Capítulo 5

Erd se levantó más temprano que de costumbre y se preparó para empezar la jornada. Antes de dirigirse a su destino, pasó por la cocina y tomó una jarra de agua, algunos panes y un poco de queso, para después apresurarse a la habitación de su superior.

Los primeros rayos de sol se colaban por la alcoba, cuando la puerta se abrió lentamente, y Erd tuvo que contener una risita cuando vio la escena frente a él: Petra estaba sentada en la silla, pero parecía que a lo largo de la noche se había movido tanto, que en ese momento estaba casi recostada, mientras que el brazo del Capitán rodeaba la cintura de la chica, como si quisiera mantenerla cerca de él.

Con mucho cuidado para no hacer ruido, Erd se acercó al escritorio del cuarto para poner la jarra de agua y la comida que había llevado, pero al sentir su movimiento, Petra se despertó con urgencia, preocupada por el Capitán, pero cuando vio que este continuaba junto a ella, se relajó, aunque casi de inmediato se percató del predicamento en el que se encontraba, así que con mucho cuidado, intento mover el brazo de Levi para zafarse. Con un poco de suerte, lo lograría antes de que Erd comenzara a molestarla al respecto.

-Parece que eso no será fácil -el soldado dijo con un susurro, mientras se acercaba a la chica, llevando una sonrisa burlona en el rostro- pero ¿sabes algo? Me alegro de que te hayas quedado tu con él. No podría ver a mi novia a los ojos sabiendo que desperté acurrucado con otro hombre…

-¡Guarda silencio y ayúdame! Además, no pasó nada de lo que pueda avergonzarme -la chica explicó como si se tratara de la cosa más obvia del mundo.

-Y me alegro mucho. Me hubiera dado mucha vergüenza encontrarlos en paños menores y… -esta vez, Petra lo fulminó con la mirada- está bien, está bien. Lo siento. Te ayudaré.

Y con su ayuda, la chica pudo por fin zafarse del Capitán, quien seguía profundamente dormido, para suerte de todos y, tras asegurarse de ello, Petra caminó hacia el baño para arreglarse el cabello y lavarse la cara. Su cuello estaba adolorido por haber dormido en una posición tan incómoda y había unas pequeñas ojeras formándose debajo de sus ojos.

-¿Cansada? -esta vez, su compañero preguntó con genuina sinceridad.

-No tanto -se sobó el cuello y se estiró- sólo un poco adolorida. No se en qué momento quedé tan torcida…

-Sin intención de ser molesto… hubiera sido mejor que te hubieras recostado en la cama, o al menos te hubieras sentado. Habría sido menos incómodo.

-Tal vez, pero… no hubiera sido correcto. Además, si me hubieses encontrado así, no me dejarías olvidarlo por el resto de mi vida.

-En eso tienes razón -sonrió y la miró con ternura. A veces su compañera era tan fácil de leer- ¿Por qué no vas a descansar un poco? Yo me quedaré cuidándolo hasta que llegue Gunther. Recuerda que sólo tú y yo sabemos que te quedaste con él. Si te apresuras, podrías evitar miradas indiscretas. Descuida, yo me encargo de que el Capitán no diga nada.

-Está bien. Te lo agradezco-caminó hacia la puerta y miró al Capitán por última vez, deseando que su amnesia pasara pronto- si necesitas algo, estaré en mi habitación.

-Sí, descuida. Te veré en la tarde. Date prisa -en realidad, estaba preocupado por su compañera, ya que, si alguien la viera saliendo de la alcoba de su Capitán, podría tener problemas- y Petra…. -dijo antes de que la chica se alejara mucho- tu secreto de esta mañana está a salvo conmigo.

-¡Ya te dije que no pasó nada! -Se quejó y después continuó su camino.

Riendo para sí mismo, Erd cerró la puerta y se dio cuenta de que el Capitán estaba a punto de despertar. Aún parecía estar somnoliento y se talló los ojos para enfocar bien la mirada, finalmente mirado a su alrededor y viendo al soldado con cierta confusión.

-¿Dónde está Petra?

-Se acaba de ir. Parecía estar un poco cansada y se fue a su habitación -de inmediato se dio cuenta de la decepción en sus ojos- no quiso despertarlo y por eso no se despidió de usted, pero regresará por la tarde.

-Está bien -respondió con cierta resignación.

Un momento después, el Capitán se levantó de la cama y, Erd hizo su mejor esfuerzo para convencerlo de que tomara un baño, a lo cual accedió sin mucho entusiasmo. Una vez que salió de la ducha, ambos desayunaron y el soldado aprovechó para inventar alguna excusa para que Levi no mencionara que Petra era quien se había quedado con él en la noche, haciéndole saber a su superior que si decía algo, podría haber consecuencias negativas para la chica. Un par de minutos después, Gunther tocaba la puerta del cuarto y, antes de entrar, se asomó con cierta sospecha y después miró a Erd y a su superior con alivio. A decir verdad, no sabía qué esperar del comportamiento del Capitán.

-Buen día Erd… Capitán -dijo con solemnidad- me alegro de ver que no ha sucedido nada inesperado -de pronto, miró la charola con los restos del desayuno- oh, ya desayunaron -hubo silencio por un instante y fue entonces que el segundo al mando recordó que no debía dejar solo a Levi ni por un momento, por lo que debía inventar una explicación para la comida que había ahí.

