Me había levantado con un dolor en la espalda tremendo, pero como para no estar adolorida si me quede dormida en el alféizar de la ventana mirando a la luna. Había recordado la voz de mamá explicandome la razón de mi nombre.

- Resulta que estaba en labor de parto pero todavía no teníamos un nombre concreto, nada parecia lo suficientemente bueno. Naciste y te pusieron en mis brazos, miré tus ojos y vi reflejada la luna. La enfermera no había cerrado del todo la cortina y afuera se podía ver una gran y brillante luna. Y fue como una epifanía sabía que tu nombre ideal iba a ser Luna.

Haber mirado la luna había desencadenado ese recuerdo, su voz había reflejado tanto cariño que me daban más ganas de recordar su rostro. Pero los dolores de cabeza fueron en aumento y desistí, puede que solo fuera cuestión de tiempo para que los recuerdos lleguen solos.

Ahora tengo un problema mayor ¿en dónde me voy a quedar?, porque no puedo abusar de la hospitalidad de Jamie y su madre, lo mejor es que hoy me vaya, total ya me siento estiro y me suena la espalda, me levanto y me fijo la hora que en el reloj de la pared, me sorprendo al ver que solo son las 7:03 pensé que había dormido más, pero creo que estar tan incomoda impidió que durmiera más de lo debido. Escucho unos ruidos en la cocina así que ahí me dirijo, cuando veo a la madre de Jamie preparando el desayuno.

- Buenos días- le digo despacito y con timidez-

- Buenos días cielo- me dice con una sonrisa maternal en el rostro- ¿como te sentís?

- Me siento bien- le digo con una voz algo rasposa- bueno no tan bien- me aclaré la garganta avergonzada- muchas gracias por cuidarme a pesar de ser una completa desconocida-

- No tenes nada de que agradecer- me repuso acercandome un vaso de agua para aclarar mi garganta- ayer Jamie me explico tu situación así que a la tarde vamos con la policía a ver si hay información de alguien desaparecida con tus características -

- Gracias señora Bennett no había pensando en eso, me llamo Luna por cierto, por el momento no logro recordar otra cosa importante como mi apellido- le dije con una mueca-

- Oh es un bonito nombre- me dice comprensiva- bueno yo me llamo Sarah y espero que me llames así no me gusta que me digan señora no estoy tan grande- me dice guiñándome un ojo divertida-

- Bueno entonces Sarah- le digo sonriendo- ¿queres qué te ayude en alguna cosa? -

- No es necesario ya casi tengo listo el desayuno, pero te quería preguntar algo antes de que despierten los chicos-

- Claro, ¿qué es? - pregunte nerviosa-

- Tranquila no es nada malo, solo arreglar en donde te vas a quedar en caso de que no encontremos a tus padres-

- Si, sobre eso ya pensé en irme, no quiero causarles más molestias ya hicieron lo suficiente por una total desconocida-

- Nada de eso, yo ya estoy pensando en desocupar el ático para que te quedes-

- Pero no quiero ser un problema- le digo con una mueca-

- No creo que seas un problema, además ¿a dónde más irías? -

- Nose pensaba buscar un trabajo y partir de ahí-

- Cielo los alquileres no son baratos, pero si queres buscar un trabajo no voy a impedirtelo, solo te ofrezco que te quedes hasta que puedas encontrar a tus padres o valerte sola ¿de acuerdo? -

- No voy a convencerte de otra cosa ¿no? - le dije con una sonrisa resignada-

- Exacto, además ya tenes suficiente complicación con haber perdido la memoria, quiero aliviar un poco tu carga-

- En verdad te lo agradezco Sarah, pero no entiendo porque eres tan buena conmigo- le digo confusa-

- Se lo que es estar en una situación complicada y no tener quién te ayude- me dice con una sonrisa triste-

No sabía que contestarle a eso, tampoco quería indagar en algo que la pusiera incómoda.

- Entonces te lo agradezco mucho, prometo ayudar en lo que pueda y estorbar lo menos posible-

- No me vendría mal algo de ayuda extra, por cierto trabajo de 9:00 a 17:00 ahora voy a anotarte la calle y el teléfono en caso de que surja una emergencia- me explicó buscando un bolígrafo y un anotador algo apresurada- los chicos entran en el colegio a las 12:00 y salen a las 17:00, ellos van solos pero me gustaría que los acompañaras entre que resuelvo hacerte una llave de la casa-

- Claro no hay problema, perdón por los inconvenientes- le digo apenada-

- Ya te dije que no es inconveniente, ahora me harías un gran favor si puedes despertar a mis dos hijos, están en el piso de arriba a la derecha-

- Por supuesto, ya los despierto- le digo feliz de ayudar aún que fuera algo mínimo-

Subí las escaleras y fui hacia la derecha, en el pasillo se encontraban dos puertas enfrentadas, fue fácil saber a quien pertenecía la pieza por los nombres escritos en las puertas. Fui primero a despertar a Jamie como lo había conocido ayer iba a ser mas fácil que no salte asustado por mi presencia.

