* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
Las nuevas amistades que llegaron al colegio para el torneo se hicieron más sólidas con el paso de los días, aunque los chicos de Ilvermorny eres claramente más serios que los chicos de Castelobruxo, no demoraron mucho en adaptarse.
Rey disfrutaba de las pláticas con su amigo Paulo, quien con cada oportunidad que encontraba se acercaba más a ella.
—Mi brazo quedó inútil al menos dos semanas…—Concluía Paulo su anécdota.
—Ahora sabes que no es bueno molestar a los cangrejos de fuego.
—Eu era uma criança…
Rey sonrió para su amigo, aún no se acostumbraba al tono cantarín que tiene la voz de Paulo al habla.
Y fiel a su nueva costumbre, como cada noche durante la cena espiaba por el rabillo del ojo la mesa de maestros, ahí estaba él; Ben Solo, aún no entendía porque lo hacía, simplemente sabía que le gustaba observarlo, era tan silencioso y taciturno que Rey simplemente no podía ignorarlo.
—Y… ¿pusiste ya tu nombre en el cálice?
—Junto a mis amigos…—Dijo al mismo tiempo que afirmaba con su cabeza.
—Sabía que lo harías…—Paulo recargaba sus codos sobre la mesa y apoyaba su rostros entre sus manos—… desde el primer momento que te vi supe que estarías involucrada en el torneo.
—¿Eres una especie de clarividente? —Preguntó Rey con un tono bromista
—En realidad… si, igual mi madre.
Los ojos de Rey se oscurecieron un poco. Ella nunca creyó en las clases de adivinación, de hecho ninguna de las predicciones de sus clases se hicieron realidad, pero era evidente que ella no tenía un don para la adivinación y no era algo que se adquiriera leyendo muchos libros, y ella lo sabía.
—Tampoco te fíes mucho de mí—Continuó hablando Paulo al notar el cambio de humor de la chica—No soy tan acertado como mi madre… en realidad apenas lo controlo.
Rey sabía que se lo decía con el fin calmar sus emociones, pero la semilla ya estaba sembrada ¿Qué iba a pasar si su nombre saliera seleccionado? Sabía que era una posibilidad, pero nunca se permitió fantasear con ese momento, la selección de los alumnos que tomarían parte del torneo sería en dos noches más. Ella no quería ser parte de aquello y muy tarde se dio cuenta.
—Debo tomar un poco de aire…—Comenzó diciendo Rey mientras tomaba sus cosas y se ponía de pie—…Gracias por la historia, fue muy divertida.
Dando grandes pasos salió del comedor y se dirigió al jardín, su cabeza comenzó a abrumarse con las ideas de ser seleccionada ¿Qué clase de pruebas tendría que vivir? Había leído ya sobre el torneo, y entendía cómo funcionaba, pero ser parte de el, competir en nombre de su colegio, ella no estaba realmente preparada para algo así. No entendía como Poe estaba tan entusiasmado, claro que siendo capitán del equipo de quidditch estaba acostumbrado a la presión de ser observado.
Se sentó en una de las bancas de piedra del jardín, observaba a los otros estudiantes caminar de un lado a otro, alumnos del colegio y compañeros extranjeros. Debió decirles a sus amigos que no estaba realmente segura de poner su nombre.
—Rey...— Con cautela Finn se acercaba a su amiga.
—Hey Finn—Le respondió al girar para verlo de frente—¿Vas al estadio? —Preguntó cuándo notó la escoba de Finn en sus manos.
—Si… jugaremos un poco antes de subir… Poe y Bill estarán ahí ¿Quieres venir?
Sin pensarlo dos veces Rey se puso de pie. Finn caminaba con más tranquilidad, y Rey lo agradecía, esperaba poder platicarle sus inquietudes a él, ya que no estaba segura de que reacción tendría Poe.
—Sabes Finn…—Comenzó diciendo mientras se retrasaba al caminar—… no estoy muy segura de haber querido poner mi nombre en el cáliz.
—¿Estás molesta con nosotros por obligarte? —Preguntaba Finn con genuina preocupación.
—No Finn… ¡Tengo miedo!... no quiero que mi nombre sea seleccionado.
—Bien Rey… primero que nada; debo disculparme, es porque te presionamos para hacerlo que te sientes así… y segundo; si tu nombre sale seleccionado, no estarás sola, Poe y yo vamos a protegerte siempre, de lo que sea.
Ella sabía que las palabras de Finn eran sinceras, pero no eran suficientes para calmar el mal presentimiento que ahora se extendía por su cuerpo.
Apenas pudo dormir las noches previas a la selección, soñaba con pruebas demasiado duras para ella, enfrentando retos que iban más allá de su alcance.
La mañana del primero de octubre Poe parecía un animalito, demasiada energía contenida en su cuerpo, sonreía y lanzaba cumplidos y bromas en todas direcciones claramente emocionado por lo que sucedería esa noche.
