Capítulo 3:

Revelación Harry volvió al colegio en compañía de su amante sin siquiera despedirse de las personas que quedaron en su mansión.

No iba a hablar con Evans, ni con los niños, más que nada porque en ese momento estaba más pendiente de estar con su amante que otra cosa. De su padre lo lamentaba, porque de verdad quería pasar tiempo con él, pero no tuvo el tiempo. Ya vería lo que haría para recuperar el tiempo perdido, o parte de éste, porque estaba seguro de que no lo obtendría todo de vuelta.

James estaba en el despacho de Voldemort, el hombre lo había llamado cuando llegó a la mansión, y el menor tenía claro de que cuando el Lord lo imponía, él debía de aparecer.

-¿Dónde está mi hijo? -preguntó el Lord, en cuanto las puertas del despacho fueron cerradas.

-No lo sé - Le contestó llegando a su lado-, supongo que se fue con Snape, fue luego de que él hablara con Lily y que desaparecieron los dos.

-Así que Evans ya sabe sobre la relación que Harry y Severus mantienen. -

-Lo sabe. No está para nada feliz. De hecho, se llevó a Dominique y a Roxanne a su habitación y no han salido de ahí.

-Entonces Evans debe estar lavándoles la cabeza a esos niños. Recuerdo muy bien lo persuasiva que era.

-Puede ser, pero no puedo hacer nada al respecto. El Lord lo miró a los ojos. Veía como había cambiado, pero aún quedaba mucho de su antiguo amante en él.

-Siéntate, James, hay cosas de tu hijo que tienes que saber, antes de juzgar la relación que tiene con Severus.

-¿Lo vas a justificar? Porque si es así...

-No te dije que hablaras, James -le advirtió el Lord, llegando a su lado y haciendo que se sentara junto a él, en un sillón de terciopelo caoba de tres cuerpos. James no volvió a hablar. Al parecer su amante tenía mucho que decir, y sólo por esta vez le escucharía sin hablar nada. -Cuando supe de la existencia de Harry, o más bien, cuando recordé que Harry era nuestro hijo, fue hace unos meses, cuando traté de matarlo -sonrió de lado, al ver la cara de furia que puso James-. Sí, traté de matarlo porque no sabía quién era y se supone que era mi más ferviente enemigo.

-Dumbledore.

-Exacto. Fue una suerte que recordara todo antes de asesinarlo. Lo puse bajo el cuidado de Severus. Él ha sido su profesor desde que tiene once años, cuando supo que era un mago. Dumbledore lo tuvo en la más completa ignorancia. Lo mandó a vivir con los Dursley.

-¿La hermana de Lily?

-Sí, esa muggle asquerosa que aborrece la magia, al igual que la bola de cebo que tiene por esposo. Hicieron sufrir a tu hijo las penas del infierno. No me extrañaría que le hubieran maltratado desde que llegó a su casa, con apenas un año.

-Esos malditos -James sentía que la sangre le bullía.

-Tu hijo sufrió mucho, pero Severus se encargó de él cuando más lo necesitó...

-Ahí vas de nuevo a justificarlo...

-Te ordeno que te calles, James -le dijo subiendo la voz-. Sabes cómo detesto que me interrumpas. James se tuvo que morder la lengua para no reclamar, sabía que eso le podría costar caro, pero tenía mucho que decir en contra del pocionísta. Ya se las arreglaría luego con el hombre. -Quiero que veas algo -le dijo yendo a su escritorio y después de sacar un vial de uno de los cajones, se acercó a la muralla y le dio un golpe con la varita. El papel decorativo con imágenes de pequeñas serpientes de color rojas, casi imperceptible, se fue abriendo dando paso a un pensadero-. Esto es lo que trajo a Harry con nosotros.

