* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
La mañana del torneo se sentía incluso más fría, las nubes se acumularon en el cielo haciendo imposible para el sol reflejar sus rayos sobre la tierra, no caía una sola gota de lluvia, pareciera que el clima conspiraba para incrementar dramatismo en el momento.
Rey apenas pudo dormir pensando en el día que le esperaba a Finn, pues hoy su mejor amigo se enfrentaba a una de las criaturas más mortíferas en el mundo.
La sala común estaba vacía, todos bajaron temprano pues el día del torneo la escuela comenzaba su fiesta con un desayuno especial, pero Finn no sentía especial interés de ser el centro de atención en ese momento. Poe se mantuvo a su lado todo el tiempo, Rey no podía ingresar al dormitorio de los chicos, pero sabía que algo estaba mal, así que simplemente se sentó en uno de los sofás del enorme cuarto y aguardó a que sus amigos bajaran. Se sentó frente al fuego, el calor de la chimenea le regresaba color a sus dedos, desde que comenzó la escuela no había sentido un día más frío ¿Será posible que los profesores hicieron algo con el clima? Ajustaba su bufanda plateada y azul alrededor de su cuello y se acercaba un poco más a las llamas. Sus cálidos colores la reconfortaban, le permitían divisar esperanza en el día que se cernía sobre ellos.
El clásico ruido de los pies bajando las escaleras le advirtió que sus amigos estaban listos, al girar para encontrarlos palideció, el semblante de Finn era deplorable, tenía las ojeras marcadas, su piel se veía sin brillo y su mirada estaba apagada, Poe lucía más o menos igual, pero sin duda él pudo dormir más que Finn. De inmediato Rey se puso de pie y caminó hasta ellos, sus manos rodearon a su amigo por el cuello y sin decir una sola palabra se fundió en un abrazo, silencioso, tratándole de hacer ver que no estaba solo, que la tenía a ella y a Poe, quien al instante se unió al abrazo, así permanecieron los tres abrazados y unidos, como han estado desde el primer momento que cruzaron palabras.
Una vez que Finn encontró valor para bajar las escaleras, Rey y Poe lo escoltaron directo al gran comedor, donde la fiesta ya estaba iniciada, los gritos de todas les escuelas apoyando a sus campeones, Hogwarts, al ser la escuela sede, era quien más generaba ruido y una vez que Finn cruzó las puertas, los aplausos comenzaron, todas las casas vitoreaban su nombre, él mantenía la cabeza en alto tratando de evitar que notaran cuan aterrado estaba en realidad.
El desayuno transcurrió tranquilo, Rey obligó a Finn a comer, insistiendo que debía estar fuerte para la prueba, Poe apoyaba esa idea, pues recordaba su primer partido de Quidditch; ese día apenas probó bocado y casi se caía de su escoba. Finn, a regañadientes, comió las cosas que sus amigos le sirvieron. Inmediatamente terminando el desayuno los tres chicos se dirigieron a sus clases, a pretender que este era un día normal de colegió, más tarde se preocuparían por la prueba.
Este día Rey casi olvidaba sus libros en la mesa de su dormitorio, su varita en clase de pociones y que John McMillan tomó prestado su pergamino de Adivinación, casi deja su capa en el baño de chicas y olvidó que debía trabajar con Bill Weasley en su proyecto de Mandrágoras… Pero había algo que ella jamás podría olvidar; buscar al profesor Solo con la mirada, él en ocasiones no desayunaba con el resto de los maestros, pero si no podía verlo ahí, habría otra oportunidad en clases y, al ser viernes, hoy podía verlo de cerca. Hace dos días él tuvo uno de los gestos más dulces que ningún profesor había tenido antes con ella, después de su largo encierro en el armario de escobas y de lo mucho que habló sobre las tartas de arándanos, él simplemente se las obsequió, no era de su conocimiento que los elfos prepararan tartas especialmente para los profesores, pero aun así, le encantaba pensar en Ben Solo llegando a su habitación descubriendo las tartas en una canasta y entonces decidía dárselas a ella ¿Cuál habrá sido su rostro? ¿Habría pensado en lo feliz que la haría con ese detalle? Y más importante todavía ¿Qué pensamientos cruzaron por su cabeza cuando decidió regalarlas? Rey quería respuestas, sin duda, pero era difícil obtenerlas, especialmente porque sabe que ha sido algo atrevida con él ¿Cómo podría simplemente llegar y preguntar algo así?
