Viernes 31 de Marzo, 2017
En cuanto Darcy entró a la cafetería, Jane le saltó encima. De forma literal.
No la dejó acercarse ni a pedir un café, la científica tenía ojeras debajo de los ojos, marcas oscuras que no se había hecho en el trabajo. ¡Ya hubiese querido!
Apenas tuvo contacto físico con Lewis, fue descarada tomándola del rostro, palpando sus lentes como el objeto más fascinante del universo y hasta haciéndole cosquillas para comprobar sus reacciones.
Cuando la vio reír, el aire volvió a los pulmones de Jane Foster.
— ¡Por los dioses, hermana! ¿Qué sucede?
Darcy torció la boca en una mueca de confusión, pero sus ojos reían. Caminó hasta el sillón más al fondo de la cafetería y se dejó caer hasta llevar su espalda al asiento.
— ¿Dónde estuviste? — Lewis alzó una ceja, Jane se sentó frente a ella, de cuclillas en el suelo mientras le tocaba las rodillas — ¡3 SEMANAS SIN SABER DE TI!
— ¡Vamos Jane! Estuve en casa de mis padres, con Ian. Te lo dije, te avisé que no estaría aquí.
Una mujer negra, de cabello corto y oscuro se acercó a la mesa, sacó de su delantal un trapo con el que limpió la mesa, les miró confundida con sus penetrantes ojos verdes y dejó las cartas frente a ellas. Jane se sintió incómoda, vio que la mesera hizo contacto visual con Darcy mucho tiempo, luego se marchó. La científica pensó que estaba siendo demasiado escandalosa, así que se sentó al lado de Lewis.
— ¿Entonces con quién estuve aquí hace tres semanas?
La castaña tomó la carta y se acomodó los lentes.
—Conmigo Jane, me fui después de nuestra charla el viernes. — Jane se giró, no podía quitar el ceño fruncido y la sensación de sequedad en su boca —No me mires así, te escuché como buena amiga. Tal vez el estrés te esté afectando.
Jane se llevó las manos al cabello, quería tirar de ellos hasta arrancárselos.
— Tres semanas de desastres, Darcy. ¡Desastre! Mi vida es un caos, todo está patas arriba y no sé con quién ni cómo refugiarme.
— Te molesta si interrumpo para ir a la barra a pedirme un café, siento que verte me deprime hermana.
Lewis se levanta y Jane le sigue el paso, también necesita un café y un pastel de chocolate, bañado en chocolate y espolvoreado con mucha azúcar glass.
Cuando regresan al asiento Jane saca un momento su celular y le acerca una foto, en ella Thor tiene el ceño fruncido, ni siquiera mira el lente de teléfono. Al frente está ella, Jane, abrazando a Arica.
— ¡Wow! Sí que es linda, parece una muñequita.
— ¿Verdad? ¡Espera! No te fijes en eso ¿Ves la cara de Thor?
Darcy asiente, pero alza una ceja como no comprendiendo la revelación.
— Thor es un amor, lo conoces. Es alegre, simpático, es un bobalicón natural que te cae bien de buenas a primeras.
Cuando regresó de una de sus misiones, que ya no sé si realmente está haciendo lo que dice que está haciendo, o solo trata de verme la cara de estúpida. ¡Te lo juro, Darcy! Pensé que las cosas mejorarían, que podríamos ir poco a poco reconstruyendo lo nuestro. Nunca he estado tan equivocada.
Él iba de un lado a otro con su sonrisa bobalicona, sin entender absolutamente nada. Le hablé de Frigga, le dije cómo me sentía. ¿Sabes qué me respondió? ¿Puedes imaginarlo?
— Ammm ¿Qué no fue tu culpa?
— ¡Exacto! ¿Acaso no tiene otro discurso? Ni siquiera me tomó en serio cuando le hablé de René.
"Sí tú lo deseas, la conoceré, hablaré con ella. Pero no es mi madre, Jane. Nadie la reemplazará"
"No quiero que la reemplaces, Thor, por favor ¡Escúchate! Solo quiero que me creas, es calcada a Frigga"
"Tú misma lo has dicho, te sientes culpable y esta es tal vez una forma de perdonarte. No te juzgo, en Asgard algunos hechiceros poderosos son capaces de recrear imágenes de los seres que amamos en búsqueda del perdón"
Me enfurecí tanto con él, que esa noche la pasé con Arica. Thor es un torpe, todo lo ve con buenos ojos en vez de aceptar que él también se siente culpable por lo que sucedió con Malekith. Solo es un terco. ¿Lo peor?
