* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.


—Déjame entender...—Poe Dameron colocaba sus manos sobre su propia cabeza y su rostro estaba completamente sorprendido—... ¿Te castigaron?... ¿A ti?

—No tiene gracia...—Le respondía Rey ante la enorme sonrisa que se dibujaba en el rostro de su mejor amigo.

—Cariño si la tiene—Ahora su mano se posaba sobre el hombro de Rey y serenaba su rostro para decir:—Bienvenida al grupo de chicos malos.

—No soy una mala estudiante Dameron... no estaba haciendo nada malo el castigo es injusto.

—Pero no puedes hacer nada—Finn entraba a la conversación sentándose a su lado en las bancas de comedor.

Rey no iba a aceptarlo en voz alta, pero este castigo no le estaba haciendo ningún bien a su ego, estaba acostumbrada a ser una estudiante estrella, excelentes calificaciones y más puntos ganados para su casa. No iba a reconocerlo, pero la situación la desanimaba.

—Oye...—Dijo Poe con consuelo—...No es para tanto, sólo bromeo, estar castigado no es tan malo... te lo dice un experto.

—Y vamos a estar ahí cuando termines tu castigo, cenaremos juntos y todo habrá quedado en el pasado.

—Si y el martes podremos ir todos juntos a colocar nuestros nombres en el cáliz.

—Yo ni siquiera quier...

—Si, si quieres, tuviste toda una semana para hacerte a la idea… estás en esto ahora chica mala.

Cuando menos los pensó Rey ya estaba afuera del invernadero lista para la clase de Herbología. Había pasado el domingo completo encerrada en la sala común mientras sus amigos se divirtieron jugando un tranquilo partido de quidditch con los hermanos Weasley, este año se habían cancelado los partidos oficiales para darle mayor enfoque al torneo. Y eso desanimó, sólo momentáneamente, a Poe quien era miembro del equipo desde segundo año, pero resolvió en animarse de nuevo haciéndose a la idea que sería el campeón que competiría a nombre del colegio.

El tiempo continuaba avanzando, más rápido de lo que a ella le habría gustado, poco a poco se acercaba la hora de tomar la clase con el profesor Solo y de eso no podría escapar.

Al entrar al salón, acompañada por el resto del grupo, sus emociones se dispersaron, sabía que debía respetar la figura autoritaria de su maestro pero lo odiaba demasiado, no podía canalizar sus sentimientos y tomar la clase sin el ceño fruncido, lo que fue especialmente difícil para ella, pasó toda la clase concentrada en tratar de lucir normal que no puso la mínima atención a ninguna de las palabras que salieron de la boca del profesor, sólo podía esperar que el día acabara tan rápido como había comenzado.

—Señorita Kenobi…—La llamó su maestro mientras ella se apresuraba a salir del salón, Rey sólo se detuvo y regreso al menos dos pasos sobre su marcha mientras giraba para ver de frente al profesor.

—Señor…

—No olvide que tiene hoy un castigo que cumplir.

La respiración se alteró en ella y los puños se contrajeron en su costado, pero sólo le dio la espalda y continuó caminando a la salida.

—¡Lo detesto, lo detesto! —Repetía mientras arremetía contra la comida en su plato.

—Lo sé, Rey… pero ya, tranquila serán al menos dos horas y volverás a ser la niña buena de siempre. —Poe estaba a su lado sorbiendo un vaso con agua mientras leía un pergamino que encontró por los pasillos.

—Pero esto no se va a quedar así… voy a… voy a hacer que se arrepienta de haberme castigado.

—¿Tú? —Preguntó con escepticismo mientras bajaba el pergamino a la mesa—¿Y cómo?

—Eh… para empezar voy a ser la mejor alumna que ha tenido, haciéndole ver que su castigo fue injusto y luego haré que me regrese los quince puntos que me quitó.

—Así que tu venganza…—Dijo Poe haciendo comillas en el aire—… contra el profesor es convertirte en una alumna modelo… cuidado todo el mundo Kenobi está desatada.—Canturreaba en tono sarcástico y sus ojos se tornaron en blanco.

—Deja de burlarte—Rey golpeó la cabeza de Poe con el libro que descansaba a su lado—me voy, nos vemos en la sala común.

