Disclaimer: Todos los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

OS6: El poder erótico del chakra


-.-Creative use of Chakra-.-


Nada mejor como estar cerca de casa.

Naruto se encontraba feliz de regresar, después de una misión. Entregó el informe correspondiente en la oficina del sexto Hokage, y rápidamente empezó a saltar entre los techos de las viviendas de la aldea. Tal vez en ocasiones anteriores hubiera preferido caminar, y hacer una de sus paradas favoritas en Ichiraku, pero suprimió ese deseo.

Salió de la aldea con una idea en mente: hacer una marca propia en terminar la misión. Fue así, que en compañía de Sai, cumplieron con las órdenes, y sin siquiera descansar, salieron de regreso a Konoha. Las tres semanas que supuestamente duraba la misión, se transformaron en dos. Aunque le diera cierta vergüenza decirle a Kakashi la motivación que tuvo para reducir el tiempo, todo tenía una simple explicación.

Hinata lo esperaba en casa.

Seguramente al día siguiente tendría que soportar las burlas de Sai y del Hokage en persona, pero no le importaba. No encontraba nada de malo en querer regresar al lado de su esposa. Hace solo un par de meses se llevó a cabo su boda, y después de un tiempo de acostumbrarse a los cambios, quiso disfrutar de cada momento de su nueva vida de casado… Bueno, y también, por qué no, de los momentos que compartían juntos en la habitación.

Avergonzado, bajó a la superficie de un salto. Abrió la puerta de la casa y notó los zapatos de Hinata en la entrada. Sonriente por encontrarla ahí, estuvo a punto de anunciar su llegada en un grito como en los últimos dos meses, pero se le ocurrió la idea de sorprenderla. De todas maneras, él no debería estar ahí sino en dos semanas más. Así que riendo por lo bajo, se quitó los zapatos, y en pasos lentos, caminó por el piso de madera. Pasó por la ordenada sala, la cocina, el baño de visitas, hasta se asomó a la ventana por si se encontraba en el jardín, pero nada. Eso quería decir que sólo faltaba un lugar donde buscar.

La indecisión estuvo a punto de invadirlo, pero con mucha cautela siguió entre los pasillos, hasta que por fin llegó a la habitación que ambos compartían. Notando que la puerta estaba entreabierta, tuvo la intención de empujarla y así continuar con parte de su sorpresa, pero algo lo detuvo. Escuchó su nombre, y no en cualquier voz, como si se dirigiera específicamente a él, sino en un tono cansino, un suspiro tal vez. ¿Lo habría descubierto?

—N-Naruto…kun…

Se llenó de ansiedad a causa del sonido que encerraba muchas emociones, como si se tratara de una súplica. Las manos le comenzaron a sudar, el corazón reaccionó en un rápido palpitar. Buscó alguna razón para que su esposa se encontrara dentro de la habitación, y pronunciando su nombre. Se preguntó si realmente lo necesitaría, o es que su mente le estaba jugando una mala pasada.

Moviendo la cabeza de un lado a otro para despertar, acercó la mano en dirección a la puerta, muy despacio empujó lo suficiente para poder mirar. Algunos últimos rayos del sol golpearon su visión, pero fue lo suficientemente claro para notar la presencia de alguien sobre la cama. Fueron cuando más sonidos llegaron hacia él.

—Ahhh…

Su expresión fue de sorpresa total. Pudo jurar que un hilo de sangre escurrió por la nariz a causa del rojo escarlata del rostro, tuvo que cubrirse la boca para evitar algún sonido que pudiera delatarlo. Su mente le gritó que se apartara, pero siguió con la vista fija en el cuerpo desnudo sobre las colchas. Hinata parecía estar en un trance profundo, con una de sus manos en unos de sus grandes senos, apretándolo fuerte y estimulando uno de los excitados pezones. Siguió el impactante recorrido por su abdomen, bajando por sus piernas y sintió una presión en el estómago al notar, como de sus manos se abría paso entre su femineidad, exactamente moviendo los dedos en un compás apresurado sobre sus labios inferiores.

Estaba dándose placer ella misma.

—¡Ahh!