—Você está muito distraída…—Paulo aparecía de repente sacando a Rey de sus pensamientos.
—En ocasiones no entiendo lo que dices—Ella aligeraba su paso y comenzaba a caminar junto al joven Brasileño.
—¿Estás listas para el torneo? —Preguntaba casual. Pareciera que él no iba a enfrentar la misma prueba que Finn y Rose, él lucía tan relajado y fresco.
—Claro…—Le mintió, no iba a mostrar debilidad, se negaba a ello—…¿Qué hay de ti?
—Excelente, esperando con ansias…—Sonreía, sus ojos brillaban con una excitación real, él estaba en verdad entusiasmado con la prueba. Si no fuera Finn su mejor amigo, Rey apostaría todo a que Paulo ganaría el torneo. Aunque, recordando lo que Rose le dijo alguna vez, si las pruebas eran una por campeón, quizás cuando aparezca su prueba no se vea tan radiante.
—Luces muy confiado. —Rey le sonrió con amabilidad y colocó su mano sobre el hombro del muchacho.
—¡Paulo! —Gritaba la chillona voz de su compañera de clase Addison Bell.
Ambos, Rey y Paulo, giraron para ver a la joven Slytherin que se aproximaba rápidamente a ellos. Rey detestaba llevarse mal con la gente y evitaba los conflictos a toda costa, los veía como un verdadero desperdicio de tiempo, pero en todo el colegio la persona que menos soportaba era justamente; Addison Bell, su actitud e ideales diferían por completo con los de Rey.
—Hola Rey…—Saludó la chica mientras se abrazaba del brazo de Paulo. Rey no sintió para nada que fuera casualidad que su mano estaba posada justamente en ese mismo hombro.
—Addison… Paulo; suerte esta noche…—Rey se despidió de ambos con cortesía.
—Él no la necesita…—Addison tomaba rápidamente la palabra—…Dile a Finn que le deseamos lo mejor, va a necesitar todo su apoyo.
Y era justamente esa la actitud que Rey detestaba, ella muy bien podría contestarle y dejarla en su lugar, pero prefería ignorarla. —Lo haré…—Dijo sonriendo y continuando su camino.
La clase del profesor Solo era la siguiente, así que encontró fuerza en ello para no pensar demasiado en las palabras de su compañera. Al llegar al salón notó la puerta abierta, lo que le permitió asomar su cabeza y ahí estaba él, justo donde lo dejó el miércoles; sentado en su escritorio con los ojos clavados en su lectura. Rey permaneció inmóvil en la puerta, dejó salir a la clase antes de la hora y sus compañeros aún no aparecían, de nuevo Rey llegaba demasiado temprano. Esta era su oportunidad de estar a solas con él y debía aprovecharlo. Tomando valor en sí misma tocaba la puerta con el puño para anunciar su llegada. De inmediato los ojos de su profesor se posaron sobre ella.
—Profesor, ¿Me permite? —Se sentía realmente ridícula pidiendo permiso para entrar como una niña pequeña.
—Adelante…—Le respondió. Bajó su libro hasta el escritorio y lo cerró deslizándolo a un costado.
—No, continúe… por favor, no deje su libro.
—Sería una completa descortesía ignorarla.
—Usted es el profesor, puede saltarse algunos protocolos. —Rey dejó caer su bolsa a un costado de su silla y con cuidado se sentaba en su lugar.
—No sería como me educó mi madre… y ella podría enterarse. —La cálida sonrisa del profesor se dibujó en sus labios. Rey se estaba acostumbrando a verlo sonreír. Principalmente porque era algo que nunca lo había visto hacer con nadie, sólo con ella.
—Prometo que no le diré nada. —Rey inclinaba su cabeza y le sonreía en respuesta.
—Es muy amable, pero es mejor prevenir…
—Y… ¿Lee algo en especial? —Rey de repente se interesó en el libro que cargaba a todos lados, quizás sea algo que ya haya pasado por sus manos y podría encontrar conversación sobre ello.
