* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.


Por fin lo había logrado, el delicado brillo del Patronus se desvanecía frente a sus ojos.

—No creí que pudiera lograrlo...—Susurró Rey caminando hasta donde el patronus había estado hace apenas unos segundos.

—Yo nunca lo dudé.—Pero Ben caminaba lentamente en sentido contrario a ella. Se detuvo abruptamente cuando ella giró para observarlo.

—Gracias, profesor...

Él simplemente se quedó en silencio, asintiendo con la cabeza.

Por un momento, que pareció eterno, los ojos de Rey se quedaron fijos sobre los de su profesor, quien parecía estar inmóvil víctima de algún hechizo.

—Creo que... debería subir y comer algo...—Dijo Ben rompiendo el silencio y aclarando su garganta.

Rey despertó de su trance sacudiendo su cabeza de un lado a otro.

—No, traje algo...—Rey caminó hasta la mochila que descansaba debajo del árbol.—...Pensé que posiblemente me tomaría más tiempo hacer esto y traje algo de comer.

—Buen provecho, yo súb...

—¿No quiere acompañarme?—Preguntó ella interrumpiendo a su profesor.

—Ah... no creo que yo... no estoy...—Ben tartamudeaba al hablar intentando negarse a la joven.

—Es sólo comida.—Rey colocaba su mochila sobre el hombro—...No me lo voy a comer a usted. Vamos.—Rey sonrió en su dirección y comenzó a caminar.

—¿No comerá aquí?—La curiosidad llegó hasta el profesor que poco a poco cedía sus pasos en dirección a ella.

—No...—Ella señaló el camino que lleva al gran puente de madera—... hay bancas en el puente donde podemos sentarnos.

Rey continuó avanzando por el camino que los alumnos comenzaron a marcar con el paso del tiempo, era como seguir las pisadas de generaciones pasadas.

Ben observaba como ella se alejaba, sin dar señas de que estuviera esperándolo, él bien podría regresar a la torre y dejar a la chica sola. "Me ahorraría tantos problemas" se repetía una y otra vez mientras caminaba al lado de la joven hasta el viejo puente que conecta al bosque con la escuela.

—Profesor...—Rey llamaba su atención sujetando ligeramente la manga de su capa.—... ¿Cómo era aquí antes?, ¿Cuando usted estudiaba?

—No muy diferente, su maestro de Historia de la Magia aún estaba vivo.—Resopló con sorpresa. Recordando el día que de repente su fantasma apareció a dar la clase.

—¿Y la escuela? ¿Es como la recordaba?

—Justo como la dejé...

El enorme e imponente puente se dibujaba frente a ellos, caminaban con tranquilidad por los jardines hasta llegar a una de las bancas, inmediatamente Ben tomó su lugar, pero Rey continuó un poco más hasta llegar a el barandal de madera, en el que instintivamente se recargo observando el acantilado debajo de ellos.

—En ocasiones vengo aquí con mis amigos.—Rey se giró hasta donde su maestro estaba sentado y con cuidado se subió en la biga de madera. Ben de inmediato se puso de pie, apresurado y temeroso de que la joven posiblemente cayera al vacío. Rey lo notó y sonrió ante su preocupación.—Estoy bien... lo hago todo el tiempo.

—Si, pero... es peligroso, por favor...—Ben extendió su mano en dirección a ella, Rey la observó por un momento, vacilando en su decisión.—... baje de ahí.

El tono preocupado en la voz de su maestro fue lo que la hizo ceder. Rey tomó la mano de su maestro que permanecía extendida ante ella, su mano era enorme en comparación a la suya, posiblemente hasta en comparación de otros profesores. Pero, a pesar de su tamaño, era delicado cuando con gentileza cerro sus dedos al rededor de los dedos de Rey y con un ligero tirón la ayudó a bajar de la biga.

—Mucho mejor...—Resopló Ben dejando ir la mano de Rey que por un segundo se quedó suspendida esperando a sentirlo un poco más.

—Tampoco es para tanto, suelo sentarme aquí siempre que vengo...—Rey caminaba detrás de Ben. Él ya estaba sentado sobre la banca de madera colocado estratégicamente junto a la mochila de Rey, en un débil intento de crear una barrera entre ellos.

—Usted suele meterse en toda clase de problema, evitemos un accidente si es posible.

—Yo no me meto en problemas...—Renegó Rey sentándose del otro lado de la mochila.

—Desde que la conozco la he visto cometiendo una u otra infracción...

