Capítulo 1.
El Capitán Levi se encontraba supervisando las tareas cotidianas de su escuadrón. Mientras unos limpiaban, otros habían ido a cortar leña para las chimeneas del castillo que fungía como cuartel. Por lo general, él confiaba en el buen trabajo de sus subordinados. De todos menos uno… y por esa razón, fue a vigilarlo personalmente.
-¡Hey, Eren! ¿Cuántas veces tengo que repetirte lo mismo? No dejes el piso tan mojado ¿eres idiota o…
Levi no pudo terminar la frase, y dos gritos se escucharon por los pasillos del cuartel de las tropas de reconocimiento. El primero fue, quizás, más escalofriante que el segundo; eran pocas las ocasiones en que el Capitán gritaba, y cuando lo hacía era para dar órdenes o regañar a alguien, pero esta vez fue un grito que nadie había escuchado antes. Fue algo entre enojo y miedo, sin embargo, lo más impresionante fue que de pronto se dejó de escuchar, como si alguien lo hubiese enmudecido sin previo aviso. El segundo grito fue el de un muchacho aterrorizado "¡Capitán Levi!" y después se oyó una cubeta caer.
Hubo silencio durante unos instantes, pero segundos después, se pudieron escuchar pisadas en la escalera. Pasos acelerados que se dirigían al lugar de donde provenían los gritos.
-¿Qué pas…? ¡aahh! – una voz femenina vino desde el final del pasillo.
-¡Petra! Ayúdame… creo que ahora sí me metí en un gran aprieto…- ella se aproximó a Eren, quien estaba sentado de cuclillas junto al cuerpo inmóvil Capitán.
-¿Pero qué pasó? ¿cómo…?
-Estaba limpiando el piso y no lo sequé bien… después, llegó el Capitán Levi… y… se resbaló ¡fue mi culpa! –la angustia era evidente en la voz del muchacho.
-Tranquilo –ella se agachó y observó al hombre inconsciente en el piso. Con mucho cuidado puso la mano en su cuello para buscar el pulso, temiendo lo peor, pero casi al instante suspiró con alivio y el nudo en su estómago desapareció- tranquilo, creo que sólo lo noqueaste… pero va a estar furioso cuando despierte- al ver la mirada de reproche de la chica, el muchacho sólo pudo tragar pesado y unas gotas de sudor se resbalaron por su frente- parece que el golpe fue muy fuerte. Nunca lo había visto así y… tiene un poco de sangre en la cabeza- Petra miró sus dedos manchados de sangre mientras sostenía la cabeza del Capitán con la otra mano.
-¿Crees que esté bien? –Eren preguntó asustado, pero antes de poder decir otra cosa, Hanji apareció por las escaleras.
-¿Qué pasó? Escuché gritos y… ¡válgame! –la expresión de su rostro oscilaba entre la sorpresa y el horror. A lo lardo de todos los años que había conocido al Capitán Levi, nunca lo había visto perder el conocimiento.
-Un pequeño accidente, Hanji - Petra la miró con preocupación, pero intentó no alarmarla mucho. Después de todo, aún no sabían la gravedad del asunto.
-Hay que llevarlo a la enfermería… permítanme- la líder de escuadró abrió una de las puertas del pasillo y sacó una camilla –así serán más fácil llevarlo. Petra, sigue sosteniéndolo por la cabeza. Eren, toma las piernas y yo lo sujetaré de los brazos ¿listos? 1…2…3.
No fue difícil levantarlo entre tres y una vez que Levi estuvo sobre la camilla, lo llevaron al segundo piso, donde estaba la enfermería y lo recostaron en una de las camas. Por suerte para ellos, la última expedición al exterior había pasado hacía más de un mes y no había ningún otro herido o enfermo en el ala médica. Una vez que estuvo instalado, Hanji se encargó de curar la herida que tenía en la cabeza con la ayuda de Petra, ya que Eren estaba demasiado nervioso como para ser de utilidad, por lo que se limitó a verlas desde los pies de la cama. La herida resultó ser pequeña, pero requirió vendajes como precaución.
