Goku no apartó sus manos de las caderas de Milk, en vez de eso, las usó para posicionar a su mujer a orcajadas sobre él.

Entonces, fue Milk quién comenzó a moverse y jadeaba sin parar generando mayor excitación a su esposo.

Pero Goku no se quedó quieto. Sus manos gritaban por el tacto de aquellos senos voluminosos que estaban frente a él.

En cuanto puso sus dedos sobre ellos, Milk reaccionó como si le hubiesen sacado el aire. Apretó los brazos de Goku con las pocas fuerzas que le restaban y hundió su rostro en el pecho de su esposo.

Aquella acción la había deshabilitado completamente como si le hubiese echo el amor una vez más.

- Go... Goku... San

- Milk - dijo él igual o más exitado. Aquella reacción de su esposa solo lo volvía más deseoso. Y comenzó a masajear sus senos y a lamerlos y a morder sus pezones suavemente.

- Te quiero, dentro, Goku- dijo con palabras entrecortadas - por, favor.

Y él no necesito más para penetrarla de un solo movimiento de caderas . Y ella comenzó a moverse en círculos y él a apretujar más su cuerpo.

No solo se deleitaron con cada movimiento que a su hora se volvieron torpes, se deleitaron con cada tacto, con cada gesto, con cada gemido.

Y en la última embestida, Goku casi quedó de rodillas pues se sentía frenético por alcanzar el orgasmo, la entereza del clímax.

Ambos respiraban desesperados mientras aún se acariciaban, se lamian, se besaban.

Goku la abrazó fuerte y hundió su nariz en el hueco de la clavícula de su esposa.

- Milk?

- Si?

- Creo que me tomaré un tiempo antes de ir a entrenar con Weiss Sama.

Milk hizo un gesto de alivio y acorrucó su mejilla en la cabeza de Goku. Amaba aquel pelo negro alborotado.

- Gracias - dijo ella.

Goku sonrió, pero luego adoptó aquella mirada penetrante y la vió justo a los ojos. A la mujer se le puso la piel de gallina.

- Pero preparate, Milk, porque estaré dentro de ti cada maldito segundo del día.

- Go... Goku...?

- No quieres recuperar todo el tiempo que no te toqué, Milk?

- Si, pero eso sería ser... ser, egoísta.

- Lo sé, cuando se trata de tí, no me importaría. - se acercó a sus labios y los acarició con los suyos. - Pero soy solo tuyo, Milk. Tu egoísta.

Fin

Gracias a quien leyó esta corta pero bella historia.

A quien esté inconforme...

dejenme dicho por ahí y haré magia...

jaja!