* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
Las sábanas de la enfermería eran mucho más suaves que las de su dormitorio, debió haberse quedado dormida mucho más rápido, pero algo la mantenía despierta, su cabeza no dejaba de pensar y darle vueltas a una sola cosa en particular…. Y no, no se trataba del libro que descasaba en la cómoda a un costado de la cama que incluía la respuesta para el primer encuentro del torneo, no… su cabeza estaba absorta recordando a su profesor de defensa contra las artes oscuras mientras la cargaba directo a la cama, en realidad era a la enfermería, pero un extraño vibrar recorría su cuerpo cuando pensaba en eso.
Pasaba sus manos sobre su cabello e imaginaba que tocaba el de él, las delgadas puntas de su melena, o cómo sentía sus manos en la piel expuesta de sus rodillas. Abrazó con fuerza la almohada para llenarse del frío que contenía, pues su cuerpo comenzaba a elevar ligeramente su temperatura. Realmente anhelaba estar de regreso en sus brazos, se imaginaba a si misma recostada al lado de su profesor mientras este se disponía a dormir y su corazón comenzaba a palpitar con mayor intensidad.
Cerraba con fuerza los ojos, intentaba ver todo negro pero aún en el vacío podía ver la silueta de él atormentando su mente. Se giró inquieta sobre la cama para observar el techo, intentando distraerse, los sentimientos lascivos la corroían.
Se dedicó a solo colocar su brazo sobre los ojos y tratar de dormir un poco, quiso pensar en el libro y por un momento casi olvida a su maestro.
—...Señorita Kenobi—Las manos de la Señora Pomfrey la sacudían para hacerla despertar.
Rey se incorporó rápidamente sobre la cama, mientras colocaban una bandeja de comida frente a ella. Los rayos del sol entrando por la ventana le anunciaban que este era un nuevo día.
—Coma algo antes de salir a alistarse para sus clases...—Rey sólo asintió con la cabeza al mismo tiempo que la enfermera abandonaba el cuarto—... y señorita, manténgase alejada de los árboles.
Después de terminar su comida ella tomó sus cosas, el libro entre ellas y corrió directo a su sala común, debía bañarse y comenzar sus clases, no había demasiado tiempo para hojear el libro y descubrir sus secretos, ella cuidaría de el mientras podía reunirse con sus amigos.
Ellos ya no estaban en la sala común, quizás esperaban encontrarse con ella durante el desayuno, Rey se tranquilizó sabiendo que la primera hora estaría con Finn y Poe en Herbología, así que caminó directamente a los invernaderos, sin detenerse en los pasillos, al girar en la última esquina los observó, Poe estaba recargado sobre la pared y Finn sentado sobre el suelo, al darse cuenta que ella comenzaba a correr ambos chicos reaccionaron.
— ¿Lo viste?...—Preguntó Poe con desesperación.
—No, lo veremos juntos...—Rey comenzó a sacar los libros de su bolsa.
—Estoy algo nerviosos...—Finn se atrevió a decir acercándose más a su amiga.
— A clases chicos...—La gran profesora de herbología asomaba su cabeza por la puerta.
— Debes estar bromeando...—Poe exasperado giraba su rostro a su profesora.
—Tranquilos...—Dijo Rey guardando el libro de nuevo—Busquémonos al finalizar las clases en la biblioteca, lo veremos todos juntos sin interrupciones.
Poe aceptó, pero Finn estaba un poco más inquieto por conocer el contenido del libro, al final aceptó las condiciones de Rey, después de todo fue ella quien se llevó la peor parte en el loco plan de Poe Dameron.
Pasó el resto del día tentada en hojear las páginas del libro, pero se mantenía serena, no podía traicionar así a sus amigos.
Mientras avanzaban las clases no dejaba de sentirse un poco nerviosa, sabiendo que la última clase antes de avanzar a la biblioteca era defensa contra las artes oscuras, pasó gran parte de la noche fantaseando con los brazos y el cabello de su profesor, estaba terriblemente avergonzada por la cantidad de ideas que cruzaron por su cabeza, pero debía controlarse, fue sólo cosa de un momento, él era su profesor y claramente sólo se trataba de un inocente enamoramiento pasajero, algo que desaparecería en cuestión de días.
