Disclaimer: Todos los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Adv: AU. Angst. Lemon.

OS3: En los brazos de un criminal.


-.-Good Cop & Bad Criminal-.-


Una densa capa de nieve cubría la ciudad.

Hinata se frotó las manos para generarse calor. Estaba de camino a casa en medio del frío, sin auto, abrigada con una chaqueta delgada y con un par de zapatos altos que le impedían correr. Tuvo que hacer malabares para evitar caer sobre el hielo en su apuro por llegar. Miró varias veces entre las pocas personas que transitaban a esas horas de la tarde, y aunque se detuvo un momento a causa de una luz roja para cruzar la autopista, se atrevió a seguir sin tomarle importancia.

Irónico que una agente de policía incumpliera una señal de transito tan obvia. Sin embargo, no deseaba pensar en las consecuencias, ni sentirse culpable de algo tan simple. Estaba muy apurada, con el tiempo ajustado y necesitaba llegar a casa lo más rápido posible. Tuvo que ponerse la capucha de la chaqueta para no ser reconocida, por lo menos hasta estar a buen recaudo. El nerviosismo estaba a flor de piel, pero se dio fuerza mentalmente para seguir caminando. Nadie pensaría mal de ella a esas horas de la tarde. No había nada que temer.

Salió temprano de la estación de policía. Si bien Sakura, su mejor amiga, le ofreció salir con sus compañeros de trabajo a un bar cercano, tuvo que rechazar la oferta. No era de compartir mucho tiempo con sus compañeros después de todo. Eran policías que ganaron una gran reputación y reconocimiento por su arduo trabajo, pero cuando el alcohol se mezclaba con la sangre fría y egocentrista de muchos de ellos, era mejor no estar cerca de sus insinuaciones. Sakura sabía cómo mantenerlos al margen, al contrario de ella.

Prefería estar en casa.

Una vez que un señor mayor al lado del pórtico la saludó, hizo una leve reverencia formal, antes de perderse entre las infinitas escaleras para llegar a su apartamento. Respiró agitada por el esfuerzo de subir cada peldaño, y el nerviosismo que seguía en aumento. Cada vez sentía la puerta más cerca. Los metros disminuían cada vez más. Sin saber su procedencia, percibió ese aroma a canela y naranja que se mezclaban tan bien, y viajaba a través de sus sentidos. Su corazón latía a mil por hora a causa del vértigo. Era una sensación única y extraña que se revolvía en su estómago.

La puerta de su apartamento ocultaba una tentación imperdonable. No podía evitarlo.

Las llaves cayeron de sus manos, al momento de sacarlas del bolsillo del abrigo. Molestándose consigo misma, las recogió e intentó darle en el blanco al cerrojo. Las manos le temblaban demasiado. Suspiró irritada por el nerviosismo difícil de borrar. Cuando por fin pudo encajar la llave, dio un giro y la puerta se abrió. Miró hacia ambos lados, empujó la puerta para entrar y la cerró rápidamente. Se tuvo que apoyar sobre la madera para recuperar el aire que perdió en el camino.

—Hey Hinata. Bienvenida.

A tentación hecha persona salió del baño, con una toalla amarrada a la cintura y una más que llevaba entre las manos para secarse el cabello. Contuvo la respiración nuevamente al pasear sus ojos desde las fuertes piernas, hasta muy arriba de su ancha espalda. Aquellos ojos azules brillantes y profundos que se fijaron en ella. Se sonrojó un poco al verse descubierta, y sólo apartó la mirada de él mientras se mordía el labio. Su sonrisa era demasiado sincera. Era un ser completamente diferente a lo que pensaría una persona promedio, al saber su identidad. Tragó saliva difícilmente y se le formó un nudo en el estómago.

El asesino prófugo de la justicia, Naruto Uzumaki.

—H-Hola —contestó Hinata nerviosa. Volvió a la realidad—. ¿Estas… bien? —No supo que preguntar, y no se le ocurrió nada mejor.