Se apartó de la puerta. Tuvo que cogerse de la pared para evitar caer, aun con la mano cubriéndole la boca y parte de la nariz, para evitar una hemorragia. Ahora entendía por qué escuchó su nombre de una forma tan satisfactoria, seguramente pensando en él, mientras que sus propias manos recorrían su cuerpo. De haberlo sabido, hubiese llegado más temprano…

Mierda, mierda, mierda…

Estaba seguro que los pensamientos que tenía no eran los adecuados en ese momento, pero tenía que reconocer que desde su boda, pasaron situaciones que nunca pensó posibles, así que no lo veía extraño. Hinata estaba tratando de satisfacerse sola, sabiendo, que en teoría, demoraría una semana en llegar a casa. No podía negarlo; se veía demasiado hermosa y sensual.

Moviéndose en su sitio, sintió un calor inexplicable por su frente, y desvió la mirada hacia cierto lugar que le generaba molestia. Sus pantalones. ¡Lo que le faltaba! Maldijo entre dientes al notar que la tela naranja se estiraba a causa de la erección. Su propio cuerpo estaba reaccionando ante los gemidos de su esposa.

—¡Demonios!

Se arrepintió de dejar escapar la maldición, porque escuchó inmediatamente un gemido de angustia, y el ruido de la cama. Al verse sin salida, empujó la puerta y entró a la habitación. Lo primero que se encontró fue una Hinata sumamente sonrojada y nerviosa, sentada sobre la cama, con las sábanas puestas protectoramente sobre su pecho. Su respiración era agitada.

—N-Naruto… -kun…

—H-Hinata. R-Regresé a casa —dijo nervioso al no saber cómo reaccionar—. Ummm perdón por...

—¡Kya! —Se sorprendió. Cogió las sábanas y se cubrió hasta la cabeza—. ¡No me veas!

—E-Espera. —Se acercó a la cama—. Yo no quise interrumpirte-ttebayo. —Dudó unos momentos—. Q-Quiero decir, fue muy sorpresivo, pero…

—¡Qué vergüenza! —gritó casi inaudible por las telas encima de ella—. Por favor, sal de la habitación.

Pasó la mano por los cabellos de manera ansiosa, con el sonrojo en su rostro, y sobre todo con la erección que no parecía calmarse. Se arrepintió de haber maldecido en voz alta y que su esposa se percatara de su presencia, ya que ahora no sabía qué hacer. Estuvo cerca de acatar su pedido y salir de la habitación, a solucionar su problema físico con agua fría; sin embargo, escuchó un sollozo.

Se le estrujó el pecho por el lloriqueo de Hinata. Con decisión, se acercó más a la cama, observando el bulto que se había convertido su esposa, cogió fuertemente las sábanas y de un fuerte tirón, la descubrió. La encontró muy sorprendida, pero no la dejó reaccionar cuando colocó una rodilla como apoyo y la abrazó. Aunque se movió entre sus brazos para soltarse, no la dejó ir.

—¡Hinata!

—Naruto-kun, ¿Q-Qué-…?

—Yo… —La detuvo—. Yo siento ausentarme tanto tiempo. Hice lo posible por volver rápido, y ehhh… no pensé que esto sucedería —explicó—, pero… ¡No dejaré que hagas esto sola!

—¿Eh?

—Bueno, no necesitas hacerlo sola, si yo estoy aquí.

—E-Es que yo no debí... —expresó ansiosa, a punto de sollozar nuevamente.

—Está bien. —Aflojó el abrazo, y sosteniéndola por ambos hombros, le sonrió—. Te viste realmente sensual-ttebayo.

—¡N-No digas esas cosas! —Puso ambas manos sobre el rostro, totalmente sonrojada—. Es vergonzoso.

—Lo siento. —Se rió al poner una mano sobre el cuello. Dio un fuerte suspiro, y añadió—: Entonces… ¿me dejas ayudarte?

—¿Eh? No, no, no debes… es… —tartamudeó. Se puso más nerviosa cuando lo vio quitarse su chaqueta—. ¡Naruto-kun!