James se acercó nervioso por lo que pudiera encontrar en esos recuerdos. Minutos después se salió lo más rápido que pudo y se arrojó al suelo vomitando. Eso era imposible. ¿Cómo su hijo se transformó en lo que pudo ver, de un chico normal a un monstruo sin sentimiento? El mismo Voldemort era así. Pero el tipo en si era un hombre adulto, de cincuenta años, por lo bajo, así que tenía un largo camino de vida atravesado. Su hijo era un niño. Un adolecente desde el punto de vista del mundo mágico, que tenía tanta magia negra en sus entrañas, que se había desbordado.

-Esto está mal.

-Lógicamente está mal -dijo el mayor con calma-. Severus borró la memoria de tu hijo. Se encargó por meses de su rehabilitación. Harry no podía respirar por sí mismo después de eso. Esos desgraciados estuvieron a punto de matarlo, de violarlo, de hacerlo convertirse en un demonio. Gracias al hombre que tanto aborreces, tu hijo sigue con vida, y cuerdo.

-Eso no hará que vea la relación que tienen de buena manera. Tengo derecho en la vida de mi hijo.

-¿Por qué? -le preguntó, acercándose peligrosamente- ¿No quieres que tu hijo viva lo mismo que tú?

-Eso es lógico -le dijo desviando la vista-. Yo no llegué a ti por mi voluntad.

-Pero te quedaste, así que no te quejes.

James no podía decir nada, pero estaba claro que la lengua le picaba por ponerse a debatir sobre su pertenencia a Voldemort. Él llegó bajo amenazas y no se fue por temor. Ahora seguía con el hombre por costumbre. James nunca amaría a Voldemort, porque él no sabía amar.

-Iré a ver a los chicos.

-Es bueno -dijo mirándolo con soberbia-. Recuérdalo bien, James. Si yo decido que ellos seguirán juntos, así se hará.

James podía sentir como si los ojos del Lord le taladraban mientras salía del despacho. Tenía tanto que decir, pero nunca lo haría mientras Harry estuviera vivo y bien. Dejaría las cosas en manos de Voldemort, pero eso no quería decir que se quedaría a ver como su hijo repetía su historia.

Bueno, había que decir que por lo menos Harry estaba con Snape porque así lo quería.

Cuando James llegó a la habitación que estaban ocupando Roxanne y Dominique, se encontró con la puerta sellada. No paró de golpear hasta que esta fue abierta. Dominique fue el que abrió, mientras que Roxanne y Lily miraban desde la cama donde estaban sentadas.

-¿Por qué sellaste la entrada? -le preguntó angostando los ojos- ¿Qué le decías a los chicos que los demás no pudieran oír?

-Nada -le contestó de manera acelerada.

-No te creó, Lily. ¿Qué les estabas diciendo a los chicos? Y no me obligues a utilizas pociones en ti.

La mujer lo miraba con rabia.

-¿No dirás nada sobre la relación de tu hijo con Severus? ¿No te das cuenta qué le puede estar pasando lo mismo que a ti?

-No, y lo sabes. Harry está con Snape porque ambos quieren.

-¡Pero Severus es mío! -gritó poniéndose de pie- ¡Mi amante, con el que tu hijo de dieciséis años se está revolcando!

-Suficiente, Lily -le dijo sosteniéndola del brazo-. Nunca he tenido que utilizar la violencia con nadie, y no quiero empezar contigo -la soltó y vio como la mujer se sobaba el brazo-. No quiero que estés envenenando los niños contra Harry.

-Él nos odia -dijo Roxanne.

-No, cariño -dijo acercándose a la chica que estaba sentada cruzando los brazos-, lo que pasa es que él no los conoce.

-¿Harry es bueno? -preguntó Dominique.

-Lo es. Sólo que esta muy confundido, igual que ustedes.

-No compares a mis hijos con "ese".

-Es suficiente -le dijo tomándola del brazo y sacándola de la habitación-. Te advertí que no quería que envenenaras a los chicos. Si me obligas haré que Voldemort te saque de aquí.

-Si lo haces, me llevaré a mis hijos.

