Los episodios están divididos en días, es un mini fic así que son pocos capítulos :D
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Viernes 10 de Febrero, 2017.
Jane entra a la cafetería, elige el asiento pegado a la enorme ventana, otra vez. Escucha la lluvia, casi imperceptible crepitar en el vidrio. Darcy se sienta frente a ella mientras muerde un sandwich de atún, el especial de la cafetería los viernes. Jane no lo ha probado, tal vez deba darle una oportunidad, estira la mano y Darcy le extiende el emparedado. Jane lo muerde, no le daría un 10, pero tal vez un 8 sea aceptable. Le regresa el emparedado y se ajusta su chaleco, jala el cierre hasta llegar a su cuello. Y luego deja caer su cara contra la mesa, mientras suelta un bufido.
— ¿A dónde fueron esos ánimos de la semana pasada Jane ?
— Se fueron con Thor y René.
— ¿Re-quién? Por un sueño~
— La Frigga mortal — exclama Jane sin despegar la cara de la mesa, escucha una especie de gruñido de parte de su amiga y se resigna a levantar la cara, vuelve a su asiento haciendo un puchero y cruzándose de brazos. — Estas semanas me he visto con ella un par de veces, todo parecía ir bien, pero ahora que no está…
— ¡Vamos Jane ! Una deprimida tú, no es tú. Aquí me tienes a mí.
La científica mira a Darcy, quien tiene embarrada la mayonesa del atún en un bigote que no sabe si la hace reír o llorar. ¿De verdad esta es su mejor aliada para desahogarse?
— No se trata de eso, es que… he empezado a tener pesadillas. Déjame explicarte cómo se desencadenó esto.
A pesar de que pensé que jamás volvería a ver a la versión mortal de Frigga, el martes por la mañana salí del laboratorio para ir a las oficinas centrales ¿Recuerdas? No quería ir, pero no había nadie más disponible porque tú ese día decidiste no ir, ya ya, no me hagas ese puchero, ahora de cierta manera te lo agradezco.
Porque con las pocas probabilidades que existían de volverla a ver en esta gran ciudad, asumí nuestro reencuentro como una posibilidad para mi redención, ella estaba cruzando la acera, como si apareciese de la nada. Y chocamos miradas cuando salí del edificio, te lo juro Darcy, no lo dudé y volví a correr hacia ella.
René se sonrió, no le molestaba mi insistencia y hasta tomamos un té juntas.
— Te das cuenta que puede vivir cerca y solo sean coincidencias.
— ¡Claro! Fue mi primer pensamiento, pero, todo lo contrario, vive al otro lado de la ciudad. Justamente ese día había tenido que ir a realizar unos trámites ¿Te das cuenta? Esto es más fuerte que yo.
— Es tu sensación de culpa Jane , me empiezas a preocupar.
— Lo sé, de hecho, ahora más que nunca estoy segura que es eso. Como te dije, me reuní con ella más veces. Tuve que mentirle y decirle que me recordaba mucho a mi madre que había muerto años antes.
— ¡Pero si tu madre está más viva que tú y yo!
— ¿Qué parte de mentira no entiendes?
El punto es que con cada conversación me permitía adentrarme más en su mundo, me fue contando como se dedicó a la telefonía toda su vida y que ahora, con el reemplazo de las operadoras y mucho personal de planta, ella se tuvo que jubilar.
Dice que al inicio le costó trabajo adaptarse, pero que pronto comenzó a encontrar otras pasiones. La lectura y la jardinería son ahora dos de sus grandes hobbies, me confesó que aquella tarde de nuestro primer encuentro, había llegado al centro solo para recoger abono y otros fertilizantes. ¡Las adora! Y me prometió mostrarme su preciado jardín.
¿Pero sabes que es lo peor y al mismo tiempo, mejor de todo?
Según ella, su hijo. Es su adoración, al inició pensé que hablaba de un crío, pero el niño resultó tener mi edad ¿Puedes creerlo? Dice que es un escritor, que un día me traerá uno de sus libros. Pues me ha contado tanto de él que siento que ya hasta lo conozco, dice que de no ser por él se sentiría sola y él quedaría devastado. Son muy unidos.
Hay tardes que pueden pasar escuchando la lluvia caer, sentados uno al lado del otro en el porche de su casa. Lo sé, suena cursi pero envidié eso. Y me sentí fatal. Pensé en la verdadera Frigga, a quien le arrebaté la oportunidad de estar con Thor…
— O con Loki.
— ¿Disculpa?
— Ya sabes, su hijo rebelde.
— Me es difícil imaginarlo, pero tiene sentido. Él también murió protegiéndome. Yo… no lo sé. René quiere tanto a Tom que pensar en ese loco como un equivalente, me resulta antinatural. ¿Puedes creer que René asegura que me gustaría más Tom que mi Thor?
— Tal vez deberías presentármelo a mí, no me quejaría.
— ¡Darcy!
Bueno, el caso es que le dije que antes de decir eso tenía que conocer a Thor en persona, ella me dijo que nada la haría cambiar de opinión. Que Tom siempre sería mejor en todo, pero accedió. Sin embargo, un día antes del encuentro, Thor tuvo que irse a uno de los 9 reinos, sigue desesperado por detener el Ragnarök y yo no conseguí que se quedara ni un día más.
Antes de que pudiese decirle a René, ella me llamó. Tom tenía una un compromiso en otra ciudad y debía irse con él de emergencia. Incluso me invitó, pero tuve que negarme. Viste la cantidad insana de trabajo que tuve.
— ¡Tuvimos! Pasé 3 días sin bañarme por no poder salir de ese laboratorio.
— ¿Entonces ese olor… eras tú?
— Mejor continúa.
— Pues bien, a los 3 días de René haberse marchado… empecé a soñar con ella, al inicio pensé que soñaba con Frigga, pero creo que ahora tengo claro que es René la de mi sueño. La veo morir, una y otra vez de diferentes maneras. Siempre intento hacer algo, pero no puedo Darcy. No puedo. Hay noches que me dejan de atormentar, otras que me despiertan en la madrugada, llorando. Sé que es la culpa, sé que es el miedo.
Empecé a ver a una psicóloga, no pude explicarle totalmente la situación, me habría encerrado en un manicomio de inmediato. Pero sus palabras me hicieron entender algo: Tengo miedo de hacerle lo mismo a René. De arrebatarla de sus seres queridos, de quitarle lo que tanto ama. Sé que es una locura, sé que ella no es Frigga.
Pero no puedo con todo Darcy.
— ¿Quieres que me quede a dormir contigo hoy?
— ¿Podrías?
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