* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.


Una semana ayudando a los elfos en las cocinas, ese fue el castigo que decidieron para el trío, además de 50 puntos menos para cada uno. Poe fue el menos afectado, por años había intentando colarse en la cocina, pero los elfos son seres inteligentes y muy celosos con su trabajo. Rey sólo estaba agradecida de no haber sido expulsada y Finn, con el enigma resuelto sobre la taza, estaba al menos más calmado.

—¿Entonces sólo decía una fecha y una frase?—Poe preguntaba mientras barría los pisos.

—Si, Poe... por cuarta vez, sólo decía eso.—Finn tenía sus manos metidas hasta los codos en el lavaplatos.

—Al menos ya sabes cuando será la prueba—Rey pelaba las patatas que serían convertidas en puré esa misma noche.

—Si...—Suspiraba Finn.—Pero no me queda del todo claro esa frase... "Permite que tu corazón te guíe"

—Quizás no sea una prueba de resistencia o investigación, como lo fue la anterior. Posiblemente sólo intenta advertirte.—Rey tomaba otra patata.

—¿De que forma?—Preguntó Finn tomando otro de los platos sucios.

—No lo sé... es como cuando sales a acampar y te dicen "Cúbrete bien" o "No olvides tu ropa".

Poe la observaba con el ceño fruncido, dudando ampliamente de las palabras de su amiga—Me parece muy extraño. No creo que sea eso, debe haber algo más.

—Bueno, podemos quebrarnos la cabeza pensando, pero estoy segura de que debe ser una prueba más relajada que la anterior.

—Y ¿De quien será esta prueba?—La voz temerosa de Finn se hizo presente.

—Si es como dice Rey, una prueba relajada, debe ser de Paulo.—Poe se recargó ligeramente en la escoba.

—Sin holgazanear...—Dijo un elfo qué lo golpeó con una cuchara de madera en la rodilla.

La semana estaba iniciando, y el castigo en la cocina era claramente deprimente para Rey, pero su único consuelo era que ese mismo martes comenzaba sus nuevas clases con el profesor Ben Solo, pasaría con él el menos una o dos horas extras.

Tomando un almuerzo rápido, cuando sus materias regulares terminaron, estaba lista para partir directo al salón de Defensa contra las artes oscuras. Una vez concluida la clase se dirigiría a la cocina a continuar con su castigo. Sus amigos, muy probablemente, justo ahora estarían en la biblioteca, leyendo o buscando algo de información, pero Rey estaba segura sobre lo que pensaba de la prueba, no encontraría nada en los libros que pueda ayudarlo. Sólo esperar a que llegue el día.

Conforme más se acercaba a la puerta del salón su corazón palpitaba con una energía desbordante, un hormigueo comenzaba a apoderarse de sus extremidades y sabía que sería difícil concentrarse.

Al rededor del pasillo había algunos alumnos esperando por su profesor, Rey pensaba que, muy probablemente, él estaría leyendo su libro en algún lugar alejado. Ajustó su mochila, que colgaba del hombro, y continuó avanzando hasta la puerta, ahí junto al resto de sus compañero esperó.

—¿Olvidaste algo en el salón? Está cerrado—Dijo Alan Millan, un agradable Hufflepuff, señalando la puerta.

—No, voy a tomar la clase con ustedes...—Le respondió Rey sonriendo ámpliamente.

—Tomen su varita continuaremos tratando de invocar un patronus el día de hoy...—El profesor Solo apareció casi de la nada.

Rey ingresó al cuarto, que ahora no tenía las bancas en las que se sientan durante las clases regulares. Se mantuvo cerca de Alan, el único compañero de séptimo año en el grupo.

—No te desesperes si no lo logras aún... tenemos semanas practicando esto...—Alan susurraba a Rey. Quien de nuevo respondió solo asintiendo y sonriendo.

—Señor Millan, espero que al menos esta vez logre convocar el escudo. Un Auror no puede darse lujos de fallar constantemente. Señorita Kenobi ¿A conjurado un Patronus antes?

—No señor...—La voz demandante de Ben la abrumó, durante las clases de Defensa contra las artes oscuras se limita a lo que dice el libro y explicar pausadamente a los estudiante, el patronus es un conjuro complicado y lo vieron hace algunas semanas. Apenas pudieron practicarlo.

—Debería comenzar ahora...—Terminó por decir acercándose a ella.— ¿Sabe como conjurarlo?

—En teoría...

—Necesito que lo lleve a la práctica. Pava ¿Qué debe hacer Kenobi para conjurar un Patronus? —Preguntó con dureza a la joven que de inmediato bajó su varita y respondió la pregunta.

—Concentrarse en un recuerdo, uno feliz. Permitir que el sentimiento la inunde y tratar de expulsar ese sentimiento a través de su varita.

—Quiero ver lo que tiene...—Dijo Ben girando hacia Rey.

Sus ojos conectaron de inmediato, Rey apenada bajaba la mirada buscando su varita de color blanco escondida entre los pliegues de su capa.

