Aclaraciones: Los personajes de Sakura Card captor no me pertenecen. Esta historia está basada en hechos reales y es de mi completa autoría, por lo que no permito su reproducción ni adaptación sin mi consentimiento.

Agradezco a todas mis lectoras por sus reviws, y a las silenciosas que me han hablado por interno. Sus palabras de apoyo me han ayudado capitulo tras capitulo para poder mostrar una realidad que nadie debería vivir.

Antes de que empiecen a leer en la pagina de Facebook esta la imagen del tatuaje. lamentablemente no en los colores que quería pero para eso esta la imaginación.

https/yingfak/

Un abrazo y aquí está el cuarto capítulo….

Capítulo 4: Ojos ámbar

Mis ojos se abrieron con sorpresa, estoy segura que casi se salieron de sus orbitas. Mi cerebro no es capaz de procesar todo lo sucedido en la última hora. Menos esas últimas palabras salidas de su labios... "Te amo".

El encuentro con Nakamura y tres de sus matones, quienes pretenden obligarme a contactar a Hiroshi y recordarle de la deuda que tiene con ellos. ¡JA! No podría hacer eso ni aunque quisiera. Por orden del juez Hiroshi y yo no podemos entrar en contacto. Lo peor de esto es que debo decirle a Keisuke lo sucedido y ya no quiero causarle más dolor. Esto le traerá muchos malos recuerdos, el grupo de Nakamura eran los proveedores de drogas de Hiroshi y sus amigos… incluida Yuriko. ¿Es que nunca podremos dejar atrás el pasado? Odio todo esto.

Luego el hecho de que Shaoran Li me haya rescatado de ellos y no solo eso…. También el me… Me beso y ese beso… ese beso fue… dioses me sentí como nunca antes me había sentido… fue tan intenso con tanta pasión y sobre todo tanto amor. Por unos instantes toque el cielo con las manos, pero volví al infierno cuando me alcanzaron mis demonios. De un momento a otro no era Shaoran quien me besaba, si no Hiroshi… de un momento a otro eran las manos de Hiroshi las que me apretaban hasta causarme dolor. Si no fuera porque la voz y caricias de Shaoran me volvieron a la realidad… no sé qué habría pasado. Aunque el daño ya estaba hecho, a pesar de estar consciente de que era Shaoran quien estaba conmigo besándome y acariciándome, mi mente se trasladaba hacia atrás y era como si mi cuerpo se dividiera en dos. Por un lado era Shaoran quien me hacía sentir única deseada, amada y por otro lado estaba Hiroshi besándome de forma ruda y dolorosa lamiendo de forma grotesca mis labios, para luego morderlos hasta hacerme gritar de dolor. Sentía las manos de Hiroshi en mi apretándome fuerte al punto de dejar moratones en mi piel, le oía diciéndome palabras obscenas y le veo mirarme con una mescla de odio, deseo y lujuria. ¡El terror se apodero de mí! ¡No puedo! ¡No puedo con esto!

-shhhh tranquila cariño, aquí estoy.- Otra vez la voz tranquilizadora de Shaoran, sus caricias en mis brazos me traen poco a poco a la realidad. No me había dado cuenta que otra vez estaba temblando... Shaoran está aquí, parado frente a mi tan irreal y a la vez tan real que es abrumador. Quiero llorar de forma histérica, gritar a los cuatro vientos mi frustración y dolor, pero sobre todo quisiera tener el coraje de refugiarme en su piel, sentir su calidez en mi cuerpo y así calentar mi alma. Pero soy cobarde y Shaoran merece una mujer de verdad, una mujer completa.

