* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
Los pasos de Finn en el bosque eran tímidos, su varita estaba delante de él a modo defensivo, el sonido de los gritos de sus compañeros animándolo se quedaron atrás, ahora se rodeaba de silencio y oscuridad, el camino que debía seguir hasta el lago estaba débilmente iluminado por la luz que reflejaba la luna llena. Sus pies quebraban las hojas y ramas secas que comenzaban a caer de los árboles, y poco a poco se vio invadido por la sensación de estar siendo observado. Intentando normalizar su respiración continuaba avanzando entre los árboles, el lago no estaba lejos, si tenía la suficiente suerte llegaría antes de que su cazador lo encontrara.
Comenzaba a sentirse con suficientes ánimos cuando un poderoso aullido lo sorprendió, el sonido no provenía de muy lejos, la bestia estaba lo suficientemente cerca para olerlo, uno de los muchos detalles que aprendió en sus horas de investigación es que los sentidos de los hombres lobo se disparan cuando se transforman, tanto las habilidades humanas como las caninas. Por lo que, sin perder tiempo, aceleró sus movimientos y comenzó a avanzar a pasos gigantes hacía el lago, su corazón frenético golpeaba su pecho, sentía las manos sudorosas y como la adrenalina comenzaba a llenarlo al igual que el miedo.
Conocía su plan, si la criatura lo alcanzaba, él sólo debía llegar al lago o aproximarse lo más posible. De repente se vio invadido por el ruido de otro par de pies avanzando a toda velocidad, comenzó a correr tan rápido como sus piernas se lo permitían, evitando tropezar con los troncos y raíces en el suelo, el brillo inconfundible del lago llego hasta el rabillo de sus ojos, estaba cerca, pero las pisadas y el sonoro exhalar de algo que no era él lo hizo detenerse y girar de golpe. La criatura estaba a sólo unos pasos de distancia, controlando su miedo elevó su varita y con toda la fuerza de sus pulmones gritó.
—Lumos Solem…
El fuerte resplandor de un rayo de sol sale de la punta de la varita y se extiende en todas direcciones por el bosque, el hechizo es tan poderoso que incluso la esfera donde el resto de los estudiantes observan el avance de los campeones queda momentáneamente en blanco, pero desde los palcos se distingue el lugar en que Finn se encuentra, ya que este se ilumina completamente. La criatura está indefensa, recostada sobre el suelo, chirriando y maldiciendo, "Algo totalmente extraño" pensaba Finn, pues no sabía que los hombres lobo maldijeran estando transformados. Tampoco se detuvo a pensarlo demasiado, aprovechando que el animal estaba desorientado emprendió de nuevo su corrida por el bosque, el lago estaba muy cerca. Cuando alcanzó la orilla buscó de inmediato el traslador, no fue difícil encontrarlo; brillaba con luz propia. Era una especie de taza que al contacto directo con la piel de Finn esta lo jaló y lo hizo aparecer en el punto de salida.
Las luces y los gritos de sus compañeros lo impresionaron, ahora se sentía complemente indestructible, alzó la taza en el aire y todos en los palcos corearon su nombre, incluso los colegios contrincantes. Su mirada rápidamente encontró a sus dos personas favoritas en el mundo, brincando y gritando con locura. Rey lo saludaba con intensa alegría y Poe no logró contener sus lágrimas de emoción.
Rápidamente Rey y Poe bajaron las escaleras, Finn corrió detrás de los palcos. Mientras Paulo se preparaba para salir. A ninguno de los tres les importó mucho perderse el resto de la competencia. Después de todo ¿Cuántas veces tu mejor amigo se enfrenta a un hombre lobo y regresa para contarlo?
—¡Finn! —Gritaron Rey y Poe al unísono al ver el sonriente rostro de su mejor amigo.
Los brazos de los tres chicos se entrelazaron en un fuerte abrazo. Poe aún no controlaba su emoción y las lágrimas se derramaban todavía por su mejilla.
—Estoy bien, lo logré…—La voz de Finn sonaba baja y contenida, la emoción lo recorría pero no lo dejaba hablar.
—¿Qué sentiste? —Poe tomó inmediatamente la palabra.
—Miedo… mucho, pero es extraño, el hombre lobo no lucía como uno, fue muy raro.
Rey sonrió, ella sabía muy bien que eso qué Finn enfrentó en el bosque era sólo su maestro de pociones. Pero prometió mantener el secreto.
—Muito fácil ¿No, Finn?...
El rostro de los tres chicos se distorsionó al momento ¿No se supone que Paulo estaba en el bosque? Pero al girar y comprobar notaron que en sus manos ya estaba la taza que lo llevaría a la siguiente prueba.
—¿No deberías estar en el bosque? —Rey fue la única que se atrevió a preguntar.
Pero Paulo no respondió, sólo sonrió y avanzó por entre los chicos hasta el cuarto de campeones.
De inmediato las tres miradas de los chicos se conectaron y con rapidez subieron las escaleras para averiguar qué fue lo que sucedió.
—¡Finn! —Gritó Bill Weasley al notar a los jóvenes amigos en las gradas. —Felicidades, lo que vimos en el bosque fue increíble…
—¿Qué pasó con Paulo? —Preguntó Poe interrumpiendo al chico pelirrojo.
—¿Es qué no lo vieron? —Preguntó con un asomo de emoción en su rostro. Los tres amigos negaron con la cabeza. —…Se paró en la salida de meta y se apareció en el lago, tomó el traslador y eso lo trajo de regreso… ¡No pasaron ni dos minutos!
