Disclaimer: Todos los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Adv: AU. Drama escolar. Lemon.

OS5: La forma de curar un corazón roto.


-.-Friends With Benefits-.-


Hinata suspiró al ver los asientos vacíos.

Eran pasadas las cinco de la tarde, donde los alumnos se dirigían a sus casas para seguir con su rutina. Ella era una de las pocas que quedaba en las instalaciones de la preparatoria, y a pesar una parte quería seguir el ejemplo de los demás, no deseaba regresar a casa y enfrascarse entre libros. Quería quedarse un momento más, observando el lugar, con la mirada perdida entre los asientos, el pizarrón digital y los pequeños pétalos de cerezo que caían del árbol cercano junto a la ventana.

El silencio poco a poco se adueñó del lugar, y las voces se transformaron en murmullos a lo largo del patio. Hinata sintió como el tiempo parecía irse en un abrir y cerrar de ojos. Un cosquilleo en el estómago le pidió salir, pero se contuvo. Un nerviosismo navegó por su espina dorsal y jugueteó con ambos dedos índices al no saber qué hacer. Ella era la única que podía decidir en aquel momento de indecisión.

—Hinata —habló para sí misma. Repasó una mano nerviosa por su rostro y suspiró con mucha fuerza—, tú puedes hacerlo. —Se puse de pié rápidamente como si hubiese visto un fantasma, pero en lugar de huir, tomó el libro que descansaba en la mesa—. Naruto-kun —continuó en voz nerviosa—, quería devolverte el libro que dejaste olvidado hoy. ¡Espero te vaya bien en tus exámenes!

Extendió el objeto con fuerza y bajó la cabeza en un acto de vergüenza. Por obvias razones, nadie la escuchaba, y mucho menos, cogería el libro.

—Soy una tonta —suspiró derrotada.

Volviendo a la normalidad, dejó el libro nuevamente en la mesa. Sin mucho ánimo, dio unos pasos hacia la ventana y se apoyó sobre el marco. Se recriminó nuevamente por su acto tan infantil de no darle el libro personalmente a Naruto.

Es así como transcurrió el tiempo en ese lugar, peleando consigo misma si dirigirse hacia el apartamento de Naruto y devolverle el libro que dejó olvidado. Sin embargo, decidió quedarse en el aula, pensando que en algún momento volvería por su material de estudio, le sonreiría y le agradecería por cuidarlo. Tal vez estaba desvariando a causa del silencio, pero dentro de ella quería que ocurriese algo especial. Que no sólo sea parte de sus pensamientos enamoradizos, sino de algo tangible. Era un deseo profundo el que Naruto retrocediera de su camino y voltease a mirarla, que la notara en medio de todas las personas, y que se acercara sólo ella, olvidándose de todo a su alrededor. Seguramente sonaba como un acto sumamente egoísta, pero ya no quería que la considerara su amiga.

Ella había estado enamorada de Naruto Uzumaki desde que eran niños.

Si tan sólo tuviese el valor de decírselo y confesarle sus sentimientos después de tantos años, no estaría en ese momento, dudando si devolverle un simple libro. Sin embargo, la situación era más complicada de lo que parecía. Si bien ella estaba enamorada de Naruto, era un amor no correspondido, porque él tenía sentimientos por Sakura, su amiga de curso. Podía jurar que no se trataba de alguna telenovela, pero era real.

¡Su vida de preparatoria no podía ser tan injusta! Ella sólo deseaba que sus sentimientos sean correspondidos.

—Disculpe, señorita.

Una voz interrumpió sus pensamientos de golpe. Tuvo que apoyarse en el marco de la ventana para evitar tropezar o caerse presa del susto. Virando la cabeza, notó la presencia del conserje de la preparatoria, que con escoba en mano, la saludó cordialmente.

—B-Buenas tardes —respondió nerviosa.

—En unas horas cerraré las aulas —expresó en una sonrisa el conserje.

—¡Oh! Gracias por avisar. —Liberó las manos sobre el marco e hizo una reverencia—. En breve dejaré el salón.

—Hasta mañana.

Respondiendo la despedida del encargado de limpieza, se volvió más tranquila hacia la ventana. No sería nada raro que algún alumno se quedara hasta muy cerrada la noche dentro de las instalaciones, así que esperaría un poco más. No sabría decir si era la única en ese piso, ya que muchos compañeros se movían por el patio, de camino hacia la salida.