-Eh sí… verás… sucede que… -comenzó a sentir sus manos sudando ante el predicamento. En ocasiones, ambos solían molestar a la chica respecto a algunas actitudes de ella para llamar la atención de su superior, pero si Gunther se enterara de que Petra fue quien se quedó con Levi la noche anterior, podría afectar la reputación de su compañera.

-Me encontré con Petra en mi camino hacia aquí -lo miró con severidad y Erd temió lo peor- iba con apuro y me dijo que les había traído el desayuno pero… no pensé que comieran tan rápido -hizo un gesto que dejo ver su desilusión y suspiró- tenía esperanzas de poder comer algo.

-¡Oh, claro! -el rubio comentó con alivio- Es que… despertamos con hambre. Pero te diré algo ¿por qué no llevo al Capitán a su oficina, mientras tú vas por algo de desayunar?

-¿Harías eso por mí? -el otro asintió- ¡Muchas gracias! Te debo una -el soldado de cabello negro se acercó a la puerta y antes de salir, sonrió- no tardaré.

-Descuida -Erd respiró aliviado cuando su compañero salió y cuando buscó al Capitán, se topó con una mirada inquisidora de su superior, quien había observado la interacción con mucha atención- créame, me lo va a agradecer cuando recupere la memoria.

-Supongo que es por el secreto que no debo mencionar -ambos se miraron como si hubiese tensión en el ambiente y después, como si no hubiera pasado nada, Levi buscó su chaqueta- ¿nos vamos? Estoy aburrido de estar aquí.

Y sin decir algo más, ambos caminaron hacia la oficina, que no estaba muy lejos de la habitación, pero el trayecto fue casi eterno para el Segundo al mando, ya que había muchos soldados por los pasillos. La mañana solía ser de los momentos más ocupados del día para los soldados, debido a las numerosas tareas que debían llevar a cabo, como la limpieza del castillo, preparación de los alimentos de la legión, preparativos para los entrenamientos, lavandería, revisiones médicas o sesiones de estrategia, según el día.

Una vez en la oficina, Levi se sentó en la silla del escritorio a contemplar el cielo desde la amplia ventana.

-Capitán… ¿por qué no dibuja un poco? Tal vez se entretenga, o podría practicar su escritura -Erd tomó algunas hojas del escritorio, un par de libros y se los acercó junto con un lápiz.

Levi lo miró con recelo, pero después consideró la propuesta y aceptó de buena gana, intentando copiar las letras de los libros.

-Petra quiso enseñarme a escribir, pero es muy complicado.

-Al principio lo es, pero después de practicar, es sencillo.

-Ella parecía hacerlo muy fácil.

-Digamos que -rio un poco- de todo el escuadrón, ella tiene la mejor caligrafía. Además, es la más paciente. No imagino a Gunther haciéndola de maestro y Oluo es un desastre para esas cosas. En cuanto a Eren… él es todavía un niño.

Levi sonrió y continuó escribiendo, dejando al soldado muy pensativo mientras ojeaba la oficina que, parecía estar más desaseada de lo normal. Si el Capitán fuese el mismo de siempre, el lugar le sería intolerable y comenzaría con la extenuante tarea de saneamiento. A decir verdad, la oficina no estaba desordenada o llena de polvo, pero no lucía tan pulcra como de costumbre.

Erd sintió un poco de nostalgia al preguntarse por cuánto tiempo duraría esa situación y cuando miró el gesto de frustración del Capitán, supo que en verdad se requeriría algo extraordinario para traerlo de vuelta. Por el momento, lo más difícil sería el mantener su estado en secreto, aunque no estaba seguro de por cuánto tiempo podrían hacerlo. Quizás el comandante Erwin tendría un par de ideas cuando regresara de su viaje, lo cual sería esa misma noche. En realidad, no había pasado mucho tiempo desde el inicio de todo ese embrollo, pero los miembros del escuadrón parecían compartir el sentimiento de preocupación e incertidumbre, cada vez más desgastante. A pesar de todo, la imagen del Capitán en su escritorio esforzándose por escribir de manera correcta, le resultó cómica y, de la nada, una sonrisa pícara apareció en sus labios. Tal vez sería una excelente oportunidad para obtener algo de información.

-Capitán ¿puedo preguntar algo?

-¿Qué? –Levi parecía no prestar mucha atención a las palabras de Erd. Estaba muy entretenido escribiendo.

-Dígame… -se acercó a él con cautela- ¿le gusta Petra? –no hubo respuesta; el "pequeño Levi" pareció no entender a lo que se refería y se limitó a mirarlo con mucha confusión- me refiero a… ¿cree que ella es bonita?

-¡Ah! Sí, mucho –Levi sonrió- además, es muy buena conmigo.

-Por supuesto. Es una buena chica –de pronto, el soldado tuvo una idea muy peculiar- pero ¿qué haría si le dijera que ella está saliendo con alguien más? O mejor dicho, que prefiere estar con otro hombre y no con usted.

-¿Qué? ¿Ella prefiere estar con alguien que no soy yo? –de pronto Levi pareció un poco triste, pero rápidamente su expresión se volvió malhumorada.

-La verdad es que no estoy muy seguro. Ella y Eren parecen ser muy cercanos y…

-Lo voy a matar…

-¡No! – de pronto el soldado se alarmó. No sabía hasta qué punto las amenazas del Capitán podrían ser literales- no creo que eso sea necesario. Tal vez sólo deba acercarse más a Petra.

-¿Acercarme más? No entiendo –Levi lo miró con atención.

