Sain seiya no me pertenece y no obtengo dinero por estas historias.
Capítulo 3
-Aioria, te puedo pedir un favor. –Camus-
-Claro Camus, que se te ofrece.-Aioria-
-Le podrías dar este recado a Milo por favor. –Camus-
-Milo, Milo, Bicho donde te metiste. –Aioria-
-Aioria, estoy abajo.-Milo-
-¿Qué haces en el sótano bicho?-Aioria-
-Busco un libro, me lo regalo Camus hace algunos años.-Milo-
-¿Y por qué aquí abajo?, creí que guardabas con mucho cuidado todo lo que él te daba -Aioria-
-Y lo hago, pero este libro en especial me lo regalo antes de regresar a Siberia después de mi cumpleaños, fue un momento triste, muy doloroso para mí y trate de enterrar el recuerdo junto con el libro aquí abajo.-Milo-
-Deja eso para después, te traigo un recado de acuario.-Aioria-
-¿De Camus?, ¿Qué paso con él?, ¿Por qué no bajo el mismo a entregármelo?-Milo-
-No lo sé, se veía un poco raro cuando me lo dio, ten.-Aioria-
-¿Una nota?-Milo-
-No me veas así, me amenazo con un ataúd de hielo si lo leía, así que no lo he abierto, bueno bicho dime que dice.-Aioria-
Milo de Escorpio, por medio de la presente solicito su presencia en la onceava casa Acuario, esta noche a las 8:30 pm, Atentamente:
Camus de Acuario.
-¿Pero qué demonios le pico?, ¿De cuándo acá es tan formal conmigo?-Milo-
-(Suspirando) bueno milo, solo te digo que, (suspiro) solo arréglate y ve, tal vez tenga algo importante que decirte.-Aioria-
-¿Qué es lo que sabes gato pulgoso?
-Lo que sé es que Camus necesito de todo su coraje y valor para mandarte esa misiva a sí que por favor arréglate bien y no faltes, ah Milo, más te vale que lo trates bien.-Aioria-
-Pero que tonterías dices Aioria, explícate.-Milo-
-Lo siento Milo, pero él único que te puede explicar es Camus, además no seas impaciente, solo faltan un par de horas para tu cita con Camus.-Aioria-
-(sonrojado) ¿Cita?-Milo-
-Sí Milo, esa nota te está pidiendo una cita hoy a las 8:30, así que metete a bañar, saca tu ropa más decente y sube a la casa de acuario.
Aioria salió preocupado, seguro de que Camus le confesaría a Milo lo que sentía y el motivo por el que siempre lo rechazo, solo rogaba a Athena que Milo se comportara y no explotara contra Camus.
Casa de Acuario 8:30 pm
Milo entro silencioso al onceavo recinto, le sorprendió ver todo iluminado con velas y al llegar al comedor todo dispuesto para una cena para dos, juraría por su armadura que parecía ambientado para una cena romántica, pero, no, no podía ser verdad, Camus siempre le había recalcado que le quería como amigo no como…
Milo bien venido, toma asiento por favor. –Camus-
El mago del hielo se veía… pantalón negro ajustado, camisa de color rojo, casi tan intenso como su cabello, con las mangas dobladas, acentuando sus bien torneados brazos, abierta ligeramente en v, lo que le permitió ver el inicio de su bien formado pecho, demonios, se veía irresistible vestido así, reacciono como autómata sentándose a la mesa pero sin poder decir nada.
-Me alegra que pudieras venir, déjame servir la cena y…-Camus-
-¿Qué sucede Camus?, ¿por qué todo esto?, las luces, la comida, tú vestido así.-Milo-
-No te gusta, (triste) yo creí que te…
-Me gusta Camus, me gusta cómo te vez y más me gusta el sonrojo que se adueñó de tus mejillas, pero necesito que me digas que pasa, dime que pasa Camus.-Milo-
-Milo yo, yo necesito confesarte algo, yo…, todo este tiempo Milo, todos estos años he luchado contra el deseo más grande de mi corazón, e enterrado dentro de mi ese sentimiento que me rebasa y me desborda y simplemente no puedo más, Milo, desde hace mucho he querido decirte que te amo, te amo Milo de Escorpio, te amo con toda mi alma y con todo mi estúpido corazón.
-¡Camus!
-Milo, nunca quise lastimarte, yo quería corresponderte pero no podía, Milo no podía, una promesa me ataba y no me dejaba corresponderte, aunque mi corazón lo quería, sé que te he lastimado al rechazar tus sentimientos y que ahora mismo tu puedes y estas en todo tu derecho de rechazar los míos pero no podía Milo, no era libre para aceptarlos y aún era menos libre para darte los míos, Milo yo…
Milo interrumpió el discurso de Camus con un beso, suave al principio pero más y más demandante según pasaban los segundos, Milo lamio sus labios pidiendo permiso para profundizar el beso, Camus reacciono y correspondió entreabriendo sus labios, recibiendo gustoso esa intromisión, esa lengua suave que exploro su boca y comenzó una lucha contra su propia lengua, la sintió retirarse y a su labio ser atrapado entre los dientes del escorpión, sintió como las manos de su amado lo estrechaban y recorrían su espalda, cuando finalmente se separaron en busca de oxigeno Milo se refugió en el hueco entre su hombro y su cuello, aspirando el perfume de maderas y jazmín que desprendía recorriendo lentamente su cuello con la nariz.