—Pero ya te dije que está bien —aclaró sonriente—. Mi misión es mantener a mi esposa satisfecha-ttebayo.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo con vergüenza, pero no le importó. Bajó el cierre de la chaqueta y se la quitó; hizo lo mismo con la camiseta blanca que llevaba dentro, y ambas terminaron por el suelo. Nada le agradaría más que quitarse los pantalones, pero los dejó ahí, incluso cuando pidieron tregua por la erección. Usó el brazo derecho y los dientes, para deshacerse del nudo del vendaje; este cayó libre después de mucho tiempo. Si usaba el brazo izquierdo, no se sentiría igual. Decidió que era lo correcto.

Con la mano ahora libre, repasó la base del cuello de su esposa para acercar su rostro. La beso por fin, después de las semanas que estuvo fuera de casa. La sintió corresponder primero de forma de tímida, acostumbrándose a su desnudez. Movió uno de sus dedos por su oreja hasta su mejilla, delicadamente hizo que abriera la boca para él. Haciendo presión mordisqueó sus labios, repasando su lengua por la de ella. Su hambre se incrementaba cada vez más.

Se separaron en respiraciones agitadas.

En una sonrisa inocente. Tomó uno de sus senos en su mano, dirigiendo la boca hacia el duro pezón. Fue una acción que inmediatamente hizo que suspirara y gimiera. Estuvo a punto de maldecir cuando pensó que su erección escaparía de las confinidades de su pantalón, pero se contuvo de arrancarlos lejos de su cuerpo. Se dedicó a estimular los botones rosados con la ayuda de la lengua, de manera circular repetidas veces. Tal vez dejaría marcas cuando terminara, pero todo lo valía.

Fue en ese momento que una luz azul rodeó sus manos, cubriendo completamente la delicada piel. Siguió en la tarea de masajear los senos y jugar con los erectos pezones. Se excitó tanto de verla gemir de placer, mientras colocaba una de sus delgadas manos para detenerlo o quizás para que aumentara sus movimientos. Sus mejillas estaban sumamente sonrojadas y sus ojos cerrados.

—Q-… ahhh…

Sus suspiros era una forma tan directa de hacerlo perder la cordura que le quedaba. Viendo que respiraba rápidamente, cesó en los movimientos sobre su pecho. Apoyando las manos sobre la cama, la besó nuevamente, quitándole la concentración.

Después de varios segundos, se separaron y las miradas se encontraron.

—¿Q-Que fue eso? —trató de decir Hinata aun sumida entre suspiros.

—No lo sé —refirió en una media sonrisa—. Algo nuevo… supongo. ¿Se sintió bien?

—S-Sí —contestó nerviosa—. Mucho…

—¿Más que las veces anteriores? —preguntó inocente.

—¡Naruto-kun!

Al verla hacer un mohín avergonzado, no pudo contener su sonrisa. Ambos eran inocentes en teoría y se encontraban aprendiendo, pero tenía claro que si Hinata era feliz, entonces él lo sería.

—Hinata. —Tomó una de sus manos, y con voz profunda, preguntó—: ¿Confías en mí?

—S-Si, Naruto-kun.

Besándola una vez más, siguió donde se quedó. Movió las manos y encendió el chakra azul nuevamente. Descendiendo por ambos lados, fue iluminando la piel desde el valle de sus senos hasta detenerse en su abdomen.

—Es muy… caliente, y fresco a la vez —dijo Hinata en un suspiro.

Si se detenía ahora, la pondría más nerviosa que antes. Así que actuó antes que se diera cuenta de lo que pretendía hacer. Alejó las manos de su abdomen, se dirigió hacia sus muslos, y usando la fuerza suficiente, las separó. Miró por unos segundos hacia su femineidad que estaba completamente humedecida, seguramente por su juego previo antes que llegara. Tragó saliva, muy avergonzado, pero se animó a proseguir.

—N-No mires —expresó sonrojada—. E-Espera… ¿Q-Que ha…?

La hizo gritar.

Descendió su rostro completamente hacia ese delicioso lugar entre sus piernas. Navegó su lengua justo por el centro, la lengua siguió por cada espacio caliente de piel. Aunque le pidió que se detuviera, pero no lo hizo, y siguió con el recorrido de su lengua, metiéndose entre los rincones de su cavidad. Pudo llegar hasta aquel punto rosado, que pedía atención y se mostraba hinchado. Sintió como sus cabellos eran sujetados con fuerza, mientras escuchaba una y otra vez sus gemidos. Era increíble la sensación que recorrió su pecho en ese momento, como si cumpliera una de las misiones más complicadas de la historia.

