Aclaración: Esta es un Fanfic de Pokemon elaborado única y exclusivamente para entretener . Los derechos de autor corresponden a los creadores de "Pokemon".( Se aplica lo mismo para los autores de otras obras, en caso de que haga algún tipo de referencia)

CAPÍTULO II

Unos días después de que abandonara a Talía, Pyo se encontraba deambulando por los extensos bosques de la región. Aún tenía muchas cosas que debía comprender: ¿Cómo terminó convirtiéndose en humano? ¿Qué era aquella emoción tan fuerte que lo había llevado a matar? ¿Acaso era normal que un pokemón pensara de esa forma? No estaba seguro de nada; todo lo que sabía era que se había hecho más fuerte. Con todas estas cosas dándole vueltas en su cabeza subió a un arbol para mantenerse fuera del alcance de los Poochyenas y luego de unos minutos se quedó dormido.

Su imaginación lo llevó a un pequeño agujero repleto de cristales afiladísimos, de una coloración similar a la piedra que había caído del cielo. Sus manos habían desaparecido y un denso plumaje anaranjado cubría nuevamente su cuerpo: Era un Torchic otra vez. De pronto la bonita voz de Talía comenzó a resonar en el interior del túnel."¿ Pyo Dónde estás"? Desesperado por verla de nuevo , Pyo corrió lo más rápido que pudo a través del túnel , ignorando por completo los cortes que los agudos cristales infligían sobre su cuerpo. Poco a poco su camino se iba haciendo más amplio hasta que finalmente se encontró con ella, pero justo en el momento en que iba a acariciarla ella lo empujó y le dijo:

- ¡Aléjate de mí! He venido a buscar a mi querido Pyo. No a un monstruo sin corazón que solo piensa en matar.

Sus heridas y su corazón comenzaron a doler. Sus bonitas plumas desaparecieron. El par de manos comenzó emerger nuevamente de su cuerpo, hasta que finalmente regresó a su forma humana. Despertó de aquella terrible pesadilla y entonces lo comprendió todo: Aquella piedra multicolor era la que le había otorgado conciencia, la que había convertido su frágil cuerpo en el de un humano. Muy asustado se arrancó el collar y estuvo a punto de tirarlo...

- Así es como funciona ¿no? Cuando la piedra entra en contacto con la sangre, te conviertes en humano. Debo haberme tragado algunos pequeños fragmentos cuando los tomé con el pico... Eso significa que en mis manos tengo un gran poder que puedo usar para proteger a los pokemon... No! Es un poder que debo darle a los pokemon, para que dejen de ser lastimados por los humanos.

Y así Pyo continuó su viaje sin rumbo en busca de pokemon que necesitaran su ayuda. Luego de caminar unos pocos kilómetros por el denso bosque llegó a un lugar un tanto extraño; se trataba de una gran edificación pintada de blanco, con una enorme R pintada de color rojo y una gran cerca de alambrada que rodeaba el lugar. De pronto escuchó el sonido de un camión aproximándose y rápidamente se escondió tras unos enorme máquina se detuvo justo frente a la entrada pero luego de unos segundos las puertas se abrieron , permitiéndole el paso.

Desde la distancia Pyo vio cómo uno de los operarios, usando un montacargas, transportaba pokemon enjaulados hasta el interior de la instalación. No eran pokemon de la misma especie; así que supuso que no los iban a usar como comida, pero imaginó que no debía ser para nada bueno, así que se mantuvo oculto mientras pensaba en una manera de entrar.

Luego de un rato se dio cuenta de que entrar sin ser visto, era algo imposible de lograr por sí solo. Sin embargo el simple hecho de imaginar lo que aquellos pokemon sufrirían fue más que suficiente para llenarlo de valor. Empuñó su cuchillo de cocina y usando sus garras comenzó a cavar un agujero (Excavar. Dig) para cruzar la reja y llegar hasta la puerta donde habían dos hombres de guardia. Cuando por fin se topó con los cimientos salió de golpe desde el subsuelo y apuñaló a uno de sus enemigos justo en el corazón, entonces su compañero muy asustado se dispuso a sacar una de sus pokeball del bolsillo, pero antes de que pudiera hacerlo una nube de polvo lo cegó por unos instantes( Ataque Arena. Sand Attack) y aprovechando esto Pyo acabó con él.

