Capítulo 3
Gunther sintió todos los músculos de su cuerpo tensándose. Si alguien ajeno a la situación entrara en la oficina, de inmediato se daría cuenta de los cambios en el Capitán, comenzando por su desaseada imagen, que contrastaba con la pulcritud que acostumbraba y exigía su alrededor, por lo que el soldado se debatió entre abrir la puerta o averiguar de quién se trataba desde el interior.
-Soy yo, Petra. ¿Puedo pasar? –la puerta se abrió- me preguntaba cómo… ¿pero qué sucedió? –se alarmó al ver el rostro sucio y el moretón en la nariz hinchada de Levi.
-Hemos tenido una mañana muy larga… -suspiró el otro soldado, finalmente relajándose y Levi dijo algo ininteligible; una especie de saludo para la chica, pero sus palabras no fueron claras ya que tenía un pan a medio masticar en la boca. Sin embargo, sus ojos se alegraron en cuanto vio a la soldado.
-Eso veo… hola Lev…. Eh, es decir… ¡Capitán! –se apresuró a corregir sus palabras.
-Terminó de desayunar en tiempo record… ahora tiene que ir a limpiarse… -el soldado suspiró otra vez- antes de hoy, era impensable que tuviera el rostro así de sucio y permaneciese tranquilo.
-Traeré agua y una toalla. Hay muchos soldados por el castillo y los pasillos. Será mejor que se queden aquí. Enseguida vuelvo.
Un par de minutos después, Petra regresó con agua tibia para que el Capitán se limpiara, y Gunther aprovechó para tomar un descanso. Comenzaba a sentir tensión en sus hombros, ya que no estaba acostumbrado a tratar con niños pequeños y debía tratar a su superior con cierta precaución, ya que no sólo era impredecible, sino que seguía siento amenazador si se lo proponía.
Cuando Petra le dio la toalla húmeda al Capitán, este la miró con expresión confundida, como si no supiera de qué se tratara, sin la más mínima intención de tomarla. La chica pudo leer su gesto de desagrado y le explicó con mucha paciencia.
-Es para que te limpies la cara. No puedes permanecer sucio, o te sentirás incómodo.
-No quiero –volteó la mirada hacia la ventana y la chica hizo un gesto de desaprobación. Al parecer, los hábitos de higiene y limpieza de su Capitán habían aparecido después de su primera infancia.
-Vamos, -se acercó a él de manera amistosa- si lo haces, te leeré un cuento después.
-¿En verdad? –su rostro parecía ilusionado y ella asintió, sonriente- está bien.
Entonces Levi tomó la toalla y se limpió la cara lo mejor que pudo, pero dejó un par de manchas cerca de su nariz, ya que todavía le dolía por el golpe del caballo.
-Permíteme -la chica tomó la toalla, la enjuagó con agua y con mucho cuidado, limpió las pocas manchas y migajas que todavía le quedaban, tratando de ignorar el hecho de que se encontraba muy cerca de su rostro- debes ser más cuidadoso al comer. Podrías hacerlo más despacio y…
-Pero si no como rápido, se llevarán mi comida.
Parecía estar en verdad consternado, y ello hizo que el corazón de Petra se encogiera por un momento; la infancia de Levi debió haber sido muy difícil, como para que se comportara de esa manera, pero hizo su mejor esfuerzo por mostrarle buena cara y explicarle.
-No hay de qué preocuparse. Nadie en su sano juicio te quitaría tu comida –trató de ocultar una risita, al imaginarse la cómica escena- eres el soldado más fuerte de la humanidad y Capitán en la Legión de Reconocimiento.
-¿Por qué todos me dicen Capitán? –la miró a los ojos, con gran convicción y dispuesto a averiguar el por qué todos parecían tratarlo con cierto respeto.
-Es porque… lo eres… Oluo, Gunther, Erd, Eren y yo somos parte de tu escuadrón y… -hizo una pausa, recordando el tiempo que llevaba siendo parte del escuadrón y todo lo que había pasado con los demás soldados. Después, continuó hablando con cierta nostalgia, pero esta vez, haciéndolo como si en verdad hablara con su superior al mando- usted es nuestro líder, Capitán –Levi consideró sus palabras por un momento y finalmente contestó.
