* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
Nunca una clase le pareció tan larga, pero estaba agradecida de que terminada. Rey fue la primera en entrar a la clase de Defensa contra las artes oscuras y también fue la primera en salir. Paulo la alcanzo cuando estaba a punto de doblar hacia las escaleras que la llevarían al gran comedor.
—¡Rey!... —Le gritaba Paulo. Ella sólo giró su rostro y le sonrió con dulzura.
—¿Vas al gran comedor? —Señaló el camino hacia el pasillo.
—Mis compañeros me verían ahí, si… ¿Vamos juntos?
—Claro. —Respondió ella se inmediato— ¿Qué tal tu primer día?
—Muy interesante… pero lo mejor creo que es después de las clases… me encantaría conocer el bosque, en Castelobruxo estamos rodeados por selva, quisiera conocer sus…
—Lamento interrumpirte Paulo… pero el bosque prohibido está, bueno… prohibido para los estudiantes, sólo puedes ingresar con el maestro de cuidado de criaturas mágicas.
—No digas eso…—Su voz sonaba decepcionada— Me habría gustado conocerlo un poco más…
—Hay clases extras, quizás puedas tomar alguna…
Paulo estaba a punto de responder cuando a la distancia se escuchó el canturrear de un vocecilla molesta mientras avanzaban por el pasillo, era Peeves el molesto poltergeist, Rey sólo entornó los ojos en blanco.
—¿Te llaman? —Preguntó confundido Paulo.
—No, ignóralo es sólo Peeves… un dolor en el…
—Nuevos invitados, novatos que molestar…—su chillona risita inundó los corredores, Rey había aprendido a simplemente ignorarlo, ese espectro molestaba a todo lo que se moviera por el castillo.
—Tendrás que acostumbrarte…—Le recitó Rey mientras abría la puerta del comedor—Peeves no respeta ni a los profesores…
—Tranquila, en mi colegio tenemos a los Caipora, son como tu poltergeist, pero en masa…
—Pues claro ¡Eres de Brasil! —Los ojos de Rey brillaron de la emoción, como si de la nada descubriera agua en medio del desierto— ¡Debes decirme todo sobre ellos!
Rey tomó a Paulo por el brazo y lo arrastró directo a la mesa donde sus amigos la esperaban, estaba tan emocionada de escuchar las historias que su nuevo amigo pudiera contar que apenas notó el cambio en la expresión de Finn.
Mientras Paulo hablaba Poe observaba atentamente a su mejor amigo más distante, tratando de desviar la mirada, un momento todo se volvió insoportable dentro de él, se puso de pie y se alejó sin decir una sola palabra,
—¿Finn?... —Trató de hablarle Rey cuando notó que se alejaba.
—Él olvido sus libros en la biblioteca—Dijo Poe de inmediato. Sonriendo amablemente a Rey
El segundo día de clases Rey bajó con sus amigos hasta los jardines, Poe tendría clase de Encantamientos en la primera hora, mientras ella y Finn bajarían al bosque a Cuidado de Criaturas mágicas. El ambiente se sentía diferente al lado de Finn, aunque sonara relajado no dejaba se percibir una energía extraña emanando de él.
Al llegar a los límites del bosque, algunos alumnos ya se reunían alrededor del maestro para comenzar las clases.
—Esta semana tengo una sorpresa especial, este verano durante las exploraciones por el bosque encontré esto…—Dijo levantando una pluma de colore azul verdoso, muy suave y fina.—…¿Alguien puede adivinar a que animal pertenece?
El silencio los envolvió, Rey observaba la pluma, estudiaba sobre animales y bestias todo el tiempo, y a lo único que se le asemejaba era una completa tontería, no podía ser, pero aun así levantó su mano para responder.
—Señorita Kenobi—Le dio la palabra el maestro.
—Señor… sería imposible, pero es como la pluma de un Occamy.
—¿Por qué sería imposible? —Cuestionó el maestro aun con la pluma en el aire.
—Por qué son nativos de la India, los Occamys no habitan estas tierras.
—Correcto señorita Kenobi, 10 puntos para Ravenclaw… Y tiene razón en ambas respuestas, esta pluma en efecto pertenece a un Occamy, posiblemente llegó a este lugar en manos de contrabandistas, por desgracia la que encontré estaba muerta, pero detrás de ella dejó un par de huevos, la principal razón de su contrabando y eso es ¿Por qué?