Li Shaoran es un chico, dulce, atento, un caballero en todo el amplio sentido de la palabra, por eso mismo también me siento tan aterrada. Mi amado Hiroshi en un principio era como él, cada día tenía un gesto dulce hacía mí, cada día me encandilaba mas con su caballerosidad y no solo a mi… a la gran mayoría de los que nos rodeaban les pasaba igual, todos adorábamos a Hiroshi. Aun no entiendo que le sucedió, de pronto algo cambio en él y se transformó en un monstruo… ¿habré tenido yo la culpa de su cambio? Él siempre dijo que así fue.

Shaoran sigue susurrando para mi palabras tranquilizadoras, aun no logro entender cómo es que consigue tranquilizarme solo con su voz y caricias. De un momento a otro una de las manos de Shaoran vuela hacia mi barbilla y me obliga a mirarle a los ojos… y justo en ese momento se congela el tiempo, siento como si solo Shaoran y yo existiéramos en este instante, en este tiempo y espacio… y justo en ese preciso momento lo entiendo todo. Son sus ojos… los ojos de Shaoran son los que logran tranquilizarme… esos mismos ojos que ahora me miran con culpa… ¿Por qué me mira así? No quiero que me mire de esa manera… con ese sentimiento. No cuando el ¡no ha hecho nada malo!

Estoy completamente paralizada, al punto de no ser capaz de articular palabra, el llanto y la frustración hacen mella en mi otra vez, me suelto de su agarre para arrojarme a sus brazos y aferrarme de forma desesperada a él, mientras oculto mi cabeza en su pecho. Él me recibe gustoso y continua susurrando para mí, mientras continua acariciándome. Su voz termina siendo un bálsamo para mis heridas. Lloro, lloro. Lloro a gritos completamente histérica y fuera de mí aferrándome a Shaoran como si mi vida y cordura dependieran de ello, él continua acariciándome y susurrando para mí. Como quisiera dejarme llevar… como quisiera creer y sucumbir a sus palabras de amor. Tomando valor me obligo a mirarlo a los ojos… Esos ojos ámbar que me transmiten demasiados sentimientos, esos ojos que consiguen que su voz y caricias logren tranquilizarme y arrancarme de los brazos de mis demonios. Shaoran tiene los ojos más hermosos y expresivos que he visto nunca en un chico, desde que éramos niños pude notar lo hermosos y expresivos que son, Shaoran nunca ha sido un chico hablador y sociable, pero sus ojos hablan por él. Un suspiro se escapa de mi, desde que ingreso a la preparatoria sus ojos me pusieron nerviosa. Sus intentos por acercarse a mi eran acompañados por su mirada deseosa y a veces hasta suplicante de mi atención y cuando le respondía con evasivas o ignorándolo se teñían de decepción y soledad, causándome remordimiento y pesar ¿tan importante era para el que le permitiera acercarse?

Shaoran es para mí como un libro abierto cuando miro sus ojos. Sé que esta triste porque sus ojos se apagan como ahora, sé que está preocupado porque su ámbar se vuelve turbio o incluso cuando está furioso sus ojos toman un matiz casi dorado que me recuerda al oro fundido y cuando está feliz se vuelven brillantes y cálidos como hace unos instantes mientras me besaba. Aunque no respondí a su beso de alguna manera supo que no le rechazaba, pero mi maldito ataque de pánico y mi jodida realidad lo arruinaron todo. ¡Yo! Lo arruine todo… Hiroshi tiene razón no soy más que una mocosa inútil, torpe y estúpida.

Un pequeño rose de los labios de Shaoran en los míos me devuelve por enésima vez a la realidad ¿Cuántas veces me he ido ya?

-¿A dónde vas amor? Quédate conmigo, mírame a los ojos y aférrate a mí.

Dioses Shaoran no sabes lo que me estas pidiendo…. Otro rosee de sus labios y no puedo resistirme a él quiero besarlo, quiero entregarme a sus labios, a este contacto humano que mi alma me suplica a gritos pero mi cuerpo no responde, salvo por esas estúpidas lagrimas silenciosas que caen por mis ojos. Quiero complacerlo y aunque no puedo responder a esos tentativos roses al menos lo miro a los ojos como quiere, esos pozos ámbar en los que me podría ahogar….