-Si le digo, debe prometer no tomar represalias conmigo en el futuro -el Capitán parecía no entender bien las implicaciones de las palabras del soldado, así que asintió sin pensarlo mucho- pues mire… podría acercarse a ella cuando esté solos y no haya nadie más con ustedes. En ese momento podría aprovechar la oportunidad y acercar su rostro al de ella. Muy cerca ¿me entiende? –sonrió ampliamente. De verdad disfrutaría ver la escena, en caso de que Levi decidiera hacerlo- y después, tal vez podría darle un beso.

La expresión del Capitán era de seriedad. En realidad, estaba considerando lo que le acababa de decir su subordinado, pero eso cambió rápidamente cuando vio la puerta abrirse.

-¿Erd? oh, aquí están –Gunther se asomó a la oficina- listo, ya me puedo hacer cargo del Capitán… ¿de qué te ríes? -dijo al ver la expresión de su compañero.

-Nada… sólo algo que dijo el Capitán. Te veo después –y se fue caminando con una sonrisa triunfal.

Por suerte para Gunther, Levi estuvo tranquilo durante toda la mañana. Se entretuvo intentando escribir de manera adecuada y el resto del tiempo, le preguntó a su subordinado sobre el resto del escuadrón. Al parecer, estaba muy interesa en saber más sobre ellos, sus personalidades e incluso las anécdotas más bochornosas, las cuales Gunther le relató de manera relajada, olvidando por un momento que se trataba de su superior al mando; como si fuese un colega más.

Casi al final de su turno, el Capitán comenzó a sentirse inquieto y quiso salir a dar un paseo, preocupando de inmediato a su subordinado, quien recordó lo que había sucedido el día anterior. Después de pensarlo un poco, Gunther decidió llevarlo a uno de los pisos más altos del castillo, en donde había cuartos desocupados y usados como almacén o como salas de estudio para los pocos soldados interesados en la investigación sobre los titanes o estrategias bélicas.

Antes de salir, tomó un par de libros, hojas, plumas para escribir y les dejó un mensaje a sus compañeros, para que cuando cambiaran de turno, supieran dónde encontrarlos. Después, con mucha cautela, caminaron hacia el séptimo piso. La actitud del Capitán parecía no levantar sospechas de nada. Para entonces, ya se había acostumbrado al "juego" de pretender ser soldado y su actitud era casi natural.

Al llegar a su destino, entraron en una habitación en cuyo centro había una mesa rodeada de sillas y algunos estantes con libros y material para hacer anotaciones. El lugar estaba limpio y parecía ser usado con frecuencia, por lo que Gunther le advirtió al Capitán, si alguien entrara al lugar, de inmediato debía adoptar una actitud seria, pero antes de acceder, Levi lo miró con cierta malicia.

-Está bien, pero sólo si logras derrotarme en las vencidas -en seguida se quitó la chaqueta, se sentó en una de las sillas y se arremangó la camisa, poniendo el codo sobre la mesa para retar al soldado, quien después de suspirar y poner lo que llevaba en las manos sobre la mesa, accedió.

-Lo intentaré -y entonces se sentó frente a él y comenzaron a jugar.

Al principio, Gunther estaba seguro de que el Capitán lo derrotaría, y se llevó una gran sorpresa cuando sucedió lo contrario. A pesar de la gran fuerza de Levi, este carecía de una buena técnica para jugar a las vencidas, y el soldado respiró aliviado al haber ganado la apuesta.

-¡Dos de tres! -dijo de inmediato Levi.

-Está bien. Pero primero debe afinar su técnica. Le enseñaré cómo hacerlo, pero debe prometer guardar una actitud seria si alguien que no sea de nuestro escuadrón entra ¿está bien?

-De acuerdo -asintió con urgencia y Gunther comenzó con las lecciones.

Ambos perdieron la noción del tiempo, y de pronto se escuchó a alguien llamando a la puerta. Eran Oluo y Eren, quienes tenían el siguiente turno para encargarse de él. Por suerte, vieron el mensaje dejado por Gunther y supieron en dónde se encontraban. Sin embargo, no se esperaron encontrarse con la escena de ambos militares jugando a las vencidas.

-¡Fue idea del Capitán! -explicó Gunther antes de recibir algún tipo de reproche.

-¡Te gané! – exclamó Levi con voz triunfal- ¿siguen ustedes?

-Pero Capitán… -Oluo parecía indeciso ante la posibilidad de poder competir en algo contra su superior.

-Vamos, no seas cobarde. ¿O me tienes miedo?

-Sería estúpido no tenerle cierto temor -dijo Eren en voz baja mientras entraba con una bandeja con alimentos para el Capitán.

-Está bien -por fin se animó a decir Oluo- la verdad es que siempre quise hacer esto -sonrió y se sentó frente al Capitán, esperando tener una clara ventaja sobre él, sin embargo, los consejos de Gunther habían sido efectivos y el soldado más fuerte de la humanidad no tuvo mucha dificultad para vencerlo.

La expresión de Oluo no tuvo precio, e incluso Eren rio un poco al ver la facilidad con la que fue derrotado. Fue así que comenzó un pequeño torneo de vencidas, aunque el muchacho de ojos verdes se mostró dubitativo respecto a participar. Gunther parecía tener bastante experiencia en ese tipo de competencias, y fue él quien parecía darle cierta pelea al Capitán.

Algunos minutos después, cuando todos parecían haberse cansado, la mirada de Levi se posó directamente en Eren. Sus ojos azules mostraron un brillo muy particular mientras lo veían con arrogancia.