—No, es sólo un manuscrito, algo que yo escribí…—Sus manos se pasaron sobre la pasta dura del libro.
—¿Publicado? ¿Qué nombre tiene? Quizás ya lo he leído… de no ser así me encantaría…
—No…—Dijo interrumpiéndola. Rey de inmediato se silenció, sintió como sus mejillas se ruborizaban—… quiero decir, no lo he publicado, es sólo una tontería.
—Si decidiera hacerlo, publicarlo, me encantaría leerlo.
—Gracias…—Respondió él con algo de seriedad, sus labios se fruncieron al agradecer y sus ojos buscaron un punto lejano en la ventana.
Rey permaneció sentada, algo extrañada por el comportamiento de su maestro, pero no pudo seguir distinguiendo emociones en su rostro pues la puerta se abrió para dejar entrar a los alumnos a su clase.
Finn, Poe y Rey caminaban rumbo a los límites del bosque prohibido, poco a poco alcanzaban a distinguir un enorme palco que fue erguido justo donde comenzaban los árboles, por debajo estaba un pequeño cuarto en el que los campeones debían permanecer hasta que el torneo comenzara.
—Finn… apégate a tu plan, es bueno y sé que va a funcionar. —Poe abrazaba a su amigo con fuerza.
—Estaremos aquí arriba, no temas nunca, estaremos ahí cuando termines—Rey tomaba su mano y descansaba su frente sobre la del chico—Tu puedes Finn, vas a lograrlo.
Finn se quedó sin palabras, sus torpes pies se movieron y lo llevaron hasta el cuarto de campeones, al abrir la puerta Rey pudo distinguir la figura encorvada de Rose Tico, la campeona de Ilvermorny, Rey recordó el terror que sentía Rose por esta prueba y deseó al menos poder abrazarla.
En las gradas los estudiantes de todo el colegio estaba distribuidos, Ilvermorny y Castelobruxo en el centro y por primera vez las cuatro casas de Hogwarts estaban juntas, esta noche todos eran Ravenclaw.
Los gritos de sus compañeros mermaron de inmediato, la voz del director se extendió por todos lados implorando silencio.
—Esta noche… nuestros campeones enfrentaran una criatura letal, sedienta de sangre y carne, esta noche nuestros campeones pondrán a prueba su valentía y reflejos en una lucha por sobrevivir ante… Un Hombre Lobo…—Dijo después de una pausa casi dramática, para Rey no era una sorpresa, ella tenía casi un mes sabiendo lo que Finn enfrentaría, pero el resto de estudiantes no, y el silencio que se extendió fue sustituido por el murmullo aterrado de los jóvenes. —Deberán cruzar el bosque prohibido hasta llegar al claro junto al lago, ahí encontrarán el traslador que los traerá de regreso a la salida… nuestros campeones deberán ser rápidos si quieren llegar del otro lado sin enfrentarlo directamente…
El terror comenzó a extenderse dentro del pecho de Rey, se sentía atrapada sin la posibilidad de poder ayudar a su amigo. Ella y Poe se encontraban de pie al ras de la grada, tan próximos el uno del otro que apenas se podía ver a través de ellos, aun así la mano de Rey encontró instintivamente la de su compañero quien con fuerza la sujetaba de regreso.
—…Los campeones caminaran solos, uno a uno enfrentarán la prueba y el resultado será determinado por el tiempo y la inteligencia que demuestren al atravesar el bosque… el primer competidor será nuestro compañero el señor Finneas Calrissian por el colegio Hogwarts.
Finn salía del cuarto de campeones, acompañado por el rugido y gritos de todos en las gradas, Rey y Poe estaban mudos, el miedo los mantenía rígidos mientras observaban a su mejor amigo acercarse a los árboles. Las manos de ambo se tomaron con más fuerza aún. Finn llegó al límite de la luz, giró su rostro hasta las gradas tratando de ver a sus amigos. En el cielo las nubes comenzaban a despejarse y dejaban ver la enorme luna llena, que incluso parecía ser más grande de lo usual. El dio un paso más y estaba dentro, la primera prueba daba comienzo.
