Mi nombre es Jack Frost, soy el espíritu de invierno, hace tres años derrotamos a Pitch Black, mejor conocido como el coco, y también hace tres años que soy guardián de los niños y de la diversión.

Me encontraba de camino a Burgess eran los primeros días de invierno y quería empezar una nevada ligera, aun no iba a ser lo suficientemente grade como para las guerras de nieve pero si lo suficiente como para que los chicos disfruten la nieve un poco.

Desde que me convertí en guardián mi vida cambio bastante, ahora son cada vez más los niños que creen y puden verme. También en más de una ocasión nos reunimos con los demás guardianes para ver como anda la situación de Pitch y los niños del mundo, todo va tan bien que es más una excusa para reunirnos a pasar el rato que otra cosa.

Aunque sea guardián sigo haciendo de las mías, no voy a dejar de divertirme y empezar a comportarme como el cascarrabias del canguro, no señor antes me voy de vacaciones permanentes al caribe.

Recién comienza el día y veo algunos rostros contentos con el comienzo de mi nevada, esos son principalmente los niños y algún que otro adulto. Pero desafortunadamente la mayoría se queja y refunfuña, parece que nunca fueron niños, es algo triste de ver como olvidan de una parte tan especial de la vida. Son pocos los que aún recuerdan su niñez y no se quejan, es más hasta acompañan a sus hijos o nietos en sus aventuras. Pero bueno no es momento de reflexiones que para eso están las personas adultas, lo importante es divertirse así que a nevar se ah dicho.

Cada vez que vengo a Burgess paso por mi lago congelado, se que es algo arrogante llamarlo "mi" lago pero no lo puedo evitar acá fue donde me convertí en guardián y jure proteger a los niños ante todo, donde me convirtió hombre de la luna en espíritu y salvé a mi hermanita. Se podría decir que por eso lo considero como mi hogar.

Me dispongo a congelar completamente el lago no quiero que alguien vuelva a caer, pero antes de hacerlo mi vista se topa con una chica al otro lado del lago. Ella esta arrodillada en el suelo, su pelo es de color negro se destaca entre el paisaje blanco, lleva poca ropa aunque sea invierno, se me hace sumamente extraño. La miro a la distancia con curiosidad, claro que ella no puede verme, es una adolescente y los chicos a esa edad se olvidan de todo lo que creyeron ya que es mas fácil pensar que todo fue un sueño o producto de la imaginación.

No pasa ni un minuto cuando cae por completo al suelo, me apresuro a ir a su lado a pesar de que no puedo ayudarla, se que por más que intente agarrarla y llevarla a un lado más caliente voy a traspasarla, tal como pasa cuando la gente no cree en mi. Sin embargo grande es mi sorpresa cuando al tocar su mejilla no la traspaso, me quedo paralizado por un instante pero logro reaccionar no es tiempo de que me quede sin hacer nada, su vida esta en juego, la agarro como puedo entre mis brazos. Es ligera de cargar, lo cuál hizo posible que volará más rápido hacia la casa de Jamie esperando no haber actuado tarde.

Divise la casa de Jamie y si es posible acelere mi vuelo, cuando llegue a la ventana no espere mucho y la abrí de una patada, lo bueno es que siempre Jamie deja la ventana sin seguro sino tendría que pagarle una ventana. Entre y Jamie me miro sorprendido estaba sobre su cama rodeado de cuadernos y libros, pero al mirar la chica pálida y temblorosa entre mis brazos solo salió corriendo hacia el baño mientras yo lo seguía. No tenía mucha idea de que hacer cuando una persona estaba congelada pero al parecer Jamie si, había colocado agua caliente en la tina y me pidió que la metiera lentamente en ella, lo hice con sumo cuidado ya que si tocaba el agua con mis manos era capaz de congelarla involuntariamente. Al tocar el agua se estremeció entre mis brazos, e hizo una mueca soltando pequeños gemidos de dolor. Sabía que no debía ser bonito que el agua este tan caliente cuando estas tan frío por eso le pedí a Jamie que si ponía un poco de agua fría así se templaba más, el acepto y cuando puso una cantidad de agua fría considerable dejo de estremecerse de dolor y su cara se relajo.