Bueno, a estas alturas no sé en qué escala poner qué es peor tras qué.
Me hizo una escena de celos, que con quien había pasado la noche, que a donde había y por qué. Tuve que presentarle a Arica, pensé que al verla se calmaría. Es una amiga. Pero él no entiende de razones, apenas la conoció sus ojos se desencajaron, casi palideció.
Yo no entendía nada Darcy. Arica estaba parada en el marco de la puerta, su cabello negro ébano lo tenía suelto cayendo hasta su cintura, venía vestida de negro con una playera verde, y le sonrío francamente. ¿La respuesta de Thor?
Fruncir el ceño e intentar sacarla de mi departamento.
¡MI DEPARTAMENTO!
¿Pues quién se ha creído? Se va por meses y cuando vuelve pretende aislarme de todas las personas que quiero. Al inicio le pedí a Arica que me dejara a solas con él, no te imaginas lo comprensiva que es, si yo hubiera sido ella me habría molestado muchísimo con la actitud, así fuese un rey o un dios.
— O ambos
Exclamó Darcy al ver a la mesera de cabello corto entregarle el pastel de Jane y su propia crepa de manzana con canela.
— ¡Lo que sea! Le pedí que me explicara, que me dijera qué había sido esa muestra de descortesía total. Él no me pudo mirar, se quedó con los ojos viendo el suelo, estaba colérica.
"No me parece una mujer honesta, Jane. No me agrada, es algo… en sus ojos, en… en…" cayó. Jugaba con sus dedos, parecía ofuscado y sinceramente no recordaba haberle visto así "Si es una importante amiga para ti, haré mi esfuerzo… pero recuerda mis palabras"
Esa oración me dio un escalofrío, pero no lo quise escuchar. Tal vez es mi paranoia… ¡No, no lo es! Algo muy raro está sucediendo. Desde ese día, Arica parecía obstinada con Thor, primero pensé que era porque quería caerle bien a mi novio.
Ella y yo habíamos logrado un lazo especial en tan poco tiempo….
Acudí a ella en busca de consejo y jamás me lo negó. Pero pronto sus visitas, aunque siempre constantes, permanecían incluso cuando yo no estaba. Al llegar a casa la encontraba sentada al lado de Thor, intentando inútilmente ganar su atención.
Ya sé, ya sé. No, no me mires con ese acuse, jamás pensé eso de ti. Ni siquiera me gusta pensarlo de ella, pero me resulta muy sospechoso. Le sonríe demasiado, se sienta muy cerca, intenta decir cosas que a él le atraigan… me siento tranquila porque él no muestra interés, de hecho, se muestra distante y a veces hasta rudo. Pero no me dice por qué.
Intenté hablar con Arica de forma sincera, pero no podía llegar simplemente y decirle "Eh, perra. ¿Acaso quieres algo con mi hombre?" vamos, que sin ella ni siquiera habría conciliado el sueño después de semanas. ¿Cómo le haría eso? Se lo pregunté sutilmente y ella se río mientras con sus ojos tan puros me dijo que ambos le caíamos muy bien y quería estar lo mejor posible conmigo.
Le creo, Darcy. Quiero creerlo, pero me estoy volviendo loca.
Sucedió a la segunda semana, fue espantoso. No estabas para verlo, pero tuve que quedarme en el laboratorio toda la noche, Thor me había dicho que tendría que ir a uno de los reinos y que volvería muy tarde así que no me molesté en llamarle.
Debí hacerlo, debí.
Cuando llegué por la mañana al departamento, me metí a bañar sin revisar nada más. Estaba exhausta, tiré la ropa por la casa y me sumergí bajo la ducha, pero no estaba preparada para lo que me esperaba. Al salir, Thor me abrazó por detrás, aún tenía el cabello empapado y la bata puesta sin nada abajo.
Lo que me dijo que estremece hasta hoy.