—Suerte chica mala, disfruta tu castigo

—Muy gracioso…—Respondió ella cambiando su voz.

Rey llegó hasta la puerta del salón de Defensa contra las artes oscuras, la oscura madera que recubría la puerta le generaba un escalofrío en la nuca, tomó fuerzas y llamó.

—Pase…—Dijo el profesor.

Rey empujó la puerta y la dejó cerrarse sola mientras caminaba hasta el escritorio. Sus pequeños pasos eran firmes y mantenía su cabeza erguida mientras avanzaba. Se detuvo y pasó sus manos a su espalda, observaba a su maestro cerrar el libro que estaba leyendo y pasaba sus ojos directo a ella.

—Tome asiento…—Rey apenas captó el movimiento de la mano del profesor que le indicaba un lugar vacío frente a él. Ella arrastró con cuidado la silla y se sentó, mientras él se ponía de pie, caminaba a uno de los estantes que decoraba la oficina y tomaba un maletín que llevó hasta el escritorio. —Esto…—Dijo sacando unos tubos de muestras—… contiene plantas que he ido adquiriendo a lo largo de los años, usted se encargará de organizarlas en los tubos limpios y poner la etiqueta con sus nombres, hay al menos treinta muestras, espero que sus conocimientos en herbolaria sean más que sobresalientes.

Ella lo observó con cuidado, tratando de no evidenciar su ceño fruncido, pero al igual que en clases era difícil concentrarse así que sólo decidió dedicarse a hacer su trabajo.

Tomaba las muestras y las observaba un momento mientras trataba de determinar de qué tipo de planta se trataba, algunas eran fáciles de adivinar eran el principal alimento de animales que le gustaban particularmente, pero el resto era difícil saberlo.

Su corazón chocaba con fuerza en las paredes de su pecho, la rabia y cólera la estaban dominando y no soportaba estar cerca de su profesor, regularmente elevaba la mirada y podía distinguir los ojos de él observando con cuidado el trabajo que estaba realizando.

—Esas son Díctamo, tenga cuidado…

Los ojos de Rey buscaron el rostro de su maestro, quien se notaba ligeramente preocupado por el descuido de Rey, una quemadura provocada por esa planta sería suficiente al menos para llamarle la atención y ella ansiaba hacerlo pagar, pero ya había resuelto en vengarse a su manera. Rey volvió a su trabajo y con cuidado colocaba la muestra en el recipiente nuevo. Sin decir una sola palabra, ni siquiera un "gracias por la advertencia", Rey continuó trabajando en silencio.

Pasó al menos una hora hasta que Ben rompió el silencio cuando notó que Rey estaba terminando su castigo.

—Entiende que esto no es nada en su contra ¿Correcto? —Pregunto Ben tomando su asiento de nuevo frente a ella.

—Claro que si profesor…—Cerraba el último de los tubos, impulsada aún por su desagrado hacia él continuó hablando—…debe disfrutar de su poder, mientras dure… ¿Sabe qué? aprovéchelo. El próximo año no estará aquí de cualquier modo.

Rey tomó sus cosas y en un exabrupto se levantó de la silla haciéndola caer al suelo. Ella no midió sus palabras, continuaba actuando tan impulsivamente que, de haber puesto un poco de atención, habría notado que él se ponía de pie y caminaba hacia ella.

—¿Me está amenazando? —Preguntó Ben al sujetarla de la muñeca y con un brusco jalón la hacía girar para confrontarlo. Entonces la estatura de su profesor se hizo más prominente, Rey comenzaba a sentirse vulnerable.

—No es una amenaza—Respondió soltando su muñeca de las manos de su maestro—Es un hecho o ¿Es que acaso nadie le dijo que su puesto está maldito?, hace años que nadie se queda más de un ciclo en el, y usted no va a ser la excepción…—Su voz se tornaba cada vez más sombría— algo sucederá y al finalizar el año usted no estará más aquí, así que si, aproveche mientras pueda.

Dejó las últimas palabras suspendidas, giró sobre sus talones y se dirigió a la puerta, Ben la detuvo por el hombro y la hizo regresar.

—Señorita Kenobi, la veo aquí el resto de la semana… usted sabe, aprovecho mientras puedo.

Rey movió su hombro de lado para alejar la mano de su profesor y salió de inmediato de su oficina.