- ¿Quién es ella jack? - me preguntó curioso Jamie-

- No lo sé, solo la encontré cerca del lago y se desmayó, en un principio creí que no iba a poder salvarla- sonreí alviado de haberme equivocado- pero resulto ser creyente, y la traje para acá, por cierto perdon por haberte involucrado, en el pánico no sabía a quien recurrir- le dije apenado-

- Jack siempre vas a poder contar conmigo- me dice sonriendo-

- Gracias Jamie- le sonrio mientras lo despeino un poco-

Jamie se acerca a ella y pone una mano en su frente.

- Esta algo fría todavía ¿podrías llamar a conejo? -

- ¿Por qué al canguro? - hoy no quiero depender de ese gruñón-

- Porque él es más cálido y puede ayudarnos a bajarla a la sala- me dijo con paciencia y una sonrisa, hay veces en las que olvido lo maduro que puede llegar a ser Jamie, más ahora que tiene 13 años-

- Esta bien ahora lo llamo- dije con una mueca, sabia que conejo iba a sermonearme por haber sido tan irresponsable y volar a cuesta con una chica humana que cualquiera pudo haber visto volar, en fin voy a hacer lo de siempre, no escucharlo-

Agarro una de las esferas que me dio norte en caso de emergencia y susurro "la madriguera" se abre el vórtice y salto dentro. Veo a conejo decorando y pintando unos huevos, típico, pero nada más verme saco sus boomerang y me encaro como si le fuera a hacer algo. Ay este canguro ya es un perseguido se cree que todo gira en torno a él. Pero hoy no estoy para juegos así que voy directo al punto.

- Mira conejo no vengo a hacerte nada ni a vos ni a tus preciados huevos de pascua, vengo en son de paz- le dije levantando mis brazos burlón, no me puedo contener me encanta molestarlo-

- Si no viniste a hacer desastres ¿por qué estas acá? - me pregunta desconfiado pero guardando sus boomerang-

- Tenes que venir a la casa de Jamie, es una emergencia- hace una cara de preocupación horrible, genial ahora me siento algo culpable- pero tranquilo canguro que no es tan grave, te van a salir canas, relájate un poco- le digo tratando de tranquilizarlo-

- No me vengas con esas Frost que si me salen canas tu vas a ser el principal culpable - me dice cruzando los brazos y con el ceño fruncido-

- Claro cangurito, si te digo la verdad ¿prometes no enfadarte? - le digo recargándome en mi cayado con una sonrisa-

- Me voy a arrepentir tanto de esto- murmuro con los labios apretados- tu ganas Frost, no me voy a enfadar...tanto-

- Bueno resulta que encontré una chica congelándose y al principio pensé que no creía y me sentí mal porque no iba a poder hacer nada para ayudarla, pero- me puse un poco rojo de solo recordar como acaricie su rostro-cuando no traspase su mano, quise salvarla así que la lleve volando a la casa de Jamie y ahora esta allá- finalice todo hablando muy rápido, al principio conejo tenia una expresión de no comprender pero cuando fue entendiendo la situación cerro los puños y avanzo un paso hacia a mi como queriendo estrangularme para después tranquilizarse y lanzar un suspiro de frustración -

- Ay compañero- me dijo negando con la cabeza, para después fruncir otra vez el ceño, ¿qué no se cansa de estar todo el día enojado? - te ayudare Frost pero en estas pascuas no me congelaras los túneles ni harás de tuyas ¿me escuchaste? - me dijo apuntandome con su dedo-

- Si, si te dejare en paz conejo- le dije poniendo los ojos en blanco- solo en estas pascuas- murmure entre dientes-

Por suerte no me escucho o al menos eso pienso, porque abre un túnel bajo sus pies y vamos directo a la casa de Jamie, no lo voy a admitir nunca en voz alta pero el recorrido es bastante rápido y divertido.

Todavia Jamie esta en el baño cuidando que la chica no caiga completamente al agua y se ahogue, es una suerte que hoy no se encuentre su madre, hubiera sido muy difícil de explicar como llego una chica de la nada por su puerta o más bien por su ventana.

