Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
—No está... muerta ¿Verdad?—Preguntaba Rey pausando cada palabra. La madrágora estaba casi seca, sus hojas tenían un poco saludable color café.
Ambos se colocaron las orejeras y Bill con calma desenterró la planta de la maceta. Esta apenas emitía un delicado murmullo, estaban en problemas, su proyecto estaba muriendo, literalmente. Por un momentos los ojos preocupados de ambos chicos se conectaron, se sintieron seguros y retiraron las orejeras, el llanto de la mandrágora no era fatal, ni siquiera era lo suficientemente alto para aturdirlos, apenas lo escuchaban.
—No, no está muerta...—Decía Bill tomando la delicada planta en sus manos— Pero tampoco está sana.
—¿Crees que podamos... salvarla?—Rey estaba preocupada, esto era parte de su calificación y jamás había sacado notas por debajo de un Supera las expectativas.
—Más nos vale...—Bill colocaba de nuevo la planta dentro de la maceta—...Debe haber algún libro que nos ayude.
—Oh... Podemos ir a la biblioteca—Dijo Rey emocionada.
—No... estamos en los invernaderos, cualquier libro sobre herbolaria que necesitemos lo encontraremos aquí.
Cada uno de ellos buscó en los estantes a los extremos. Había pocos libros, y la mayoría eran repetidos, posiblemente olvidados por los alumnos. Bill se encontró con el libro de segundo grado, justo en año en que comenzaron a estudiar este tipo de plantas. Se acercó a Rey con el desgastado libro en las manos.
—Esto nos puede servir...—Dijo él mostrándole la página del libro que las mencionaba.
Casi por instinto o de manera natural todos, tanto alumnos como algunos profesores, se quitaban del paso del Profesor Solo cuando este caminaba por los pasillos del colegio, especialmente cuando su rostro denotaba una tonalidad roja y una expresión severa enmarcada por un ceño fruncido.
Ben lo intentaba, pero por más que trataba de sacar las palabras de Rey de su cabeza no podía. La furia y un incontrolable sentido de protección se expandía dentro de él "Los invernaderos están solos... tú y yo...", ese par estaban en problemas, y en unos muy grandes si los encontraba juntos.
Los invernaderos no eran tan grandes como recordaba, había al menos 7 de ellos, donde la profesora Sprout mantenía diferentes temperaturas y ambientes. Buscaría en cada uno de ellos de ser necesario. Las primeras dos puertas no dieron resultados. Pero al acercarse a la tercera comenzó a escuchar el alebresto de un par de voces conversando, ahí debían estar ellos. Caminó hasta la entrada del invernadero donde la voz de Bill Weasley se hizo más clara.
—...Debe estar húmeda...—La voz del chico casi sonaba rasposa y penetró hasta lo más profundo del pecho del profesor.
Los oídos le estallaron, sus manos comenzaron a temblar a causa de su propio coraje. Tomó el pomo de la puerta y la empujó, estaba seguro que sería capaz de matar al chico si lo encontraba con las manos sobre ella.
Lo que vio al entrar no fue para nada lo que esperaba; El susto hizo reaccionar al par de chicos girando sus miradas de inmediato a la puerta, donde él estaba de pie. Molesto sería poco para describirlo, Ben estaba furioso.
Pero no los vio ni siquiera juntos; Rey sostenía una pequeña regadera con la que pretendía verter agua sobre la pobre y débil mandrágora. Y Bill estaba justo del otro lado de la mesa con un libro en las manos. De repente el mundo le caía en los hombros y sintió algo que jamás creyó sentir de nuevo; sus orejas lentamente se tornaron más coloradas, al igual que sus mejillas.
Los segundos se volvieron eternos, los ojos de Ben estaban fijos sobre Rey, quien le regresaba la mirada con confusión.
—¿Profesor?—Preguntó ella después de un momento muy prolongado de silencio.
—Ustedes... ustedes dos no deberían estar aquí.—Dijo Ben tan pausado y calmado como pudo.
—La profesora Sprout nos dio permiso, estamos trabajando en un proyecto de herbología...—Rey se explicaba levantando ligeramente la regadera en sus manos.
—Bien... conti-núen...—Salió y cerró la puerta con la misma fuerza con la que entró.
Vergüenza, esa era la palabra que estaba buscando en su cabeza. "¿De verdad creía que los iba a encontrar haciendo otra cosa que no fuese tarea?" el sólo pensarlo le volvía a producir vergüenza, necesitaba alejarse de los invernaderos, de la escuela, de ella. Esto se estaba saliendo de sus manos.
Rey era la alumna que mejor conocía al Profesor Solo, posiblemente por que era la única que lo seguí a todos lados, pero un sus casi dos meses enamorada de él jamás lo había visto como lo vio ingresando a los invernaderos; furioso y sonrojado hasta las orejas. Si lo había visto molesto, algunas veces gruñón, pero ese estado de furia era completamente nuevo para ella.
Continuó trabajando con Bill, tratando de poner atención a las cosas que hacía, pero era difícil concentrarse, no podía sacar la forma en que Ben entró al invernadero; a la expectativa, casi a la defensiva, como si fuera a enfrentarse directamente contra algo "...pues, ¿Qué pensaba que estábamos haciendo?" se preguntó Rey mientras tomaba entre sus manos a la mandrágora para agregar antibióticos a la tierra de la maceta. "¿Será que estaba celoso?" Se preguntó casi inocentemente. Ante la idea sonrió con torpeza.
—¿Qué te hace tan feliz?—Preguntó de repente Bill sacándola de sus pensamientos.
—No.. es que... yo... nada—Tartamudeó la joven.
—Claro...—Dijo con sarcasmo. Sonriendo como si conociera a la perfección los pensamientos de Rey.
N/A: Hola de nuevo, interrumpo ligeramente su lectura para responder una pequeña duda sobre el desarrollo de la historia:
El detector mágico lo portan los magos y brujas hasta los 17 años, lo que significa que ya pueden hacer magia fuera del colegio. De alguna manera es como la mayoría de edad para hacer magia. Rey utilizó el tema del detector como defensa cuando habló con Ben en el armario de escobas, por que él le decía qué a sus ojos todos eran unos niños. Rey se lo dice para probarle a él, y si misma, que es lo suficientemente mayor.
Aprovechando la nota, de nuevo y siempre que pueda me encanta agradecerles su apoyo, es muy lindo sentirlos cada vez que se sube una actualización. No me pierdo ninguno de sus comentarios, mensajes y fanarts; ¡Todos los atesoro!. Lo repito y nunca me canso de decirles que esta historia es para ustedes.
Por cierto ¿Ya tienen pareja para el baile?...