Comenzó a correr por los pasillos destruyéndolo todo a su paso .Los miembros del Team Rocket usaron sus armas de fuego en lugar de sus pokemon, pues a simple vista Pyo era sólo un niño de nueve años; sin embargo las balas apenas le causaban moretones( Los ataques de acero no son efectivos contra pokemon de fuego) y aprovechando esto fue matando a cada uno de los que se interponían en su camino. Uno a uno fueron cayendo como moscas: mutilados , degollados o quemados pero Pyo no lograba dar con el lugar donde estaban los pokemon encerrados; así que se acercó a uno de los guardias que se desangraba y lo agarró por el cuello...

- ¿Dónde están los pokemon? - Preguntó Pyo- ¿Qué tratan de hacer con ellos?

- ¡Están en el laboratorio! siguiendo este corredor - dijo el guardia mientras vomitaba sangre- Nosotros sólo los atrapamos. No sabemos lo que hacen con ellos...

Usando su cuchillo Pyo acabó con él y corrió lo más rápido que pudo hasta llegar a unas puertas hechas de metal. Golpeó la puerta repetidas veces, sopló sus llamas sobre ellas y las embistió varias veces; pero todo era inútil. De pronto empezó a escuchar una voz encantadora que suplicaba: "Me duele, me duele mucho. Por favor haz que se detenga". Exhortado por estas palabras continuó golpeando la puerta cada vez con más fuerza, a tal punto que sus manos se lastimaron. De repente sintió cómo una gran fuerza comenzaba a invadirlo, su cuerpo comenzó a brillar con intensidad , y entonces evolucionó; se volvió un poco más alto, su cabello se tornó de color naranja y el iris de sus ojos comenzó a brillar como dos rubíes.

Sus manos estaban lastimadas , pero después de todo lo que había hecho no podía simplemente dejar de intentarlo así que usando su pierna derecha golpeó la puerta nuevamente; abollándola por completo. Al ver que su ataque había funcionado empezó a patear la puerta una y otra vez hasta que finalmente logró destruirla. Al entrar encontró cientos de pokemon enjaulados y justo en el centro de la habitación encontró , acoplada a un extraño equipo , una cápsula de cristal que contenía una Kirlia de cabello celeste y ojos anaranjados que agonizando bajo una intensa luz. A base de patadas consiguió que la máquina dejara de funcionar y sacó a la pobre pokemon completamente desmayada.

Rompió las cerraduras de las jaulas que mantenían cautivos a los demás y estos dieron comienzo a una feroz estampida que lo destruía todo a su paso. Pyo corrió en conjunto con el grupo hasta salir de la instalación, cargando en sus brazos a aquella Kirlia que le había rogado por ayuda. Cuando ya estaban bien lejos de aquel terrible lugar el cielo comenzó a llenarse de nubes negras que avisaban de una lluvia torrencial. Enseguida Pyo buscó refugio en una pequeña cueva y prendió algunas ramas .Acostó a la Kirlia cerca del fuego y le dijo:

- Siento muchísimo lo que has tenido que sufrir. Pero ya no tienes que preocuparte de nada; porque te daré lo que necesitas para que ningún humano pueda hacerte daño... (Acercó entonces la piedra de su colgante y con ella le hizo un pequeño corte en el pecho.)

De pronto sintió el sonido de algo acercándose, giró su cabeza y vio en la entrada de la caverna una extraña silueta. No era muy alta ; parecía tener una cola terminada en algo similar a un cascabel, y una gran cantidad de pelo esponjoso en su cabeza y pecho. Empuñó enseguida su cuchillo y con mucho cuidado se fue acercando poco a poco a su visitante. Al acercarse lo suficiente se dio cuenta de que aquella extraña forma era sólo una Flaffy empapada por la lluvia.

- ¿Así que eras tú la que nos venía siguiendo? Bueno... Supongo que alguien más en el grupo no estaría mal.

Y así aquella Flaffy también comenzó a formar parte del grupo. Al igual que su otra compañera Pyo le hizo un pequeño arañazo con su piedra mágica, para convertirla en humana.

A la mañana siguiente cuando la Kirlia despertó encontró arrodillada a su lado a una joven humana de ojos azules y cabellos muy ondeados de color plateado. Muy asustada se arrastró hasta un rincón y se puso en posición fetal mientras miraba a aquella chica con desconfianza. Entonces la chica de cabello blanco se acercó a ella y le acarició la cabeza.

- ¡No tengas miedo! - le dijo con una voz acogedora- Sólo soy humana en apariencia, en mi corazón sigo siendo una Flaffy.