-¿Eso significa que…soy su jefe?
-Así es –le sonrió con amabilidad, preguntándose si no se arrepentiría después de darle esa información.
-Increíble, soy el jefe de muchos soldados y además tengo la fuerza de un adulto. Debo contarle a mamá…
-¡Listo! ya estás limpio –ella se apresuró a decir, interrumpiéndolo en caso de que comenzara a preguntar por el paradero de su madre, el cual ella desconocía por completo. Después, puso la toalla en el recipiente con agua y le dio un espejo a Levi para que observara cómo había quedado después de la limpieza, dándose después la media vuelta e ignorando la maliciosa sonrisa en el rostro del Capitán.
Un momento después, Erd entró a la oficina. Se asomó con precaución, ya que no sabía qué esperar después de haberse enterado de lo que sucedió temprano en la mañana, pero cuando vio que Levi parecía estar tranquilo, sonrió con amplitud.
-Buen día, Petra. Es mi turno para hacer guardia. Gracias por cubrir a Gunther –se acercó a la chica y le susurró- hace un momento me lo encontré en los pasillos y, parecía estar algo contrariado, así que adelanté mi horario de guardia. Además, me contó del pequeño accidente con el caballo –miró a su superior, quien estaba asomándose por la ventana y viendo hacia el cielo, como si fuese la cosa más interesante del universo- suerte que no pasó a mayores. Parece que es más problemático de lo que pensamos.
-Creo que sólo necesita un poco de comprensión -se quedó pensativa por un instante y Erd la miró con ternura. Petra siempre había sido una chica gentil con las personas que la rodeaban y tenía la extraña habilidad de empatizar con la gente, especialmente si se trataba del Capitán- bien, entonces, nos veremos en la tarde. Tú estás a cargo d yo seré tu apoyo, y antes, Oluo se encargará, junto con Eren.
Erd asintió y se acercó al Capitán para hablar con él, esperando poder entretenerlo o buscarle algo que hacer. Cualquier cosa sería buena, mientras se mantuviese fuera de peligro. Primero le contó sobre las expediciones fuera de las murallas y de las duras batallas que había librado en contra de los titanes, mientras Levi lo escuchaba con atención, fascinado con los relatos de aventura e ilusionándose con el mundo más allá de las murallas.
Al comenzar la tarde y después de haber conversado por un largo rato, el pequeño Levi comenzó a aburrirse y decidió levantarse de su asiento para salir de la oficina. Lo hizo con tal autoridad y decisión, que Erd no pudo evitar que lograra su cometido. Levi estaba decidido a salir al patio, por lo que el soldado tuvo que pensar rápido sobre qué hacer al respecto. De pronto, recordó que Petra había inventado una especie de juego, en el que debía pretender ser el Capitán, así que lo puso en marcha.
Las cosas marcharon bien dentro del castillo, donde no se toparon con muchas personas en el trayecto desde su oficina hacia la puerta trasera del lugar, sin embargo, había muchos soldados entrenando en el patio y eso preocupó muchísimo a Erd, quien intentó pensar en una excusa para ir a otro lugar.
-Capitán, tal vez prefiera…
-Quiero ir al patio –su voz fue cortante y caminaba con pasos firmes. Al verlo, los reclutas y soldados lo saludaban con formalidad, mientras él contestaba asintiendo con gran autoridad.
Al verlo, Erd se sorprendió mucho. Esperaba que todo aquello fuese una misión suicida, pero no fue así. Levi parecía manejar las cosas bastante bien y antes de llegar a la planta baja, incluso comenzó a tomarlo con cierto humor. Levi engañaba descaradamente a todos los soldados en su camino.
-Siga así, Capitán -sonrió.
-¿Verdad que voy muy bien? –de pronto lo miró y mostró una sonrisa victoriosa, cambiando su actitud por completo.
-Sí, sí pero no sonría –dijo con preocupación, sintiendo un par de gotas de sudor bajando por su nuca- debe permanecer serio cuando se encuentre a otros soldados.
