Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
Durante el desayuno Poe no dejaba de observarla, ella trataba de ignorar su mirada pero era muy difícil, terminó por lanzar el tenedor dentro del plato.
—Si lo voy a hacer… deja de verme tanto.
—Sólo me quiero asegurar…—Poe notaba el rostro cansado de su amiga, claramente no pasó un buena noche. —Recuerda porque lo estamos haciendo. —Le dijo tomando su mano, era tan natural para ella estar al lado de él, que nunca huyó de sus toques o abrazos.
Rey estaba a punto de negarse, decirle que debía inventar alguna forma diferente de llegar a ese libro cuando Finn apareció en el gran comedor, de nuevo el salón completo estalló en gritos y aplausos para su amigo, quien apenado avanzaba por el pasillo. Rey lucía cansada, pero Finn estaba más allá de un simple desvelo, las enormes bolsas debajo de sus hinchados ojos preocuparon de inmediato a su amiga.
—Rey…—Finn se dejó caer sobre el asiento a un costado de la joven. —No debes hacerlo… ya lo pensé y no es tu…
—Lo voy a hacer Finn, porque te quiero y quiero que consigan ese libro.
Al terminar de hablar Rey se lanzó sobre el cuello del chico estrujándolo en sus brazos con fuerza.
Justo al terminar su desayuno debería bajar junto a Finn a su clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, tomaba con fuerza la mano de Finn mientras avanzaba por los terrenos del colegio, antes de llegar a las escaleras de piedra que conducen al bosque, y sin decir una sola palabra, Rey soltó la mano de Finn y comenzó a avanzar en dirección al enorme roble que estaba detrás de la torre de astronomía, no había nadie alrededor, todos habían entrado ya a sus clases, Rey comenzó a subir el enorme roble poco a poco hasta llegar a una altura considerable, no le temía a las alturas, pero sabía que si se caía desde donde estaba podría llevarse una grave lesión. Se sentó sobre la rama del árbol y simplemente aguardó a que cualquier cosa pasara.
¿Qué estará sucediendo ahora en clase? Fue su pregunta mental favorita o al menos la que más se formuló. Trataba de distraerse con cualquier cosa; nubes, insectos, ramas, incluso trató de practicar sus hechizos de protección pero su varita resbaló de sus manos y llegó al pie del árbol.
La tercera clase ya debe estar dando comienzo, alguien ya debería haber notado que no estaba presente.
Estaba cayendo la tarde cuando comenzó a cabecear, era tedioso y aburrido, ojalá sus amigos se apresuraran, ya no aguantaba más tiempo trepada en ese Roble.
Su mente se distrajo de repente con los recuerdos de su última vez atrapada en este mismo árbol; caminaba con sus amigos junto a la pared del colegio cuando un movimiento, más bien una estela verde caía del árbol, parecía una hoja, pero la natural curiosidad de Rey la hizo acercarse y observar, lo que cayó del árbol era un Bowtruckle, el pequeño animalito de inmediato intentó camuflarse, pero era muy tarde Rey ya lo tenía en sus manos y comenzaba a trepar el árbol, era casi como si la pequeña rama supiera que ella intentaba ayudarlo pues se mantuvo quieto mientras ella subía, al llegar a lo que parecía su nido, la criatura extendió sus delgadas manos y se aferró de nuevo a su árbol. Cuando ella giró su vista el suelo notó que la rama debajo de la que la sostenía había caído, sus amigos subieron por ella y la ayudaron a bajar. Poe no dejó de molestar a Rey en todo el año, llamándola "monita". Rey sonrió al recordar la historia, pero al mismo tiempo una melancolía la invadió, fueron tiempos increíbles… al lado de sus amigos todo era tan feliz, pero ahora… con el torneo en las manos de Finn, Poe obsesionado con hacerlo ganador, en nada se parecía el séptimo grado a como ella lo había imaginado.