Se le veía un mejor color ya no esta tan pálida ni tirita de frío, solo esta acostada en la bañera tranquila, la miro con atención, es raro encontrar a una adolescente que crea en mí, es decir apenas soy conocido entre los niños, es un echo en verdad muy extraño.

Jamie nos dice que lo mejor es sacarla y cambiarla para que no pase frío, yo me alejo lo más posible, ya paso suficiente frío como para que venga yo y lo arruine otra vez. Conejo al principio se queda parado como no sabiendo que hacer, pero al verme alejado de la chica camina hacía ella y la saca de la bañera a la vez que le dice a Jamie que desagote el agua y le alcance una toalla. La trata de secar como puede y la carga.

- ¿Hay algún lugar dónde podemos ponerla? - le digo a Jamie viendo a conejo haciendo malabares entre secarla y sostenerla para que no caiga-

- Creo que va a ser mejor ponerla en la sala, ahí hay chimenea- dijo Jamie viendo las dificultades de conejo también-

Bajamos todos a la sala y acercamos un poco el sillón al fuego para que se pueda secar un poco entre que esperábamos que venga la madre de Jamie para que pueda cambiarla.

Nos acomodamos en los asientos que habían pero no eran muchos, yo estaba en el más alejado del fuego y Jamie se sento en otro individual, no hay otro asiento más que a mi lado, lo cual no es opción para conejo porque no soporta ni al frío y ni a mi. Así que se acerca al lugar que queda en la cabecera del sillón donde esta recostada la chica y se sienta como si nada, eh de admitir que me causa incomodidad que esten tan cerca pero no hago caso a esos extraños sentimiento y miro hacía otro lado. Ella se remueve algo incomoda en el sillón y se agarra de las piernas de conejo como si fuera una almohada, una vez acurrucada suelta un suspiro. Conejo no se mueve esta demasiado sorprendido para reaccionar, sin embargo yo quiero que se separen, es extraño sentirme así, puede que el calor me esté enloqueciendo. No hago nada y solo miró, estoy confundido ¿qué me está pasando?

- ¿Será que cree en todos ustedes? - Jamie pregunta con curiosidad-

- No lo se Jamie vamos a tener que esperar y ver- le digo sin saber que hacer con esta situación-

- Yo creo que es mejor que me vaya compañero, ella está mejor, no tengo nada mas que hacer- se desprendió suavemente del agarre de la chica y estaba por hacer un agujero en el suelo-

- Espera conejo- lo detuve- gracias- le dije sonriendo, él me sonrió algo arrogante- pero que no se te suba a la cabeza ¿eh? -

- Para nada témpano de hielo, no te olvides de reportar esto con Norte- me miro serio sabiendo que aveces olvido reportar las cosas importantes-

- Claro conejito no te esponjes que ya te empiezo a ver más blanco que gris- le digo burlón-

Él solo me miró fastidiado, puso los ojos en blanco y desapareció por el túnel sin despedirse, me encanta molestarlo se hago que su vida sea más interesante.

Me quede un poco con Jamie pero sabía que tenia que seguir con la tarea que había interrumpido con mí llegada porque no dejaba de mirar hacia su cuarto así que me despedí de él prometiendo para mañana un día lo suficiente nevado para que se divierta con sus amigos. El me sonrió y se fue corriendo hacia su cuarto dándome las gracias y prometiendo que mañana llamaría a todos los chicos para jugar en la nieve.

Estaba por irme cuando me gire para verla una ultima vez, ella tenia los parpados cerrados y respiraba tranquila, me pregunto si cuando despierte podrá verme, sacudo mi cabeza para despejarme, lo mejor será que me vaya no quiero volver a empezar a dudar. Me doy la vuelta y salgo por la ventana sin detenerme a darle otra mirada, se que de lo contrario voy a quedarme hasta saber si cree en mi.

Ya una vez en el cielo empiezo una lenta nevada, sin embargo no puedo dejar de pensar el porque me siento tan fascinado con ella, será curiosidad porque es la primera vez que una adolescente cree en nosotros, o tal vez es otra cosa dice una voz al fondo de mi mente que no hago ni caso.

Hola! Espero que les guste como va quedando la historia, la verdad es algo difícil ponerse en la piel de jack frost pero voy haciendo lo que puedo.

Gracias por leer! :D