De nuevo la mano de Rey se elevó por los aires, estaba demasiado emocionada con el descubrimiento. Ni siquiera espero su turno para soltar la respuesta.
—Están hechos de plata, señor.
—Correcto…—Dijo de nuevo el maestro. —Nos adentraremos al bosque y les mostraré el nido que la madre hizo para ellos, ya he contactado a un viejo amigo mío que vendrá por las crías cuando salgan del huevo, por lo pronto nos servirán como muestra visual para la clase.
Inmediatamente se adentró algunos metros en el bosque, aún podía ver el límite de los árboles cuando el profesor se detuvo—La joven madre decidió hacer su nido justo en este viejo árbol, las crías están arriba cubiertas por el plumaje que extraje de su ella, pueden subir con cuidado para verlos. ¡Sin tocar! —
Cuando llegó el turno de Rey comenzó a subir con cuidado, sabía trepar árboles casi como correr, en su casa siempre fue muy curiosa, al llegar al lugar donde se encontraban los huevos se fascinó con lo que sus ojos observaron, la reluciente plata del cascaron resplandecía y hacía brillar las plumas de la mamá Occamy. Rey sonrió al sentirse afortunada, ¿Cuándo habría tenido la oportunidad de ver esto en su vida? Considerando lo territorial que es esta especie. Cuando el profesor la llamó, Rey salió del trance en el que se adentró, y estaba a punto de bajar cuando vio uno de los huevos moverse, regresó de inmediato para ver la cascara partirse.
—Profesor…—Grito Rey desde las alturas—Está pasando, uno de los huevos se está quebrando.
—Maravilloso, quédate ahí—Le gritó a Rey que estaba aún en el árbol, y bajó su voz para seguir hablando con la clase— el Occamy, como muchas otras criaturas, reconocen el primer rostro que ven como su madre y confiará por siempre en el.
Rey se sintió maravillada con esa sensación, el huevo comenzaba a moverse y las piezas de plata caían a los lados, entonces un pequeño pico se asomó por uno de los agujeros del huevo, seguido de un pequeño ojo, el huevo terminó por desquebrajarse y el pequeño Occamy estaba enrollado sobre su cuerpo, sus hermanos no tenían la intención de nacer aún, sólo el.
—Pequeño adelantado…—Susurró Rey. El Occamy de inmediato clavó su vista en ella mientras abría y cerraba su piquito. —Hola… creo que soy tu madre ahora.
Un silencioso chillido salió de la garganta de la criatura mientras se movía lentamente hasta llegar al borde del nido, lo más cerca que podía de Rey. Con sus manos cubrió al animal con las suaves plumas que estaban en el nido y comenzó a descender.
—¿Qué tal? —Preguntó el maestro cuando ayudó a Rey a tocar el suelo.
—Fantástico…—Dijo ella con un brillo en sus ojos.
El camino de regreso al castillo fue más rápido, Rey seguía eclipsada con lo que había visto, ignoró por completo el resto de las clases, nada podía distraerla de lo emocionada que se encontraba, no fue hasta la hora de la comida que su mente y cuerpo reaccionaron al notar a Poe Dameron sentado en los jardines lanzando piedras a la nada. Ella se acercó con calma y se sentó a su lado.
—¿Todo bien? —Ella conocía demasiado a sus amigos. Poe sólo la observó un momento y lanzó otra de sus piedras.
—Cancelaron el quidditch—La voz de Poe sonaba molesta y Rey sabía que no era para menos, estaba a punto de convertirse en el capitán con mayor número de victorias consecutivas.
—Lo lamento tanto, Poe… pero ¿por qué lo hicieron?
—Por el torpe torneo… quieren darle prioridad.
—Es sumamente injusto, estabas a punto de…
—Ya lo sé…—Dijo levantando sus manos en modo suplicante, lo último que quería era escuchar lo obvio—Pero está bien, cuando me nombren campeón del torneo habrá valido la pena.
Rey se quedó al lado de su mejor amigo mientras este continuaba lanzando rocas a la tierra.
El resto de la semana se fue como el agua, Rey pasaba sus tardes haciendo tarea en la biblioteca y cuando comenzaba a caer el sol bajaba al campo a su clase extra de Cuidado de Criaturas Mágicas, como Bill se lo había comentado; Charlie Weasley estaba en esa misma clase extra.