-Sigues tú -su voz fue seca y llena de autoridad.

-¿yo? Pero Capitán no… -el muchacho pareció ponerse nervioso ante la dura mirada de su superior. Algo en su actitud le decía que tuviese cuidado.

-Es una orden, soldado -lo dijo de tal manera que todos pensaron que el Capitán estaba de vuelta, pero no podía ser posible; de inmediato puso el brazo sobre la mesa en posición para comenzar con las vencidas, acompañado de una sonrisa maliciosa.

-Está bien -Eren se acercó con precaución y puso el brazo en posición, recordando sus días en la academia militar y todas aquellas competencias en las que había salido victorioso. Pero esta vez, todo era diferente.

Cuando Oluo dio la señal para comenzar, Levi se apresuró a usar toda su fuerza para derrotar al muchacho, quien soltó un grito de dolor al sentir cómo su mano pegaba con la mesa.

-¡Capitán, no hay necesidad de ser tan rudo! -Gunther exclamó mientras se acercaba a Eren, quien se sostuvo la mano y la movió para asegurarse de que no estuviera rota.

-¿Rudo? Eso no es nada -se levantó de su asiento- esto sí es ser rudo -y con un rápido movimiento, empujó a Eren y este cayó al suelo, muy sorprendido por la actitud del Capitán. Estaba seguro de no haber hecho nada reprochable esta vez.

Antes de que otra cosa sucediera, Gunther sostuvo al Capitán por lo brazos para impedir que siguiera agrediendo al muchacho, mientras Oluo se acercaba a Eren para levantarlo del suelo y alejarlo un poco de Levi.

-Esto no fue una buena idea -después de muchos esfuerzos, Gunther logró que Levi se sentara en una de las sillas.

-Ayer también estuvo a punto de atacarme -Oluo habló con seriedad- tal vez no sea buena idea quedarnos solos con él.

-Al parecer, los únicos a quienes no quiere agredir y logran controlarlo son Erd, Petra y tú- en cuanto Levi escuchó a Eren decir el nombre de Petra, volvió a mirarlo con enfado- esta vez ni siquiera estoy seguro de qué hice para ganarme su enojo.

-Tal vez sería mejor que Petra se encargue de él el resto de la tarde. Por la noche, Erd se hará cargo otra vez -hizo una pausa y miró a Levi, quien continuaba malhumorado- Eren, ¿podrías ir a buscar a Petra?

El muchacho asintió y salió del cuarto, seguido por la mirada pesada del Capitán. En cuanto salió del cuarto, sintió un peso de le quitándose de encima y se apresuró a buscar a su compañera, quien de seguro estaría en su cuarto.

En su trayecto hacia allá, Eren se preguntó por cuánto tiempo más tendrían que soportar esa situación. Además, continuaba sintiéndose culpable por lo ocurrido. Después de todo, si él hubiera secado el piso a tiempo, nada de eso estaría sucediendo. Estaba perdido en sus pensamientos, cuando una voz femenina lo llamó.

-¿Sucede algo, Eren?

-¡Petra! No… bueno, en realidad venía a buscarte. Supuse que estarías en tu habitación y…

-Iba de camino a la cocina por algo de comer. ¿Pasó algo?

-Pues… -intentó escoger bien sus palabras y evitar alarmarla- necesitamos que adelantes tu turno para cuidar del Capitán. Verás, estábamos en el séptimo piso, en uno de esos cuartos vacíos y cuando llegamos Oluo y yo, estaba jugando vencidas con Gunther. Al principio pensamos que no sería mala idea pero… de pronto se puso muy agresivo conmigo yo…

-¿Qué rayos está pensando Gunther? -se quejó la chica y comenzó a caminar con dirección al séptimo piso. Parecía enfadada y molesta- al parecer le quiere dar cuerda para que se ponga agresivo.

-En realidad la culpa es de todos. Todos le seguimos el juego -Eren la siguió y de pronto hizo una pausa, hablando con voz baja-aunque hoy parece estar particularmente enojado conmigo, no se por qué -el tono del muchacho sonaba decepcionado y un poco triste.

-El Capitán no tiene nada en contra de ti. Eres nuestra mejor oportunidad para retomar el muro María y el Capitán lo sabe. Su agresividad es consecuencia del golpe. En el fondo, él es comprensivo, pero no es bueno expresándose.

-Aunque tuvieras razón, nada nos asegura que él volverá a la normalidad.

Lo único que Petra pudo hacer, fue mirarlo con preocupación y continuar su camino hacia donde se encontraban sus compañeros y Levi. No les tomó mucho el llegar y cuando entraron al lugar, se encontraron con Gunther de pie, justo detrás de Levi, quien estaba terminando de comer, mientras Oluo parecía guardar cierta distancia. De inmediato, la chica recordó lo acontecido el día anterior y supo que comenzaban a quedarse sin opciones para cuidar de su superior.

-¿Cuál es la situación? -ella preguntó anticipando la respuesta.

-Necesitamos que cuides de él -Oluo la miró con seriedad- aparentemente, Eren y yo no podremos ayudarles con eso.

- Yo podría quedarme más tiempo y… -Erd fue interrumpido.

-Quiero quedarme con Petra -la voz de Levi se escuchó de pronto, firme y decidida, como si fuera lo más natural en él- es un orden.