-¿Una Flaffy?...

Al escuchar su voz quedó completamente impactada. ¿Cómo había aprendido a hablar el idioma humano? Rápidamente se puso de pie , comenzó a observar su cuerpo por unos instantes; sólo para darse cuenta de que su cuerpo había cambiado: Su piel era menos pálida que antes, sus caderas y pecho se habían ensanchado un poco y sus manos y piernas contaban ahora con cinco dedos.

-¿ ¡Yo también soy humana!? - preguntó la Kirlia muy alarmada ¿ Por qué me ha ocurrido esto?

- ¡Tranquila! Ser humana no es tan malo; de hecho los poderes que tenía como pokemon se volvieron más fuertes.

- Pero... No quiero ser humana. - lloraba la Kirlia -¡Los humanos son malos! No quiero parecerme a ellos!

En ese instante Pyo llegó al refugio y al escuchar estas palabras interrumpió para decirle:

- Convertirte en humana es la mejor forma de protegerte de sus maltratos - Explicó Pyo- ¿O es que acaso prefieres seguir sufriendo en manos de los humanos?

- ¡No!¡ No quiero sufrir más!- seguía llorando- ¡Por favor perdóname !yo nunca quise decir que tus intenciones fueran malas!

- ¡No pasa nada! - dijo Pyo en un amable tono mientras la miraba a los ojos- A partir de ahora seremos tus amigos, y nos aseguraremos que nadie te haga daño de nuevo.

- ¿De verdad? - suspiró ella- ¿ustedes cuidarán de mí?

-¡Por supuesto, tonta! - dijo la Flaffy mientras le daba un tierno abrazo- Después de todo: ¿Quién más cuidará de nosotros?

Cuando la Kirlia se tranquilizó un poco, Pyo trajo unos uniformes que había tomado del laboratorio y se vistieron con ellos; no les quedaban para nada mal, pero las dos chicas se sentían un poco incómodas con aquellos trapos, pues nunca habían usado ropa .Entonces se sentaron los tres juntos a comer algunas bayas que Pyo había ido a buscar mientras ellas dormían.

-Esto... Chicas... ¿Les molestaría que yo les pusiera un nombre? Quiero decir: Ahora que estaremos juntos deberíamos tener una forma de identificarnos. ¿No?

-¡No estoy interesada! - protestó la Kirlia- me rehúso a llevar un nombre como los humanos

- ¡Oh, vamos! - la exhortó su compañera mientras le daba un tierno abrazo- Apuesto a que él elegirá nombres muy lindos. ¿A que sí?

- Bueno pues ...qué les parecen... Anna y Nia?

- Me encantan !- exclamó ella con alegría mientras frotaba su rostro contra el de Pyo en señal de agradecimiento- A partir de ahora seré una Flaffy llamada Anna , y mi querida Kirlia se llamará Nia!...( se detuvo por un instante)... Pero... ¿cómo podemos llamarte a ti?

- esto... Yo... Me llamo Pyo.

-¿ Te llamas ? -Preguntó Anna-¿ Ya tenías un nombre?¿ Nos dirías quien te lo puso; porfa?

Pyo no pudo contestar a la pregunta; no quería recordar aquellos lindos momentos que había vivido junto a Talía; o mejor dicho creía que no merecía recordarlos. Se volteó con los ojos llorosos y las cortó con la frase: " Prefiero no hablar de eso"." En ese momento Anna se sintió terrible; no era su intención herir los sentimientos, pero por mucho que quisiera disculparse decidió que lo mejor sería darle su espacio. Tomó a Nia de la mano y regresaron al refugio.

- ¡Yo no he hecho nada!- decía Anna muy apenada- yo nunca pensé que fuera a acabar así.

- ¡No ha sido culpa tuya!- Explicó Nia- Cuando leí sus emociones sólo pude ver odio, tristeza y arrepentimiento. Yo también siento lástima por él; si tan solo hubiera algo que pudiera aliviar su dolor... Quiero decir : Es lo menos que podemos hacer por él.

-¡ Ya lo tengo !- exclamó Anna - Seamos amables con él , y démosle el cariño que necesita. Estoy segura de que si nos esforzamos podremos hacerlo sonreír ¿ no te parece?

- Sí! - respondió Nia-¡Esforcémonos en ser sus amigas!

¡Gracias por Leer ! Espero que les haya gustado! Si quieren saber cómo continúa esta historia. Lean el próximo capítulo n_n . ¡Y no olviden recomendarme!