Estamos a pocos capítulos del final. :D/ Un fic que se me ocurrió al pensar ¿Y por qué Jane y Thor rompieron? ¿Y si todo fue orquestado por un hermano loco y celoso?

Viernes 10 de Febrero, 2017.

— Las pesadillas disminuyeron, creo que todo es gracias a Arica.

— ¿Quién?

— Es mi nueva vecina Darcy, es una mujer encantadora. Sé que suena apresurado, pero creo que es una persona que puede calmarte con solo mirarte. La conocí la semana pasada, llevaba noches sin dormir. Me sentía fatigada, tú has visto que ni siquiera en el trabajo estoy al 100. Las pesadillas me empezaban a cobrar factura.

Además, la ausencia de Thor también me deprime, aunque sea solo un poco.

Así que fui a la tienda por un litro de helado, al volver a casa y subir las escaleras tuve un mareo, casi ruedo por ellas cuando una chica me sostuvo de la muñeca. Su nombre es Arica, no me hagas esa cara, yo también pensé que era inusual.

Después de que me salvó la vida, la invité al departamento y le ofrecí un té. Vive justo al lado mío, se estaba mudando ese día. Al verla simplemente pensé "Mira, este tipo de chica es la que yo quisiera ser"

Tan segura de sí misma, con una sonrisa encantadora. Cabello negro, largo y sedoso. Unos ojos encantadores entre gris y azul. Y una piel de porcelana, es como una muñeca. Pensé que sería una perfecta hermana menor.

Nunca tuve hermanas.

Pienso que debe ser lindo preocuparte por ellas, verlas crecer y sentir que son una parte de ti.

— Eso son los hermanos, Jane.

— ¿Es así de lindo?

— No siempre, a veces es caótico. Pero el vínculo está ahí ¿Sabes?

— ¡Hoy estás inspirada Darcy!

Pues eso, Arica es adorable, seguro te agrada.

Me confesó que tiene recurrentes pesadillas y que eso le había impedido independizarse, hasta ahora. Es adorable, sientes que debes prestarle atención y que al mismo tiempo la chica es suficiente sin nadie a su alrededor.

Una muestra interesante de feminidad e independencia.

No pude contenerme y le dije que si tenía pesadillas durmiera conmigo.

— ¿Dejaste que una extraña durmiese en tu departamento?

— Sí, sé que suena loco viniendo de mí. Pero debes conocerla para entender por qué mi confianza natural.

"Eres dulce, Jane. Es bueno conocer gente así cuando llegas a una ciudad que no conoces" me dijo, con una sonrisa dulce mientras se acurrucaba a mi lado.

Me dormí, no le dije nada de mis pesadillas y esperé que no tuviese que escucharme gritar a la mitad de la noche pidiendo ayuda o llorando desconsolada. Pero dormí muy bien, mejor que en años. Es como si una carga hubiese desaparecido de mis hombros.

— ¿No te pasa lo mismo cuando duermes con el fortachón?

Jane negó.

— Thor es un amor, lo sabes.

Me mira como un cachorro con la cola entre las patas, es arrogante a momentos para después convertirse en un lindo niño que necesita a su mamá. ¿Sabes? A veces, cuando despierto a media noche, atemorizada por las pesadillas y lo veo a mi lado, tan tranquilo, tan sereno.

Me siento culpable.

Él me hace sentir culpable.

Bueno, eso es lo que dijo Tomas, aunque creo que podría estar exagerando con motivos ocultos.

— Para el carro hermana, ¿Quién carajos es Tom?

— El hijo de René. ¿Recuerdas que te dije que nos presentaría?

Darcy dio un sorbo a su café mientras entornaba la mirada.

— También dijiste que no te impresionaría nadie más que Thor ¿Te gustó ese tal Tomas?

— Es encantador, pero no es mi tipo.

Lewys carcajeó, mientras volvía a morder su ¿Era eso una crepa? ¿Darcy comiendo con cubiertos?