Ben Solo estaba en las gradas también, observando con calma, sus manos se empuñaban a su costado y su respiración se aceleraba. Sus pies se lanzaron hacia el frente y se acercó lentamente a sus estudiantes, estando tan cerca de Rey pudo notar su rostro repleto de angustia y las lágrimas que comenzaban a extenderse por sus mejillas. Poe del otro lado se mantenía sereno, inmutado ante la situación.
—Señorita Kenobi…—La llamó de repente Ben. Su rostro giró de inmediato para observarlo. Sus ojos estaban hinchados y sus mejillas rojas—…Acompáñeme. —Rey pasó primero su vista por Poe, luego al bosque donde su mejor amigo entró. En el cielo una enorme esfera comenzaba a formarse y dejaba ver la figura de Finn caminando en el bosque, era como una enorme pantalla gigante que les permitiría observar al competidor en todo momento. —…Por favor. —Le suplicó el profesor extendiendo su mano.
Rey caminó en su dirección soltando a su amigo. Escoltada por su maestro caminaron hasta la escalera que los conducía al cuarto de campeones. Ben de inmediato se detuvo e hizo girar a su estudiante colocando la mano en su hombro.
—Debe tranquilizarse, señorita…
—Es difícil…—Sus ojos de nuevo se llenaron de lágrimas y su voz se quebraba al hablar—…mi mejor amigos está ahí afuera, sólo… enfrentando un…—Sus palabras quedaron al aire, no tenía fuerzas para concluir.
—Tranquila… no es real—Sus palabras fueron tan repentinas que a Rey le tomó tiempo digerirlas ¿No era real?
—¿Qué? —Preguntó ella en voz muy baja.
—No hay ningún hombre lobo…
—Pero la prueba es…—Ella intentaba darle crédito a lo que escuchaba.
—Tranquila, respire…—Ahora sus dos manos se colocaban en los hombros de su alumna. —…El hombre lobo no es otro que su profesor de pociones.
—¿Él es un…—Sus ojos se abrieron, recibía demasiada información al mismo tiempo.
—NO… ¿Conoce usted la poción multijugo?
—Si…—Rey hablaba con más calma ahora.
—¿Conoce cuáles son sus beneficios?
—Permite a quien lo bebe transformarse, momentáneamente, en alguien más…
—Si esto fuera una clase ya se habría ganado al menos dos puntos. —De nuevo una ligera sonrisa se dibujó en los labios de su profesor. Los ojos de Rey comenzaban a relajarse, las lágrimas estaban desapareciendo.
—Y sabe usted el resultado de beber Poción multijugo con la esencia de un animal…—Rey negó con su cabeza, era una idea que jamás atravesó por su mente—…El resultado es una extraña mezcla entre humano y animal…—El rostro de Rey comenzaba a iluminarse mientras entendía el significados de las palabras de su maestro—…Lo que acecha el bosque en este momento es sólo su profesor de pociones con una enorme cantidad de poción multijugo con esencia de lobo en ella… no es más letal de lo que es durante sus clases.
Rey sonrió al descubrir que su amigo no estaba en mayor riesgo, la prueba no es más que eso; una prueba de valentía, al creer que se enfrentan a un hombre lobo, pero sin el riesgo de que este sea real. La noticia la hacía sentir más calmada, sus pies casi se levantaban del suelo, pues un gran peso abandonaba su cuerpo. Sin más, sus manos se alzaron sobre su cuerpo y se enganchó del cuello de su maestro, con fuerza se sujetaba de él, quien con algo de pena regresó el abrazo tomándola dulcemente por la cintura.
—Gracias…—Susurró ella antes de soltarlo.
—Apoye a su compañero… Pero, procure no decirle a nadie, deben creer que es real.—Le respondió él dejándola ir lentamente, sus manos se extendieron hasta donde pudieron.
Rey guiñó uno de sus ojos antes de girar y subir los escalones, corriendo se colocó al lado de su amigo, ahora más tranquila que antes reposaba sus manos en el barandal de las gradas.
Ben Solo volvía a subir, se le notaba más relajado, y no por la prueba. Él sabía muy bien a que se debía, y entendía que tenía que hacer algo antes de que eso le causara problemas. Por lo pronto sería feliz al saber que las manos de Rey y Poe Dameron no volverán a estrecharse esa noche.