—Estoy recuperado-ttebayo —expresó en una sonrisa.

—¿Has comido? —preguntó inocente al caminar por la sala. Se tuvo que coger de un mueble para mantener el equilibrio—. Puedo preparar algo rápido.

—Mmm No es necesario —dijo pensativo—. Aunque, me llamó la atención el Ramen que tienes en el refrigerador.

—Lo prepararé ahora…

—Espera.

Pasó al costado de él para poder así ingresar a la cocina, pero se sorprendió al sentirla detenerla de un brazo. Le mostró aquella sonrisa sincera, como si el sol irradiara más en ese preciso instante. Era tan real, que no podía verlo como un asesino. Si tan solo todos supieran que se interpuso entre ella y una bala perdida en medio de un tiroteo en su última misión de campo. Si supieran que en estos días que lo estuvo cuidando en su apartamento, hasta que se recuperara, no le hizo ni un rasguño, ni siquiera la amenazó con tenerla como rehén. Sólo le sonrió, le agradeció por su buen acto, y hasta llegaron a compartir la misma cama el día anterior.

¡Oh dios! No podía verlo como un asesino.

—¿Me tienes miedo?

—N-No. —Negó con la cabeza.

Se perdió entre los ojos azules.

—No sé por qué… —Bastó con hacer fuerza en su brazo para acercarla hacia él— pero nunca te haría daño.

—¡Gracias por ayudarme!

Casi gritó el agradecimiento. Con una determinación desconocida, estiró los brazos al cuello masculino y lo abrazó muy fuerte. Aunque tuvo que ponerse de puntillas para llegar a él, y olvidando que se encontrara cubierto con una toalla, lo besó. Juntó sus labios nerviosamente. La noche anterior no fue suficiente. Sólo se trató de un momento de debilidad a causa de la soledad. Necesitaba que le demostrara que no estaba equivocada, que había llegado a su vida para cambiar su pasado. Quería que derrumbara ese castillo de naipes en el que estaba presa. ¡Al diablo su inexistente familia! ¡Al diablo su trabajo como policía!

—¿Es lo que deseas? —Naruto hizo un espacio entre sus rostros. La tomó fuerte del mentón para que no lo perdiera de vista—. No hay vuelta atrás.

Negó con la cabeza. Sin Naruto Uzumaki, ella hubiera muerto.

—Quiero continuar.

—Entonces, debes saber algo —comenzó a decir en una sonrisa brillante que lo hizo cerrar los ojos. Los volvió abrir segundos después—. Esto es lo que verdaderamente soy.

Fue un cambio que la hizo sorprenderse. Ya no estaba la sonrisa brillante, no estaban más los ojos azules. Sus pupilas se convirtieron en línea negras que resaltaban el color rojizo del iris. Aunque se asustó al comienzo por el cambio, ya no le importaba nada. Tomando su rostro entre sus manos, unas lágrimas escaparon. Le mostró una sonrisa cálida.

Lo aceptó, completamente.

—No importa…

Sus bocas se encontraron, hambrientos de sentirse mutuamente. Era desesperación, deseo, algo muy pecaminoso que viajaba en ambos cuerpos.

Sintió su lengua que se abría entre las confinidades de su boca, probando hasta el más mínimo detalle. La hizo suspirar mientras sus grandes manos viajaban por los lados de su cintura hasta la parte baja de su espalda. Apretó su trasero, pegándola completamente a él. Incluso pudo sentir su erección apretando su abdomen. Lo sintió maldecir al momento que se separó de ella y empezó a desabrocharle el pantalón de tela.

—No puedo esperar —expresó Naruto en respiraciones rápidas.

—Hazlo…

El único obstáculo entre ellos era su propia ropa. En una acción desesperada, le hizo más fácil el trabajo de deshacerse de su blusa, mientras quedaba desnuda poco a poco. Era un sentimiento único que la recorría de pies a cabeza, esa sensación que hacía algo indebido, pero no se sentía nada malo. Quería perderse tan solo una vez, hasta lograr olvidar su pasado.