— ¿Nadie se compara al tremendo Dios del Trueno? Claro, cualquier otro tipo queda opacado por su tremenda grandeza ¿No?

— ¡Vamos Darcy! Sabes que en mi corazón solo está Thor.

Lo de Tom fue una simple salida de conocidos. Te digo, hace 4 días René me llamó, había regresado a la ciudad y su hijo había decidido acompañarla, me dijo que nos viésemos para tomar un té.

¡Fue una trampa!

Estaba sentada en nuestro restaurante preferido, ese que está en la calle Backer, ya sabes el que tiene las mesas en la acera y tiene libros en las estanterías. Me tomé uno, cuando alguien se paró a mi lado, pensé que era René, pero al alzar la mirada era un chico.

Bueno, un hombre. Un metro y noventa, calculo, apenas unos centímetros menos alto que Thor. Ojos azules y cabello castaño corto. Es como ver una pintura antigua, esos hombres de la nobleza antigua, bien pudo salir en una serie de Reyes y hubiese encajado en el papel magistralmente.

Extendió un ramo de flores blancas, preciosas flores blancas cuyo nombre desconozco.

"Las manda mi madre a modo de disculpa, amaneció indispuesta esta mañana y me ha pedido venga en su lugar. Siento incomodarla señorita Foster"

Pensé que el tipo se había perdido a media filmación y había acabado casualmente en mi mesa. Su sonrisa era la de un caballero, asentí anonadada mientras tomaba el ramo y respondía con una sonrisa.

"No te preocupes, así que tú eres el famoso Tom"

El chico se sonrojó hasta las orejas, bajó la mirada mientras fingía ver el menú. Pidió un té cuando el mesero llegó y después volvió a mirarme con esos ojos de infarto. Si lo ves Darcy, te mueres de gusto.

"Mi madre debe de haber hablado de más sobre mí. Te apuesto que todo lo que dijo es una exageración, por favor, no esperes grandes cosas de mí"

Reí. Encima de caballero, un tipo sencillo y agradable.

"Me dijo que eres un escritor, uno bueno"

"¿Ve? Ella siempre exagerando todo. Sí, he escrito un par de libros. Pero no es mi profesión realmente, soy historiador. Especializado en cultura y mitos escandinavos"

¿Puedes creerlo, Darcy? Fue una conversación surreal, te lo juro. Jamás había hablado con un tipo tan culto, educado e interesante.

Mi corazón está lleno de Thor, pero supongo que de haberlo conocido antes… bueno, ya sabes. A veces una se arrepiente de las consecuencias, pero no hay nada qué hacer.

Después de una cátedra sobre runas y poemas perdidos, me confesó que también había sido su deseo ir y conocerme, que René había hablado demasiado de mí.

"Estoy seguro de que mi madre piensa que es la mujer ideal, pero sé que está usted comprometida. Así que no es mi intención incomodarla con mis intentos poco magistrales, sépalo, me agrada y soy sincero con usted al decirle que tengo un interés fidedigno por su persona"

Me sonrojé, tuve que esconderme detrás de la taza de té. Pero sus ojos no se despegaron de mí ni un segundo, así que no tuve más que responder de inmediato y poner un freno a sus avances. Si Thor llega a enterarse que un chico me coqueteó de tal manera, seguro lo revienta.

"Gracias Tomas, eres un tipo maravilloso. Pero en efecto, le dije a René que mi corazón está rebosante del amor de Thor"

Él enarcó una ceja, casi como si hubiera escuchado que ganó la lotería.

"Su novio… ¿Es Thor? El vengador que ha aparecido en las noticias. Sé que la propuesta le sonará extraña, descabellada, irrisoria. ¿Me dejaría conocerlo? Sabe… es una oportunidad de oro averiguar de primera fuente la fidelidad de los relatos"

"Thor es, bueno, no es precisamente magistral con las palabras. Pero haré lo que pueda si eso te ayuda"

"¿Usted conoce Asgard?"