Con un suspiro, movió la cabeza de un lado a otro para despabilarse. Tomando ambas mejillas con las manos, se sorprendió ante una cabellera de color rosado que sobresalía entre el tumulto que se movía. Afinando la vista sobre aquella persona, pudo notar que se trataba de su amiga Sakura, que salía muy sonriente de la mano de alguien más: Sasuke Uchiha.

No se lo esperaba. En verdad no se lo esperaba. Sakura era una de sus mejores amigas, y nunca le comentó que hubiese algo serio con él. Estaba enterada que se trataba de un sentimiento unilateral, por lo menos en un comienzo; pero desde ahí, no pudo conversar con ella acerca de lo que pasaba en sus narices.

No sabía lo que sentía en ese momento. Un remolino de felicidad combinado con frustración quedó atorado en su pecho. ¿Sakura y Sasuke saliendo juntos? ¿Desde cuándo? ¿Naruto sabría algo de esto?

—¿Hinata?

Se sobresaltó al escuchar su nombre. El estómago se estrujó completamente y el corazón saltó en su pecho por la sorpresa. La persona que pensó que no regresaría y la dejaría en la soledad de las instalaciones de la preparatoria. Aún no estaba lista, tenía mucho que pensar acerca de sus propios sentimientos y sobretodo lo que acababa de ver por la ventana.

—N-Naruto-kun.

—Hola Hinata —sonrió Naruto.

Lo vio entrar al aula donde ella se encontraba. No supo si moverse o no, al momento que le hizo una señal de su dedo índice sobre sus labios, para que se mantuviera callada. Siguió sus movimientos al notar como volvía su cuerpo hacia afuera, mirando hacia ambos lados del pasillo. Como si inspeccionara que nadie lo siguiera, hizo lo impensable: cerró la puerta del salón… con pestillo. Esperaba que no hubiera hecho nada malo para mostrarse tan sigiloso.

—¿Sucede algo? —preguntó en voz baja. Tragó saliva sorprendida, mientras jugaba con sus manos—. Y-Ya es hora de salir.

—Fue algo con el conserje. —Miró hacia otro lugar—. Nada importante.

—¿Estás seguro? —volvió a preguntar.

—Te digo la verdad, nada importante —recalcó al rascarse una mejilla, nervioso—. ¡Ite! —exclamó adolorido—, olvidé que eso estaba ahí.

Parpadeó al notar su quejido de dolor. Ante las palabras que planeaban calmarla, notó una marca de color rojo que tenía sobre la mejilla, con la forma de un círculo que en cualquier momento se volvería morado. Si tuviera que describir la magulladura, estaba segura que fue producto de un puño. No era la primera vez que Naruto se peleaba dentro de la preparatoria.

—¡Naruto-kun! —expresó afligida. En pasos rápidos se acercó hacia él—. ¿Qué sucedió? ¿Te peleaste con alguien?

—F-Fue una puerta. —Trató de explicar calmado pero inconscientemente llevó su brazo detrás de la nuca—. No me di cuenta, y bueno, ya sabes.

—Ese golpe no lo hace una puerta. —Espero una respuesta de su parte pero no llegó. Suspirando por la falta de explicaciones, tomó su mano—. Ven.

No sintió vergüenza al momento de coger su mano. Lo llevó hacia el escritorio principal del maestro. Aunque su estómago dio un vuelco ante la calidez, importó más ayudarlo y buscar una solución para el golpe que llevaba en su mejilla. Así que disculpándose unos segundos, corrió hacia la maleta que descansaba en su silla, y buscó entre los bolsillos un ungüento que tenía siempre consigo. En una sonrisa cómplice, se acercó nuevamente hacia él.

—No tienes por qué…

—Déjame curar a Naruto-kun —dijo en una voz dulce.

—G-Gracias.

No tuvo que hablar más ante el asentimiento, así que abriendo el ungüento, sacó un poco con las yemas de los dedos, y muy despacio aplicó en la zona afectada, tratando de no hacerle daño. Se sonrojó por unos instantes al notar que tuvo que ponerse de puntillas para alcanzar su mejilla, nunca pensó que su amigo de infancia, crecería tanto. Mordiéndose el labio inferior, rompió el silencio al recriminarle por no asistir las últimas horas de clase y haber olvidado su libro en el aula. Recibiendo una respuesta evasiva de su parte, quiso pellizcarle la mejilla para que le respondiera a la fuerza, pero se contuvo.

