Goku era capaz de escuchar el llanto de Milk. Un sentimiento desconocido dominaba su pecho. Prepotencia. Quería hacer algo por ella. ¿Pero qué? No sabía lo que quería. Milk nunca se había portado así. Nunca había hecho nada como lo que había ocurrido y la verdad, no sabía que hacer en esa situación.
Unos deseos extraños me comenzaron a calentar el cuerpo-pensó Goku y se rascó la cabeza con inocencia- Fue... como esa vez. Solo hemos hecho eso dos veces. Y cuando ocurrió simplemente hicimos como si no hubiese pasado. Era demasiado vergonzoso, para ambos.
¿Será eso lo que Milk desea?-murmuró Goku y arrugó el ceño-mientras no me grite, o se enfade y me deje ir a entrenar con Bell-sama, le daré todo lo que quiera.
Milk se había acabado de vestir. Se miró el vestido de dormir que le había regalado Bulma. Ciertamente revelador.
Suspiró-¿De que sirve ahora? Goku debe dormir como una piedra y luego de lo que pasó... ¡Idiota!
Milk entró a la habitación y para su sorpresa, encontró a su esposo aun despierto. Apenas traía la ropa interior. No acostumbraban a dormir de esa manera así que ella apartó la mirada.
Goku permanecía sentado sobre la cama. Miraba a Milk como quien quisiera decir algo pero ella se acercó, se recostó en su lado y le dio la espalda. Sus ojos exploraron el cuerpo de su esposa y notó que casi exhibía su ropa interior. Se enrojeció y esquivó la mirada.
-Milk... no, ¿no te vas a cobijar?
-Hasta mañana, Goku.
Goku sonrió de lado. Eso decía mucho.
Se recostó también y mientras, miraba la espalda de su esposa. Eran unos deseos ciertamente inquietantes pero no sabía cómo reaccionaría ella- Quiero tocarte Milk. ¡Maldición! ¿Por qué quiero tocarte? Y lo peor de todo es que...
-...Quiero hacerte cosas extrañas-murmuró Goku y su aliento rosaba la oreja de Milk.
-¿Guku?- susurró ella adormilada.
Él la sujetó por la cintura y deslizó su cuerpo hasta que la espalda de ella tocó sus pectorales.
Milk estaba trastornada. En cuanto sintió el roce del cuerpo de Goku la respiración se le comenzó a agitar. Cerró los ojos y sonrió de lado-¿Por qué me tenso tanto? Solo me abrazará como lo ha hecho cientos de veces mientras duerme.
-Milk... yo-musitó Goku en el oído de la mujer.
En cuanto ella escuchó su ronroneo, una fuerza dominate la sacó a rastras de sus pensamientos.
Goku metió una pierna entre las de Milk. Ella abrió los ojos inmensos por el asombro, pero mayor fue la sorpresa cuando sintió la erección de su esposo contra su sexo. Se tensó.
Un calor seductor le arrebató el control de los sentidos. La respiración se le volvió irregular. Apretó las almohadas con ambas manos y se mordió el labio.
La fuerte mano que sujetaba su cintura envolvió uno de sus senos y en el acto, dejó escapar el aire que resguardaba el valor que le restaba.
Una leve embestida, de esas que salen de puro brío, le arrebató un gemido. Intentó voltear su rostro para verle la cara a su esposo pero no pudo. Un placer cegador le deshizo las pocas fuerzas. ¿Cuántos años han pasado desde la última vez que él, le recordó las locuras de aquel placer?
Goku apenas podía pensar con claridad. Aquel roce de sus cuerpos lo estaba desnivelando. No paraba de jadear, ni podía.
Miró el cuello de su esposa- Quiero besarlo, quiero lamerlo, quiero morderlo. ¡Maldita sea! ¿Por qué siento tanto calor?
Aquel gemido de Milk forzó a su cuerpo a embestirla nuevamente. Por alguna razón, esos gemidos eran como una droga que le hacía desear mucho más.
Deslizó una mano por la cintura de su mujer hasta sus caderas y la adentró en las telas de su vestido. Agarró sus bragas como si se tratara de una evidente molestia y las comenzó bajar.
Milk seguía apretando las almohadas mientras la respiración se le aceleraba más-¡No! ¡No! ¡Así, no!-se decía una y otra vez. Pero en un descontrol se arqueó aun más para restregar su sexo contra la erección de su esposo-Lo deseo. Lo deseo mucho, pero...- su mirada se entristeció al límite de las lágrimas- No quiero que vuelva a ser igual ¿Por qué tengo un esposo cobarde? Un cobarde de los tontos.
Milk le sujetó la mano a Goku y le impidió avanzar.
-Milk...- alcanzó a decir él, con clara excitación en la voz.
La mujer le apartó la mano y en ese instante, se separó lo más que pudo de él.
-¿Milk?
Milk lo intentó, pero no pudo retener las lágrimas.
-¿Milk, por qué lloras? Creí que era lo que querías.
-No-dijo ella y se secó el rostro.- No quiero solo sexo, Goku. Quiero amor.
- ¿No... es lo mismo?
Ella reunió valor para mirarlo a la cara. Ambos estaban más que avergonzados. Tenían las mejillas coloradas y Goku, había girado los ojos para evitar su mirada.
-Ibas a hacer lo mismo de la vez anterior, y de la anterior a esa. Me ibas a hacer tuya sin mirarme a la cara-dijo ella e igualmente tuvo que apartar la mirada- Dime... ¿Cuándo piensas besarme?
-¿Beso?-Goku hizo una mueca mientras intentaba recordar- ¡Ah! Eso que hizo el Trunks del futuro. ¿Y eso es rico?
-¡¿Cómo lo voy a saber?!-dijo Milk y se levantó de la cama toda furiosa.
-Milk, cálmate... ¿Milk?
Milk salió de la habitación con zancadas de esas que destruyen el suelo, pero antes de abandonarla definitivamente, miró de reojo a Goku.
-A partir de mañana, dormiré en la habitación de Goten.
El timbre del celular despertó a Bulma. La científica miró al otro lado de la cama y vio el espacio vacío- Ya fue a entrenar- miró el despertador- Pero si aun no a amanecido.
Agarró su celular y contestó la llamada.
-¿Sí?- Dijo Bulma y pegó un bostezo.
- ¿Bulma?
-Milk ¿Qué pasó?
La peli negra reunía fuerzas para hablar.
-Pasemos al plan B.