Tenía toda la razón al decir que era algo nuevo.

—Ahhh… ahhh

Separó su rostro de entre sus piernas, lamiendo sus labios repetidas veces, pero nunca dejó sus atenciones en el cuerpo femenino. Una de sus manos se posicionó fuertemente de una de sus piernas, y la otra libre de los vendajes, se abrieron paso nuevamente en su centro; ambas aun con el aura azul que parecía arder. Dos dedos fueron los culpables de hacerla gemir nuevamente, entraron y salieron con libertad, en un ritmo rápido. Las paredes donde generaban fricción, se cerraban cada vez más.

La expresión en el rostro de Hinata no tenía precio.

Su cuello se estiró completamente entra las almohadas, mientras que su cuerpo se contraía cada vez más, moviéndose de un lado a otro. Tuvo que generar más fuerza en una de sus piernas para que evitara cerrarlas, seguramente por la presión que generaba su chakra dentro de ella. Aunque tenía los ojos cerrados y movía su cabeza, las uñas enterradas en las sábanas y su boca que se abría cada segundo, le decía que lo estaba disfrutando.

—Ahhh…

—Mírame Hinata.

—N-No p-puedo… ¡Ahhh!

Fue una petición para asegurar que estaba fuera de sí. La observó arquear la espalda, mientras gemía perdida entre el éxtasis. Sintió como sus caderas se movieron hacia él, exigiendo más atenciones. Seguramente cuando se daba placer a ella misma no se sentía lo mismo, de todas maneras, sus dedos eran más grandes.

Sin pensar más, acerco su boca una vez más, y empezó el viaje de su lengua por el clítoris, generando más presión de la que ya había. Gracias a sus dedos, hicieron que las caderas femeninas se movieran cada vez más. Llegó hasta el punto que ya no escuchó los gemidos, sino sólo su nombre.

—¡N-Naruto-kun!

Las caderas dieron un golpe final. Liberó sus dedos, y dejó que el cuerpo de su esposa se acostumbrara a la sensación que recorrió su cuerpo. Había perdido la cuenta de las veces que la vio en ese estado de satisfacción total, tomando el rostro con sus manos para evitar que la observara tan detenidamente, y es que siempre se acordaba de disminuir su nivel de vergüenza de esa manera. Su respiración era agitada.

Diablos. Había conseguido todo eso sólo usando un poco de chakra, no quería imaginar otra situación parecida con algo más complicado.

Verla de esa manera era sumamente satisfactorio. Estaba seguro que en cualquier momento sus pantalones cederían.

—¿Estás… bien?

Lanzó la pregunta. Usando las rodillas, se deslizó por la cama hasta llegar a ella. En una caricia, repasó la mano por su abdomen hasta llegar a sus cabellos, jugó con unas hebras mientras normalizaba su respiración, y finalmente, se acostó a su lado.

Sintiendo un movimiento a su costado, notó que Hinata lo miró aún con la respiración acelerada, sonrojada hasta la coronilla, pero con una sonrisa única que le calentó el pecho. Iba a decir algo más, pero fue callado por la delgada mano que viajó hasta su cuello y descansó en una de sus mejillas. Las caricias delicadas de su esposa era lo que más disfrutaba.

—B-Bienvenido a casa, Naruto-kun.

Le sonrió.

—Me alegra haber regresado.


-FIN-


¡Ejem! Comienzo con agradecerles los lindos reviews que he recibido de su parte, así como los 'follows' y los 'favoritos', me animan mucho, en serio (respondo todos en la medida de la posible).

Agradecimientos a: N.H 4Ever, Sele-02, HinataBueso93, DavidC20OfficialWriter, Akane Tendo-97, Kiara Adsgar, Davaru, Yami Meza, Chia S.R, Yukki-Onna, CotyCandy y Ochibimar.

Nos vemos en el próximo OS. ¡Gracias por leer!