Nada había cambiado desde entonces. Naruto tenía la manía de pelear con Sasuke cuando niños, haciendo competencia entre ellos hasta de las cosas más tontas, ya sea por las calificaciones o sobresalir con la maestra de turno. Siempre riéndose junto con Sakura mientras jugaban, y ella… ella mirando desde lejos. Nada pudo hacer para convertirse en aquella persona inolvidable para Naruto, pero se sentía feliz con compartir momentos con él.

Sentía que nada había cambiado.

—Esto me trae tantos recuerdos-ttebayo —opinó Naruto.

—¿C-Cuantos años han pasado desde entonces? —preguntó nerviosa.

—¿Doce o trece años?

—Es mucho tiempo. —Sonrió ante el recuerdo de infancia—. Pero sabes… —Hizo una pausa. Tomó algo de aire por la nariz en un ademán ansioso, y añadió—: Este momento me hace recordar cuando teníamos cinco años, peleabas muy a menudo con Sasuke-kun y después…

—Hinata —llamó Naruto.

Se detuvo de inmediato al sentir su mano sobre la de ella, exactamente donde descansaba su magulladura, pero no vio alguna señal de dolor.

—¿Te hice doler?

—Hinata —llamó nuevamente de manera seria—. ¿Los viste?

—¿A-A quiénes?

Un silencio se formó entre ambos. Sintió los ojos azules clavados en los suyos. No podía describir lo que pasaba por su mente en aquellos momentos, lo cual era muy extraño. Naruto siempre había sido una persona muy fácil de leer. Era muy transparente. Sin embargo, ahora estaba completamente ido. Su cuerpo estaba ahí con ella, pero su mente parecía volar a kilómetros de distancia.

—Hinata, respóndeme algo —añadió sin responder la pregunta anterior.

—¿Q-Qué sucede?

—Siempre seremos amigos ¿cierto?

—C-Claro. —Trató de mantener la compostura. Movió su cabeza de un lado a otro, como si buscara respuestas escritas en las paredes, presa del nerviosismo—. Naruto-kun siempre será...

—Entonces, está bien si hacemos esto.

—¿Eh?

Abrió los ojos de par en par. Su delgada mano quedó en el aire, había perdido el contacto con la mano masculina, y de un ligero jalón, quedó suspendida atrás de su cuello. Intentó mantener el equilibro con la otra mano, y se cogió fuertemente a su hombro. Pudo sentir una presión en la cintura, el aliento que se acercó a su rostro, y en fracción de segundos, terminó con los labios apretados contra los de Naruto.

Ante tal contacto, su mente cayó víctima del grito ahogado de su conciencia. Era como si el poder de su imaginación jugara con su propio anhelo de hacer su sueño realidad: su amor de infancia la tomaba entre sus brazos, correspondiendo los sentimientos que guardó para él. Sin embargo, esta vez no era una ilusión. Su corazón dio un vuelvo a causa de los labios demandantes que se abrieron paso por su boca. Se puso demasiado nerviosa al sentir que sus grandes manos se movieron por su cintura, cerca del filo del cierre de la falda en la parte trasera.

Despertó del sueño en ese instante.

Un fuerte sonrojo se apoderó de su rostro, y su primera reacción fue usar ambos brazos como escudo sobre el pecho de Naruto. Ejerció la suficiente presión entre ambos para que la sintiera. Intentó retroceder unos pasos, pero no logró ni moverse un poco, estaba tan pegada a él, que se sintió volar. Movió su boca contra la de él, queriendo decir algo, pero fue totalmente malinterpretado y escuchó algo que no pensó. Un gemido desde las profundidades de su garganta.

Su cuerpo la estaba traicionando.

—¡N-Naruto-kun! —exclamó entre un espacio de tiempo—. ¡A-Alguien vendrá! —Se maldijo así misma al no poder decirle que se detuviera.

—Nadie lo hará —expresó confiado. Dejó sus labios para segur con su cuello—. Estamos solos.

—Ahh… ¡P-Pero los amigos no…!

—Hinata —llamó entre suspiros—. Te necesito.

—Y-Yo…

Era la primera vez que escuchaba algo así proveniente de él. Se impresionó ante tales palabras que era una combinación entre seriedad y aflicción, y no supo cómo responder. Tragó saliva a causa del nerviosismo, y caminó sobre la cuerda floja en la que se vio suspendida. Sin embargo, la cuerda se rompió, cayendo al vacío de los fuertes brazos que se abrieron por su blusa, tocando la piel de su espalda. No supo en qué momento asintió, y se dejó llevar por los labios que se colaron por su cuello y bajaron lentamente por su escote.

No deseaba desvanecer el sueño.