—Eso fue…—Rey estaba consternada ¿Eso estaba permitido? Aparecerse no es posible en terrenos de la escuela.
—Asombroso. —Poe concluyó la frase de Rey, Claro que difería por completo de los pensamiento de ella.
—Hey…—Finn llamaba la atención de sus amigos—… Rose Tico está por salir.
Rey se giró para verla, estaba asustada, su pequeño cuerpo temblaba por completo. Su hermana en la grada estaba de pie con sus manos en el pecho, observándola fijamente mientras ella reunía todo el valor en su cuerpo y avanzaba por entre los árboles.
Rose Tico fue quien más tardó en realizar la prueba, pero una vez que apareció de regreso en la salida, todos, incluso Finn, Rey y Poe gritaron con locura, pues la chica estaba de pie, con la taza en su mano y el rostro empapado en sudor y lágrimas.
Todas las escuelas estaban sumidas en la felicidad y los gritos apoyando a los tres campeones.
—¡Atención!... —Gritaba con fuerza el director de Hogwarts—… a continuación los resultados de la primera prueba. En primer lugar Finneas Calrissian…—Todos en el colegio comenzaron a gritar con fuerza—… quien mostró un maravilloso dominio sobre la situación y se defendió con un hechizo simple pero altamente efectivo.
Las palmadas afectuosas de sus compañeros golpeaban la espalda del joven hechicero.
—…En segundo lugar, Rose Tico; Quien enfrentó el miedo con valor y determinación, Felicidades.
Claro que todos se extrañaron de inmediato, pues estaban seguros que Paulo ganaría por haber concluido la prueba primero que todos.
—…Lo que nos deja con Paulo Andor en tercer lugar, quien si bien concluyó la prueba no demostró control, ni determinación, ni habilidades al igual que sus compañeros…
Pero incluso antes de terminar de hablar, el resto de sus compañeros en Castelobruxo abucheaban y gritaban contra el director, claramente inconformes con el resultado. Muy poco pudieron hacer pues una vez que terminó de dar las puntuaciones, el director se alejó, seguido de los profesores y Benedita, molesta, agitaba sus brazos detrás de los ellos, alegando, al igual que sus estudiantes, el resultado final.
La mañana después del torneo los chicos se reunieron para su desayuno.
—No he visto a Paulo desde ayer…—Rey tomaba una papata de los tazones.
—Creo que debe estar avergonzado… era el más confiado de los tres y mira donde terminó. —Poe buscaba una patata en el tazón que dejó Rey.
—...Después de lo que pasó en el torneo, no creo que aparezca por aquí en muchos días. —Finn estaba cabizbajo, a pesar de estar adelante en el torneo, no podía dejar de sentirse mal por Paulo.
—Escuché que recibió ayuda de su directora, es por eso que no le contaron su participación...—Poe tomaba una de las patatas que Rey puso en su plato.
—¡Hey!—Recriminó Rey tomando de regreso su comida.
—¿Cómo lo sabes?—Finn se acercó más al borde de la mesa.
—Me extraña, Finn... yo soy los ojos y oídos de esta escuela. Escuché al profesor Flitwick hablando con el profesor Solo.—Rey reaccionó casi de inmediato al escuchar la mención del profesor de Defensa contra las artes oscuras—...Al parecer Benedita le dijo a Paulo que el hechizo que evita que te aparezcas sería momentáneamente inhabilitado, para que el traslador pudiera traerlos de regreso a la salida... pero era un secreto, sólo los directores lo sabían.
—Y se supone que no debemos recibir ayuda de ellos...—Finn dijo en voz baja, tras las palabras de Poe.
—Dumbledore está muy molesto... claro que todo es suposición, yo sólo escuché a dos profesores conversando...
—Chicos...—Rey musió casi inaudible. Sus dos amigos siguieron la seña que Rey les hizo con los ojos. Paulo estaba entrando al gran comedor, más serio de lo usual.—... Creo que está deprimido.
—¿Crees?... es otro—Afirmaba Finn. Quien al momento de terminar de hablar se puso de pie y camino al joven brasileño, él se mantuvo quieto mientras Finn se acercaba.
La mirada de Rey y Poe lo siguieron a cada paso que dio ¿Qué estaba tramando?
—¿Cómo estás?—Preguntó Finn.
—Bien...—Las palabras de Paulo no concordaban con el tono de su voz.
—Estamos desayunando... ¿Nos acompañas?...
Finn siempre fue un joven noble, desde el primer día que cruzaron palabra Rey lo notó. Durante el desayuno se tocaron todo tipo de temas, el sabor de las frutas en Brasil, la forma tan graciosa en que la señora Sprout arrugaba su rostro cuando se molestaba, incluso hablaron sobre el clima... todo, menos sobre el torneo ni la prueba de ayer. En un intento de hacer sentir a Paulo más relajado y que no continuara flagelándose por un error.
Ese fin de semana pasaron las horas distraídos, jugando Quidditch con Bill Weasley, haciendo tareas en la biblioteca, cualquier cosa que funcionara, lo que sea, para no prestarle mucha atención a la taza que los llevaría a la siguiente prueba, que se mantenía segura en el baúl de Finn. Incluso Rey, cansada de todas las emociones que vivió esa misma semana, se desconectó por completo incluso de su actividad favorita; Buscar al Profesor Solo. Decidió permanecer al lado de sus amigos. El lunes tendría suficiente tiempo para observarlo.
