lo que opinan, gracias por leer!