De inmediato todos se pusieron tensos por las implicaciones de sus palabras, especialmente Gunther, quien lo estaba escuchando por segunda vez en el día. El Capitán había encontrado la manera salirse con la suya sin ser cuestionado, dejando a sus subordinados sin mucha opción y consternados por la posibilidad de que todo se saliera de control.

-Está bien, pero en cuanto termine de comer, nos vamos a la biblioteca. No podemos arriesgarnos a que se ponga agresivo con los demás soldados -Petra habló con firmeza, convencida de que lo mejor sería mantenerlo aislado, en la medida de lo posible.

-¿Estás segura de que no necesitas ayuda? -Gunther la miró con seriedad.

-Descuida, podré arreglármelas yo sola.

-Si necesitas algo, estaremos cerca -Oluo le susurró, haciendo un gesto para que Eren lo siguiera mientras salía del cuarto.

Una vez solos Levi y Petra, la actitud del Capitán pareció cambiar de manera radical, como si su humor estuviera mejor que nunca, e incluso le sonrió a la chica, quien parecía estar ignorándolo a propósito.

-¿Petra?

-¿Hm? -ella se limitó a contestarle apenas con un sonido mientras miraba por la ventana y evitaba su mirada. Estaba molesta con él por haber atacado a Eren. También estaba preocupada por la situación y un nudo parecía formarse en su garganta al pensar en la posibilidad de que se quedara con esa extraña amnesia de manera definitiva.

-¿Seguiremos leyendo? -él esperó su respuesta, la cual tardó algunos momentos en llegar. Petra se tomó su tiempo para adoptar una actitud paciente, pero también firme.

-Si tu quieres, pero -lo miró a los ojos con gran determinación- si vuelves a agredir a alguno del escuadrón, no volveré a ayudarte con la lectura. No debes agredir a los demás y Eren no hizo nada para enfadarte, sólo busca tu aprobación.

-Está bien- Levi contestó de inmediato, casi sin pensarlo- ¿prefieres pasar más tiempo con Eren que conmigo?

-¿Qué? -la pregunta la tomó por sorpresa, no sabía a qué se refería el Capitán- ¿Eren?

-Erd me lo dijo -su mirada se volvió sombría y triste.

-¿Erd? – un momento después, Petra logró conectar los puntos y pareció desesperarse con su compañero- ¡lo voy a matar! -suspiró y se acercó un poco a Levi- escucha, no se qué te haya dicho Erd pero… -pensó por un momento- no, no prefiero pasar tiempo con Eren. No lo recuerdas ahora pero, tú y yo pasamos tiempo juntos haciendo papeleo o charlando después de la cena y para mí, ese es el mejor momento del día. Preferiría mil veces pasar el tiempo contigo que con alguien más, pero aunque fuera lo contrario, no es razón para agredir a otra persona ¿entiendes?

-Está bien, entiendo- él sonrió y se puso de pie. Las palabras de Petra habrían causado un efecto totalmente diferente en el Capitán si este estuviese en sus 5 sentidos, pero en ese momento, Levi sólo se limitó a sonreír y caminar hacia la puerta.

-¿A dónde vas?

-¿No iremos a la biblioteca?- ella lo miró con resignación. Definitivamente no era la reacción que esperaba por parte del Capitán. A decir verdad, siempre pensó que las circunstancias serían diferentes cuando le dijera algo como lo que acababa de expresarle.

-Vamos -por fin, Petra se levantó y caminó hacia la puerta.

Una vez en el pasillo, Levi adoptó su actitud de "soldado", para evitar ser descubierto, pero no había nadie en los alrededores. El tono de los rayos del sol indicaba que este comenzaba a ponerse y en un par de horas el cielo estaría oscuro. Las ventanas del pasillo dejaban entrar la luz, dando un tono anaranjado a las piedras del piso y las paredes.

Ambos soldados caminaban con dirección a la biblioteca, acercándose a las escaleras y de pronto, Levi recordó las palabras de Erd y decidió aprovechar la oportunidad y acercarse a Petra, quien parecía estar un poco distraída. Ella de pronto sintió al Capitán acercándose, no como los días anteriores cuando, a pesar de estar más cerca que de costumbre, no parecía invadir su espacio personal. Esta vez había algo diferente en su actitud. Parecía estar muy serio y había algo que no parecía encajar del todo, haciéndola sentir incómoda, dando un paso hacia atrás, pero no tenía mucho especio. Estaba demasiado cerca de las escaleras, así que Levi insistió y la tomó del brazo, acercando su rostro al de ella, y en cuestión de segundos, Petra sintió los labios del Capitán sobre los suyos.

Por un instante se quedó perpleja, sin saber qué hacer. Había soñado y añorado ese momento en tantas ocasiones, pero no quería que sucediera así, con Levi en ese estado y con una actitud tan errática, por lo tanto, trató de alejarlo de ella, empujándolo un poco, pero él era mucho más fuerte y parecía no estar dispuesto a dejarla ir. Fue entonces cuando la chica reunió todas sus fuerzas y lo empujó para alejarlo de ella, pero cuando se dio cuenta de lo que ocurría, ya era demasiado tarde: el Capitán estaba cayendo por las escaleras de manera estrepitosa.

-¡Capitán!

Levi no pudo contestar porque buscaba desesperadamente agarrarse de algo, sin embargo no había nada y de pronto, se escuchó un duro golpe que dejó inconsciente.