Recuerdo los ojos de Hiroshi y eran muy diferentes, eran de un profundo color azul, misteriosos y turbios, me daban ganas de desenmarañar todos sus secretos. Fui una verdadera tonta… esos maravillosos ojos escondían un alma enferma llena de odio, rencor, rabia, maldad y muchos otros sentimientos de los que me quiero olvidar. Ahora que estoy frente a estos ojos ámbar comprenso que ambos son polos opuestos y entiendo por qué huía de este maravilloso ámbar.

Shaoran Li es el tipo de chico que te enamora con una sola mirada, dulce, sincera y transparente. Shaoran Li es el tipo de chico del que me enamoraría perdidamente.

Lamentablemente el miedo es más fuerte, no deseo volver a sufrir, estoy tan dañada que no soy capaz de dejar todo atrás, seguir adelante y olvidar. Soy tan poca cosa que me aterra que se dé cuenta que no valgo la pena y me abandone, Shaoran merece alguien mejor que yo… alguien capaz de amarlo y dar todo por el… alguien que no esté rota como yo.

Miro su rostro sucio y pálido, el frio y la lluvia dejaron huella en él, además de los golpes que recibió por mi causa. Sus ojos cálidos y su sonrisa sincera y tranquilizadora me dan la bienvenida. Levanto mi mano y acaricio su mejilla con cuidado, es la única muestra de afecto que puedo brindarle sin ponerme a temblar como estúpida otra vez. El cierra sus ojos y recarga su cabeza contra mi mano pareciera que disfruta mis caricias, me atrevo a ir más lejos y mi otra mano se aferra a su cuello para acariciarlo y jugar con el cabello revelde de su nuca.

Un estremecimiento le recorre de pies a cabeza haciéndome notar lo empapado y golpeado que esta. Me separo con cuidado de él y me acerco a las estanterías para buscar algo seco que podamos usar mientras secamos nuestra ropa. Siento su mirada en mi espalada, le veo por el rabillo del ojo y parece molesto como si no estuviera de acuerdo con que me alejara de él.

Deja de soñar tonta Sakura no eres capaz causar nada en él. Niña Patética.

Esa voz en mi mente me hace dar escalofríos… hace tiempo que no la oía… esa voz aterradora ha gatillado la peor de mis decisiones. Pensé que se había ido… que había logrado callarla al fin.

Estas equivocada siempre estoy aquí… siempre estaré aquí… no importa lo que hagas siempre estaré aquí.

Respiro profundo reprimiendo un sollozo me giro hasta Shaoran para extenderle una vieja bata.

-Quítate esa ropa mojada por favor o enfermaras.- me volteo y dirijo tras un viejo biombo para hacer lo mismo que él. Me quito toda la ropa mojada incluso el brasier está empapado, me pongo la bata y salgo para recoger la ropa de Shaoran.

Al mirarlo me doy cuenta que está tratando de quitarse la camisa pero al mover los brazos una mueca de dolor deforma sus facciones, me acerco preocupada y en ese momento lo note… el hermoso tatuaje de un dragón adornaba el torso de Shaoran. Con tinta dorada, verde y roja sobresalía de su pecho como si estuviese vivo. La gama de colores era impresionante, me acerco hipnotizada por aquel maravilloso dragón. Al verlo de cerca los detalles eran esquicitos, parecía dibujado y pintado escama por escama. Sigo la silueta del dragón con la punta de mis dedos disfrutando sus detalles. La cabeza del dragón estaba llena de detalles dorados y rojos con un pequeño matiz de verde… y al mirarlo de cerca habían algunos tonos plata, al tocarlo se sentía un ligero relieve, sigo con mis dedos la forma de esa majestuosa y legendaria criatura que a momentos pareciera cobrar vida y al bajar hasta su cola donde reinaban los tonos dorados y verdes una voz ronca casi gutural me saca de mi ensueño y logra hacerme ver lo que realmente estaba acariciando. Me aparto hacia atrás como si me quemara pero una mano fuerte me sostiene de la muñeca reteniéndome en mi lugar.