-Ahora sólo debemos esperar a que despierte -Hanji hizo una pausa y miró a su compañero- Y pensar que el cascarrabias también es capaz de tener esa expresión angelical…
-Eh… Hanji… el Capitán está inconsciente… no está dormido… - Eren sonó mortificado, mientras Petra contuvo una risita tras escuchar a la científica y sus excéntricos comentarios.
-Eren, relájate un poco. Es Levi del que estamos hablando, no puede pasarle nada grave con un simple resbalón – la líder de escuadrón tomó sus gafas para limpiarlas y de pronto, su expresión cambió- ¡Es verdad! Debemos avisarle a Erwin. Petra ¿podrías ir a su oficina?
Petra asintió y salió de la enfermería en busca del Comandante, mientras su rostro mostraba leves señales de preocupación. Hizo un recuento del tiempo que llevaba en el ejército y no recordó haber visto antes que el Capitán sufriera un accidente así, mucho menos inconsciente, y de alguna forma, vulnerable. Por otro lado, su nerviosismo se acrecentó, ya que tenía algunos sentimientos reprimidos hacia su superior; de esos que son traicioneros a la hora de estar a solas con él y que producen nerviosismo al verlo. A pesar de ello, la chica hacía su mayor esfuerzo por reprimirse y negarlo. No era lo más correcto para un soldado de la Legión de Reconocimiento ni tampoco lo más profesional en su situación. Sin embargo, de vez en cuando, Petra permitía que su mente volara y se imaginara lo qué podría pasar si se encontrasen en una situación diferente, especialmente durante las noches antes de una expedición o después de un día pesado. Era una forma de relajarse e irse a dormir con una sonrisa en el rostro.
En ese momento, la chica se hizo consciente de sus pensamientos y sacudió la cabeza para alejar esas ideas, apresurando el paso hacia la oficina del comandante. Mientras tanto, con Hanji y Eren la situación seguía igual, pero la científica sacó de su armario lo que parecía ser una pequeña ánfora, y al verla, el joven recluta mostró un gesto de desaprobación, recordando que Hannes solía llevar un objeto muy similar en todo momento.
-Hanji, no creo que este sea el mejor momento para beber –el muchacho estaba sentado en una cama junto a la del Capitán, preocupado por su superior y por el regaño que recibiría en cuanto despertara. No quería ni imaginarse el tipo de castigo que recibiría, si no es que el Capitán consideraba darle una paliza antes.
-Descuida Eren, no es para mí -tomó un pañuelo y lo mojó con el ron ámbar que había adentro- el olor es fuerte y puede que así despierte más rápido –con cuidado, le pasó el pañuelo cerca de la nariz al Capitán, quien movió un poco la cabeza en cuanto lo olió- ¿lo ves?... no tardará en despertar.
Unos momentos después, el Comandante Erwin entró a la enfermería con paso firme e inspeccionado cuidadosamente el lugar, así como la situación. Petra lee había informado los detalles del accidente y después de considerarlo durante el camino hacia la enfermería, su expresión era seria y miró con recelo a los presentes, como si esperara que tuvieran información nueva, pero no fue así y se limitó a decir.
-La soldado Ral me reportó que el Capitán sufrió una caída… asumo que no ha despertado –se acercó a Hanji y a Levi- ¿ha habido alguna reacción?
-Me parece que en cualquier momento despertará –Hanji le volvió a acercar el pañuelo con alcohol y Levi volvió a moverse, pero ésta vez se quejó- debe estar adolorido –el Capitán siguió quejándose hasta que comenzó a abrir los ojos y mover los dedos de las manos.
-Parece que…- a Eren se le iluminó el rostro. Hubiera sido demasiada presión sobre sus hombros el haber puesto en coma al soldado más fuerte de la humanidad y no quería ni imaginarse las consecuencias que eso traería.
-¡Levi! ¿Me escuchas? –Hanji se acercó a su compañero y lo tomó de los hombros mientras él trataba de enfocar la vista y se quejaba con voz baja.