La habitación de Jamie no era ni muy grande ni muy chica, en las paredes tenia algunos pósteres, dibujos de su infancia y fotos con amigos y su familia. Pude notar que estaba en una etapa que estaba empezando a dejar de lado los juguetes porque estaban en una repisa con algo de polvo. Lo que había en cantidad eran libros, me sorprendió que siendo tan chico le gustara leer tanto. Miré con atención las tapas y en su mayoría era libros de fantasía, mitos y leyendas. En el escritorio habían distintos dibujos, algunos ya terminados, mientras que otros eran apenas unos trazos y líneas. Puedo ver que tiene talento, algunos se ven muy realistas, hay uno en particular que llama mí atención, era un chico de mas o menos mi edad traía puesto un buzo con capucha y unos pantalones cortados, estaba descalzo y traía un curioso palo de madera en sus manos. Habían otros dibujos más cloridos, pero este que estaba a lapiz logró llamarme la atención completamente, se me hacía familiar aunque nunca había conocido a alguien de sus características.

Dejé de andar curioseando porque no los quería que Jamie se despertara para encontrarme viendo sus cosas. Me volví hacia la cama de Jamie y lo vi acostado durmiendo, me dio ternura y con cuidado lo sacudí un poco del hombro, pero no se despertaba.

- Ey Jamie, tu mamá ya hizo el desayuno hay que levantarse- le hable tranquila, pero él solo soltó un quejido, se dio media vuelta y siguió durmiendo-

Voy a tener que tomar medidas drásticas me dije con una sonrisa entre malvada y juguetona. Fui hacia la ventana y la abrí despacito, agarre un poco de nieve y la volví a cerrar; me acerque sigilosamente y a una distancia prudente prepare una pequeña bola de nieve.

- GUERRA DE NIEVE- le grite a todo pulmón a la vez que le lance la bola de nieve justo en la cabeza, él se despertó sobresaltado y me miro sorprendido, no se porque esto me causo una especie de deja vu, pero no pude meditarlo ya que Jamie se levanto de un salto con una almohada en mano dispuesto a vengarse, yo grite y salí disparada del cuarto hacia la habitación de Sophie-

- TERREMOTO – le grite a Sophie a la vez que me ponía a saltar en su cama, ella al principio no entendía nada pero al ver a Jamie con una almohada y dándome golpes a diestro y siniestro se empezó a reír y no tardo en unírsenos, al principio era todos contra todos pero de la nada se aliaron en mi contra y me derrotaron totalmente-

- Eso fue muy divertido- dijeron Sophie y Jamie a la vez, a lo que después se miraron y acabaron riéndose-

- Bueno chicos creo que los entretuve demasiado hay que ir a desayunar- les dije con una sonrisa, y tratando de no sonar tan cansada y agitada, estos dos chicos tenían demasiada energía-

- Si vamos Sophie- dijo Jamie llevándola a caballito-

Los mire con ternura se notaba que los dos se querían demasiado, pero verlos así me daba un sentimiento nostálgico, traté de no darle mucha importancia y los seguí abajo.

Sarah estaba con una sonrisa sirviéndo el desayuno a los chicos, a la vez que ellos le contaban como los desperté, en un principio pensé que se iba a molestar por ser tan confianzuda, pero no dijo nada solo siguió escuchando y de vez en cuando preguntaba algo. Fue un desayuno muy ameno y divertido, me sentí cómoda charlando entre ellos, sin embargo no me tendría que acostumbrar, en caso de que la policía logre dar con mis padres.

Terminamos de desayunar y vi que Sarah no dejaba de mirar a el reloj.