Se sintió perdida entre la adrenalina del momento y la sangre que viajaba caliente por su cuerpo. Cambiaron de lugar y ella quedó contra el escritorio de madera. Usó las manos como soporte y lo tomó de ambas mejillas, teniendo cuidado con la magulladura. Lo acercó hacia ella, y tomó la iniciativa de besarlo. Comenzó de manera tímida, pero se volvió más apasionante segundos después. Las manos masculinas se dirigieron hacia la parte delantera de su blusa, abriéndola lentamente. Apoyándose contra la madera, separó su rostro de él. Estaba completamente expuesta, sólo cubierta por el sujetador rosado. Sintió que los ojos azules no la perdieron de vista.

Fue cuando gimió para él a causa de la boca que con libertad comenzó a navegar por su pecho desnudo. Había saltado rápidamente a través del sujetador, levantándolo sin cuidado y sin tomarse la molestia de quitárselo. Era una sensación nueva, y tan pecaminosa que tuvo ganas de separarlo.

—N-Naruto-kun…

—Eres hermosa —dijo en un hilo de voz—. ¿Te gusta?

—E-Es… ahhh… —suspiró completamente sonrojada al sentirlo succionar uno de sus senos, además de comenzar a jugar con uno de sus pezones—. E-Es vergonzoso.

—No lo será, Hinata.

Su rostro estaba sonrosado por las administraciones de Naruto. Sólo podía sujetarse de la mesa o de su chaqueta para no desmayarse a causa de la respiración agitada. Debía darse fuerza para seguir el camino que había elegido. Aunque le daba curiosidad saber las razones para que le hiciera el pedido de estar con ella, no le importaba nada más que no fuera entregarse a él. No tenía dudas, siempre quiso pertenecerle.

—No puedo... —Negó con la cabeza al verla a los ojos—. No puedo esperar más.

—Naru… to… k… —Su voz se perdió entre los límites de la cordura.

—Hinata, estás húmeda.

Estaba haciendo las cosas a su manera y su cuerpo respondía satisfactoriamente. Tomando posición sobre la mesa como punto de apoyo, ya no sintió la ropa interior dentro de su falda, esta colgaba de uno de sus tobillos. Seguramente por el ímpetu de Naruto que no perdió tiempo en desajustar sus propios pantalones. En ese momento se dio cuenta que su amigo de infancia se había vuelto un hombre. Ambos habían cambiado sin darse cuenta.

—Ahh… —gimió de repente al sentir su mano intrusa entre sus muslos—. D-Despacio…

—No te asustes —calmó en voz profunda—. Dolerá un poco, pero iré con cuidado.

—Mmm sí.

No pensó escuchar frase tan directa, pero estaba preparada para él. Pasó sus manos por su cuello, apretando fuertemente como si su vida dependiera de ello. Por el nerviosismo, no supo qué hacer y Naruto la ayudó a abrir las piernas, colocándolas lentamente alrededor de su cintura, para hacer una unión más sencilla. Al no poder soportar la vergüenza de lo que hacían en medio del salón de clases, juntó sus labios con los de él. Se repitió una y otra vez que no gritaría, que pasarían desapercibos entre las instalaciones de la escuela. Más no pudo contener el suspiró ahogado que salió de su garganta al momento que se abrió entre sus muslos.

—¡Mierda! —maldijo agitado—. E-Es muy estrecho.

—¡N-Naruto-kun!

Se quedó apoyada sobre el escritorio, abrazando a Naruto para recuperar fuerzas. Necesitaba de ese calor que emanaba de su espalda, donde enterró las uñas que abrieron como agujas a causa de la presión que se formaba en sus entrañas. La cabeza le daba vueltas por la respiración agitada. Mientras pasaban los segundos e incluso minutos en aquella posición, les tomó acostumbrarse el uno al otro. El dolor y el placer de la primera vez eran inimaginables.

Naruto fue quien comenzó con un movimiento profundo que la hizo gritar. Intentó cubrirse la boca para evitar que alguien escuchara, sobretodo el conserje que seguía en las instalaciones, pero era inútil intentarlo cuando ni siquiera podía contener sus brazos. Era sumamente extraño que se encontrara pensando en las consecuencias, cuando su mente no procesaba otra cosa que no fuera las nuevas sensaciones que experimentaba. Lo sintió moverse una vez más dentro de ella, y aunque estuvieron a punto de detenerse, lo animó a continuar, pidiéndole que le tuviera paciencia hasta que se acostumbrara. Ambos rostros era de un intenso rojo escarlata por la vergüenza.

