* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
"Estás imaginando cosas"... se repetía esa frase cada vez que recordaba la mirada de su profesor posada justo sobre ella "Observaba un punto junto a ti... no estaba viéndote realmente"... pero la idea no dejaba de ser inquietante y emocionante. Y esa idea sólo aumentó su interés por él, a pesar de que los siguientes días apenas la observaba en clases o la ignoraba cuando levantaba su mano para participar, pero aún con esa falta de atención de su parte no lograba desanimarse, los sentimientos que la joven estudiante albergaba por su profesor sólo continuaban creciendo.
—Y… ¿Cómo tomó tu hermana la noticia?—Rey se encontró con Rose en los pasillos, mientras caminaba a su sala común.
—Justo como esperaba, la verdad es que ahora estoy un poco más relajada... creo que tengo un plan. —Admitía en un tono casi hermético.
—Fantástico, Finn aún sigue afinando el suyo, pero creo que funcionará...
—Dile que le deseo mucha suerte...—Los pequeños ojos de la joven se cerraron un poco y sus mejillas se sonrojaron cuando lo mencionó.
—Deberías decírselo tú...—Rey conocía esa mirada en Rose, era igual a la suya cuando pensaba en su maestro.
—Buenas noches…—Rose se despedía casi por sorpresa después de las palabras de Rey.
La Ravenclaw sonrió dulcemente cuando la chica de Ilvermorny se alejaba de ella completamente apenada. Continuó con su paso directo a la sala común.
—Rey… ¡mira esto! —Gritaba Finn entusiasmado con uno de los libros de la biblioteca.
—¿Qué es?... —Preguntó curiosa antes de comenzar a leer. —Por la barba de… ¿Crees que funcione?
—No se me ocurre otra forma de combatir a una bestia nocturna…—Finn tomaba el libro de regreso en sus manos.
—Yo creo que la idea no es mala… pero siempre hay que tener un plan B o C—Poe no se dejaba impresionar, él quería tener todas las posibilidades cubiertas.
—Vamos Poe, es ingenioso…—Rey se sentaba al lado de su amigo y tomaba uno de los pequeños dulces que él estaba comiendo.
—Sólo digo que es bueno ser precavidos.
—Estás molesto por que no quise seguir tu plan—Finn cruzaba los brazos para confrontarlo.
Poe levantó sus dos manos y con su rostro intentaba comunicar lo poco que le importaba esa afirmación.
Los días continuaron y la fecha de la primera prueba cada vez se acercaba más, Rey continuaba con su extraño "enamoramiento pasajero" que acababa de cumplir las tres semanas, a pesar de que su comunicación con el Señor Solo era nula, pues era casi como si leyera su mente y desaprobara los sentimientos que Rey estaba creando por él. Pero aun así no existía una regla que le prohibiera observar a su profesor o pensar en él antes de dormir.
Poe y Finn pasaron por una pequeña racha de discusiones, algo sin mucha importancia sólo duró unos dos o tres días, Rey se preocupó al principio, pero recordó pleitos más impresionantes que este y se relajó un poco.
Las búsquedas en la biblioteca comenzaron a bajar, Finn estaba por completar su plan y conforme pasaban los días se sentía más y más confiado. Los otros competidores evitaban la plática del torneo entre ellos, ya que generaron una especie de vínculo, y Rose comenzaba a pasar más tiempo cerca de Finn, aunque Rey ya sospechaba que los sentimientos de Rose iban mucho más allá de una simple amistad, lo que la hacía muy feliz pues, a pesar de su edad, Finn jamás había presentado a alguna chica en tono romántico, no era cómo Poe Dameron, que encontraba al amor de su vida al menos dos o tres veces al año.
Octubre estaba por terminarse y no había fecha que Rey esperara con más ansia que Halloween, no sólo porque todo el castillo es decorado acorde al tema con calabazas flotando, dulces por doquier y los fantasmas lucían más alegres que otros días del año, no, esta era la fecha favorita de Rey por una sola razón.
—Es Halloween…—Chillaba con emoción mientras sujetaba el brazo de su mejor amigo Finn.
—Tranquila Rey, me vas a lastimar.
Ella sólo sonrió, corrió al final de las escaleras, se dirigían a las clases extras que tomaban después de haber terminado sus horas en el colegio.
—¿Huelen eso? Los elfos ya deben estar preparado las tartas de calabaza con arándano—Suspiro después de olfatear un poco más.
