Capítulo 5: La entrega
Harry estaba seguro de que su vida de ahora en adelante sería más desagradable que antes, pero por lo menos podía contar con sus "colaboradores" ¿Por qué se le hacía tan difícil ahora el buscar amigos? Tenía claro que por su ascendencia era maldecido por todo el mundo, pero ¿Qué culpa tenía él de la identidad de sus padres? Su único pecado hasta ahora fue enamorarse de alguien que por una parte era mayor que él y además hombre, pero aparte de eso, nunca había matado, ni dañado a alguien por su propia mano. Estaba devolviendo la moneda a todos esos que destruyeron su vida y parte de su familia, porque nunca recuperaría los años lejos de James. Nunca viviría con Voldemort de otra manera a la que conocía ahora, sabía que el tipo ese no tendría nunca para él un trato diferente al de un heredero, porque su hijo no era. No existía en el Lord oscuro algún sentimiento parecido al cariño. Ahora entendía un poco de la vida de su padre, habían estado hablando y le contó muchas cosas de su pasado, de cómo fue que llegó a ser el amante de Voldemort y cómo fue su nacimiento.
-Harry -le llamaron desde la puerta de su habitación.
-Adelante -dio paso a uno de sus compañeros. Nott era de esos tipos que no tenían problemas en adaptarse a las nuevas circunstancias. Desde que le conoció, el chico se había mostrado muy satisfecho con que fuera hijo de Voldemort y siempre estuvo presente para cuando lo necesitaba.
- ¿Estás listo?
-Sí -dijo poniéndose la capa para protegerse del frio. Estaban en pleno invierno y ya era hora de cumplir algo que había prometido hace tiempo-. Vamos.
Harry caminó en dirección al despacho de su padre, estaban disfrutando de las vacaciones de Navidad y Severus tuvo que quedarse en el colegio por los chicos que se quedaban cada año en el lugar. Claro que, por las noches, llegaba puntualmente a las nueve y él lo esperaba en el salón. Iban a tomar algo cerca de la chimenea, Obviamente Severus no le permitía tomar otra cosa que no fuera leche o té. Se dedicaban a contarse lo que habían hecho durante el día y Severus le abrazaba por largo rato y acariciaba su inexistente barriga. Con casi dos meses, no había la más mínima muestra en su cuerpo sobre su estado. Luego se iban a dormir y cuando Harry despertaba, su pareja ya no se encontraba a su lado, pero estaba seguro de que todas las mañanas, esa sutil caricia que percibía en medio del sueño, era de parte de Severus.
-Amo Harry -se inclinó uno de los elfos domésticos que custodiaban la entrada a las habitaciones en donde se encontraba su "huésped".
-Déjanos solos, Hensir -le ordenó y el elfo desapareció luego de una inclinación. Harry abrió la puerta con un pase de su varita. Les había dicho a todos que sólo el elfo y él tenían acceso a esa habitación. Nadie, ni siquiera uno de sus padres, tenía permitido entrar en el lugar, y eso había sido respetado- Buenos días, Neville -dijo entrando y viendo al chico sentado en una silla frente a la ventana que daba al jardín. Obviamente estaba mágicamente sellada, al igual que la entrada.
-¿Qué hacen aquí? -preguntó poniéndose de pie rápidamente al ver a Theodore Nott tras el que él consideró su amigo por mucho tiempo.
-No te alteres, quiero hablar contigo primero -dijo Harry-. Espéranos afuera, Nott. Tengo algo que hacer antes -el otro hombre asintió y luego de mandarle una significativa mirada al otro muchacho, salió por el mismo lugar por el cual entró.
-No lo hagas, por favor -le rogó Neville, cuando vio que volvían a estar solos-, yo no te hice nada.
-No lo hiciste personalmente, eso es verdad, pero por ti viví una mierda de vida. Para tu protección.
-¡Yo no lo pedí!
-¡Tampoco yo! -gritó, llegando en un movimiento a su lado- No morirás, Neville Longbottom. No mancharé mis manos con sangre inocente, pero tampoco me arriesgaré a que la tal profecía se cumpla en algún momento.
-¡¿De qué profecía estás hablando?! Yo no tengo idea de eso.
-Mejor aún -se acercó a la puerta y la abrió- Desde hoy perteneces a Theodore Nott.
-¡No pueden hacer esto! -dijo alejándose lo más que pudo de ellos- No les pertenezco a ninguno de los dos, como para que me intercambien.
-Te equivocas, Neville -dijo Harry, con voz seria- ¿No sabes las nuevas reglas del ministerio? Cada hijo nacido de muggle será alejado de su familia y criado por una familia sangre pura.
-Soy sangre pura, Harry -le recordó el chico.