-¿Y tú quién demonios eres? –Levi la miró con desconfianza y enojo, pero había algo diferente en su expresión; algo que no era fácil de explicar, pero que lo hacía verse distinto, casi como si se tratara de otra persona.
-¿Qué? Deja de bromear. Soy yo, Hanji. Me conoces bien.
-Parece que está algo confundido. Vamos a darle espacio –Erwin tomó a Hanji del brazo para que se alejara un poco y acercó su rostro un poco al del Capitán- ¿cómo te encuentras Levi? ¿Te duele algo? – el confundido militar se sentó en la cama, tomando una de sus cobijas para taparse la mitad del rostro y se encogió como si tratara de protegerse mientras hacía una mueca de dolor y se sobaba la cabeza.
-¿A ti qué te importa, idiota? ¿Dónde estoy? –miró a su alrededor- esto no puede ser la ciudad subterránea… -exclamo al ver el cielo a través de la ventana y de inmediato el rostro de Erwin adoptó una expresión de horror, mientras Hanji y Eren parecían tan confundidos como el Capitán.
-¿Podrá ser que…? Levi… ¿recuerdas algo de lo que pasó? –Erwin se volvió a acercar con cautela- ¿sabes dónde vives? –no hubo respuesta del pelinegro, quien bajó la mirada y se aferró más a la sábana.
- Está demasiado confundido.
-Me temo que parece más que confundido, Eren… es como si – Hanji adoptó una actitud seria y cruzó los brazos- Levi, ¿cuántos años tienes? –se acercó un poco más y le habló con más dulzura mientras él la veía con desconfianza y recelo. Después de un momento en donde no hubo respuesta alguna, la soldado añadió –está bien… no te preocupes no vamos a…- fue interrumpida cuando Oluo entró de sopetón al cuarto.
-¿Qué le sucedió al Capitán? ¿Está bien?... vine en cuanto me… oh, qué alivio verlo despierto señor… -Levi lo volteó a ver, ignorando a los demás dentro del cuarto- creí que estab…- Oluo se mordió la lengua y gotas de sangre salpicaron su rostro.
Levi comenzó a carcajearse, y eso los sorprendió mucho a todos; ahora estaban más preocupados por lo que había pasado. Una reacción así no era para nada propia del Capitán. Era como si fuese otra persona y la sangre de todos se heló, haciendo la atmosfera todavía más tensa.
-¿Pero qué…? –Eren sintió una gota de sudor recorrer su nuca y en ese momento, Petra entró otra vez a la enfermería, aun preocupada por el accidente pero con la esperanza de encontrarse con buenas noticias.
-¿Ha habido alguna…? ¡Oh, qué bueno que ya despertó!- sonrió de oreja a oreja al verlo y Levi la miró fijamente, sonriéndole. Parecía como si de repente se hubiese relajado -¿Capitán, se encuentra bien?- ella se confundió cuando vio ese gesto. Si bien, en contadas ocasiones había sido lo suficientemente afortunada para ver esbozos de sonrisa en el rostro de su superior, nunca alcanzó a formarse una sonrisa completa.
-Levi, por favor dime cuántos años tienes –Hanji insistió con la pregunta y todos lo miraron, preguntándose qué es lo que estaba sucediendo.
-Siete…- dijo sin preocupación alguna, todavía con los ojos clavados en Petra y sonriendo, por fin quitándose la sábana de la cara.
-Esto es peor de lo que pensé -Hanji dijo mientras se dejaba caer en una de las camas, al lado de Eren, quien no daba crédito ante la situación.
-¿Es una especie de amnesia?- Erwin dijo con seriedad y Oluo se quedó congelado –Levi, escúchame. Soy Erwin. No tienes siete años, eres Capitán en la Legión de Reconocimiento y eres el soldado más fuerte de la humanidad, te dedicas a matar titanes y…
Levi lo miró con un gesto de incredulidad, pero al ver que el Comandante seguía con su discurso, algunas imágenes vinieron a su mente y comenzó a sentirse más confundido. La cabeza empezó a punzarle y no pasó mucho tiempo antes de que comenzara a gritar y a llorar con las palmas de las manos tapándose los oídos, dejando a todos mucho más atónitos de lo que ya estaban.