De inmediato, Petra gritó para pedir ayuda. Esta vez era ella la causante del accidente, aunque con mucha razón, pero a pesar de ello corrió para asegurarse de que estuviera bien. Por fortuna, había algunos soldados en el sexto piso y corrieron a auxiliarla.

En cuanto lograron llevar al Capitán a la enfermería e instalarlo en una de las camillas, Petra hizo una seña para que todos salieran de la enfermería y en cuanto cerraron la puerta, le reclamó a Erd por meterle ideas extrañas al Capitán. Ella no sabía si la idea del beso también había sido de su compañero, pero dedujo que sus acciones eran consecuencia de los comentarios sobre ella y Eren.

Por su parte, Erd tomo la reprimenda de manera estoica. Al parecer, la broma se le había salido de las manos, y terminó por aceptar su responsabilidad y pedirle una disculpa a su Petra. El resto del escuadrón no comprendió bien lo que sucedía, pero al observar a actitud de la chica y del Segundo al mando, supieron que sería mejor no intervenir.

-No se qué haya hecho Erd pero… debe haber sido algo muy grave para que Petra se ponga así -Oluo susurró desde la esquina del pasillo. En cuanto la discusión se puso más acalorada, decidieron dar unos paso para poner distancia.

-Tal vez retó al Capitán a saltar de las escaleras -Eren parecía confundido.

-No. Un golpe como ese no sucede por caer mal. Parece que alguien lo empujó -Gunther continuó pensativo, dejando a todos preguntándose sobre lo que en verdad habría ocurrido.

Pasaron algunas horas y el Capitán no despertaba todavía. Esta vez, los golpes parecían ser más serios y llevaba vendajes en los brazos y en la cabeza. Incluso tuvieron que darle algunos puntos, porque se abrió con la caída. La versión oficial fue: en una imprudencia, Levi quiso brincar toda la sección de escaleras, pero resbaló en cuanto sus pies tocaron el piso. A decir verdad, Hanji no estaba muy convencida con la versión. Evidentemente el escuadrón ocultaba algo, pero al ver la expresión de angustia y los estragos de la discusión entre Petra y Erd, decidió no indagar mucho al respecto.

Erwin llegó poco después del accidente y desde entonces estuvo a la espera de que Levi despertara. Todo parecían estar más aprehensivos que nunca, especialmente el escuadrón, quienes además parecían estar demasiado incómodo. Había silencio en la enfermería y el ambiente estaba cargado de expectación. El primer golpe dejó a Levi con amnesia, y un segundo golpe podría causar incluso peores estragos.

De pronto, Levi hizo un gesto de dolor y comenzó a mover los dedos de las manos.

-¡Parece que está recuperando la consciencia! -Hanji se acercó- Levi ¿me escuchas? ¿te encuentras bien? ¿sabes quién soy yo? -hubo un pequeño silencio que a todos les pareció eterno. El Capitán abrió los ojos y miró a su alrededor

-¿Qué… qué mierda estoy haciendo aquí? ¿y por qué me duele tanto la cabeza? –Levi parecía muy molesto.

-¿Capitán? –Petra parecía estar muy sorprendida.

-Levi ¿en verdad eres tú? –Hanji se acercó.

-Por supuesto que soy yo, cuatro ojos. ¿Quién más podría ser?.. ¡auch! -se tocó la cabeza, justo donde le habían cocido.

-Parece que… ha vuelto a la normalidad -Erwin habló y su voz dejaba ver su alivio. Acababa de regresar al cuartel y, la extraña amnesia de Levi lo tenía preocupado, pero terminó por alarmarse mucho más al escuchar sobre el reciente accidente.

-Capitán, me alegro de que esté bien -Oluo pareció descansar al fin. Era evidente que Levi estaba muy adolorido y se sentía un poco mareado. Debido a ello, Hanji se apresuró a decir.

-Será mejor que lo dejemos descansar un poco –y entonces le indicó a todos que salieran de la enfermería. Todos, excepto ella y Erwin, quienes sin duda lo cuestionarían sobre lo ocurrido. Debía llegar al fondo de la situación.

Levi parecía estar muy confundido y sin la menor idea de qué había sucedido, lo cual lo ponía de mal humor, en especial cuando Hanji le contó algunas cosas que había hecho en los últimos días. A pesar de todo, agradeció el no recordar nada, aunque todo parecía ser como parte de un sueño, o más bien una pesadilla extrañamente larga.

El escuadrón de operaciones especiales espero a que Hanji y Erwin salieran para escuchar lo que el Capitán les había contado, pero se decepcionaron al darse cuenta de que Levi no recordaba nada de lo ocurrido en los últimos días. Finalmente, decidieron quedarse a hacer guardia durante la noche, en caso de que Levi lo necesitara, pero aparentemente no lo haría. Tan sólo estaba cansado y con mucho dolor pero nada que no supera manejar por él mismo. De cualquier forma, como medida preventiva, se quedaría esa noche en la enfermería.

Cerca de las 10 de la noche, Levi miraba hacia el techo, intentando recordar lo que había sucedido, tal vez un flashazo de sus palabras o acciones en los últimos días, pero sin mucha suerte. Conforme pasaron los minutos, unas cuantas cosas llegaron a su mente, ninguna de ellas era agradable o poco bochornosa. De pronto, escuchó a alguien abriendo la puerta. Era Petra, quien llegaba con algo para cenar.

-¿Capitán?... le he traído algo de comer -sonrió, pero con un poco de timidez, pues todavía tenía la sensación de sus labios sobre los de ella. Muy dentro de ella, agradecía que él no recordara nada.