- Sarah si tenes algo que hacer yo me puedo ocupar de limpiar la mesa y las tazas-

- Esta bien, todavía tengo algo de tiempo para llegar al trabajo-

- De verdad no es problema, es lo menos que puedo hacer por las molestias causadas-

- Luna ya te dije...-

- Si ya se pero aún así quiero ayudar-

- Esta bien, Jamie tiene la llave de la casa y él te va a guiar para llegar a la escuela, disculpame que no te pueda acompañar y mostarte algunos lugares pero...-

- Lo entiendo no te preocupes por nada me se guiar muy bien...o al menos eso creo- le digo con una sonrisa confiada-

- Eso no me da mucha seguridad cariño, pero si te pierdes no dudes en preguntar por direcciones o encontar un teléfono público para llamarme al trabajo ¿ok?-

- Si seguro voy a estar bien, tranquila- le digo despreocupada-

- Bueno me voy niños, compórtense y no le den tantos problemas a Luna los veo a la salida del colegio a todos- dice Sarah mirandome a mí especialmente-

- Por supuesto ahí voy a estar muy puntual- le digo con confianza-

- Bueno nos vemos- le dio un beso a los chicos y a mí me dio un abrazo y se fue dejándome sorprendida por su amabilidad-

Rápidamente terminamos el desayuno, estaba muy rico pero se me hacía raro comer huevos asi que comí más tostadas y cereales que otra cosa. Al terminar levante todo con ayuda de los chicos y cuando empecé a lavar ellos fueron a preparar sus mochilas y hacer sus camas. El tiempo paso rápido entre lavar y cambiarme la ropa que me había dejado Sarah para salir y no congelarme con las bajas temperaturas.

Todavía quedaba algo de tiempo hasta salir así que encendí el televisor y entre el zapping vi que en un noticiero anunciaban un descenso en la temperatura por la tarde con probabilidad de nieve.

Estaba feliz aún que casi muero congelada, eso no iba a lograr que deje de amar la nieve y ahora que tenía la ropa adecuada iba a poder disfrutarla.

Así fue como los chicos me encontraron al bajar con sus mochilas para la escuela, sacudí mi cabeza para despejarme, y apagué el televisor.

Jamie abrió y cerro la puerta de la casa, nos fuimos caminando a la escuela, me dijeron que no se encontraba muy lejos. En el camino fueron señalandome tiendas y anécdotas de distintos lugares para que no me perdiera.

Sophie al tener 5 años iba al jardín que estaba pegado justo al lado de la escuela secundaria de Jamie, el cual iba a octavo grado; los deje en la entrada y cuando me iba a ir Sophie me abrazo, me dio un beso en la mejilla y se fue casi corriendo a ver a sus amigas, en cambio Jamie se puso algo rojo y algo avergonzado me saludo también con un beso en la mejilla, yo solo le sonreí y lo vi irse caminado.

Camine por un tiempo tranquila entre el pueblo quería conocer más en donde me encontraba y también ver si algo era familiar, pero a medida que mas caminaba, más me extrañaba, ni una calle ni ningún rostro me era conocido, nada, absolutamente nada. Me empecé a desesperar entre tanta gente y corrí, corrí sin importarme a donde iba, solo quería estar sola.

Mis piernas estaban cansadas de tanto correr y me detuve en una plaza que estaba convenientemente desierta. Los bancos y cada centímetro de pasto estaba recubierto por una fina capa de nieve blanca, me extraño que no haya nevado más conciderando el meteorológico pero no le di mucha importancia y me senté debajo de un árbol, si habían bancos y yo sentada en pleno pasto entre la nieve, quien me viera diría que estoy loca pero yo digo que es mí problema que me guste sentarme en el pasto en vez de un banco y a quien no le guste que no mire. Cierro mis ojos por un momento tratando de poner mi mente en blanco para poder relajarme y no pensar, pero es una tarea imposible porque apenas pienso en blanco una heladera me viene a la mente, es eso o una pared completamente blanca, se nota que hasta mis pensamientos son raros, lanzo un suspiro de frustración y tal vez conocer el pueblo sea más productivo que esto. Apenas mis parpados se abren se topan con unos ojos increíblemente celestes, lanzo un jadeo de sorpresa, quien era este chico y a que hora se había acercado tanto a mi cara y yo sin darme cuenta.

Hola! Se que es algo corto el capítulo pero desde acá las cosas van a ir poniéndose más interesantes, espero que les haya gustado :D

Perdón con la demora en subirlo, en este momento estoy muy ocupada con la facu pero no voy a dejar la historia, si desde ya aviso que voy a subir otro capítulo cuando me de el tiempo, sepan perdonarme pero son demasiadas cosas hasta estoy durmiendo con pocas horas -_-U

En fin tenganme paciencia, prometo no dejar la historia! ;)