-Detente… estas volviéndome loco.- en el momento que mire sus ojos conocí la faceta prohibida de esa mirada ámbar. Sus ojos se habían oscurecido al punto de parecer dos pozos de chocolate negro fundido, lo que había en esa mirada no era más que la más pura y cruda lujuria y al bajar mi mirada avergonzada me di cuenta de que a pesar de haber intentado huir aún no había retirado mis dedos de la cola de ese dragón que quedaba dibujada un poco más abajo del ombligo de Shaoran, casi al borde del inicio de su pantalón, a pesar de la vergüenza no fui capaz de retirar mis dedos de aquel dibujo… estaba enamorada de aquel tatuaje.

-Es una verdadera obra de arte… ¿Quién te lo hizo? Se nota el esmero y la dedicación que pusieron al dibujarlo… quien lo hizo es un verdadero artista.- le sentí tragar pesado así que volví a ver sus ojos y encontré en ellos un brillo de arrogancia y emoción su mano empezó a acariciar mi espalda.- fui yo. Tarde dos días en terminarlo.

Mis ojos se abrieron sorprendidos, mientras Shaoran aprovecho para acercarme a él, mi mano viajó hasta su pecho y en ese momento pude sentir el loco latir de mi corazón junto a los temblores de mi cuerpo volver para no darme tregua, la mano de Shaoran tocaba mi cintura y al sentir mi piel desnuda sus dedos hicieron camino hacia arriba por mi espalda mientras mi piel se erizaba por su contacto.

Me separe de golpe como si su contacto me quemara. Otra vez la maldita realidad me golpea. Si hubiera permitido que Shaoran me siguiera acariciando habría tocado mis horrendas cicatrices.

La realidad me golpea y aplasta sin piedad, mis ojos se llenan de lágrimas y de forma apresurada ayudo a Shaoran a liberarse de su camisa, tomo la ropa sucia de ambos y me acerco a la pequeña despensa donde existen una lavadora y secadora que aun funcionan.

Al mirar otra vez a Shaoran lo veo con la cabeza gacha y los puños apretados, podría jurar que se le han puesto blancos los nudillos por la presión de sus manos.

Otra mueca de dolor aparece en su rostro y me vuelvo a acercar a é,l esta vez con el firme objetivo de revisarlo. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se percató de mi cercanía hasta que mis manos frías y temblorosas lo tocaron, otro estremecimiento se apodero de él, mientras deslizaba mis manos por su torso buscando alguna señal de fractura o daño interno.

-Lamento lo frías que están mis manos, pero debo revisarte y asegurarme que no hayas sufrido algún tipo de daño que se vuelva algo grabe, te han golpeado muy duro Shao… Li.- sus ojos se abren por la sorpresa y luego brillan con algo de indignación y molestia ¿Qué le hice ahora que me mire así? Prefiero que me mire con su calidez habitual… no me gusta cómo me mira ahora… me… me duele esa mirada.

-No te preocupes estoy bien. No debes tocarme si no quieres hacerlo SAKURA.- me sorprende que remarque mi nombre de esa manera y de ¿dónde saca esa idea de que no quiero tocarlo? Bueno tampoco es que quiera hacerlo… ¡aaahhhh! Ni yo me entiendo ahora.

-No se trata de eso… es solo que…- ¿Cómo le explico que me siento extraña al tocarlo? Desde Hiroshi, me aterra la cercanía con los chicos, ¡incluso me asusta cuando gritan! Hasta Keisuke me asusta cuando está enfadado y el jamás me ha hecho nada malo al contrario.- No sé cómo explicarlo Li… solo… solo déjame tratar de ayudarte.