-Gracias, Petra –dijo con seriedad y se sentó en la cama.

-¿Cómo se siente? -ella preguntó después de un momento, aunque muy dentro de ella, quería saber era si él recordaba algo o no.

-Tengo una maldita jaqueca que no me deja en paz y a penas puedo recordar algo de lo que sucedió en estos días. Hasta donde se, pudo haber estado ebrio todo este tiempo y estoy sufriendo las consecuencias de ello.

-Por fortuna no pasó a mayores -ella rio un poco.

-No estoy tan seguro de ello -hizo una mueca de dolor mientras se llevaba el tenedor con comida a la boca. Hubo una pausa entre ambos y Petra sintió cómo sus manos comenzaban a sudar ante la expectativa y, una vez que tragó el bocado, Levi continuó- Hanji me contó algo de lo ocurrido y cómo empezó todo.

-Oh… -ella estuvo a punto de decir algo, pero el Capitán continuó hablando.

-Los descuidos de Eren llegaron demasiado lejos.

-Fue un accidente… ya sabe que a veces puede ser distraído. Además, estuvo muy acongojado en estos últimos días.

-Tsch, no lo defiendas tanto -continuó comiendo, pero de pronto la imagen de él mismo empujando y golpeando a Eren y la de Erd diciéndole algo, vinieron a su mente. Parecían ser parte de un sueño y pronto comprendió que se trataban de recuerdos de lo ocurrido.

-¿Sucede algo Capitán? ¿quiere que vaya por la enfermera?

-No, no. Está bien -permaneció pensativo y un poco confundido mientras comía.

-Bien, será mejor que me vaya. Oluo estará afuera de la enfermería esta noche y alguno de nosotros vendrá por la mañana para ver cómo sigue. ¿Necesita algo antes de que me vaya?

-Por el momento, nada. Te lo agradezco- evitó su mirada, distrayéndose con el plato de comida frente a él. Comenzaba a recordar el por qué había agredido a Eren y era algo muy vergonzoso.

-Que pase buena noche -sonrió, pero él seguía sin verla a los ojos, y ella se limitó a cerrar la puerta al salir, caminado en dirección a su habitación.

En el camino se topó con Oluo, quien iba a comenzar con su guardia y le dijo que Gunther sería el encargado de estar por la mañana y ella debía regresar hasta la tarde.

La chica estaba cansada. Los últimos días habían sido muy cansados y la tensión la había desgastado. Por otro lado, hizo memoria del tiempo que pasó con Levi, tratando de recordar si había hecho algo de lo que pudiera sentir vergüenza o tal vez algo de lo que pudiera arrepentirse, pero no pudo pensar en algo en concreto. Sin embargo, la actitud del Capitán la tenía intranquila.

Al día siguiente, todo había vuelto a la normalidad para el escuadrón de operaciones especiales. Levi fue dado de alta de la enfermería, pero debía pasar tres días sin hacer actividad física, confinado en su oficina durante el día y tal vez supervisando los entrenamientos desde lejos. Aprovecharía ese tiempo para terminar con el papeleo acumulado.

Casi a las 6 de la tarde, Petra caminaba hacia la oficina del Capitán. Llevaba una charola con té humeante, lista para pasar el resto del día ayudando con los quehaceres burocráticos, pero en el camino se encontró con Eren, quien tenía una expresión confusa.

-¿Sucede algo, Eren?

-Oh, hola Petra. No… es sólo que… -se rascó la mejilla mientras veía hacia la dirección de la oficina de su superior- el Capitán quería hablar conmigo y con Erd -los ojos de Petra se abrieron mucho, mostrando su sorpresa. Tal vez Capitán había recordado algo- al parecer, Hanji le contó todo sobre cómo ocurrió el accidente y…

-¿Te castigó?

-Sí… -dijo con desánimo, pero de pronto su actitud cambió y se apresuró a añadir- pero creí que sería algo más severo. Es decir… yo causé el primer accidente, pero sólo me dio la orden de limpiar los establos todo el fin de semana.

-¿Lo ves? Te lo dije. El Capitán es un hombre comprensivo.

-Tienes razón -sonrió- me pregunto si a Erd le irá igual que a mí… te veré luego -Eren siguió su camino y Petra miró hacia la oficina, como si esperara que su otro compañero saliera en cualquier momento.

Una vez fuera de la oficina, se escuchó el murmullo de la voz del capitán Levi, quien parecía estar hablando de manera severa con alguien, aunque no se podía distinguir las palabras. Por el tono que escuchaba, Levi parecía estar bastante molesto y la chica decidió esperar y no interrumpir para no contribuir a su mal humor.

Algunos minutos después, Erd salió de la oficina. Parecía cabizbajo e incluso un poco pálido, pero en cuanto vio a Petra, una sonrisa pícara apareció en su rostro.

-Considerando todo lo que pasó, dos semanas limpiando los baños no es tan malo ¿no crees?

-Tienes razón, yo te habría dejado esa tarea un mes completo.

-Vamos, Petra. No seas tan dura conmigo. Además, el Capitán volvió a ser el mismo de antes. Esas son buenas noticias ¿no?... especialmente para ti.

-¡Erd! – el soldado rio y estuvo a punto de decir algo, pero Levi salió de su oficina.

-Esos baños no se van a limpiar solos, Erd. ¿O acaso estás esperando a la hora de la cena para que se acumule la mier…?