La conversación, de pronto, fluyó a mi visita al hogar de Thor. Darcy, el tipo es un experto, si bien nunca ha estado ahí, ha hecho todo un Asgard imaginario en su cabeza, a partir de todos los fragmentos de historia que ha recabado en su hacer profesional. Estaba bellamente fascinado, así que me atreví y le conté.

Le dije sobre… sobre Frigga. Aunque claro, no mencioné que era calcada a su madre, me habría cortado la conversación en el acto y se hubiera levantado para no volver.

"Fue mi culpa, mi curiosidad arrastró a la reina y a mi amado. Yo no puedo con la culpa, a veces miro a Thor y quiero… quiero… huir"

Él posó su mano sobre la mía y me miró con ternura.

"Estoy seguro que el Dios del Trueno no la culpa, fue su decisión. Pero él no sabe los sentimientos que está provocando en usted, debe ser claro con él. Si verlo le genera remordimientos tal vez deba darse un tiempo para sanar esa herida…"

De pronto, se levantó, dejó unos billetes en la mesa y me besó la mano. Me quedé impactada, nadie me había tomado en serio cuando decía todo eso, la mayoría me miraba como una loca a la que los tornillos de su cabeza la han abandonado.

"Perdóneme, no puedo ser así de brusco con una situación tan íntima y delicada, Jane. Pareceré un aprovechado y no es mi intención"

"No Tom, yo fui quien te contó porque… porque…"

"Tiene que hablarlo con alguien, es importante. Pero me temo que mis intenciones podrían verse mal encaminadas. Al final, he sido sincero con usted, mi interés es real… no me convierta en un aprovechado"

Reí. Acepté sus disculpas y nos despedimos. No lo he vuelto a ver, pero me escribe de vez en vez. Cuando Thor regrese le presentaré a Tom y a Arica.

Quiero seguir el consejo de Tom y contarle todo a ella esta noche, cuando me visite para la cena. Creo que podría hacerme bien.

— No puedo creerlo Jane, te conmovió más Arica que Tomas ¿Verdad?

—Cuando hablo con ella siento que me entiende, que compartimos un código, algo. Es como si pudiese ver tras mi fachada. A Tom no me atreví a decirle que el hermano de Thor también murió por protegerme. Solo traje desgracia a esa familia, pero puedo sentir que la muerte de Loki libró a Thor. Claro, sé que le duele, pero sé que es mejor para él que su hermanastro esté muerto.

Loki solo traía desgracias a su vida ¿Sabes?

Era un tipo que estaba decidido a robarle todo lo que lo hiciera feliz, lo odiaba Darcy. Yo me siento horrible por pensar que ha sido lo mejor, aun cuando veo al hombre que amo sufrir sus pérdidas no puedo empatizar del todo con él.

— Son celos, Jane.

— ¿Disculpa?

— Piénsalo, tú que lo acababas de conocer tenías que soportar que la vida de Thor girase alrededor de su hermano. Si lo traicionaba, si lo hería, si lo protegía, si lo salvaba, si lo castigaban. Thor no hace otra cosa que hablar de él ¿No es normal que te sientas celosa de ese vínculo tan fuerte?

— No es eso. No era eso.

— No lo sé, yo me sentiría así. ¿Competir contra un vínculo de tal magnitud? Suena duro.

— En serio Darcy, no es eso. Desde que Loki murió, Thor no lo ha mencionado ni una sola vez.

Darcy se levantó, parecía confundida. Se quitó los lentes y se frotó el puente de su nariz.

— Creo que Ian me llama, hablamos después.

Ella se dio la vuelta y salió por la puerta sin pagar su crepa y su té. Incluso había dejado los lentes en la mesa. Jane sintió un vuelco en el estómago, un mal presagio. Cuando quiso tomar los lentes estos desaparecieron. La científica se levantó asustada de la mesa, las miradas de los otros comensales la escrutaron y ella, sintiendo la vergüenza, regresó a su lugar.

Y quiso convencerse de que había sido su imaginación. Hoy, durante la cena, intentaría traer el tema a colación con Arica, seguro ella podía orientarla mejor.