El viernes estaba terminando, Rey se quedó en la parte baja de los campos acomodando sus cosas, el maestro subió con el resto de los alumnos cuando ella se demoró. Escuchaba las risas de sus compañeros mientras caminaban al castillo.
—Mejor me apresuro…—Dijo ella en voz baja. Cuando decidió dar su primer paso hacia el castillo un chillido llamó su atención, era más como un lastimero llanto. Rey giró su rostro instintivamente al bosque, pero el ruido no provenía de los árboles, era de algo que estaba mucho más cerca. Ella regresó sobre sus pasos, sin despegar sus ojos del borde de los árboles y el chillido resonó de nuevo, más cerca de sus pies, bajó su mirada y pudo distinguir de donde venía el ruido; Una cría de Occamy se arrastraba en su dirección, Rey se agachó con cuidado para extender su mano y casi por instinto el pequeño animal se enrolló en ella… "Este debe ser el Occamy que vi nacer" pensó, la joven cría pensaba que se encontraba en los protectores brazos de su madre. Rey intentó buscar de nuevo a su maestro, para que la ayudara a subir a la cría en su nido, pero él, junto con el resto de los estudiantes, ya no estaba a su alcance. Acunó al bebé sobre su pecho y decidida caminó rumbo a los árboles. Conocía muy bien el camino hasta el árbol donde se encontraba el nido, comenzó a subir con el animal en su mano, fue difícil pero logró ponerlo a salvo, sonrió al ver como el pequeño animal se enrollaba alrededor de los huevo. Cuando decidió bajar vio que otro de los huevos comenzaba a moverse, Rey no lo podía creer, otro Occamy nacería y decidió que también el la tendría como madre adoptiva. Rey se mantuvo quieta mientras el huevo se desgarraba, su hermano se arremolinaba alrededor esperando la llegada del nuevo compañero de nido. La nueva criatura emergió moviendo sus alitas y girando de inmediato hacia Rey, ella sólo sonreía con torpeza mientras el animal la estudiaba con su mirada. Jamás en la vida volverá a ser partícipe de algo tan increíble, se repetía para sí misma al pensar en los problemas en que podría meterse por estar ahí. Cubrió a la nueva cría con las plumas de su madre y bajó del árbol con cuidado. Tendría que ser rápida para volver al castillo sin que nadie lo note. El sol ya no formaba parte del cielo, pero aun había luz diurna cuando llegó a los límites del bosque. Giró sólo su cabeza y luego seguido de su cuerpo, se mantuvo quieta, esperando escuchar un chillido que le advirtiera volver a ver a los Occamys, pero no sucedió, resignada giró de nuevo hacia el castillo y quiso avanzar pero se detuvo al instante.
—Profesor Solo…—Dijo mientras el maestro se acercaba más a ella.
—Señorita Kenobi ¿Qué hace aquí abajo?
—Terminaba la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas.
—Las clases extras terminaron hace más de una hora…—El profesor se puso serio mientras pasaba sus manos a su espalda—¿Estaba usted saliendo del bosque o sólo lo imaginé?
Rey estaba en problemas y lo sabía, abrió su boca ligeramente por el asombro antes de responder.
—No señor… pero fue po…
—Quince puntos serán restados de su casa, señorita…
—¿Qué? —La perplejidad se reflejaba en su voz—Pero no estaba haciendo nada malo…
—La primera regla que escuché a su director decir fue que no entraran a ese bosque—Dijo señalando los árboles—Y es justo lo que la veo hacer.
—Pero si me permitiera explicarle… no entré por violar las reglas… yo
—No…—Levantaba sus manos mostrándole sus palmas al mismo tiempo que cerraba sus ojos—… no tolero las excusas.
—Es injusto, usted no puede hacer esto.
—¿Perdón?... —Preguntó con ironía.
—No puede llegar aquí y quitarme quince puntos por una tonta regla…
—No le voy a permitir que me hable así.
—Y yo no voy a permitir que cometa esta injusticia.—Rey peleaba con todas sus fuerzas, jamás le habían quitado tantos puntos en toda su vida estudiantil.
—Suficiente, el lunes por la tarde en mi oficina para detención…
—¡¿Què?!
—No haga que el lunes se convierta en toda una semana… suba al colegio. AHORA.