-Camus ya te lo dije una vez, Te amo y el que me correspondas me hace el ser más feliz sobre esta tierra, saber que siempre me has querido es bueno, y créeme jamás te rechazaría, te he esperado demasiado como para rechazarte, mi mayor temor era que amaras a alguien más.-Milo-
-Soy tuyo Milo, te he pertenecido desde siempre.-Camus-
-Solo mío Camus, solo mío. –Milo-
Olvidando la cena ya servida Camus tomo la mano de Milo y lo guio a su habitación, sonrojado tomo las manos de su amor y las llevo a su pecho, mientras lo besaba de nuevo y comenzaba a desabotonar su camisa.
-¿Estás seguro Camus, no crees que vamos un poco deprisa? –Milo-
-Estoy seguro Milo, ya hemos esperado demasiado tiempo, te amo y mi mayor deseo es pertenecerte completamente Milo, tómame, márcame como tuyo.
Despacio, Milo lo despojo de su camisa, dejando besos suaves como mariposas sobre su cuello y torso, lentamente recorrió su espalda y pecho con sus manos acariciando la tersa piel como queriendo memorizar cada línea, cada rincón de esa piel alba, llego finalmente a la cintura y comenzó a desabrochar el pantalón, sintió como se estremecía Camus al bajar el pantalón y el bóxer, levanto su mirada y esa imagen se gravo a fuego en sus pupilas su cabello enmarcando su rostro sonrojado con sus ojos fuertemente cerrados y su boca, sus carnosos labios conteniendo en gemido, subió despacio recorriendo con sus manos sus piernas, su cintura, su espalda, lo beso de nuevo y lo recostó suavemente en el lecho, mientras se despojaba de su ropa que ya lo asfixiaba cubrió a Camus de besos y caricias alentándolo y guiándolo para que hiciera lo mismo con él.
Finalmente tomo el sexo de Camus en sus manos y comenzó con un suave vaivén obteniendo como recompensa su nombre entre suaves gemidos.
Milo giro a Camus poniéndolo a cuatro, hizo que este lubricara tres de sus dedos para prepararlo, la forma en que lamio y succiono sus dedos lo puso más duro de lo que ya se encontraba, con cuidado introdujo uno de sus dedos en la entrada virgen, estrecha, lentamente comenzó a meter y sacar su dedo mientras con su otra mano lo masturbaba al mismo ritmo, cuando las muestras de dolor cesaron introdujo dos dedos más atajando su quejido con un beso, al sentirlo suficientemente dilatado saco sus dedos e introdujo lentamente su ansioso miembro, Camus gimió de dolor pero aguanto hasta sentir a Milo totalmente dentro de él, Milo sintiendo tenso a su amante se mantuvo quieto para permitir que se acostumbrara a tenerlo dentro, besando su espalda comenzó con un vaivén lento, corto, cuando el dolor dio paso a gemidos de placer aumento el ritmo de sus estocadas, con cuidado lo giro sin salir de él y elevo sus piernas sobre sus hombros comenzando de nuevo su danza sensual perdiéndose en las sensaciones, en sus labios que devoraba, en las caricias que recibía y en el sonido de su voz llamándolo alentándolo gimiendo su nombre, perdiéndose en sus ojos de fuego, porque Camus, su Camus respondía con ardor a sus caricias, de su frialdad nada quedaba, era fuego, fuego que lo abrazaba y consumía, el éxtasis los alcanzo al mismo tiempo, sus cuerpos y sus cosmos vibrando a un mismo tono, combinándose, expandiéndose, resonando armoniosamente, se derrumbó por fin Milo Sobre Camus, saliendo lentamente, con cuidado de su amante estrechándolo en sus brazos.
-Mío, solo mío desde hoy y para siempre, te amo Camus.-Milo-
-Y yo a ti Milo, y yo a ti.-Camus-
Esa noche Milo la paso en la casa del aguador, su galo durmió profundamente entre sus brazos y aun cuando quería disfrutar nuevamente del fuego de su amor sabía que al ser su primera vez no podía presionarlo tanto, tal vez mañana o pasado pero esa noche se contentaría con verlo dormir fatigado, exhausto por la increíble entrega, toco con cuidado la marca que dejo en su cuello y las del pecho y espalda, era suyo por derecho propio, por fin su cubo de hielo era suyo y ya nada se lo podría arrebatar.
w.w w.w w.w w.w w.w w.w w.w
Este es el primer lemon que escribo, espero no decepcionarlos, nos leemos pronto.
Besos:
Céfiro