-Pero aún eres menor de edad y ahora huérfano -no hizo caso a la cara de horror que puso Neville ante estas palabras- Desde hace unos días que los papeles estaban listos, pero no quería que pasaras las fiestas solo -se notaba la ironía en la voz de Harry-. Vladimir Nott es tu nuevo tutor, en vista de que no tienes padres que lo sean. Así que desde hoy eres casi un Nott, y te irás con Theodore -Harry salió de la habitación. No quería saber nada de lo que pasara. Cumplió con lo que había prometido y listo. No mataría a Neville, ni dejaría que alguien lo hiciera, pero era necesario mantenerlo vigilado… y controlado.
En la habitación Neville no entendía que demonios estaba pasando. Su vida nunca fue elegante, ni glamorosa. Sus tíos eran algo rudos con él, pero aparte de eso, su vida era feliz. Tenía amigos y una ideología fija. El bien, sobre todo. Ahora, el "malo" había ganado y él estaba del otro lado, así que estaba en desventaja. El chico frente a él le había dicho que sería suyo ¿Cómo demonios serían de alguien a quien detestaba? Y ahora esa estúpida norma que lo obligaba a tener un tutor ¡Un mortífago como tutor! Estaba en las manos de Theodore Nott y no podría hacer nada al respecto. No le daría en el gusto como él chico creía, no se dejaría pasar a llevar.
Theodore alcanzó a reaccionar a tiempo. Su nueva mascota trató de escapar por la misma puerta por donde había salido Harry.
-¡Suéltame! -gritó golpeándolo con fuerza en el brazo que lo sostenía por la cintura.
-Eso sí que no, Neville. Yo no soy tan complaciente como Harry. A mí no me podrás convencer de nada.
-Son todos iguales -le dijo apretando los dientes y golpeándolo seguidamente- ¡Son unos desgraciados, asesinos, cobardes!
-¿Y los tuyos no? -preguntó arrojándolo con fuerza a la cama y apuntando la puerta con su varita para sellarla- ¿Ellos son los buenos sólo por qué crees que hacen las cosas bien?
-Lo hacen -le increpó, apoyando las manos en la cama y viendo como el otro se empezaba a desajustar el nudo de la corbata negra que tenía, la que hacía juego con el traje gris y camisa azul rey-. Ustedes no son más que basura.
-Empieza a controlar esa lengua tuya, si no quieres que la utilice para fines más convenientes para mí.
-¡Aléjate! -gritó retrocediendo, al mismo tiempo que la chaqueta del traje de Nott caía al piso junto a la corbata.
-Sabes que no lo haré -le dijo sentándose en la cama, mientras doblaba una pierna sobre la otra y comenzaba a desabrocharse los puños de la camisa con lentitud- Voy a disfrutar esto, Neville. Lo sabes.
-No lograrás nada -tomó un vaso de la mesa y lo estrelló contra la pared que estaba a su derecha y luego saltaba de la cama para tomar un trozo de cristal roto y enterarlo en su propio cuello- prefiero estar muerto -dijo sonriendo de lado.
-Eso fue realmente tonto -le dijo levantándose con lentitud y acercándose a Neville que se tambaleaba de un lado al otro- ¿De verdad crees que con esto evitaras mis planes? -alcanzó al muchacho antes de cayera en la inconsciencia- Neville, Neville, Neville. Ese fue un movimiento muy poco Gryffindor -lo tomó en brazos y lo llevó a la cama para dejarlo ahí con cuidado- Episkey -apuntó la herida por largo rato, mientras repetía el hechizo hasta que vio que la herida se cerró por completo-. Sólo retrasaste un poco más nuestro encuentro, pero ahora mismo partiremos a casa.
-Déjame… en paz -pidió apenas, sin poder ser capaz de abrir los ojos.
-Perdiste cualquier privilegio que pudiera tener contigo, Neville. Desde ahora viviré para vigilar cada uno de tus pasos.
TBC…
N/A:Pobre Neville, una nueva victima de todo, este capítulo es el unico que dedique a esta "pareja" lo que venga por delante serán menciones de lo es que estan viviendo juntos, ahora que Neville es un Nott.
En el proximo capítulo…
-Tu padre no dejará que se acerque a ti, pero no puedes pretender que nada te pase aquí en Hogwarts.
-Severus, estás hablando de tu hija.
-Pero no la conozco y temo que Lily ha envenado a Roxanne en tu contra. Temo que la envenene aun más en contra de nuestro hijo.
-Si eso llega a pasar… lo lamento por tu hija, pero a mi hijo no llegaran.
-Lo sé -dijo lamentándose-, pero trataré de abrir sus ojos mientras esté aquí.