—¿Señorita Kenobi?—La voz del profesor Solo la sacó por completo de todos los extraños pensamientos que comenzaban a rondar su cabeza. Giró de inmediato su rostro para verlo de pie junto al roble. —Sabía que tiene a toda la escuela buscando por usted…
Ella se mantuvo en silencio, entonces el plan de Poe Dameron si funcionó después de todo.
—Lo… lamento…—Dijo ella un poco cansada.
—¿Qué hace ahí arriba?... —Su mirada inquisidora le recordó a Rey su primer encuentro en el bosque prohibido.
—Un Bowtruckle cayó, señor…—Le mintió, agradecía estar arriba del árbol, así no notaría como sus orejas se sonrojaban— quise subirlo a su nido y ya no pude bajar de nuevo.
—Debió lanzar una señal con su varita…—Su tono acusador le hizo sentir que en cualquier momento le restaría más puntos a su casa.
—Lo intenté, pero mi varita resbaló, está en sus pies…—La cuartada perfecta, Rey no podía creer cuanta suerte corrió al perder su varita.
La vista de su profesor bajó y notó la banca varita de su estudiante, la tomó y guardó en su saco.
—Bueno ¿Qué espera? Baje…— Le dijo su profesor mientras se apartaba un poco del árbol.
Rey sonrió con algo de nervios. —Es justo la razón por la que sigo arriba… no puedo bajar.
—Yo voy a detenerla… baje.
Con cuidado se puso de pie sobre la rama donde estuvo todo el día sentada, se sentía nerviosa de dejarse caer al suelo y confiar que su profesor en efecto va a evitar que se lastime. Ella dudó por un momento y se quedó quieta viendo los ojos de su profesor.
—Confíe en mí… por favor. —Su voz sonó mucho más serena a la que estaba acostumbrada a escuchar. "Es un profesor", se repitió en su cabeza, "no va a dejar que te lastimes". Cerró sus ojos con fuerza y dio un paso al vacío, sentía como su cuerpo caía y no pudo contener un pequeño grito cuando sintió que comenzaba a frenar. Al abrir sus ojos estaba a la altura de su profesor, lo que era extraño pues él era mucho más alto, fue cuando con confusión en sus ojos volteó al suelo, sus pies estaban suspendido sobre el pasto y de repente terminó de caer. El peso de su cuerpo la hizo caer y terminó sentada en el piso.
Respiraba con calma y su corazón bombeaba con fuerza en su pecho.
—¿Aresto Momentum? —Preguntó con curiosidad cuando pudo levantar su rostro y ver a su profesor a la cara. Con un semblante sereno afirmaba con la cabeza al arrodillarse junto a Rey. —Se siente extraño.
—Lo sé… ¿Cuánto tiempo tenías en ese árbol?
—Antes de la primera clase…
—¿No ha comido hoy?
—Sólo el desayuno…
Una fuerte exhalación se coló en la respiración de Ben, y se acercó un poco más a ella. El primero instinto de Rey fue retroceder un poco, y colocar sus manos detrás de su cuerpo, sosteniendo su peso.
—Sujétate… voy a llevarte a la enfermería.
La sola idea de tocar a su profesor despertó una extraña emoción en ella, con cuidado paso sus manos a lo largo de su cuello, mientras él la tomaba por las corvas y la sostenía sobre su pecho. Rey se sintió aún más pequeña en sus brazos, intentaba mantenerse serena. No lo notó al instante, pero su respiración cambió y se acopló casi de inmediato a la de su profesor. Él la cargaba, acunada sobre su pecho, apenas y pesaba, era diminuta en comparación a él.
Ella podía caminar, estaba segura y consciente de eso. Intentaba que sus manos no viajaran de un lado a otro, pero era casi imposible evitar rozar al menos la punta de sus dedos con la melena de cabello que rondaban sus hombros.
Las manos de su profesor se sentían rígidas y firmes mientras la sujetaban por la espalda y piernas.
Los ojos de Rey se movían nerviosos de un lado a otro, enfocando ligeramente los labios de su maestro, completamente apenada no buscaba su mirada, temía lo que pudiera encontrar en ella.