-Ya lo sé, no soy idiota –contestó con indignación y la expresión de su subordinado mostró lo confundido que estaba.
Cuando llegaron al patio trasero, se recargó en una de las paredes del patio, al igual que solía hacerlo con frecuencia cuando estaba dentro de sus cabales, por lo que nadie notó algo fuera de lo común. El Capitán parecía poner mucha atención al entrenamiento de los soldados y los seguía con la mirada cada vez que estos hacían maniobras con sus equipos 3DMG.
Unos minutos después, aunque siguió mirando con atención los ejercicios militares, cada cierto tiempo se distraía con el cielo. Al haber vivido siempre en la ciudad subterránea, nunca lo había visto y le resultó fascinante. Además, sentir los rayos de sol sobre su rostro le dio una placentera sensación de comodidad.
Allí pasaron casi dos horas, y mientras los demás soldados pensaban que estaba haciendo algún tipo de evaluación, la realidad era que Levi se entretenía mucho con Erd, haciendo comentarios sobre los soldados y sus habilidades: uno era demasiado lento, otro demasiado torpe, otro parecía hacer las cosas por completo al revés y, todo pareció que terminaría mal, cuando un soldado se tropezó y Levi casi no pudo contener la risa.
Antes de que pudiese soltar la carcajada, Mike se les acercó. Aquello no podría ser bueno, pensó su segundo al mando. Sin duda, el líder de escuadrón se daría cuenta de lo que sucedía.
-Levi… -dijo con voz áspera y el Capitán se sorprendió al verlo, pero en menos de dos segundos, lo miró de forma desafiante, sin importarle la diferencia de alturas- creí que tenías un entrenamiento especial con tu escuadrón.
-¿Quién…? –Levi comenzó a hablar, pero Erd lo interrumpió, en un intento de arreglar las cosas.
-Mike… sí, eh… pospusimos el entrenamiento, debido a que -hizo una pausa. Debía buscar una excusa convincente, pero la mirada inquisidora de Mike no hacía las cosas fáciles. Por suerte para ellos, antes de que otra cosa sucediera, se escuchó una voz femenina a lo lejos.
-¡Levi! Allí estás. Te he estado buscando –Hanji se acercó con paso veloz- ven conmigo, necesitamos revisar esa nariz. Quiero asegurarme de que en verdad no está rota –dijo de manera casual, tomando a Levi por el brazo y arrastrándolo hacia la enfermería.
Por su parte, Mike los miró con recelo. Algo en el comportamiento del Capitán no parecía encajar, pero su nariz no pudo distinguir algo diferente en él, así que sólo miró a Erd, quien parecía estar más tranquilo. Estaba dispuesto a obtener información y el soldado, al presentirlo, comenzó a explicar.
-El Capitán tuvo un pequeño accidente por la mañana y pospusimos el entrenamiento de manera preventiva. Queríamos descartar una concusión –de pronto comenzó a caminar para evitar que le hiciera preguntas- pero debo irme, me esperan los miembros del escuadrón para una reunión.
Mike sólo lo siguió con la mirada, quedándose con la duda sobre el extraño comportamiento de Levi, quien parecía estar más relajado que de costumbre, pero decidió esperar a que Erwin estuviese de regreso para hablar al respecto.
Mientras tanto en la enfermería, Hanji le llamaba la atención a Levi por su descuido. Él la observó con expresión seria y mirada inexpresiva, esperando a que terminara de hablar, mientras estaba sentado en una silla. Parecía que los esfuerzos de la soldado para sonar persuasiva no estaban funcionado y se notaba en la actitud del Capitán.
-¿Entiendes? no te acerques a otros soldados que no sean de tu escuadrón, podrían…
-¿Sabes algo? Con esos lentes, parece que tienes cuatro ojos –dijo de manera seca y áspera.
-Tal vez… -lo observó con detenimiento- tu memoria esté regresando, después de todo –se quedó pensativa.
-No sé de qué me hablas –él se levantó de la silla y caminó hacia la puerta- ¿dónde está Erd? Estábamos jugando a los soldados.