—Cuando mi nombre sea elegido deben actuar con sorpresa…—Repetía de nuevo mientas se servía unas salchichas para desayunar. La extrema confianza de Poe ayudaba a Rey a no sentir que su nombre saldría del cáliz.
—¿Hiciste tus deberes de Ruinas Antiguas? —Preguntaba Finn apresurado escribiendo en un pergamino.
—Si… pero no te pienso ayudar Finn, tuviste dos semanas para hacer esa tarea.
—Sólo déjame comparar respuestas.
—Tu pergamino está en blanco…—Finn y Rey optaron por silenciar a Poe y sus cansados comentarios sobre el torneo.
—Los veo en la noche chicos… y recuerde…
—Si Poe, fingiremos sorpresa—Rey le respondió antes de escuchar una vez más a su amigo.
—Imagina que su nombre no salga elegido…—Plateó Finn la idea.
—No quisiera pensar en nada de ello.
—¿Te sientes un poco más tranquila?
—No…—Respondió ella con honestidad.
Intentaba con desesperación recuperar la normalidad de sus días en el colegio, pero era difícil, considerando que el torneo se acercaba cada vez más. El séptimo grado no estaba resultando para nada como ella habría esperado.
Esa noche bajó al gran comedor, acompañada por sus amigos quienes se sentaron en la primera fila de bancas, todo el comedor estaba despejado, los alumnos visitantes estaban justo enfrente, el director se ponía de pie y caminaba hasta la altura del cáliz.
La cabeza de Rey daba vueltas, sentía la boca seca y un nervio creciendo cada vez más en su pecho, no quería ser seleccionada, pero no dejó de sentirse insegura después de las palabras de Paulo.
Sentada en medio de sus amigos, sujetaba con fuerza las manos de ambos chicos a su lado, el director bajaba las luces y los alumnos comenzaban a guardar silencio.
El cáliz comenzaba a reaccionar, las llamas en su interior centellaron y expulsó un pergamino que el director tomó en el aire.
—Por la escuela Ilvermorny… la señorita Rose Tico.
La pequeña chica se puso de pie, abrazaba con fuerza a otra joven muy similar a ella, y se dirigía al frente a pararse a un costado de su director.
De nuevo el cáliz reaccionó y de su interior salió otro nuevo pergamino.
—Por Castelobruxo… Paulo Andor.
Paulo sonreía con su amigos que colocaban sus manos en la espalda del chico a modo de ánimo. Él, al igual que Rose, se encaminó hacia su director, quien lo recibió con un enorme abrazo.
Las manos de Rey comenzaron a sudar, el cáliz lanzaba el último de los pergaminos, sujetó con más fuerza las manos de sus amigos mientras cerraba los ojos y recitaba en su cabeza "No a mí, por favor, no a mí".
Su respiración se cortó al escuchar la voz de su director.
—A nombre de Hogwarts…—Rey necesitaba un pilar de donde sostenerse, el corazón se desbocaba de su pecho, quería que todo esto terminara ya, que diga un nombre, cualquier menos el suyo—…el señor Finneas Calrissian.
Su corazón se detuvo un momento, esperaba haber entendido mal, pero los gritos frenéticos de Poe a un lado suyo y la mirada ligeramente perdida de Finn se lo confirmaban, su mejor amigo ahora formaba parte del torneo.
Su primer impulso fue tomar con mayor fuerza la mano de Finn, esperando que así no se alejara de ella, pero Poe dio un abrazo tan fuerte a su amigo que no pudo retenerlo. Vio cómo se alejaba lentamente y caminaba a la altura de los otros elegidos.
—Campeones diríjanse a la siguiente sala…—Dijo el director una vez que Finn se unió al grupo.
—Vamos Rey…—Dijo tomando la mano de su amiga y ayudándola aponerse de pie—Esperaremos a Finn del otro lado.
Apresurado Poe se puso de pie y salió corriendo del comedor seguido de Rey, muchos de los alumnos permanecieron en su lugar esperando instrucciones de sus profesores, pero Finn, Poe y Rey idearon un plan en caso de que alguno fuera elegido y debía esperar en los pasillos cercanos a las escaleras para contar cada detalle, esa idea no pude ser de nadie más que Poe Dameron y su inacabable confianza.
Rey sabía que aunque su nombre no fuera seleccionado estaba al borde del éxtasis, ella por su parte temía por su amigo, si algo podía asustarla más que imaginarse a ella misma sobreviviendo las pruebas del torneo era imaginar a su mejor amigo en su lugar.
Pero ahora que uno de ellos formaba parte del torneo no tenía otro remedio que adaptar su estilo y ritmo de vida, ahora todo girará en torno a mantener a Finn a salvo.