-De acuerdo si es tan importante para ti, pero por favor ya quita esa cara miedo, te dije que no te hare daño ni nada que tu no quieras SAKURA.

-Looo… lo siento Li.- otra vez remarco mi nombre y sus ojos se oscurecen mientras su mirada se endurece… ¿será que le molesta que lo llame por su apellido?

Dejo todo ese torbellino de pensamientos atrás para dedicarme a mi labor una vez más mis manos recorren su torso, esta vez de forma mas exhaustiva, palpo sus costillas una a una buscando algún daño o fractura. Su piel está tomando una tonalidad amoratada y en algunos lugares los músculos comienzan a inflamarse, los estremecimientos de Shaoran me hablan de que le está comenzando a doler bastante.

Llego a su pecho y la respiración agitada junto al latir frenético del corazón masculino me llaman la atención, la cabeza del dragón sobre el pectoral izquierdo parece cobrar vida bajo mi tacto, me concentro en Shaoran nuevamente trazando y examinado el musculo, me deslizo hacia el centro de su pecho y al pectoral derecho para bajar revisando costilla a costilla una vez más. Reviso sus abdominales y tengo que hacer acopio de fuerza de voluntad paro no babear frente aquel torso, me sonrojo sin poder evitarlo. A pesar del miedo que me genera el sexo masculino soy una chica con hormonas revolucionadas y Shaoran es un chico atractivo su cuerpo esta trabajado por las artes marciales y los demás deportes que practica.

Pero yo no tengo permitido deleitarme en el físico de ningún hombre, no podría complacer a ningúno. Estoy defectuosa.

Me concentro una vez más y me dispongo a revisar su espalda… se me hace agua la boca… ¿es que no hay algo imperfecto en este chico? Cada musculo de esa espalda esta trabajado sin llegar a ser exagerado, en si me sorprende que tenga este cuerpo… Shaoran no es muy ancho de espalda y es de contextura delgada quien diría que bajo su ropa se esconde este tesoro.

Acaricio su espalda sin poder evitarlo, al sentirlo estremecer me permito imaginar que es por mi… que mis caricias son las que lo provocan y no el frio de mis manos y el ambiente helado.

-¿Eres estúpida?- la voz de Hiroshi llega a mi mente.- ¿tu darme placer? ¡Por favor! Si no eres más que una mocosa inútil sin valor.- mis ojos se cristalizan, no quiero llorar. No otra vez ¡ya no más!- mírate tienes 16 y tienes el cuerpo de una estúpida mocosa de 10, no eres capaz de despertar ni el más mínimo deseo por ti

- ¿Por qué Hiro? ¿Qué hago mal?

- ¡Todo estúpida, todo! Ni volviendo a nacer me calentarías, no eres más que una mocosa estúpida y ¡frígida!- mis ojos casi se salen de sus orbitas y mi corazón se rompe- las mujeres que meto a mi cama cada noche, gritan, aúllan de placer, tienen un orgasmo tras otro, mientras que tú, solo lloras y tiemblas. Puta inútil, tu jamás podrás complacerme a mi o a cualquier otro hombre en la cama, porque eres ¡frígida! Eres incapaz de sentir y dar placer, esta defectuosa, ni siquiera despiertas deseo en los hombres. ¡Solo inspiras lástima! ¡Lastima!

No puedo evitar derrumbarme ¿Por qué? ¿Por qué tengo que recordarlo? Ya no doy más… debo… debo… unos brazos fuertes me atraen contra algo duro y cálido, un aroma a bosque y chocolate me inunda y a pesar del pánico que me provoca el sentirme en brazos de un hombre, a pesar de que mi mente me grita que me aleje que huya ya no resisto más y me entrego a ese abrazo… no importa si después me golpea o incluso si quiere matarme… ¡ya no puedo más! ¡Ya no luchare más!