-¡Esto no es un juego! –Hanji se exaltó y se acercó a él, tomándolo de los hombros y hablándole con voz firme, finalmente mostrando signos de estar verdaderamente consternada- Levi, tienes que escucharme. Concéntrate y trata de recordar.
-¡Suéltame! –la empujó y aunque no lo hizo con todas sus fuerzas, fue lo suficiente para que ella se golpeara con uno de los armarios.
En cuanto escuchó el golpe, Erd se apresuró a entrar a la enfermería. Estaba seguro de que todo se había salido de control, y sólo esperaba que nadie hubiese salido herido. Dejarlo solo con Hanji había sido un error, no debió perderlo de vista ni un minuto.
-¿Qué sucede aquí? –se encontró con Hanji sobándose el brazo, y expresión molesta.
-Vaya, no es para tanto. Solo quiero que te mejores.
-¡No te acerques! –le respondió Levi.
-Capitán, no pasa nada. Aquí estoy…. –el soldado miró a Hanji- mil disculpas. Creo que fue muy mala idea llevarlo al patio y…
Para sorpresa de todos, se abrió la puerta y temieron por su gran secreto. Fue un momento en el que todo pareció transcurrir en cámara lenta, hasta que un muchacho de vivos ojos verdes se asomó con timidez y cierto temor.
-¿Está todo bien? Pasaba por aquí y escuché un golpe. Supuse que tendría relación con lo que le pasó al Capitán.
-¡Eren! pasa, rápido- Erd respiró aliviado y le hizo una seña para que se acercara- escucha, tú eres el más joven del escuadrón y podrías tener una idea de cómo mantener entretenido y seguro al Capitán –miró al adolescente con expectativa.
-¿Yo? Eh, pues… podría… -el chico no tenía idea de cómo tratar a un niño, mucho menos si se trataba del Capitán Levi, quien además parecía no estar muy contento con su presencia, pero de pronto, notó el moretón en su rostro- ¿qué le pasó en la nariz?
-Oh, eso… -el rubio miró al Capitán, quien lo miró con escepticismo- lo pateó un caballo. Fue un accidente.
-¿Qué? –Eren parecía impresionado- ¿no podríamos llevarlo fuera del cuartel? Tal vez montar un campamento lejos de aquí y así no nos preocuparíamos por…
-Y de ser así, ¿podrías garantizar que no se pierda en el bosque en algún descuido? –Hanji habló con seriedad y Eren se encogió de hombros- deberán mantenerlo aquí en el cuartel. Confío en que podrán hacerlo o… nos veremos en la necesidad de usar las celdas del sótano.
-Esperemos que no llegue a esos extremos- Erd parecía consternado.
Unos momentos después, y después de que el Capitán insistiera, volvieron a los establos, en donde esta vez, le enseñaron cómo debía acercarse a los caballos, omitiendo cierta información sobre que uno de ellos le pertenecía a Levi. No querían ni pensar en lo que podría suceder si lograra montarse en uno de ellos. Poco después, Oluo trajo la comida y sustituyó a Erd, pero Eren permaneció con ellos. Sería un buen apoyo, en caso de que algo se descontrolara. Mientras estuvieron ahí, también aprovecharon para limpiarlos y acicalarlos, ya que era parte de su rutina diaria.
Durante ese tiempo, Levi estuvo muy entretenido con las tareas. Al parecer, disfrutaba de la compañía de los animales y se había llevado especialmente bien con uno de los caballos, a quien llevaba un buen rato acicalando y acariciando. A unos cuantos metros de distancia, Eren y Oluo murmuraban.
-Quién iba a pensar que, incluso con esa amnesia extraña que tiene, siga teniendo tan buen vínculo con su caballo –Oluo sonrió al ver cómo interactuaba con el equino de color negro.
-Tienes razón. Después de todo, tienen varios años juntos ¿no? Tal vez sea el subconsciente el que recuerda algo, aunque sea de manera instintiva–el otro soldado permaneció pensativo, reflexionando sobre esa posibilidad, mientras dejaban que el Capitán se entretuviera con el caballo por varios minutos más, cuando el viento del atardecer comenzó a soplar y la temperatura bajó. Entonces, decidieron regresar a la oficina del Capitán y buscar otra actividad para él.
