* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
Las últimas palabras de su maestro quedaron suspendidas en sus pensamientos, Rey comenzaba a creer que quizás no fue tan malo sacrificar su última noche de Halloween a cambio de pasar unas horas con su profesor encerrada en un armario.
Él continuaba sentado frente a ella, las piernas ágiles de Rey se colocaron estratégicamente sobre las de su profesor, de haber estado la luz encendida su maestro podría notar con mucha mayor claridad como las piernas de Rey se encontraban completamente separadas, debía conformarse sólo con la escasa luz que se colaba por el marco de la puerta.
El sonido alejado de las risas de los otros alumnos llegaba hasta ese lugar, lo que debía darles una idea de en qué momento de la cena se encontraban, posiblemente un descanso entre el banquete y los postres, antes de que el coro comience a cantar.
—Debe ser una gran cena…—Ben se atrevió a hablar, no soportando el silencio que se extendía entre ellos.
—Así es siempre Halloween… mucha comida y deliciosos postres…—La boca se le hizo agua con sólo recordar el sabor de las tartas que ya no podrá volver a saborear, pues no son preparadas en ninguna otra noche del año.
—Antes era más tranquilo… sólo una cena, sin música…
—Habla como si hubiese pasado mucho tiempo… son sólo diez años…—Las palabras de Rey estaban cargadas de un doble sentido, un optimismo que lanzaba más para ella que para él… "Son sólo diez años de diferencia, no es mucho" Pensaba.
Ben sólo guardó silencio ante la indirecta que captó claramente en la voz de su alumna. Ella notaba que quizás fue demasiado atrevida, incluso más irrespetuosa que cuando le dijo que sería despedido.
—…Y, ¿Antes no tenían tradiciones... algo habitual durante estas fechas? —Rey intentaba mantener la conversación encendida.
—No…—Respondió con rapidez—…Cenábamos y dormíamos.
—Es una pena que se pierda esta noche, entonces…—Rey se remolineaba en su lugar y trataba de reacomodar sus piernas.
—¿Por qué? —Preguntó Ben intrigado.
—Por las tartas, son tradición de Halloween… De calabaza con arándanos ¿Nunca las ha probado?.
Ben negaba con su cabeza al mismo tiempo que respondía con un seco —No.
—Le diría que las espere el próximo año… pero…—Guardó silencio antes de mencionar de nuevo la maldición del puesto.
—¿Ya no estaré aquí para aprovecharlo? —Ben recordaba perfectamente las palabras que ella le dijo cuándo discutieron en su oficina, y no perdió oportunidad de usarlas contra ella.
—No me va a alcanzar la vida para pedirle perdón… actué como una niña maleducada…
—Le tengo noticias, Kenobi… es usted una niña.
Ese fue un duro golpe para ella, tenía alrededor de quince minutos tratando de concentrarse y no divagar por estar frente a su profesor, sintiendo como su cuerpo entero reaccionaba ante la situación, y él con unas simples afirmaciones logra derribar las fantasías y descabelladas ideas que rondaban la cabeza de Rey.
—Lamento diferir, profesor… niños; mis compañeros de primer grado, yo estoy por cumplir dieciocho años… en algunos meses.
—Antes mis ojos todos ustedes son niños…
—Bueno, sus ojos no son el ministerio—La voz de Rey se tornó más aterciopelada, casi sonaba como un ronroneo—… y ellos ya me quitaron el detector mágico.
De nuevo la conversación comenzaba a tomar notas de doble sentido, y Rey no podía evitarlo, sus palabras estaban cargadas de una verdad ineludible; ella no era una niña. Una niña no podría ser capaz de albergar la clase de deseos que comenzaban a apoderarse de sus palabras y acciones.
La escasa luz del armario no le permitía a Ben contemplar el color rojo que tomaron las mejillas de su alumna, pero si lo dejaban entrever como los labios se abrían ligeramente, y la altura de su pecho subía y bajaba con mayor lentitud, los ojos de la joven estaban bien posicionados sobre él, no reaccionó de inmediato ante ella pero si cuando notó que las manos de la chica se colocaron sobre sus rodillas. El corazón de ambos comenzó a latir con ritmos más acelerados. Rey se reacomodaba sobre el suelo, buscando una nueva posición, que fácil habría sido para él simplemente presionarla contra la pared.
—Entonces ¿Tartas de calabaza?... —Preguntó Ben, intentando llevar la conversación a otro lado. De un momento a otro sintió como toda la energía disminuía y el ambiente dentro del armario regresaba a la normalidad.
—Con arándano… son deliciosas, pero sólo las sirven en Halloween…—Rey sintió también la caída de la tensión que crecía entre ellos, aunque quizás sólo estuvo en su cabeza todo el tiempo. —…Se supone que sería mi última celebración en el castillo, el próximo año yo tampoco estaré por aquí.