-No me amenaces, Evans -le dijo en susurros, pero tan furioso, que pareciera estar gritándole en la cara-, sabes perfectamente que él haría lo que le pidiera, y si le pido que te aleje lo hará feliz de la vida.

-Son mis hijos.

-Y Dominique mío, así que no me obligues a convencer a Snape de qué por el bien de Harry, te quite también a Roxanne.

-No te atreverías...

-Sí. Lo haré -le dijo cerrándole la puerta en la cara. Sintió como Lily aporreaba la puerta desde afuera, por lo que decidió, por su salud mental y la de los chicos, sellar la entrada como lo hizo la mujer hace un rato. Había sido una fortuna el tener sus varitas nuevas en tan poco tiempo. -. Tenemos que hablar -le dijo a los chicos, que se habían mantenido sin decir nada en la cama de Roxanne.

En Hogwarts las cosas no iban mal, pero tampoco como antes. Desde que el Lord asumió el control de del mundo mágico, la gente parecía más temerosa, y no era para menos. Siempre pensaron que Harry Potter destruiría el mal del mundo. Los salvaría de un ser que quería esclavizar, pero ¿Qué consiguieron? El mismísimo hijo del Lord era quien creía su salvador. Ahora, mientras algunos se refugiaban para poder seguir dando batalla, otros le encontraban el lado positivo a esto. Empezaban a entender, poco a poco, como pensaba el Lord. En que se habían equivocado al mezclarse con los muggles, seres déspotas, arrogantes, que intentaban tener todo lo que no estaba a su alcance, ¿Pero a qué precio? Guerras que ellos mismos fomentaban a base de armas, para luego morir ellos mismos en su miseria, descubriendo al final del camino, que no eran nada. No todos tenían ese privilegio. Los magos debían darse cuenta de que los muggles no tenían magia por algo, ese algo que hacía a los magos superiores. Y Lord Voldemort estaba ahí para restregárselo en la cara. Ahora, un grupo en particular en Hogwarts pensaba a mover sus fichas lentamente, esperando el momento para poder surgir y atacar al Lord en su punto vulnerable. O por lo menos eso es lo que ellos creían, porque Harry Potter era ese blanco, y no dejaría que llegaran a él tan fácilmente.

-¿En qué piensas? -preguntó Draco, mientras se dejaba caer en la cama de Harry, sin importarle que el dueño de la misma estuviera en la cornisa interior de la ventana.

-Creo que las cosas están dando un giro que no esperaba -dijo con voz ausente.

-¿Y eso? Noté que llegaste raro después de haber ido a la mansión con mi padrino.

-Les dije que estaba esperando un hijo de Severus -respondió bajando de su cómodo asiento y caminando al escritorio para apoyar ambas manos sobre este y dejar su cuerpo descansar hacia adelante- Creo que no fue una buena jugada.

-¿Por qué?

-Ahora la vida de mi hijo puede estar en peligro.

-Evans.

-Sí. Por lo que nos contó Sirius, esa mujer es capaz de cualquier cosa. No debí revelar mi condición ahora.

-Yo lo veo de otra manera -dijo poniéndose de pie-, ahora mi padrino, tu padre y el Lord estarán pendientes de ti.

-Puede ser -dijo caminando a su cama y sentados-, ya veré como lo arregló -sentenció, para luego sonreír de lado- ¿Por qué estás aquí? Según sé, ibas a aprovechar el máximo de tiempo con Dziban. Sus padres volverán pronto.

-Así es, pero ahora está durmiendo -dijo sonriendo de lado.

-¿Qué? ¿Tan cansado lo dejaste?

-¿Cómo lo supiste? Harry negó con la cabeza cuando vio a Draco salir de la habitación. Le divertía mucho la perversidad de Draco, mucho más cuando le contaba con lujo de detalles lo que le hacía al pobre Dziban. Tendría que poner ojo en ellos, si no ya se veía a otro niño en camino, de la misma edad que el que traía en su vientre.

TBC...