Una vez ahí, se encontraron con Petra esperándolos en la puerta. Parecía pensativa, pero sonrió en cuanto los vio llegar. Eren parecía estar cansado, a diferencia de Oluo, que se veía más relajado. En cuanto a Levi, el parecía estar de buen humor y en cuanto sus ojos vieron a la chica, sonrió y corrió hacia ella.
-¡Petra! –de pronto, se abalanzó sobre ella para abrazarla y la chica casi pierde el equilibrio.
-¡Capitán! No… -la chica no supo qué hacer. Su instinto le decía que lo abrazara también, pero sus compañeros estaban frente a ella y sus expresiones de asombro decían todo lo que sus palabras no hicieron- por favor, Capitán, no es correcto que…
-¿Qué no es correcto? –continuó abrazándola, pero volteó a verla un poco confundido. Sus rostros estaban muy cerca.
-Pues… ehh –sintió un intenso sonrojo en sus mejillas- esto y…
-Será mejor que entremos a la oficina –Oluo se apresuró a decir mientras abría la puerta- alguien puede pasar por aquí en cualquier momento- una vez dentro, Oluo miró a Petra con cierta sospecha- creí que Erd seguía en la guardia…
-Oh, sí… - ella alcanzó a decir después de un momento, una vez que sus nervios y el sonrojo se calmaran, aunque Levi seguía extrañamente cerca de ella, haciéndola sentir ansiosa- me topé con y me cambió el turno. Alguien debe quedarse con él en la noche y parece que él es el más adecuado, así que vendrá después de mí.
-Vaya, qué conveniente… -se quejó el soldado, notando cómo el Capitán parecía tener predilección por la chica, ya que la miraba con cierta admiración y dulzura.
-¿Qué quieres decir con eso? -la chica se molestó y lanzó una mirada severa a su compañero.
-Nada, sólo que tal vez querías pasar tiempo conmigo y no lo quieres aceptar. Además… -la voz arrogante de Oluo terminó por enojar a la chica, quien a pesar de estar acostumbrada a la insistencia del soldado, estaba demasiado alterada por la situación como para soportarlo.
-Si sólo vas a decir estupideces, mejor vete de una vez. Yo me encargo de cuidar del Capitán –la chica se dio la vuelta y caminó hacia la ventana de la oficina, pero un instante después, con voz muy seria, agregó- estoy harta de tus comentarios infantiles y no es el momento de sacarlos a relucir.
Era raro que Petra se molestara de esa forma. Los miembros del escuadrón sólo la habían visto así en un par de ocasiones, y todos estuvieron de acuerdo en que sería mejor nunca hacerla enojar ya que, a pesar de que no gritara, diera golpes en la mesa o azotara las puertas, era como ver a alguien completamente diferente frente a ellos. Su actitud se volvía distante y, por más que quisieran negarlo, conocía bien a sus compañeros y sabía bien sus puntos débiles. Su actitud fría y malhumorada lograron dejar a Oluo sin palabras por un instante, al igual que Eren, quien se limitó a ver la escena desde lejos, tratando de pensar en una excusa para salir de la oficina cuanto antes.
Antes de que el muchacho pudiese decir algo, o Oluo dijera algo para disculparse, la voz del Capitán se escuchó, utilizando el mismo tono que más de una vez había hecho temblar a los soldados de la legión.
-Será mejor que salgas de aquí, si no quieres que te de una paliza –todos se asombraron ante tales palabras, pensando por un segundo que quizás el Capitán estaba de vuelta, pero algo en su actitud era diferente. No sólo parecía estar hablando en serio, sino que sus músculos se tensaron de tal manera, que parecía estar esperando el momento indicado para atacarlo.
Notas de la autora.
Mil gracias por seguir leyendo la historia. Aquí les dejo el capítulo tres, espero que les haya gustado y, sobre todo, se hayan quedado con ganas de seguir leyendo.
HikariSamaIR: jajaja ¡muchas gracias por seguirme en varias plataformas! Espero te siga gustando la historia. Se va a poner muy buena ;)