-shhh. Sakura por los dioses… ¿Dónde estás? ¿A dónde te vas? Vuelve por favor, estoy aquí para ti. Sostente de mi mano y no te soltare jamás.- me aferra con más fuerza y me sienta en su regazo, no me había dado cuenta de que estábamos en el piso. Comenzó a mecerme como si fuera un bebe. Estar en sus brazos me reconforta y da una paz infinita que hace mucho no sentía- Eso es tranquila aquí estoy… nada malo te sucederá, lo juro… lo que sea que te atormenta no volverá… No lo dejare volver. Es un juramento Sakura.

Sus palabras junto a sus brazos y el latir de su corazón son un bálsamo para mis heridas y para mi alma destrozada, quisiera quédame así para siempre, mendigando su cariño, mendigando paz… mendigando ese contacto humano que mi corazón y alma tanto anhelan.

Sin siquiera pensarlo me dejo vencer por el cansancio y embargar por la calidez del cuerpo de Shaoran, el sueño reparador que hace años no tengo me golpea y poco a poco me rindo sin luchar. Cierro los ojos y me entrego al sueño en los reconfortantes brazos de Shaoran.

Notas de la autora: El peor enemigo de una persona maltratada es ella misma… en este capítulo se reflejó la lucha interna de Sakura por sucumbir a las atenciones sinceras de alguien a quien le importa frente a los fantasmas del pasado que la persiguen al punto de no dejarla disfrutar ni la más mínima muestra de aprecio.Un maltratador te destruye desde dentro, te convence de que no eres valiosa y que no sirves para nada. Destruye tu autoestima y te vuelve dependiente de él.Te convence que es el único ser humano en el mundo que te prestara atención porque no eres digna de que alguien más lo haga. Te aleja de tu círculo social y destruye tus deseos de vivir.Las personas que han sobrevivido a la violencia de genero cargan secuelas no solo a nivel físico si no que a nivel psicológico y espiritual siendo estas dos últimas las más difíciles de sanar e incluso a veces el daño es irreparable.En este capítulo comienza a mostrarse el daño real de Sakura, pero también se muestra que la paciencia y el amor de quienes rodean a las víctimas de violencia son vitales para ayudarles a sanar y seguir adelante. Que un amor sincero que no juzgue es indispensable para salvar a alguien en la situación de Sakura . No importa como fue que permitió que la maltrataran, no importa en qué monstruo confió, ninguno de nosotros es quien para juzgar solo podemos prestar nuestro hombro y escuchar lo que la víctima necesita decir aunque muchas veces lo hagan sin palabras, porque la única que puede salvarse a sí misma es ella. Porque ni ustedes ni yo podemos sacarla del infierno. Porque por frustrante y doloroso que sea, ella es la única capaz de salvarse. Pero no se confundan hay algo que si podemos hacer… podemos extenderle nuestra mano para que la sostenga y se aferre a ella, podemos caminar a su lado para que cuando se derrumbe podamos aferrarla a nosotros antes de que caiga, sin juzgarla solo abrazarla y decirle "ya no estás sola"

A mi querida amiga:

En un día como hoy hace 10 años te conocí y no sabes cuánto agradezco a dios el que te pusiera en mi camino, eres una de mis mejores amigas y te agradezco de forma infinita que me permitas estar a tu lado, fui tu primera amiga luego de tu salida del infierno y me honraste con elegirme, hoy vuelves a honrarme al pedirme que escriba tu historia y letra a letra trato de plasmar tu lucha y mi admiración por ti. Me siento orgullosa de lo que has conseguido, me siento orgullosa de quien eres y más orgullosa aun de ser tu amiga y de ser quien escriba tu historia. Gracias por estos años de confianza, gracias por estos años de amistad y tal como hace diez años te dije "ya no estás sola", Hoy te digo "ya nunca jamas estaras sola"

Ying Fa ch.