Una vez que sintió el escalofrío viajar a través de los poros, se vio expuesta ante él. Inconscientemente buscó su calor en un abrazo y se dirigieron hacia el lugar más cercano, entre besos desenfrenados. Chocaron con el sillón de la sala, y en cuestión de segundos se vio acostada sobre la superficie. Naruto llegó después que ella, mientras recorría sus manos por su estómago y perdía su boca por su cuello. Suspiró muchas veces ante las exploraciones, y no supo en qué momento se atontó lo suficiente, que terminaron rodando por la alfombra. El televisor se movió ligeramente por el golpe.

Recorrió los brazos por sus pectorales, mientras reconocía el terreno. Acarició sus hombros y su espalda, haciendo que el rozamiento se incrementara en su zona femenina. No sabía cómo decirlo, pero también necesitaba de él.

—P-Por favor —suplicó entre suspiros.

—Continúa…

—Te necesito. —Un gemido escapó al sentir sus dedos por su femineidad—. Ahh… Naruto… —Abrió la boca al sentirnos aún más adentro.

—Vamos —expresó al darle ánimo. La sonrisa juguetona no pudo ser más grande. Sus ojos seguían siendo del mismo rojo intenso—. Quiero escucharte.

—Naruto… no… —gimió— puedo… más… —Se cogió de la alfombra. Sus caderas comenzaron a moverse involuntariamente.

—Hinata-hime —sentenció Naruto en una mueca de satisfacción. Es exactamente lo que parecía: una princesa.

—Naruto…

—¿Qué más?

—Te… necesito… —Se cubrió los ojos con el antebrazo. Se sentía avergonzada hasta la médula— dentro de mí.

No supo si fueron por sus palabras, que le dieron autoridad sobre ella, o sólo fue una simple súplica ante sus ojos, pero fue el aliciente que necesitó. Su cuerpo fue levantado entre ambos brazos rápidamente, y sintiendo una presión en las caderas, lo miró a los ojos. Sin dudarlo se abrazó a su cuello.

En un movimiento lento. Se abrió entre las profundidades de su cuerpo. En un grito aferró sus piernas por su cintura, acelerando el proceso de unión entre ellos. Gimió varias veces al sentir que se comenzó a mover, no esperándola a que se acostumbrar a su tamaño. No le importó. Se dejó llevar completamente por su necesidad.

Se necesitaban ambos.

En algún momento los movimientos se hicieron cada vez más rápidos y constantes. Le fue difícil llevar el ritmo producto de su propia excitación, hasta que lo sintió apretar sus caderas con sus grandes manos, ayudándola a ir de arriba hacia abajo. Tuvo que cogerse firmemente de su cuello y quiso seguir el ritmo de sus fuertes embestidas que la hicieron arquear la espalda. Sus voces se mezclaban entre maldiciones y palabras de deseo puro. Su tono masculino era fácil de interpretar.

—¿Sabes… que soy el Kyubi?

Le preguntó en algún momento entre sus respiraciones agitadas, y el deseo que estaba en su máxima expresión. Todo era intercambiado en ese instante de pasión.

—Lo sé…

No importaba que alias tuviera.

Ya no sería la niña buena en busca de justicia.


-FIN-


¡Gracias por el apoyo que recibo con sus lindos Reviews! Espero que hayan disfrutado de este OS que es un poco oscuro a mi parecer. Siento que hay más historia que contar por detrás, pero todavía no tengo el tiempo necesario, espero que comprendan.

Nos vemos en el próximo OS.

Agradecimientos a: Chia S.R, Sophie-Chan, FamilyUzumaki-Hyuga, Lalabi, NiniCere, esmeraldamr, Hinata Hyuga –NxH, Maytelu, Anna, Miss Tsuki, Davaru, Sele-02, Mizuki Tomohisa, Maytelu, HinataBueso93, DarkClaw1997, menma uzumaki.

¡Gracias por leer!