Me dan nauseas.
"Anoche estuviste maravillosa, Jane. Fue como viajar por las estrellas de Asgard. ¿Estás bien? Tal vez fui un poco brusco con tu cuello"
Le miré estupefacta. ¡No hemos tenido sexo desde que volvió! Nada, 0, el vacío ¡Maldita sea! ¡Las nubes tienen más vida sexual que yo!
Darcy, que daba un sorbo a su café casi lo escupe cuando Jane alzó demasiado la voz para que otros comensales le miraran. Ella sonríe a todos mientras con los labios deletrea "Problemas maritales"
— ¿Te das cuenta? ¡Estuvo con alguien y no fui yo!
— Jane, cálmate. Está bien que el güero sea un despistado, pero no es tan tonto como para confundirte. ¿Qué le dijiste?
— Le grité, estallé.
"¡Estuve toda la noche trabajando! ¿Cómo podría haber estado contigo? ¡Deja de soñar, Thor! ¿Con quién estuviste anoche? ¿Con quién te revolcaste en mi propia cama?"
Él me miró sin entender una palabra, me lo decían sus ojos que miraban a la nada y se deslizaban rápido de derecha a izquierda.
"No no, Jane. Eras tú… tu cuerpo, tu voz, todo. ¡No me vengas con que no eras tú!"
"¡Pues no lo era! O me crees muy estúpida como para no saber lo que hice anoche o eres un cínico que quiere convencerme de que estuvo conmigo ¡Cuando estuvo con otra!"
"¡Pero si te amo a ti! ¿Me crees capaz de llegar a ese nivel de falta de honor a mi palabra?"
No le dije más, salí corriendo del departamento y ahí vino lo peor, en el pasillo me topé con Arica que venía sacando las bolsas de basura de su departamento. Casi chocamos de frente, primero noté una mancha roja y grande en su cuello, un hematoma. Al verlo ella me sonrió, pero por amor a los dioses, esa sonrisa fue una burla. ¡Lo sé! Me dijo que tuvo un altercado en su trabajo, es una chef, y que el aceite brincó hasta ahí.
Dime, Darcy. ¿Estoy paranoica? ¿Qué clase de hombre tiene sexo con una mujer idéntica a ti? ¡Nadie! Por Dios…
— Tal vez alguien le drogó, es demasiado extraño como para pensar una justificación.
— Lo pensé también, puede que haya sido una alucinación causada por una droga mortal o algún químico que inhaló en alguna de sus misiones, créeme. Bajee todas las posibilidades. Cuando no sabía a quién recurrir, llamé a René.
No sé si habrá sido suerte o una desventaja, pero quien contestó su teléfono fue Tomas. Me dijo que su madre había salido, yo no quería contarle todo, pero me escuchó tan rota que insistió.
Él es tan dulce, Darcy. Si lo conocieses, caerías por él.
"Señorita Jane, la escucho realmente preocupada. ¿Sucedió algo en su casa? Dígamelo, no pretendo absolutamente nada, pero considero que un caballero, en mi lugar, no la dejaría sola cuando está en problemas"
Así que le mentí, le dije que había quedado de verme con René, pero que también quería hablar con él porque Thor había vuelto, fue lo primero que pensé. Recordé sus ansias de conocer a un Dios Nórdico y apenas se lo mencioné, él aceptó llegar esa noche para conversar con el Dios del Trueno.
Esa tarde me la pasé en el supermercado, compré todo para una cena. No sabía cómo molestarme con Thor, no sabía cómo interpretar esa clase de infidelidad. En primera ¿Había sido una? Cuando llegué al departamento Tom estaba ahí, esperándome.
Al entrar a casa, pensé que Thor se molestaría apenas me viese con otro hombre, pero su reacción fue lo más alejado a mi imaginación. Apenas cruzó miradas con Tom, sonrío. Como si una luz le iluminara todo su rostro.
"Disculpen tremenda intromisión. Soy un gran estudioso de la cultura Nórdica, ha sido mi pasión por años y al conocer a la Srita Foster le rogué me presentara con usted. De verdad, aprecio mucho el tiempo que me va a dedicar"
Thor le pasó el brazo por el cuello, casi en un ademán automático que me pareció desproporcional para un recién conocido.