—Me vio salir del bosque prohibido una vez...—Rey sonrió y cruzó sus manos sobre su pecho. Pero Ben la observaba con suspicacia mientras elevaba una de sus cejas.

—El primer día de clases no puso atención a mi materia, engañó a toda la escuela para robar un libro de mi oficina, se metió al bosque prohibido, de noche, sola con sus amigos, violando el toque de queda y la obvia regla de no entrar al bosque prohibido...—Él enumeraba con sus dedos, una a una las faltas.

Las mejillas de Rey se sonrojaron ligeramente. Primero; por que sentía pena de todas las faltas que había cometido en menos de 5 meses, y segundo; por que Ben recordaba detalles tan irrelevantes como su primer día de clases. Ella había olvidado por completo que Ben le llamó la atención por no estar atenta a su clase.

—Pero debió verme de primero a sexto... era una alumna ejemplar.

—Llegué justo para ver lo peor de usted.

Rey tomó el patético intento de barrera de Ben entre sus manos para buscar su almuerzo. Guardó algunos emparedados y jugo de calabaza. Pasó uno en dirección a Ben quien la observaba, intentando no lucir nervioso hasta que Rey colocó de nuevo su mochila entre ellos.

—Se siente que el invierno será muy helado...—Murmuró Rey cuando una corriente de aire los recorrió.

—Si... posiblemente sea una navidad muy fría.

—El baile tendrá que ser en una chimenea.—Bromeó Rey imaginando a todo sentados tomando turnos para estar ante el fuego.

—Deberá cubrirse bien.

—Si... sobre eso... no creo que asista al baile.—Confesaba Rey bajando su cabeza.

—¿Por qué no?... Según entiendo sólo los alumnos de primero a tercero no pueden asistir sin invitación.

—Si, pero no me sentiría muy cómoda llegando sola a un baile de parejas.

—Ya veo...—Suspiró Ben, entendiendo que Rey no había sido invitada al baile.

El corazón de Rey comenzó a latir con mayor intensidad, el ligero frío que sentía poco a poco desapareció, sus mejillas irremediablemente se sonrojaron cuando torpemente jugaba con sus manos.

—Claro que... siempre puede haber alguien que me invite justo antes de la fiesta.

—Mantenga la esperanza...—respondió susurrando el joven maestro.

Rey suspiró agotada, sentía las palabras en su garganta luchando por salir, pero no podía, no podía darle forma a su petición.

—Creo que lo mejor es que suba al colegio...—Ben dijo mientas se ponía de pie y le entregaba el emparedado apenas mordido a su alumna. Rey extendió su mano para tomarlo.

Ben asintió ligeramente en modo de despedida y comenzó a alejarse. Lentamente sus paso la separaban cada vez más de ella.

Rey permaneció en silencio, sólo observando los pies de su maestro, un extraño sentimiento la recorría, como una presión en el pecho.

—Profesor...—Gritó ella mientras se ponía de pie y corría para darle alcance, dejando sus cosas olvidadas en la banca.—...Profesor Solo.

Los ojos de Rey brillaban a causa de los nervios, pero estaba determinada a no permitir que el nudo en la garganta le impidiera hablar. La respiración de Rey era pesada, mientras Ben trataba de mantenerse sereno.

—Quizá usted... quizá pueda acompañarme usted al baile.

El viento comenzó a soplar de nuevo, Rey permanecía de pie ante él, sumida en un suplicante silencio observando sus ojos. Ella estaba sonrojada y sentía como la presión en su pecho desaparecía y se convertía en esperanza pura.

Ben no respondió al instante, la invitación no lo tomó por sorpresa, debía ser demasiado ingenuo para no darse cuenta de los sentimientos de Rey por él.

—Por supuesto que no...—Respondió él tajante.—...es usted mi alumna. Lamento si mi actitud le ha hecho pensar algo más, es usted una estudiante por demás destacada y muy lista. Pero yo no puedo acompañarla al baile...

Las palabras de Ben poco a poco comenzaron a desvanecerse siendo reemplazadas por un zumbido que la calaba hasta las entrañas. La presión en su pecho regresó y sentía unas inmensas ganas de llorar. Pero se mantenía serena, tranquila fingiendo que escuchó algo después del "NO".

—Está bien, profesor... era sólo curiosidad... pensaba que...—Con nervios y una voz temblorosa y algo tartamuda pudo conjurar al menos esas palabras, pero ya no logró decir nada más. Simplemente se quedó callada observando el rostro inescrutable de Ben. Quien después de unos segundos de silencio simplemente dio la vuelta y se alejó de ella.