Sintió su boca navegar por los rincones de su pecho y cuello, tratando de iniciar un acercamiento más próximo. Notó como sus manos viajaron por su trasero y se detuvieron en sus caderas, ayudándola a moverse a un ritmo lento al principio, acelerando el compás después de un momento de adaptación.

Si era con él, no le importaba nada más.

No sabía cómo describir lo que nacía en su interior, una mezcla de electricidad punzante que se abría entre los rincones más profundos de su cuerpo, un lugar exacto que no pensó sentir nunca en su vida. El calor que recorría su piel y se erizaba ante cada caricia, cada beso compartido. Gimió incontrolables veces una y otra vez, le hizo saber que todo de ella le pertenecía.

—N-Naruto-kun… ahh… Naruto-kun…

Repitió su nombre incontables veces, mientras obtenía una respuesta física e intensa de su parte. Olvidó por completo la timidez y la decencia en aquel momento de arrebato total por la nueva experiencia. Apretó las piernas para aumentar la fricción y se aferró a la espalda de Naruto. Estaba llegando a un sitio inimaginable.

—H-Hinata —llamó Naruto entre respiraciones rápidas. Se concentró en su rostro y en cada expresión de placer que obtenía de ella—. ¿C-Cerca?

—S-Si… ¡ahh! Es, es…

—Vamos… Hinata.

—Naruto… ¡Ohh!

No sabría decir a qué lugar llegó, pero fue una sacudida firme y febril que se abrió paso entre sus piernas. Sus ojos se perdieron en el vacío de la ventana, la garganta completamente seca por donde desfilaron sonidos graves y agudos. Pareciera que el corazón se detendría en cualquier momento a causa del trabajo excesivo. Era una sensación extraña y satisfactoria que la hacía flotar en una nube. Se apretó contra él, buscando nuevamente su calor, usándolo como soporte para no caer.

El sudor resbalaba en ambos cuerpo, y era fantástico.

Se tomó el tiempo para acostumbrarse. Se mordió la lengua al no saber que decir o cómo actuar. ¿Qué debería hacer ahora? La respiración poco a poco fue volviendo a la normalidad, y una vez que lo mirara a los ojos, no podría decir que pasaría. ¿Tendría que seguir su instinto de mujer y ponerle nombre a lo sucedido?

No era su novia, y no había recibido una declaración formal para tener citas.

¿Qué eran?

—Hinata —expresó Naruto en una media sonrisa—. Fue increíble-ttebayo.

—N-Naruto-kun, ¿Puedo p-preguntar…?

—¿Lo disfrutaste, Hinata? —La detuvo de hablar.

—S-Sí. —Se cubrió el rostro con ambas manos—. Está bien, si es con Naruto-kun.

Lo sintió mover una de sus manos por su cintura, y la otra se deshizo de las suyas, para que no escondiera su rostro. No supo que hacer. Trató de encontrarse con sus ojos, para terminar con la tortura que se forma en su mente, pero sólo percibió su aliento por su cuello.

—¿Q-Qué pasará ahora? —preguntó nerviosa.

—Aún no lo sé, pero… —continuó. Besó parte de su cuello mientras se aferraba a ella, y añadió—: No tiene por qué ser la última vez.

Frunció ambos labios y su sonrojo se hizo más notorio. Ahora era ella quien no sabía cómo responder a su propia pregunta. Se negaba a agradecerle por la experiencia, arreglarse la ropa, tomar sus pertenencias e irse. No. Esta vez no.

Siempre serían amigos, aun cuando compartieran ciertos beneficios de ahora en adelante.

No importaba si comenzaban sin título. Ella quería algo más.

Hinata asintió.


-FIN-


¡He recibido lindos reviews de su parte y estoy muy agradecida por darse una vuelta por este humilde fic! Lo primero que vino a mi mente con el título fue hacer algo escolar, espero que la policía no se los lleve. La trama es discutible, pero sólo elegí lo mejor para su desarrollo. Me restrinjo mi opinión acerca de las parejas que pudieran surgir e hice lo mejor que pude al usar la información que leí en el manga.

Agradecimientos a: Tomoyo Hyuuga, HinataBueso93, mizuki tomohisa, Davaru, KuroShiro26, NiniCere, Inowe, Estrella11, Miss Tsuki, Chia S.R, Akane Tendo-97, Sele-02, N.H 4Ever, Poison girl 29, Yami Meza, FaryLu.

¡Gracias por leer!