—Y en cambio está atrapada en la broma de un poltergeist…—Su maestro intentó hacer un chiste, pues el tono en la voz de Rey era más apagado cuando dijo su última frase.
—Es igual, ya me estoy acostumbrando que nada salga como esperaba… este no ha sido precisamente mi año…
—Lleva sólo dos meses en la escuela…
—Y hasta ahora; me han castigado, quitado más puntos que en el resto de otros grados, Finn sólo vive estresado por el torneo y mi mejor amigo Poe se quedó a sólo un año de convertirse en el capitán con más victorias al hilo en Quidditch… justo ahora me estoy perdiendo la última cena de Halloween y en dos noche Finn se enfrentará a un hombre lobo… y podría continuar…
La sonrisa de su profesor le llenó los oídos.
—¿En sólo dos meses? —Preguntó con un falso tono sorprendido.
—No se burle…—Suplicaba Rey con una sonrisa mientras golpeaba con cuidado la rodilla de su profesor.
—Es sólo una mala racha… ya mejorará…
"Oh, ya está mejorando" Pensó ella, claro que eran la clase de cosas que no se atrevería a decir en voz alta.
La noche continuaba avanzando, poco a poco el sueño y el cansancio comenzaban a pasar nota, Rey cabeceaba y bostezaba intentando ser discreta, pero su cuerpo comenzaba a reaccionar por voluntad propia. Las risas y gritos del resto de los estudiantes ya había terminado, la cena habrá concluido, la hora debía estar acercándose a media noche, y considerando lo cansada que se sentía, ella intuía que debían ser pasadas de las diez y media, aún le quedaba tiempo a solas con su profesor, pero ya no podía más.
—¿Se siente bien?... —La voz de Ben la regresó del mundo de los sueños.
—Sólo estoy algo cansada—Murmuró tallando sus ojos y pellizcando ligeramente sus mejillas.
—Descanse un poco, yo la despertaré cuando la puerta se abra.
La cabeza de Rey se recargó sobre la dura y fría pared, no quería dormir, ella quería seguir encerrada en el armario con su maestro, quería continuar conversando con él, pero por más que intentó al final cedió, su cuerpo completo se desplomó contra la pared, sus piernas se acercaron más a su cuerpo y sus brazos estaban relajados a sus costados.
No pasaron más de diez minutos cuando estaba completamente absorta, su mente ya debía estar depurando la información del día y convirtiéndola en sueños. Ben permaneció lo más quieto que pudo frente a ella. Sólo limitado a observarla, siendo consciente de la cantidad de cosas que pasaron por su cabeza esa noche, algo que no debía permitir que pasara de nuevo.
El tiempo sin su compañera de encierro se estaba volviendo insoportable, estaba a punto de despertar a la joven cuando escuchó un pequeño crujir y el sonido que hace una llave ante un cerrojo. Pasó su mano rápidamente al pomo de la puerta y este giró completamente, por fin eran libres.
Ben abrió ligeramente la puerta, lo suficiente para que entrara la luz al armario. Rey continuaba dormida, pero ahora él fue testigo de todo lo que omitió durante su encierro; La divertida forma que tomó su cabello, como sus pómulos estaban ligeramente rosados, la singular forma de las pecas en su rostro y sus labios… sus labios rosas entreabiertos, suplicantes. Él cerró sus ojos con fuerza, intentando borrar la imagen de la chica de su cabeza, se acercó lentamente para despertarla.
—Despierte… se ha abierto la puerta…
Los ligeros ojos de Rey se abrieron, tratando de adaptarse al cambio de luces.
—¿Ya es media noche?... —Preguntó somnolienta.
—Ya… vamos—Su mano se estiró intentando llegar a la de ella—…la acompañaré hasta la entrada de su sala común.
Sorprendentemente el camino de regreso no fue tan solitario como esperaba, muchos profesores, prefectos y alumnos estaban en los pasillos.
—Acompañen a los estudiantes a sus casas…—solicitaba la profesora de encantamientos. —Señorita Kenobi ¿Usted también? —Preguntó sorprendida al verla caminando junto a su maestro.
—Los dos, de hecho…—Ben respondió por ella.
—Cuando lo lamento profesor, debimos advertirle sobre las bromas de Peeves… justo ahora buscamos a los estudiantes desaparecidos, en su mayoría de primer año. —La vista de la profesora se colocó sobre Rey—…Señorita Kenobi, puedo volver a su casa y descanse… hay clases por la mañana.
Rey reaccionó repentinamente saliendo de un pequeño trance, dio unos cuando pasos y se detuvo para girar su rostro, su profesor aun la observaba.
—Buenas noches profesor…—Dijo despidiéndose.
—Descanse—Respondió él con un ligera sonrisa.