Pero supo que estaba completamente perdida cuando se acercaba a la puerta y él estaba ahí, de pie, luciendo temiblemente imponente, el corazón de Rey comenzó a acelerar su ritmo, sus mejillas se colorearon de rojo casi al instante después de verlo, se sentía tan obvia mientras bajaba la vista y entraba al salón recitando un "buenos días" en un tono de voz tan bajo que su profesor debía estar prestándole verdadera atención para escucharla, cuál fue su sorpresa que al entrar al salón él le regresó el saludo.
Habló sobre Azkaban o sobre dementores o Thestral... Ella no puso tanta atención a sus palabras, pero estaba absorta por el grave sonido de su voz "¿A sido siempre así de profunda?" se preguntaba dentro de su cabeza, no dejaba de observarlo en ningún momento mientras estuviera en su campo visual, no quería lucir como una lechuza girando su cabeza ciento chenta grados para no perderlo nunca de vista.
Al terminar la clase guardaba sus cosas con una lentitud poco usual en ella, y considerando que sus amigos ya debían estar esperando por ella, pero necesitaba quedarse tanto como fuera posible.
—¿Cómo pasó sus noche?—Preguntó Ben una vez que Rey fue la única alumna en el salón.
— Bien...—Respondió ella torpemente.—No le agradecí por lo de ayer.
—No tiene por qué... de verdad, considerando que logró su cometido.
Rey de nuevo bajó su vista, continuaba sentada en el pupitre, su profesor se acercaba ella hasta estar justo frente a ella.
— ¿Lo sabía?—Preguntó ella con pena.
—Hasta que regresé a mi oficina... el plan no fue suyo ¿Verdad?—Él lo sabía, sabía que todo había sido montado para tomar el libro.
— Lo lamento mucho profesor... sólo quer...—Pero de inmediato el levantó su mano para hacerla callar.
— Tranquila... se supone que fuera difícil descubrirlo, en verdad son ingeniosos ustedes los Ravenclaw. ¿Ya leyeron el libro?
— Estoy en camino a descubrirlo junto a mis amigos.
—No le quito más tiempo...—Dijo girando sobre sus talones y caminando a su escritorio.
Rey de inmediato se puso de pie y salió lentamente del salón, estaba emocionada, avergonzada, y otro sentimiento la invadía, pero este era nuevo; era como un revoltijo en su barriga, quería gritar y corre, se sentía extrañamente eufórica.
Llegó con sus amigos más rápido de lo que pensó, Finn golpeaba sus manos contra la mesa y Poe manoseaba uno de los libros que estaba en el estante. Al notarla de inmediato su pusieron rígidos. Finn caminó en sentido contrario, intentando alejarse, pues los nervios eran tan fuerte que ya no estaba seguro de querer conocer el contenido del libro.
—...Rey...—Poe la tomaba de la mano y la acercaba a ellos.—¿Listos?
—No...—Dijo Finn de inmediato.—No quiero, que lo vea ella primero.
Rey confundida tomó el libro en sus manos y recorrió las hojas, 567 páginas contenía el libro... 3-9-4 leyó los números que ya se sabía de memoria, abrió el libro casi con la misma rapidez con la que lo lanzó lejos de ella, su rostro se volvió pálido y respiraba entrecortada. El corazón de Finn se fue por los suelos cuando el libro cerrado llegó a sus pies, Poe trataba de calmar a su amiga, quien rechazó la mano de él y salió disparada a los estantes vecinos buscando otro libro con desesperación.
Poe y Finn sólo intercambiaron miradas y casi como si fuera ensayado se lanzaron sobre el libro que Rey dejó caer y juntos lo abrieron.
— No puede ser...—Susurró Poe mientras giraba el rostro para ver a su amigo.
El corazón de Finn palpitaba con una fuerza desmedida, el miedo comenzó a recorrerlo, Rey llegó en ese momento dejando caer un pergamino muy extenso frente a ellos.
— Es por eso que el torneo será hasta noviembre...—Poe y Finn observaron el pergamino entendiendo de inmediato lo que Rey intentaba explicar.
—Estaban esperando la siguiente luna llena...—Concluyó Poe.
El libro y el pergamino se juntaron y la imagen de un hombre lobo se distinguía sobre el número 349, mientras el pergamino marcaba los movimientos de la luna.
Esa sería su primera prueba… enfrentar cara a cara a un hombre lobo.