-Tal vez esa no sea la mejor aproximación, Erwin. Si cree que tiene siete años… -Hanji tenía el ceño fruncido mientras miraba hacia la puerta, temerosa porque alguien más fuese testigo de aquella escena.
-Tranquilo, no pasa nada –Petra se acercó a Levi para reconfortarlo- shh, shh , está bien, no hay de qué preocuparse –parecía que le hablaba a un niño pequeño, e incluso le acarició suavemente el cabello, en un gesto muy dulce y entonces él comenzó a calmarse, mirándola con los ojos llenos de lágrimas.
-¿Pero qué rayos? –Eren no creía lo que estaba viendo y parecía impresionado con la respuesta del Capitán frente las acciones de la joven soldado. Un gesto similar de intriga apareció en el rostro de Hanji.
-Esto es algo que nunca creí ver… -Oluo seguía impresionado mientras observaba la escena.
-Guardemos la calma y recapitulemos–Hanji habló con cierta autoridad- Levi iba caminando por el pasillo y se resbaló –Eren tragó saliva, anticipando la reprimenda que se merecía- al caer, se golpeó la cabeza, quedó inconsciente y despertó muy confundido –hubo silencio por un momento y todos se miraron con seriedad- esto parece ser un leve caso de amnesia.
-¿Leve caso de amnesia? ¿A esto le llamas leve? –Oluo señaló a Levi, quien estaba garrado de la camisa de Petra; no traía puesta la chamarra –más bien es un tremendo caso de… de… ¡de lo que sea!
La escena parecía demasiado surreal, y el menos afectado, o mejor dicho, el único que no estaba al tanto de ello, era el Capitán. Todos los demás parecían consternados y temían lo peor. ¿Qué pasaría si no volviera a ser el mismo de antes? ¿y si el daño era permanente?
-Hanji ¿es posible que haya tenido una regresión a su infancia? –Erwin, quien había permanecido en silencio, intentó encontrarle sentido a la situación.
-Es posible, o al menos eso parece. Dudo mucho que nos esté jugado una broma -comenzó a reír histéricamente para ocultar sus nervios.
Hubo un silencio incómodo en la enfermería y sólo la respiración agitada de los presentes podía escucharse. La temperatura comenzó a subir en el lugar, no porque hiciera mucho calor, sino por el nerviosismo de que el respetable Capitán Levi estuviera en ese estado tan vulnerable.
-¡Dejen de mirarme así! ¿no tienen otra cosa mejor que hacer? La policía militar no sirve para nada… -Levi se quejó.
-Capitán, no somos de la Policía Militar. Somos parte de la Legión de reconocimiento –Petra señaló la insignia en el brazo de Hanji y Levi puso cara de horror.
-¿Tú también eres…? –se encogió de hombros y volvió a taparse con la sábana.
-Suficiente… tengo que hablar con ustedes. Eren, quédate con él un momento –ordenó el Comandante.
Erwin salió de la enfermería, seguido por los demás soldados, y no sin antes notar la expresión de horror del muchacho; Eren nunca había tratado con niños pequeños, si es que se le podía llamar así a la aflicción del Capitán, con quien tampoco tenía una buena relación, pero obedeció las órdenes. En el fondo se sentía culpable de lo ocurrido.
Una vez que estuvieron todos fuera, caminaron hacia uno de los extremos del pasillo para analizar los hechos y organizar un plan de acción. Al final decidieron que lo mejor sería reposo para el Capitán; no había medicinas conocidas para tratar los casos de amnesia o regresión y tampoco estaban seguros de que eso fuese de ayuda. Por suerte, las tropas estacionadas en el castillo eran pocas, y sólo un puñado de personas verían el peculiar estado del Capitán.