Cerró los ojos y se concentró en algún momento feliz, pensó en su abuelo, la primera vez que celebró su cumpleaños con él, recordaba el sabor del delicioso pastel de fresa que le preparó. Tomando un fuerte respiro abrió sus ojos y elevó su varita.

—Expecto Patronum—Recitó la joven bruja, pero la punta de su varita apenas y se iluminó con un delicado brillo blanco. Sus ojos de movieron y buscaron la mirada de su profesor. Él sólo negaba con su cabeza.

—Va a tener que hacer algo mejor que eso... Jessika Pava esta a punto de darle forma a su patronus y tiene que ponerse al día con al menos un mes de trabajo que sus compañeros han realizado. Concéntrese.

Ben dio media vuelta y caminó hacia otros estudiantes a quienes corregía y ayudaba con la posición de sus pies y manos. ¿Acababa de regañarle? Rey se sintió pequeña, apenas nada, y encogida de hombro se veía todavía más diminuta. Alan, su compañero, sólo le dirigió una mirada alentadora.

La clase concluyó y ella se sentía cansada. Notaba en la expresión de todos sus compañeros que estaban iguales. Comenzaban a guardar sus cosas en las mochilas y el profesor de acercó a Rey con un pergamino en sus manos.

—Estos son los temas que hemos visto hasta ahora, quiero para el jueves un ensayo completo sobre Dementores y la Prisión de Azkaban. Y la importancia de conjurar un Patronus siendo un Auror.

Rey no respondió, apenas tenía fuerzas para moverse y sólo asintió con la cabeza mientras tomaba el trozo de papel donde venía su asignatura, con cuidado la dobló y la guardó en su capa.

Sus pies apenas le respondían y en cualquier momento podría caerse, tambaleaba por los pasillo camino a la cocina. ¿De verdad la clase fue tan mala? Comenzaba a creer que inscribirse en ella no fue de sus mejores ideas. Mientras más avanzaba el suelo y las paredes parecían moverse de lugar, colocaba sus manos en la dura piedra de la pared para no caerse.

—¿Rey?...—La grave voz de su profesor la hizo regresar su mirada—¿Qué hace? su sala común está del otro lado.

Rey apenada bajó su vista para responder.—Voy a la cocina... estoy castigada.

—¿Ahora que hizo?...—Preguntó en falso tono acusador mientras se acercaba y pasaba el brazo de la chica por el suyo para ayudarla a caminar.

—Estaba... en el bosque.—Respondió ella, demasiado cansada para pensar en alguna excusa o explicarle la situación.

—Su séptimo año y está usted desatada.

Rey sonrió calmada, esperaba algún regaño.—Ayudaba a mi amigo Finn. Entonces vale la pena el castigo.

—Cuando llegue a la cocina pida un poco de miel o chocolate, le va a regresar la energía. El Patronus es algo desgastante.

—Lo noté...—Dijo ella sonriendo. Sentía que su cuerpo de caía a pedazos.

—Y descanse, el jueves continuaremos con lo mismo... Sus compañeros ya pasaron por esto, deberá dejarlo todo en clases si desea alcanzarlos.

Rey asintió ligeramente, ahora la voz de Ben ya no sonaba demandante como en clase, estaba más clara, más tranquila. Los barriles en la entrada de la cocina le decían que este viaje terminaba. Ben deslizaba su brazo lejos de la joven y ella caminaba hasta la entrada de la cocina.

—La veo mañana en clases...—Le dijo él levantando su mano y despidiéndose.

—Hasta mañana...—Le respondió ella.

Metió las manos en su capa, debía esperar por sus amigos para entrar. Entonces sintió el pergamino con las asignaciones de la clase y lo sacó para leerlo con calma.

La letra de su maestro era curva y muy sencilla. Los temas estaban en mayúsculas. Apenas tenían un mes de clases y el Patronus era el tercer tema que veían. Aparentemente daban más tiempo para practicar los conjuros. Era un alivio ver que estudiaron sobre hechizos protectores, una clase que dominó a la perfección el año pasado. Los hechizos desmemorizantes era un tema que la preocupada, estudiaron sobre ellos, pero nunca los aplicaron, pues podía correr el riesgo de borrar partes importantes de la memoria. Así que debía practicar en algo más. Continuaba leyendo el pergamino, pasando por la asignación que le encargaron ese mismo día, y al final de la hoja detecto otro pequeño párrafo. "Es usted muy lista, no se desanime, continúe adelante, confío en su capacidad."

Rey sonrió torpemente mientras leía la dedicatoria al final del pergamino.

—¿Que lees?—Preguntó de repente Poe tomando el papel que Rey sostenía con cuidado.

—Es... es mi asignación, regrésamela.

—Sólo tú podría ver con amor la tarea...—Dijo Poe echando rápido vistazo en la hoja, pero sin leerla realmente antes de colocarla de regreso en manos de Rey.