"¡Tom! Me gusta tu nombre. Llámame solo Thor, no hay necesidad de honoríficos. Siéntate a mi lado, cuéntame todo lo que sepas, pregúntame lo que quieras"
¡Fue un alivio, Darcy! Un verdadero alivio.
Después de ese día, Thor y Tom pasaron mucho tiempo juntos, incluso me costaba verlo al llegar a casa. Por un lado resultó para mí un alivio con Arica, mi tensión bajó al saber que no estaría cerca de ella, por otro lado, dejar las peleas a un lado y regresar mi paz mental me vino como anillo al dedo.
— ¿Y cómo es Tom? Parece deslumbrar todo lo que toca ¡Joder!
Darcy miró atenta cuando Jane sacó su teléfono y le mostró una foto de Tom con Thor, enviada desde el wpp de Tom en una biblioteca enorme en alguna parte de Europa a la que el Dios de dorada cabellera había llevado a Tomas con ayuda del Bisfrost.
— ¡Ni siquiera a mí me ha dado esos paseos con el Bisfrost!
Jane se quejó con una sonrisa en los labios, pero Darcy buscó entre su bolso su propio celular, las manos le temblaron un poco por la velocidad con la que reacción.
— ¡Es calcado a Loki! — Exclamó mientras buscaba una fotografía en su celular, Jane frunció el entrecejo y miró su teléfono. Iba a replicar cuando Lewis le mostró una foto de Loki Laufeyson durante la invasión a New York. — Si bien no es el color de ojos y cabello, su fisonomía es calcada. ¡Es igual!
— ¿Por qué tienes una foto de Loki en tu teléfono?
— ¡Es lindo! Dahh ~
Jane toma el celular de su amiga y compara la foto con el propio. Un escalofrío le recorre la columna desde la parte baja de su cadera hasta la parte superior de su nuca. ¿Y si…?
— ¡Jane, eres tú! — Un grito desde la puerta del café hace que Jane brinque en su lugar, Arica, con su oscura cabellera parece brillar a contra luz, su piel pálida parece porcelana a punto de romperse — No esperé encontrarte aquí.
— Arica… ¿Por qué tú…?
La científica no pudo terminar, cuando se dio cuenta, Arica estaba frente a su mesa, balanceando su bolso verde y dorado y haciendo golpear sus tacones negros. En un movimiento logró meter el dedo en su pastel y llevárselo a la boca, para luego extenderle la mano a Darcy.
— ¡Así que tú eres Darcy! Jane me ha hablado maravillas de ti, pero ahora que te veo me doy cuenta que Jane tiene una amiga muy fantástica y guapa. ¡Eres divina Darcy! Espero nos llevemos bien.
Lewis se levantó, un poco confundida, pero respondió el saludo y hasta le dio un beso en la mejilla.
— ¡Wow hermana! Quería que me cayeras mal por ser la nueva amiga de mi amiga, pero eres tan genial ¡Que no puedo!
— ¿Interrumpo mucho? — exclamó Arica viendo sorprendida a Jane, quien solo se limitó a negar con la cabeza — ¿Les parece si caminamos un poco? ¡Es tan emocionante conocer a las amigas de Jane!
Darcy sonrió y se dejó tomar del brazo por la chica que era apenas de su misma estatura. Pequeña y adorable. Caminaron juntas hacia la puerta, la castaña de lentes se giró por un momento a Jane para recitarle con los labios "¡Es tan adorable!"
Jane se mordió el labio, claro que lo sabía. Pero nada era normal, nada. Pidió la cuenta, una mesera pelirroja con el cabello atado se le acercó.
— La cuenta por favor, y apunte la propina para la mesera de cabello corto y negro.
— ¿Disculpe?— La señorita la miró extrañada, enarcando sus cejas — Pero aquí no trabaja ninguna mesera así, solo somos Anabel y yo.
La mesera señaló a una mujer alta, la que siempre estaba en la barra. Jane sintió que su corazón perdía el ritmo, giró a ver el restaurante, ni las luces de su mesera. Sintió ganas de jalar sus cabellos hasta arrancarlos.
Alguien estaba jugando con su mente e iba a descubrir quién.