Las tartas de calabaza con arándano eran una tradición en el colegio, cada año sin falta las preparaban los elfos para la celebración de Halloween, ningún otro día en el año volvían a ser servidas y esa era la razón de esperar con ansias esta fecha, ese postre se volvió el favorito no sólo de Rey, sino de todos en la escuela.
—Esta noche planeo comer al menos seis tartas—Poe tomaba la delantera al bajar las escaleras.
—Eso si te dejo algo Dameron—Le respondía en voz baja Rey.—Debo correr, tengo clase extra en el campo, los veo en el comedor.
Caminaba con rapidez por los corredores y a la distancia escucho la estridente risa del poltergeist, Rey sabía que debían tratarse de sus malas bromas por la festividad, Peeves solía fastidiar a los alumnos de primero asustándolos en esta fecha. Trató de no prestarle importancia y corrió a su última clase, mientras bajaba por los terrenos le sorprendía el no encontrarse con ninguno de sus compañeros, pero continuó hasta casi llegar a la cabaña del guardabosques.
—Señorita Kenobi…—La voz de su profesor la sobresaltó—…¿Qué hace aquí?
—Estoy en su clase, profesor…—Respondió Rey con recelo.
—Si, pero la clase fue cancelada por Halloween ¿No recibió el mensaje?
Rey negó con la cabeza al mismo tiempo que una lechuza se colocaba delante de ella con una nota en su pico, ella la tomó con cuidado mientras confirmaba por escrito lo que el profesor le dijo.
—Debe ser una lechuza vieja, la veo mañana, disfrute de la cena.
El profesor se despidió mientras caminaba a la cabaña, Rey estaba un poco frustrada por lo que sucedió, pero decidió no estresarse, la cena sería servida en dos horas, tenía tiempo suficiente para tomar una ducha rápida y adelantar algo de sus tareas antes de la esperada cena de esa noche. Así que emprendió su camino de regreso al castillo, decidió entrar por un lugar diferente del que salió, ya que la entrada de los dormitorios era más accesible por esa otra zona.
Los pasillos estaban aterradoramente vacíos, pero ella mantenía un ritmo constante en sus pasos, de repente el sonido de un golpe la detiene, el ruido proviene del armario de escobas, ella camina con cuidado a la puerta y el golpe se escucha de nuevo.
—¿Hay alguien ahí? —Preguntó Rey con cuidado.
—Si, por favor ábreme… alguien me encerró—Decía una voz demasiado infantil.
Rey entrecerró los ojos y sonrió con suficiencia.
—Claro y yo tengo tres años…—Rey sabía que esto no era más que unas de las bromas de Peeves.
Dio media vuelta y cuando estaba por dar el primer paso una enorme cara deformada se acercó de repente mientras gritaba.—¡QUÉ ABRAS!
La sorpresa la hizo abrir los ojos y dar un paso hacia atrás, sintió que se tropezó con algo pero antes de caer se sujetó del pomo de la puerta, entonces sintió un jalón y vio como el pasillo se desvanecía y se convertida en el interior del armario de escobas. Rey intentó buscar la perilla para abrir pero esta no estaba, Rey estaba encerrada en el armario de escobas.
La molesta risa del poltergeist acompañaba de un coro hizo enfurecer a Rey.
—Listilla Kenobi llegó a mi trampa… ahí te vas a quedar ¡Ahí te vas a quedar! —Seguido de su molesta risa.
Rey golpeaba la puerta con fuerza mientras le exigía al espectro que abriera. Pegaba sus orejas en la puerta intentando escuchar a alguien más en el pasillo, trato de abrir con su varita, golpeaba con sus pies, pero nada parecía funcionar, no escuchaba a nadie y la puerta no cedía.
—Abre la puerta Peeves, te van a expulsar de nuevo… ¡ABRE!
Pero no le respondía, el Poltergeist parecía haberse esfumado. Entonces Rey escuchó el conocido pisar de unos zapatos en el suelo.
—¿Hay alguien ahí? —Preguntó Rey mientras tocaba la puerta.
—Señorita Kenobi…—La voz del profesor Solo la hizo sonrojarse de inmediato, agradecía no haberlo visto de frente
—¡Profesor! Debe ayudarme el poltegeist me encerró, pero por favor no vaya a…
De repente muchas cosas sucedieron al mismo tiempo; Rey suspiraba enfadada, la malvada risa de Peeves se hacía presentes y el Profesor Solo ahora acompañaba a Rey en su encierro en el armario de escobas. —Tocar el pomo…
