Milk le dió la espalda y respiró profundo.

- Sal, Goku. Déjame vestirme sola. Por favor.

- Pero Milk ...

Ella volteó su mirada hacia él con tanta rabia que se calló al instante.

- Ese día casi me tomas por la fuerza y ahora no sabes que hacer!?

- Milk... - Goku se acercó a ella paso a paso - en ese momento simplemente me dejé llevar por deseos salvajes. No quiero lastimarte de nuevo.

Él se acercó aún más y llevó sus fuertes manos a la pequeña cintura de su esposa. La hizo voltearse lentamente hasta que sus labios estuvieron a una nariz de distancia.

Pero Goku no hizo más, Milk sintió como le temblaba el cuerpo.

La mujer no pudo evitar sonreír y decidió tomar el control.

Alzó sus talones hasta alcanzar los labios de su esposo y lo besó.

Luego dirigió a Goku a la cama y lo hizo sentarse. Ella ocupó su lugar sentada a piernas abiertas sobre él.

Se comenzaron a besar apasionadamente. Sus labios ya no eran suficientes así que comenzaron a conocer sus lenguas.

Goku le comenzó a apretar el tracero sin siquiera pensarlo y ella a moverse suavemente sobre él.

Siguieron saboreando sus labios, sus bocas y sus cuerpos comenzaron a sentir unas ganas indetenibles.

Una urgencia aterradora surgió en ambos.

- Milk, quiero más.- dijo Goku y la levantó como pluma hasta tumbarla en la cama.

Él no esperó ni un segundo para acomodarse en ella. Llevó una mano a su miembro para encaminarlo y entrar a la zona más íntima de su esposa.

Milk abrió la boca en ese momento y ahogó un gemido.

Estaba tan necesitada de aquella invasión que sufrió un golpe de placer justo en el cerebro.

Se retorció bajo Goku, apretando las sábanas y los párpados.

Goku también sintió como crecían sus necesidades, su urgencia y comenzó a hacer movimientos más rápidos y fuertes.

En un ataque descontrolado de locura se dejó tumbar sobre el cuerpo de su esposa sintiendo sus delicioso senos y con ambas manos agarró las anchas caderas de Milk para en cuanto saliera nuevamente entrar en ella de una forma arrolladora y definitiva.

La mujer se arqueó con aquella embestida pero Goku no dejó de apretarla y no lo haría hasta que aquellas olas de placer se extinguieran.

- Gok...

Goku hizo una nueva sutil embestida para avivar las secuelas de aquel regocijo y Milk tuvo que callar para poder gritar y finalmente jadear.

La mujer apretó las piernas en el tronco de piedra de su esposo y así mismo apretó los dedos de sus pies como si su intención fuece crear un puño con ellos.

- Aaahh! - soltó un último gemido. Uno de plenitud.

- Maldición Milk... - levantó su cabeza para verla a los ojos - Aún no es suficiente. Deseo mucho más