-¡No, no ya me y Capitán! – y sin decir algo más, soldado se apresuró a cumplir con su castigo.

Por su parte, Levi le hizo un gesto a Petra para que entrara. Todavía llevaba algunos vendajes en la cabeza, por si los puntos empezaban a sangrar, pero además de eso, parecía ser el mismo de siempre.

-Tsch… no es posible que se acumule tanto trabajo en apenas unos días -refunfuñó en voz baja mientras se sentaba en el escritorio.

-¿Cómo pasó el día, Capitán? -la chica se acercó y puso una taza de té frente a él, observando como el lugar parecía volver a estar tan pulcro e impecable como siempre.

-El dolor de cabeza va pasando, pero mi oficina y mi habitación eran un desastre ¿qué rayos pasó?

-Pues… -Petra consideró qué debía decirle y continuó- debíamos mantenerlo alejado de los demás soldados, entonces decidimos entretenerlo en esos dos lugares.

-Entretenerlo es la palabra clave -dijo con suavidad, como si quisiera esconder la vergüenza que sentía al haberse comportado de esa manera. De pronto, se levantó de su silla, llevando la raza consigo y se acercó a la ventana, mirando hacia las estrellas en el cielo.

-¿Recuerda lo que pasó? -por fin ella se animó a preguntar, pero no estaba preparada para escuchar una respuesta afirmativa.

-Sólo algunas cosas. Hay partes borrosas y no estoy seguro de querer recordarlas- se recargó en la pared cruzando los brazos, inconscientemente poniendo una barrera ante su vulnerabilidad.

-Es comprensible. Tenía amnesia y… no sabía lo que hacía -se sentó en otra silla frente al escritorio, lista para comenzar con el papeleo.

Levi hizo un gesto de resignación mientras tomaba un sorbo de té, sosteniendo la taza de la manera tan peculiar de siempre, haciendo a la chica sonreír como si recordara algo. De pronto, la voz del Capitán se escuchó, usando un tono amable y cálido, pero dubitativo.

-Gracias, por haber sido tan buena conmigo -la miró un instante y luego volvió a beber su té.

-¿Lo recuerda? – ella atinó a decir, entre sorprendida y avergonzada.

-Por supuesto… aunque no recuerdo todo, es imposible no recordar cuan paciente fuiste conmigo y todo lo que hiciste por mí. Te lo agradezco -le sonrió con la mirada y después volvió a mirar hacia la ventana- mi infancia no fue fácil y… el estado en el que estaba, recibiendo ese tipo de atención y cuidados por parte de todos, hizo que me comportara como un mocoso insolente. Nunca estuve acostumbrado a ello y solía pasar solo la mayoría del tiempo… -hizo una pausa y miró hacia el suelo, como recordando algo- peno no querrás escuchar esa historia de mierda, tienes mejores cosas que ha…

-Sí quiero escucharla -Petra se levantó de la silla y se acercó a él- después de todo, la historia de aquel niño solitario es parte de usted y quiero conocerla.

Levi la miró sorprendido, no esperaba esa reacción por parte de ella y de pronto su mirada se suavizó y clavó sus ojos en los de la soldado. Sin duda, Petra era una chica especial y, sobre todo, paciente como para haber mantenido la compostura y aguantado su comportamiento infantil. Y no sólo eso; incluso en la cotidianidad ella parecía ver más allá de la coraza de Capitán de la legión de reconocimiento y lo veía como era: un hombre imperfecto y con un pasado que le dejó innumerables cicatrices, pero a pesar de ello…

-Preferirías pasar el tiempo conmigo que con alguien más -dijo casi susurrando, pero Petra lo escuchó perfectamente.

-Sí lo recuerda -ella sonrió con cierta melancolía. Sus palabras no habían caído en saco roto.

-Y también lo que sucedió después -sin duda se refería a cuando le robó el beso y ella lo empujó por las escaleras- por lo tanto… prefiero evitar más accidentes… -miró hacia la ventana, evitando la mirada de la chica

-Esta vez no habrá accidentes- ella no pudo resistirlo más y lo tomó por el cuello de la camisa, con un movimiento veloz y preciso, calculando perfectamente el ángulo preciso para besarlo con ternura y él correspondió ese beso sorpresivo, sintiendo un escalofrío por todo su cuerpo, e hizo su mejor esfuerzo por no tirar la taza, aunque en ese momento, no le habría importado que se cayera e hiciera un desastre en su oficina. Lo más primordial en ese instante era sentir la cercanía de Petra y saborear sus labios. Una vez que se separaron, atinó a decir en voz baja.

-Pasar tiempo contigo también es el mejor momento del día para mí -y entonces, Levi dejó la taza en el borde de la ventana y abrazó a la chica con ternura. Estuvo a punto de besarla, cuando se escuchó un trueno a lo lejos y miró hacia la ventana, mientras Petra intentaba no reírse al recorda que al "pequeño Levi" le asustaban los relámpagos.

-No me digas que te siguen asustando los truenos… -ella dijo con incredulidad, todavía riendo un poco.

- Tsch… ¿por quién me tomas?

Y sin perder un instante más, Levi volvió a besar a Petra, disfrutando su cercanía como lo había querido hacer desde hacía tiempo.

Notas de la autora:

Con este capítulo doy por terminado este fic que tuvo mucha comedia y una trama ligera. Espero que les haya gustado y se hayan divertido tanto como yo imaginando a Levi desquiciando a todo su escuadrón. ¡Muchas gracias por leer hasta el final!