-Seguiremos al pendiente del estado de Levi. El Escuadrón de Operaciones especiales será el encargado de… cuidar de él. Al parecer, Petra es la que tiene mejores oportunidades de aproximación. Traten de no importunarlo mucho hasta que se calme… no sabemos cómo pueda reaccionar. Es posible que se ponga violento, y su fuerza no es la de un niño de siete años -el Comandante se quedó pensativo.
-Comandante… ¿usted conoció al Capitán antes de que entrara a la milicia, verdad? –Petra esperó a que él asintiera- ¿tiene alguna información que nos pueda ayudar para… para saber qué esperar de todo esto?
-Conocí a Levi hace más o menos siete años. Ignoro las circunstancias en las que vivió su niñez, pero hasta donde tengo entendido, siempre vivió en la ciudad subterránea, debajo de la capital.
-Entonces es cierto que… -Petra dejó de hablar, evitando revelar datos sobre el Capitán pero antes de que Oluo o Hanji pudieran hacer más indagaciones, se escuchó un tremendo golpe dentro de la enfermería y temieron lo peor.
En cuestión de segundos, todos se miraron con los ojos muy abiertos y se apresuraron a abrir la puerta de la enfermería. Allí, se encontraron con que Levi estaba sobre Eren, golpeándolo junto a un montón de materiales de curación que habían caído de una de las gavetas de la enfermería.
-¿Pero qué…? ¡Levi, detente en este momento, es una orden! –gritó el Comandante.
-¡Vete a la mierda! –el Capitán continuó golpeado al muchacho, quien sólo trató de defenderse al poner sus manos frente a su rostro. No se atrevería a golpear a su superior en rango, a pesar de su actual condición.
Rápidamente, Oluo y Hanji fueron a separarlos, pero Levi era demasiado fuerte y sólo pudieron detenerlo agarrándolo de los dos brazos. Su fuerza continuaba siendo la del soldado más fuerte de la humanidad, pero sus impulsos eran los de un niño pequeño.
-¿Estás bien Eren? –Petra se hincó junto a Eren, ayudándole a ponerse de pie- ¿qué pasó?
-Parecía estar muy tranquilo cuando… -tuvo escalofríos al ver la dura mirada del Capitán desde el otro extremo de la habitación, donde Oluo y Hanji todavía luchaban por que no se les escapara.
-Continua Eren –Erwin cruzó los brazos y se paró frente al joven recluta.
-Comandante… verá, parecía muy tranquilo y de repente se levantó. Se acercó al escritorio y tomó la anforita. Parecía tener curiosidad, y le dije que sería mejor que no la agarrara, pero no me hizo caso y cuando le iba a dar un sorbo, lo tomé del brazo. Fue entonces que se abalanzó contra mí.
-¡Maldito soplón! En cuanto pueda te romperé esa horrible cara –Levi parecía muy enojado y el muchacho sólo pudo verlo con temor.
En situaciones normales, el Capitán lograba intimidar a Eren, pero en ese momento, el chico estuvo seguro de que lo golpearía en la primera oportunidad que se le presentara. Por su parte, Erwin suspiró con resignación y miró al Capitán por un momento antes de buscar la mirada de los otros soldados.
-Por desgracia, tengo una reunión en la capital y no puedo quedarme a atender este asunto comenzó a sobarse las sienes; un fuerte dolor de cabeza se avecinaba- tendré que dejarlo en sus manos, al menos por hoy. Tengo la esperanza de que esto sea temporal.
Erwin miró a todos en el cuarto y por último a Levi, quien le lanzó una mirada fulminante, igual a aquella que recibió hacía ya varios años, cuando lo conoció por primera vez y de pronto tuvo la urgencia de apresurar su regreso al cuartel después de la reunión militar. Sabía bien de lo que su subordinado era capaz, y no quería ni imaginarse los problemas que podría ocasionar esa situación, pero por el momento, todo estaría en manos de su escuadrón.
Notas de la autora.
¡Hola a todos! El día de hoy les traigo una nueva historia que, si bien no será muy extensa, sí será divertida. Espero sea de su agrado. La idea de que Levi tenga una regresión me pareció muy cómica y con mucho potencial para rivetra.