No podía detectar si era su ritmo cardiaco el que se aceleraba o sentía el pulso de Ben a través de sus manos.
Se mantenía en silencio, embriagada con la sensación del cálido exhalar de la respiración de él.
—Profesor Solo...—La voz de su compañera, la profesora McGonagall, detuvo su andar, Rey se arremolinó sobre los brazos de Ben, intentando bajar, actuando cómo si la hubiesen descubierto haciendo algo malo, él por otra parte reaccionó con más calma, pero la mantuvo firmemente aun sobre su pecho.—...Señorita Kenobi ¿Se encuentra bien?
Rey bajó su mirada y sólo asintió mientras sus mejillas se tornaban rojas.
—Estuvo atrapada todo el día en un roble...—El profesor Solo tomaba la palabra por ella—... no ha comido y la llevo de camino a la enfermería.
—Adelante, por favor, iré a buscar a la señora Pomfrey...
Sin más información la profesora salió disparada en sentido contrario, mientras Ben giraba y continuaba caminando hacia la enfermería, se mantuvieron en silencio hasta que de repente Ben, aclarando antes su garganta, tomó de nuevo la palabra.
—Es envidiable la confianza que depositan sus maestros en usted...—Rey sólo observó los ojos de su maestro cuando este habló, quien después de haberla observado un poco regreso su vista al frente, Rey sólo mantenía los labios ligeramente separados, intentaba entender las palabras de su maestro—...Apenas le dimos información a la Profesora y no dudo ni un poco en su historia. Cuando la castigué en la primera semana, ella y señor Flitwick fueron los primeros en tratar de disuadirme... lamento si el castigo no fue justo, pero era mi primer semana como maestro y no quería cometer errores, ni favoritismos.
Las puertas de la enfermería se abrieron y Ben colocó a Rey sobre la cama.
—No era realmente necesario, traerme sobre sus brazos—Completó Rey su frase con algo de pena.
—Qué clase de maestro sería si no ayudo a mis alumnos…
Una amable sonrisa se dibujó en los labios de Ben cuando dio unas ligeras palmadas sobre la mano de Rey. Las mejillas de la joven no podían estar más coloradas, intentaba ocultarlo desviando su mirada.
Su profesor la observaba, pareciera que aún tenía palabras atoradas en su garganta.
—¡Rey!... —Sus amigos ingresaban a toda velocidad a la enfermería—… McGonagall nos dijo que estarías aquí… Buenas noches profesor.
—Buenas noches…—Ben se puso de pie y se dirigió a la salida—…Descanse y coma algo. —Dijo mientras salía dirigiéndose a Rey.
—¿Qué fue todo eso? —Poe preguntó sentándose al lado de Rey.
—Él me encontró…
—¿Te regañó? —Finn se preocupó de inmediato, lo último que quería era causarle problemas.
—No, no… me trajo a la enfermería… pero no importa ¿Consiguieron el libro?
De inmediato Poe sonreía con suficiencia, al mismo tiempo que sacaba el libro de su bolsa.
—¿Ya lo vieron? ¿Cuál es la primera prueba?
—Sí, sobre eso…—Finn tomó la palabra—…Quiero que seas tú quien lo vea, hiciste algo muy amable por mí y quiero corresponderte.
—Debiste verlo… Pero aprecio el detalle—Tomaba Rey el libro sobre sus manos—¿Listos? —Preguntó animada.
—Sólo hazlo…—Finn se colocó a su lado y ella comenzaba a acariciar la portada del libro.
—Sin visitas, señorita, debe descansar y comer algo…—La señora Pomfrey se acercaba a la cama y tomaba a los chicos de las capas y los alejaba de ella.
—No puede esperar al menos un minuto…—Suplicaba Rey.
—Mañana será otro día, fuera los dos. —La enfermera los escoltaba hasta la entrada.
—No lo veas sin nosotros…—Gritaba Poe mientras la señora Pomfrey cerraba la puerta en su cara.
Rey debería mantener la curiosidad al límite y esperar al día siguiente para revelar el misterio de la primera prueba del torneo.
